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José Altuve aumenta la ventaja de los Astros
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El veterano Justin Verlander lo había dicho un día antes de subir a la lomita del Minute Maid Park para el sexto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana:

Justin Verlander (Astros J6 SCLA)
AP Photo/David J. Phillip

''Para momentos como este es que me trajeron (de Tigres de Detroit)'', manifestó el derecho, quien en otra salida épica frenó en seco a la inspirada ofensiva de los Yankees de Nueva York y llevó a los Astros de Houston a triunfo de 7-1, para forzar un séptimo y decisivo partido.

Verlander retiró siete entradas en blanco con 99 lanzamientos, a ritmo de cinco hits, ocho ponches, una base por bolas y un pelotazo.

Además, la defensa de los Astros realizó jugadas en momentos claves que cortó las amenazas rivales, como el fildeo de Carlos Correa en el campocorto en el primer inning robándole un hit a Aaron Judge que terminó siendo jugada de doble matanza.

George Springer atrapadón en J6 SCLA
AP Photo/Eric Christian SmithGeorge Springer le roba un extrabases a Todd Frazier en la séptima entrada, cuando los Yankees tenían a dos corredores en base.

O la pelota que capturó George Springer en el séptimo, cuando Nueva York intentó emboscar sin éxito a un Verlander que comenzaba a sentirse el rigor del trabajo y empezaba a mostrar síntomas de descontrol.

Fue su cuarta victoria de su carrera en cinco oportunidades en partidos en los que su equipo enfrentaba una posible eliminación.

Entre el último mes de la temporada regular y los playoffs, Verlander tiene ahora récord de 9-0, incluido un triunfo como relevista ante los Medias Rojas de Boston en la serie divisional.

Desde su llegada a la Ciudad Espacial ha permitido ocho carreras limpias en 58.2 entradas, para una efectividad de 1.24, con 67 ponches y 11 bases por bolas.

Tuvo Verlander en el venezolano José Altuve a su mejor aliado, al despertar después de irse en blanco en diez turnos en los tres partidos que se jugaron en el Yankee Stadium.

Altuve sonó un doblete remolcador de dos carreras para redondear un racimo de tres ante el dominicano Luis Severino, abridor de los Yankees, en el quinto episodio.

Y luego disparó cuadrangular solitario en el octavo, iniciando una feroz ofensiva de su equipo que fabricó otras cuatro anotaciones para ponerle números definitivos a la pizarra.

Entre él, el puertorriqueño Correa y el cubano Yuli Gurriel, ocupantes de los puestos tres, cuatro y cinco de la alineación de Houston, conectaron cinco cohetes en 11 veces, contrastando con los cuatro hits en 34 turnos que lograron de manera combinada en Nueva York.

La única carrera de los Yankees fue por jonrón inmenso de Aaron Judge ante Brad Peacock, primer relevista usado por el manager A.J. Hinch.

Para el séptimo, los Yankees enviarán al veterano CC Sabathia, quien a lo largo del año tiene récord de 10-0 en partidos siguientes a una derrota de su equipo.

Por los Astros debe vovler Charlie Morton, derrotado en el tercer juego de la serie, aunque el manager Hinch no lo anunció oficialmente.

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En la campaña regular, los Astros de Houston ganaron tres de cuatro partidos en el Yankee Stadium.

Pero ahora los Astros aprendieron de la peor manera que jugar en La Catedral del Béisbol en postemporada es algo totalmente diferente.

''La casa que Derek Jeter construyó'' le quedó demasiado grande a José Altuve, Carlos Correa y compañía, con sólo 11 hits y cuatro carreras en esos tres juegos de la serie de campeonato de la Liga Americana.

Dallas Keuchel J5 SCLA
AP Photo/Kathy Willens

Por tercera vez en playoffs se vieron las caras el zurdo Dallas Keuchel y el derecho japonés Masahiro Tanaka.

Keuchel se había impuesto en las dos ocasiones anteriores, pero a la tercera fue la vencida para Tanaka, quien lanzó una joya de siete episodios en blanco, a ritmo de tres hits, ocho ponches y un boleto, para llevarse el triunfo 5-0 y poner a los Yankees a un paso de llegar a una impensada e improbable Serie Mundial.

El derecho asiático ha sido un verdugo en sus predios de Nueva York, donde desde el 28 de julio hasta la fecha, en ocho aperturas, incluida la de este miércoles, ha trabajado 56 innings, en los que ha tolerado seis carreras limpias, para efectividad de 0.96, con 72 abanicados y ocho pasaportes.

Por su parte, el abridor de Houston llegó a eslabonar una cadena de 14.1 innings sin permitirle carreras a Nueva York en partidos de postemporada, hasta que Greg Bird remolcó al dominicano Starlin Castro con cañonazo al derecho en el segundo episodio.

Aaron Judge confirmó su despertar con doblete impulsador de una más en el tercero y el quisqueyano Gary Sánchez también se sacudió de un dominio absoluto de Keuchel sobre él, con un metrallazo en el quinto que empujó la tercera carrera de los Yankees.

Didi Gregorius, en el siguiente turno, impulsó otra más para enviar al zurdo a las duchas.

Sánchez, en el séptimo, le puso números definitivos a la pizarra con cuadrangular solitario ante el relevista Brad Peacock, tercer lanzador utilizado por el manager A.J. Hinch.

En el 70.7 por ciento de las oportunidades, cuando una serie de siete juegos llegó empatada 2-2 al quinto partido, el ganador de este encuentro se llevó la victoria final (41-17).

Los Yankees han ganado sus seis encuentros hasta ahora en casa en esta postemporada.

Anteriormente, cada vez que vencieron en sