Get ADOBE® FLASH® PLAYER
Giancarlo Stanton se lleva números increíbles a Nueva York
VIDEOS RELACIONADOS video
Babe Ruth y Lou Gehrig.

Mickey Mantle y Roger Maris.

¿Aaron Judge y Giancarlo Stanton?

Stanton terminó de deshojar la margarita y aceptó un cambio a los Yankees de Nueva York, donde conformará con el Juez la dupla más temible de todo el béisbol.

Los Mulos vuelven a ser los Mulos, con una alineación proyectada que además de Stanton y el Juez, incluye a Gary Sánchez, Didi Gregorius y Greg Bird en su columna vertebral.

La franquicia neoyorquina asumirá 265 de los 295 millones del contrato del toletero, mientras que los Marlins de Miami recibirán a cambio al segunda base dominicano Starlin Castro y a dos prospectos de Ligas Menores, ninguno de ellos es el prometedor venezolano Gleyber Torres.

Los que acompañarán a Castro en el viaje hacia Miami serán el lanzador derecho Jorge Guzman y el campocorto José Devers, ambos quisqueyanos.

Guzmán es un abridor de 21 años que en tres campañas en el sistema de fincas de los Yankees sumó récord de 11-11 y efectividad de 3.67, con 171 ponches en 162 episodios.

Devers, primo del antesalista de los Medias Rojas de Boston Rafael Devers, tiene apenas 17 años, con una temporada de experiencia en las Menores.

Nueva York sobrepasará nuevamente el límite del impuesto de lujo, pero no por mucho, pues al deshacerse de Castro solamente superará esa barrera por alrededor de 20 millones de dólares.

Es de imaginar el espectáculo que representarán ambos en las prácticas de bateo previas a los juegos. Ver a esos dos animales despachando pelotas bien lejos sobre las cercas ya paga la entrada.

Y una vez que se cante la voz de playball, tener juntos en la alineación a una pareja que disparó 111 jonrones e impulsó 246 carreras le pone muy difícil la tarea a cualquier lanzador rival.

Ojo: también se tragaron 371 ponches entre ambos.

Esta reunión bajo un mismo techo del Jugador Más Valioso de la Liga Nacional y el Novato del Año de la Americana le dan a los Yankees un nivel de favoritismo similar al que puedan ostentar para el 2018 los Astros de Houston, campeones de la Serie Mundial, y los Indios de Cleveland.

En las últimas 24 horas se desataron los dos nudos que mantenían frenado el mercado.

El japonés Shohei Ohtani llegó a un pacto con Angelinos de Los Ángeles y Stanton aceptó ser cambiado a la Gran Manzana, por lo que es de esperar antes de la Navidad las firmas de los principales agentes libres disponibles, como J.D. Martínez, Eric Hosmer y Mike Moustakas.

Es obvio que la figura de Derek Jeter tuvo que haber influido mucho para facilitar las cosas.

Una vez que Jeter vio el interés real de los Yankees en el toletero, nadie mejor que él para convencer a Stanton de lo que significa jugar en la franquicia más emblemática del deporte estadounidense, donde El Capitán pasó los 20 años de su carrera.

Las buenas relaciones entre Nueva York y Miami parece que serán una constante en la era Jeter, pues esta transacción no es la primera que ha vinculado a ambas organizaciones en los últimos meses.

De hecho, ya muchos ha empezado a llamar al equipo del sur de la Florida los Miami Yankees.

Eso, a menos de que estos equipos vuelvan a verse las caras en una Serie Mundial, como en el 2003, pero para que eso ocurra, como dice la canción, pasarán más de mil años, muchos más. ¿Quién sabe?

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Si alguien en su vida debe haber respirado, comido y bebido béisbol en cantidades industriales, ese debe haber sido Aaron Boone.

Integrante de una tercera generación de peloteros de Grandes Ligas, es de imaginar su niñez rodeado de bates, guantes, pelotas, en una casa donde, en lugar de escuchar cuentos infantiles, se oían a diario las historias y anécdotas de su abuelo Ray y de su padre Bob del tiempo que pasaron en el mejor béisbol del mundo.

Boone, de 44 años, será el manager de los Yankees de Nueva York por las próximas tres campañas.

A pesar de que jamás ha sido manager y formado parte de ningún cuerpo de dirección anteriormente, la gerencia lo escogió a él para conducir a la nueva generación de los Yankees en busca de recuperar el brillo de la franquicia más ilustre del deporte estadounidense.

Algunos han puesto el grito en el cielo por la falta de experiencia del escogido, pues hubieran preferido a alguien más curtido en los rigores de la dirección.

Aaron Boone
Allen Kee/ESPN ImagesBoone es un tipo carismático, bromista, comunicador, lo cual facilitará el entendimiento con la joven camada de peloteros que tendrá bajo su mando.
Incluso, sin que todavía se haya puesto el uniforme del equipo en la presentación oficial de su cargo, sus detractores ya empiezan a acusarlo de ser un títere de la gerencia, un peón al que podrán manejar a su antojo el gerente general Brian Cashman y la nueva ola de directivos sabermétricos.

¡C´mon!!! No pongan la carreta delante de los bueyes, simplemente porque hubieran preferido a otro por encima de Boone.

Uno de los mejores managers de la actualidad es Mike Matheny, de los Cardenales de San Luis, quien al momento de su designación para el puesto, en el 2012, tampoco había dirigido o sido coach a ninguna instancia.

Pero ahí están sus sólidos números de 544 triunfos y 428 derrotas, con una corona de la Liga Nacional y tres títulos divisionales, para darle la razón a quienes lo escogieron.

Craig Counsell, de los Cerveceros de Milwaukee, es otro caso similar sin experiencia previa, que tomó al equipo en reconstrucción en el 2015 y ya en la pasada temporada lo llevó a tener récord ganador de 86-76.

Entonces, por ese lado, creo que Boone merece el beneficio de la duda porque incluso directores legendarios, como Connie Mack, Casey Stengel, John McGraw o Tony LaRussa también fueron en algún momento inexpertos debutantes.

Quien ha visto a Boone en su función de analista de ESPN puede darse cuenta de que conoce las interioridades del juego, que ha sido parte inseparable de su vida.

Y esos conocimientos perfectamente puede llevarlos a la práctica desde el puente de mando de la nave neoyorquina, trazándose las tácticas y estrategias adecuadas a lo largo de la extensa campaña de 162 partidos.

Si se habla de que si sabe de béisbol, pues sí sabe. Está en su ADN, enriquecido por tradiciones orales, la propia práctica y la capacidad analítica que desarrolló en su previo empleo en ESPN.

A eso súmenle su relativa juventud y los menos de diez años que distan desde su retiro en el 2009, que lo hacen muy cercano a la actual generación de jugadores.

Boone es un tipo carismático, bromista, comunicador, lo cual facilitará el entendimiento con la joven camada de peloteros que tendrá bajo su mando.

Porque la comunicación con los discípulos es esencial para este trabajo, algo negativo que se le señaló a su predecesor Joe Girardi.

Y adicionalmente, fue el protagonista de uno de los momentos más dramáticos de la franquicia, cuando con un jonrón en el undécimo inning del séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana del 2003, envió a los Yankees al Clásico de Octubre.

Y esa mística también ayuda, pues lo presenta ante los ojos de sus subordinados como alguien de la casa, no como un advenedizo llegado desde afuera a tomar ventaja de la prestigiosa organización.

Entonces, no pongamos el grito en el cielo antes de tiempo.

Muchos criticaron en su momento al Jefe George Steinbrenner cuando contrató para dirigir a los Yankees en 1996 a Joe Torre, quien en 15 años previos como manager de los Mets de Nueva York, los Bravos de Atlanta y los Cardenales, amasaba récord perdedor de 894-1,003 (.471).

Le negaron el beneficio de la duda y hoy Torre está inmortalizado en el Salón de la Fama de Cooperstown por su gloriosa etapa con el uniforme a rayas.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


La sorpresa hubiera sido que alguien no votara por Aaron Judge y Cody Bellinger como Novatos del Año de la Americana y la Nacional, respectivamente.

Era una jugada cantada y por cuarta vez en la historia, dos jugadores ganan el premio al mejor debutante de cada circuito con el voto unánime de los periodistas.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge encabezó la LA en HR (52, récord para debutantes), anotadas (128), BB (127), y además fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).

Las veces anteriores que esto ocurrió fueron en 1987 (Mark McGwire, de los Atléticos de Oakland, y el boricua Benito Santiago, de los Padres de San Diego), en 1993 (Tim Salmon, de los ahora Angelinos de Los Ángeles, y Mike Piazza, de Dodgers de Los Ángeles) y 1997 (Nomar Garciaparra, de los Medias Rojas de Boston, y Scott Rolen, de los Filis de Filadelfia).

El Juez es el noveno pelotero de los Yankees de Nueva York en llevarse el pergamino y el primero desde que lo hiciera en 1996 Derek Jeter, quien también se lo llevó por unanimidad.

Antes de Judge y Jeter lo consiguieron Gil McDougald (1951), Bob Grim (1954), Tony Kubek (1957), Tom Tresh (1962), Stan Bahnsen (1968), Thurman Munson (1970) y Dave Righetti (1981).

El jardinero derecho de los Yankees implantó nueva marca de jonrones para novato, con 52, tres más que el récord anterior en poder de McGwire.

También encabezó el joven circuito en anotadas (128) y bases por bolas (127), además de remolcar 114 carreras.

Adicionalmente, se impuso en el Derby de Jonrones disputado en julio en el Marlins Park de Miami, primer debutante en hacerlo, y fue galardonado con el Bate de Plata como el mejor jardinero derecho ofensivo de la Americana.

Cody Bellinger -- Los Angeles Dodgers
Mark J. Rebilas/USA TODAY SportsLos 39 vuelacercas de Cody Bellinger constituyen un récord para un novato en el viejo circuito, al superar los 38 que bateó Frank Robinson en 1956.

Podría además convertirse en el tercer jugador en la historia en ganar el Novato del Año y el premio al Jugador Más Valioso, honor que sólo tienen Fred Lynn, en 1975 con Boston, y el japonés Ichiro Suzuki, en el 2001, con los Marineros de Seattle, ambos en la Liga Americana.

Bellinger, por su parte, es el decimoctavo pelotero de los Dodgers en ganar el Novato del Año, ratificando a la franquicia azul como la máxima productora de debutantes ilustres.

Los Dodgers comenzaron su cosecha en 1947, precisamente el año en que se instituyó el premio, que recayó en el legendario Jackie Robinson.

Don Newcombe (1949), Joe Black (1952), Jim Gilliam (1953), Frank Howard (1960), Jim Lefebvre (1965), Ted Sizemore (1969), Rick Sutcliffe (1979), Steve Howe (1980), Fernando Valenzuela (1981), Steve Sax (1982), Eric Karros (1992), Mike Piazza (1993), Raúl Mondesí (1994), Hideo Nomo (1995), Todd Hollandsworth (1996) y Corey Seager (2016), precedieron a Bellinger, quien con 39 cuadrangulares impuso un nuevo récord de jonrones para un principiante en el viejo circuito.

Andrew Benintendi, de los Medias Rojas, fue segundo en la votación, seguido de Trey Mancini, de los Orioles de Baltimore, en la Liga Americana.

Josh Bell, de los Piratas de Pittsburgh, y Paul DeJong, de los Cardenales de San Luis, fueron segundo y tercero, respectivamente, en la Nacional.

Así se esperaba que sucediera. En otras circunstancias, cualquiera de los cuatro, Benintendi y Mancini, Bell y DeJong, hubieran merecido el premio.

Pero tuvieron la mala fortuna de coincidir con el Juez y Bellinger, quienes no dejaron espacio para dudas.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


El más esperado y polémico de todos los premios que reparte la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés) es el de Jugador Más Valioso.

En primer lugar, porque no hay una definición clara de lo que significa ser "más valioso" y cada cual interpreta el término como mejor le parece.

¿Es más valioso el que mejores estadísticas individuales puso sobre la mesa?

¿O aquel cuya actuación fue clave en que su equipo avanzara a la postemporada?

¿Y qué culpa tiene alguien con los números más sobresalientes estar en un equipo malo, sin nadie que lo acompañe a tirar del carro?

Stanton Votto Goldschmidt JMV
AP PhotosGiancarlo Stanton de los Marlins, Joey Votto de los Rojos y Paul Goldschmidt de los Diamondbacks son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.
Por lo pronto, sabemos que el JMV de la Liga Nacional está entre Giancarlo Stanton, de los Marlins de Miami, Paul Goldschmidt, de los Diamondbacks de Arizona, y el canadiense Joey Votto, de los Rojos de Cincinnati.

Judge Ramirez Altuve JMV
AP PhotosAaron Judge de los Yankees, José Ramírez de los Indios y José Altuve de los Astros son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2017.
Y el de la Americana saldrá entre Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York, el venezolano José Altuve, de los campeones Astros de Houston, y el dominicano José Ramírez, de los Indios de Cleveland.

Vale aclarar que lo hecho en la postemporada por Goldschmidt, Judge, Altuve y Ramírez no cuenta absolutamente para nada en la definición de los galardones, pues la votación de la BBWAA cerró antes de que comenzaran los playoffs.

Las únicas estadísticas que cuentan son las de la campaña regular y basados en eso, Stanton, Goldschmidt y Votto, por el viejo circuito, y Altuve, El Juez y Ramírez, por el joven, fueron los que más votos recibieron de los periodistas.

Dustin Bradford/Getty ImagesNolan Arenado y Charlie Blackmon fueron dejados fuera de los finalistas en la Liga Nacional.
La primera injusticia aflora ante la ausencia de Charlie Blackmon y/o Nolan Arenado, ambos de los Rockies de Colorado, piezas fundamentales en la primera visita de su equipo a la postemporada desde el 2009.

Tratemos de meternos en la cabeza de algunos colegas. Hay quienes ven como hándicap que Blackmon y Arenado jueguen la mitad de sus partidos en el Coors Field de Denver, a una milla sobre el nivel del mar, donde la pelota vuela más que en cualquier otro parque.

¿Y? Allí juegan ellos y los otros 23 compañeros de su equipo y no todos pusieron grandes guarismos. El mérito de lo que hicieron nadie puede escatimárselo sobre la base de un argumento geográfico.

Quizás, el hecho de pertenecer a un mismo equipo -- y pasa muchas veces -- haya conspirado en su contra, como si se robaran votos entre sí, pero de todos modos, el que no estén ellos y sí aparezca Votto es injusto.

Blackmon fue líder de los bateadores (.331) de la Nacional y encabezó todo el béisbol en hits (213), triples (14) y anotadas (137).

Además, despachó 37 cuadrangulares y remolcó 104 carreras.

En promedio, anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, impulsadas y bases robadas, el jardinero central de los Rockies superó al primera base de Cincinnati, quien sólo tuvo más bases por bolas, promedio de embasamiento y WAR, esa sacrosanta estadística sabermétrica donde dos más dos no siempre es cuatro.

Señores sabermétricos que pretenden reinventar un deporte que nunca han jugado y que sólo ven a través de una computadora: búsquenme al primer fanático que diga ir al parque a ver al líder en WAR o de más alto OBP y les doy un premio.

Sólo en sus mentes pseudocientíficas, un jugador con menos average, imparables, extrabases de todo tipo, carreras anotadas y empujadas y almohadillas estafadas es mejor que uno que lo supera en cada uno de esos departamentos.

Las estadísticas del canadiense de los Rojos fueron incluso inferiores en casi todos los renglones que las de Arenado y del dominicano Marcell Ozuna, de los Marlins, quien no figura entre los finalistas tampoco.

Ozuna también logró mejores cifras que Goldschmidt en cuanto a jonrones, remolcadas y average, las tres ramas de la Triple Corona.

Giancarlo Stanton
Christian Petersen/Getty ImagesGiancarlo Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia de los Marlins en ganar el premio de JMV.
Entonces, el JMV del viejo circuito lo debería ganar, ante la ausencia de Blackmon, el poderoso jardinero derecho de Miami, líder absoluto en vuelacercas (59) e impulsadas (132).

Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia en ganar el premio, aunque podría recibirlo con otro uniforme, pues cada vez son más fuertes los rumores de canje que lo envuelven.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge encabezó la LA en HR (52, récord para debutantes), anotadas (128), BB (127), y además fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).
En la Americana, la extraordinaria campaña de Judge debería darle de golpe los premios de Novato del Año y Jugador Más Valioso.

¿Cómo podrían los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América ignorar a alguien que encabezó el joven circuito en jonrones (52, récord para debutantes), carreras anotadas (128) y bases por bolas (127)?

Que además, fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).

Para complacer también a los amantes de las estadísticas sabermétricas, El Juez tuvo el mayor WAR (8.8) del joven circuito y sí, fue líder en ponches (208), departamento que en el 2014 encabezó Mike Trout cuando ganó el primero de sus dos JMV.

El Juez tuvo posiblemente el debut más impresionante de cualquier pelotero en la historia y merece convertirse en el tercer jugador en archivar ambos galardones de MVP y Novato del Año, algo que anteriormente consiguieron Fred Lynn, de los Medias Rojas de Boston en 1975, y el japonés Ichiro Suzuki, con los Marineros de Seattle, en el 2001.

En los últimos 40 años, sólo tres jugadores de los Yankees han ganado el premio de JMV: Thurman Munson en 1976, Don Mattingly en 1985 y Alex Rodríguez, quien lo consiguió dos veces, en el 2005 y 2007.

El joven de 25 años fue la pieza fundamental en el renacer de una franquicia en pleno proceso de reconstrucción y que pocos esperaban ver en los playoffs tan pronto como esta campaña.

Judge tiene en Altuve a su rival más directo, con un pie y una pulgada menos de estatura que el de Nueva York, pero que crece hasta el infinito cuando entra a la caja de bateo.

Ganó su tercera corona de bateo (.346) y segunda en fila, además de conseguir su cuarta campaña consecutiva con más de 200 imparables, aunque con cifras inferiores a Judge en la mayoría de los otros departamentos.

El venezolano fue el alma de los Astros, echándose sobre sus hombros el peso del equipo, sobre todo durante la ausencia por lesión del puertorriqueño Carlos Correa, mientras que Ramírez, si bien fue fundamental para la Tribu, tiene números inferiores a Judge y Altuve y está de más en esta pelea.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Desde el 2001 no la tenían tan fácil los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA) a la hora de elegir a los Novatos del Año.

En aquella ocasión, el dominicano Albert Pujols, de los Cardenales de San Luis, se llevó el voto unánime en la Liga Nacional, mientras que en la Americana, el japonés Ichiro Suzuki, de los Marineros de Seattle, consiguió el apoyo de todos menos uno.

El único que no votó por Ichiro se inclinó por C.C. Sabathia, de los Indios de Cleveland, bajo el argumento de que el japonés no debería ser considerado como un verdadero novato, teniendo en cuenta las nueve temporadas que jugó en la liga profesional de su país.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge es finalista tanto para el Novato del Año como para el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.
Esta vez las cosas lucen más evidentes aún. En el joven circuito, Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York, no ha dejado opciones para Andrew Benintendi, de los Medias Rojas de Boston, o Trey Mancini, de los Orioles de Baltimore, los otros dos finalistas.

Nadie en su sano juicio osaría votar por alguien que no sea El Juez, primer novato en los más de 100 años de historia de las Grandes Ligas en disparar más de 50 cuadrangulares.

Judge encabezó la Liga Americana en jonrones (52), carreras anotadas (128) y bases por bolas (127), además del departamento negativo de los ponches (208), además de ser segundo en remolcadas (114).

Sus números lo ponen incluso entre los finalistas al Jugador Más Valioso del joven circuito, junto al venezolano José Altuve, de los Astros de Houston, y el dominicano José Ramírez, de los Indios.

El último jugador de los Yankees en ganar el galardón al mejor debutante fue Derek Jeter en 1996.

La presencia de Benintendi y Mancini en el trío de finalistas es puro formalismo. Aunque ambos tuvieron números muy buenos, les tocó la mala fortuna de coincidir con el Juez.

Sentencia fácil. Caso cerrado.

Cody Bellinger -- Los Angeles Dodgers
Mark J. Rebilas/USA TODAY SportsLos 39 vuelacercas de Cody Bellinger constituyen un récord para un novato en el viejo circuito, al superar los 38 que bateó Frank Robinson en 1956.
Como tampoco tiene discusión el premio para Cody Bellinger, de los Dodgers de Los Angeles, en la Liga Nacional.

Sus 39 vuelacercas constituyen un récord para un novato en el viejo circuito, al superar los 38 que bateó Frank Robinson en 1956.

Además, remolcó 97 carreras y anotó 87, cifras superiores a las de cualquier otro debutante en la Nacional y eso que se perdió casi todo abril, pues no fue hasta el 25 de ese mes que hizo su aparición en las Grandes Ligas.

Puro formalismo también es la nominación de Josh Bell, de los Piratas de Pittsburgh, y Paul DeJong, de los Cardenales, otros con buenas estadísticas que les habrían hecho merecedores del premio, de no haber tenido a Bellinger en el camino.

El zurdo primera base y jardinero sería el decimoctavo pelotero de los Dodgers en ganar el Novato del Año, una larga lista que inició el legendario Jackie Robinson en 1947 y cuyo más reciente ganador fue Corey Seager en fecha tan cercana como el 2016.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Pase lo que pase este domingo, la Serie Mundial regresará a Los Ángeles para al menos un juego más.

Dodgers de Los Ángeles fabricaron un racimo de cinco carreras en el noveno episodio para romper un bonito duelo de pitchers y llevarse el triunfo 6-2, para empatar con los Astros de Houston a dos victorias por bando.

El zurdo Alex Wood lanzó el juego de su vida, al mantener a los Astros sin hits por cinco entradas y dos tercios, hasta que George Springer rompió la magia con bambinazo, mientras que su rival Charlie Morton mantenía en cero a los Dodgers por seis y un tercio.

Esta fue la tercera vez en la historia en que los abridores de ambos conjuntos se combinan para permitir un hit o menos por los primeros cinco episodios.

Troy Taormina/USA TODAY Sports

Las veces anteriores fueron en el cuarto juego de la serie del 1906 entre los dos equipos de Chicago y el quinto partido de 1956, entre los Dodgers ylos Yankees de Nueva York, que terminó Don Larsen con labor perfecta.

Esta vez le salieron bien las cosas con el pitcheo al manager Dave Roberts, quien le pidió la pelota a Wood después del jonrón de Springer, cuando ya sumaba 84 lanzamientos.

Brandon Morrow (1.1) y Tony Watson (una entrada) le prepararon el camino al cerrador Kenley Jansen, quien retiró el noveno a pesar de tolerar cuadrangular de Alex Bregman.

Clave en el triunfo de los Dodgers fue la rareza de ver al venezolano José Altuve irse en blanco en cuatro turnos.

De hecho, salvo los bambinazos de Springer y Bregman, el resto de la alineación se fue de 20-0, para propinarle a los Astros su primera derrota en casa en la postemporada completa.

La mejor noticia para Roberts fue el despertar de su cuarto bate, el novato Cody Bellinger, quien llevaba 12 turnos en blanco en este clásico de otoño, hasta que disparó dos dobletes en sus dos últimos turnos, que resultaron fundamentales en la victoria de su equipo.

Con el primer biangular, en la alta del séptimo, inició una rebelión ante el abridor Morton, que propició el empate 1-1.

Esta vez fue el manager de Houston, A.J. Hinch, quien quizás se apresuró al acudir al bullpen, pues sacó a Morton después del doblete de Bellinger con sólo 76 envíos.

Will Harris, quien vino en su rescate, no pudo hacer el trabajo y permitió sencillo de Logan Forsythe que remolcó a Bellinger e igualó las acciones. Antes del imparable de Forsythe, los Dodgers llevaban de 17-1 con hombres en posición anotadora en la serie.

Como también falló el cerrador Ken Giles en el noveno, para tratar de mantener empatado el marcador y darle a su equipo la posibilidad de dejar al campo a los Dodgers en el cierre del noveno.

Giles se fue sin sacar outs, después de permitir un sencillo, regalar un boleto y soportar el segundo doblete del juego del novato Bellinger, que le dio ventaja a Los Ángeles.

El remedio fue peor que la enfermedad y Joe Musgrove, su sustituto, terminó aceptando bambinazo de Joc Pederson par a redondear el racimo de cinco.

Otra vez tenemos serie nueva, esta de tres juegos a ganar dos, con ventaja de localía ahora para los Dodgers, que tendrán al menos uno y quizás un decisivo séptimo partido en su casa de Chavez Ravine.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Los Astros de Houston le entraron por los ojos al japonés Yu Darvish para apuntarse un triunfo de 5-3 en el tercer juego de la Serie Mundial, cuyas acciones podrían ahora incluso no regresar a Los Angeles, los dueños de casa ganan los dos choques que restan en el Minute Maid Park.

Darvish tuvo la apertura más breve de su carrera, apenas un inning y dos tercios, vapuleado por sus rivales en el segundo episodio, castigado con cuatro carreras y cinco hits, tres de ellos extrabases, en esa entrada que inicio el cubano Yuli Gurriel con su primer jonrón de la postemporada.

Lance McCullers Jr.
Tannen Maury/EPA

Darvish tolero en su corta salida seis imparables, de los cuales tres fueron dobletes, además del cuadrangular de Gurriel y par de sencillos.

A.J. Hinch manejó magistralmente su pitcheo, sin entrar en pánico ni seguir planes preconcebidos.

Luego de que el abridor Lance McCullers Jr terminara su faena de 5.1 episodios, mantuvo hasta el out 27 a Brad Peacock, quien no permitió hits en 3.2 episodios.

Y es que en la postemporada los roles y funciones de los lanzadores se diluyen en las necesidades de cada momento.

Peacock, que transitó durante la temporada entre la rotación abridora y el bullpen, realizó una labor dominante y dado que se trata de un hombre con capacidad de trabajar varios episodios, no había necesidad de cambiarlo después de una entrada, para cederle el montículo a otro relevista, tal como dictan las costumbres del béisbol moderno.

La otra cara de la moneda ha sido Dave Roberts, director de los Dodgers, inepto en el manejo de sus lanzadores.

Independientemente de que hoy no había mucho que hacer, pues los Astros navegaron por aguas tranquilas después del racimo del segundo inning, a Roberts, Manager del Año de la Liga Nacional en el 2016, se le nota incapaz de ser siquiera el manager del día.

Si el juego anterior sacó inexplicablemente pronto a su abridor, en este le dio demasiadas oportunidades a un Darvish que parecía un pitcher de prácticas y cuando vino a pedirle la pelota ya era demasiado tarde.

Yu Darvish
Tom Pennington/Getty Images

Luego, su primer relevista fue el japonés Kenta Maeda, quien al igual que Peacock, es un abridor natural movido al bullpen durante la postemporada.

Maeda frenó en seco a una ofensiva que aplastó a su compatriota Darvish y quería ir por más.

Pero a pesar del gran relevo del japonés, lo sacó después de 2.2 episodios, para traer al zurdo Tony Watson, quien permitió la quinta carrera de Houston en un capítulo de actuación.

El béisbol es un juego de detalles y hay acciones que ocurren en los primeros innings que tienen consecuencias en los finales.

Los Dodgers lograron descontar tres carreras frente a McCullers y no la misma táctica a emplear en un juego con el marcador 4-3, que uno con pizarra de 5-3.

Con una sola carrera abajo se pueden intentar jugadas, mientras que con dos o más el equipo que está en desventaja está obligado a jugar al batazo.

De todos modos, los Dodgers no produjeron y apenas sacaron provecho de cuatro bases por bolas de McCullers Jr, tres seguidas en el tercer inning, cuando sólo pudieron anotar una por falta del batazo oportuno.

Encima de eso, Roberts debilitó su alineación cuando colocó como emergente al veterano Chase Utley, un hombre que todavía está esperando su primer hit de esta temporada.

La serie continuará este sábado con el pareo del zurdo Alex Wood por los Dodgers y el diestro Charlie Morton por los de casa.

Un triunfo de los visitantes igualaría nuevamente la serie y garantizaría al menos un sexto juego de regreso al Dodger Stadium.

De lo contrario, los Astros quedarían a 27 outs de su primera corona en clásicos de octubre, con posibilidades de liquidarlo todo el domingo ante su público.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Parecía que los Astros de Houston hubieran dejado olvidados en el Minute Maid Park sus bates a la hora de empacar para viajar a Los Ángeles.

Pero un envío de última hora trajo de vuelta los maderos y los Astros ganaron 7-6 en 11 innings el primer juego de su historia en una Serie Mundial, al remontar ante el hasta ahora intocable bullpen de los Dodgers de Los Ángeles.

Hasta el segundo juego de este Clásico de Octubre, los Dodgers tenían a lo largo de todo el año marca de 98-0 cada vez que llegaron con ventaja al octavo inning.

Los relevistas de Los Ángeles llevaban 28 entradas seguidas sin permitir carrera y el cerrador Kenley Jansen sumaba 12 rescates en 12 oportunidades en postemporada.

Todo eso acabó la noche del miércoles, cuando los bateadores de Houston despertaron en las postrimerías del partido, forzaron los extra innings y se llevaron el triunfo.

Getty Images/Harry HowRich Hill pudo haber trabajado más y, quizá, mantener quieta a la ofensiva de Houston, pero el manager de Dodgers, Dave Roberts, decidió usar a su bullpen desde el cuarto episodio.

Dave Roberts manejó mal el pitcheo esta vez. Aun cuando se tiene el que posiblemente sea el mejor cuerpo de serpentineros de todo el béisbol, hay que saber administrar los recursos y Roberts no lo hizo.

Demasiado temprano acudió a sus relevistas al sacar al abridor Rich Hill después de cuatro entradas de labor en las que solamente había permitido una carrera y tres hits con siete ponches y 60 lanzamientos.

El japonés Kenta Maeda, un abridor natural movido al bullpen en la postemporada, lo sustituyó, pero, inexplicablemente, apenas actuó una entrada y un tercio, tratándose de un hombre acostumbrado a una mayor carga de trabajo.

Comenzó entonces un desfile errático de lanzadores por la lomita del Dodger Stadium, pues el manager le pedía la pelota a uno tras otro, a veces sin mucho sentido.

Jansen, posiblemente lo más parecido que hay al legendario Mariano Rivera, es, a fin de cuentas, humano, aunque no pudo encontrar peor momento para desperdiciar su primer rescate en postemporada.

Al extenderse el choque por 11 episodios, los Dodgers se quedaron sin pitchers disponibles y echaron mano de Brandon McCarthy, un hombre que no lanzaba desde el 1 de octubre y que evidentemente no logró sacarse el óxido de la banca antes de treparse a la lomita.

Y aunque no tuvo consecuencias, en sus constantes cambios, Roberts debilitó la defensa al punto de que un catcher terminó jugando segunda base, el intermedialista defendió la inicial y un campocorto se fue al jardín izquierdo.

De todos modos, el del jueves fue un juego de esos que no se olvidarán fácilmente, porque incluyó muchas "primeras veces" y récords. Además de ser el primer triunfo de Houston en una Serie Mundial, fue el encuentro en que se han disparado más jonrones por ambos equipos en esta instancia, ocho en total.

Por primera ocasión se disparan cinco vuelacercas en extra innings: de José Altuve, Carlos Correa y George Springer, por los Astros, y Yasiel Puig y Charlie Culberson, por los Dodgers.

¿Bambinazos consecutivos de Altuve y Correa en el décimo episodio? También es la primera vez que ocurre en entradas extra de un juego de Clásico de Otoño.

Fue la primera derrota en casa para los azules de Los Ángeles en lo que va de postemporada y ahora, las acciones se trasladarán a Houston, donde los Astros no han perdido aún desde que comenzaron las Series Divisionales.

Y una última "primera vez" que no ocurrió: Justin Verlander sigue sin ganar un juego de Serie Mundial, donde tenía tres derrotas en tres aperturas anteriores.

Verlander se fue sin decisión y, por lo menos, ahora no perdió... por primera vez.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


El zurdo Clayton Kershaw despejó todas las dudas --si es que todavía quedaban-- y con una faena magistral de 11 ponches en siete episodios le dio a los Dodgers de Los Ángeles la importante primera victoria en la Serie Mundial sobre los Astros de Houston. Kershaw necesitó 83 pitcheos para completar los siete episodios, en los que permitió y tres hits, uno de ellos jonrón solitario de Alex Bregman, sin regalar bases por bolas. Fue el primer pitcher con 11 o más ponches en un primer juego de clásico de octubre desde que lo hiciera en 1968 Bob Gibson, de los St. Louis Cardinals, ante los Detroit Tigers. El zurdo, que jamás ha hecho un pitcheo en el octavo inning a lo largo de su carrera en postemporadas, superó el obstáculo que para él ha sido el séptimo capítulo en playoffs. Antes del partido de este martes, su efectividad en séptimos innings de postemporada era de 25.20. Kershaw recibió temprano, tempranísimo apoyo de sus compañeros, pues al primer pitcheo del juego que hizo el zurdo Dallas Keuchel, abridor por Houston, Chris Taylor le botó la pelota para inaugurar el marcador. Taylor fue el cuarto bateador en la historia en abrir una serie mundial con cuadrangular, uniéndose al grupo del venezolano Alcides Escobar, quien lo hizo en el 2015 con los Reales de Kansas City, Dustin Pedroia, de los Medias Rojas de Boston en el 2007 y Don Buford, de los Orioles de Baltimore, en 1969. Bregman igualó las acciones con su vuelacercas abriendo el cuarto capítulo, pero en el sexto, Justin Turner aprovechó un pitcheo demasiado alto en la zona de Keuchel para sacarla del parque con un hombre a bordo y ponerle números definitivos a la pizarra: 3-1. La ofensiva de los Astros volvió a sufrir fuera de casa, como le ocurrió en la serie de campeonato de la Liga Americana, con el agravante que en esta ocasión tienen la carencia del bateador designado en los juegos que se disputen en el Dodger Stadium. En total, los visitantes abanicaron 12 veces, cuatro de ellas para el jardinero central George Springer, y de los nueve bateadores de la alineación abridora, sólo Bregman y Brian McCann se salvaron de ser sentenciados por esa vía. El zurdo Rich Hill y el derecho Justin Verlander tomarán la lomita el miércoles para el segundo encuentro de la Serie Mundial, cuyas acciones se trasladarán el viernes al Minute Maid Park de Houston.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


La Serie Mundial soñada entre los Yankees de Nueva York y Dodgers de Los Ángeles tendrá que esperar.

Unos Astros de Houston que mostraron un corazón inmenso tenían otros planes y tras conseguir una gran remontada en la serie de campeonato de la Liga Americana, serán los rivales de los Dodgers a partir del martes en Los Angeles.

Charlie Morton lanzó el partido de su vida, Evan Gattis y José Altuve batearon jonrones y los Astros vencieron 4-0 a los Yankees.

Morton trabajó cinco innings y se combinó con Lance McCullers, de relevo por cuatro episodios, para completar la blanqueada de sólo tres hits y la remontada de los Astros, que llegaron a Houston con desventaja de 2-3 en la serie y lograron defender su casa del Minute Maid Park.

Brian McCann, Greg Bird jugada en el plato J7 SCLA
AP Photo/Charlie Riedel

Le salió bien al manager A.J. Hinch la discutible sustitución del abridor después de cinco entradas en las que apenas realizó 54 envíos, con dos hits permitidos, cinco ponches y un boleto.

Ya le había costado el juego del martes cuando retiró apresuradamente a McCullers, pero esta vez no hubo reacción de los rivales.

En los cuatro partidos de la serie que se disputaron en el Minute Maid Park, los Yankees apenas fabricaron tres carreras, mientras se desbordaban ofensivamente en Nueva York.

Lo mismo le pasó a los Astros, incapaces de descifrar el pitcheo rival fuera de casa y explosivos sin límites en sus predios, sobre todo el dúo de Altuve y Carlos Correa.

Sumando las series divisionales y de campeonato de ligas, Houston fue el único equipo que ganó una de ellas frente a su público. Todos los demás lo hicieron como visitantes.

Justin Verlander, el hombre que llegó el último día de agosto, resultó merecidamente el Jugador Más Valioso de la serie, con sus dos triunfos en los que toleró una sola carrera en 16 innings.

Esta será la segunda Serie Mundial para Houston y la primera desde que se mudaron a la Liga Americana.

La vez anterior que estuvieron en el clásico de octubre fue en el 2005 y perdieron por barrida ante los Medias Blancas de Chicago.

Los Astros están invictos en casa en seis partidos durante esta postemporada, mientras que en la carretera juegan para un triunfo y cuatro derrotas.

Ahora enfrentarán a los Dodgers, que buscan su séptima corona en clásicos de otoño y la primera desde 1988.

Los Baby Bombers, como fueron bautizados a inicios del año estos Yankees en reconstrucción, prometen grandeza, pero necesitan madurar.

Lejos llegaron, a pesar de que pocos les daban posibilidades de avanzar a la postemporada, pero les falta aún.

La duda que quedó flotando después de esta derrota es quién será el encargado de llevar a estos muchachos un escalón más arriba.

Es probable que no sea más Joe Girardi, cuyo contrato expiró cuando la pelota bateada por Greg Bird cayó en el guante de George Springer para el out 27.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO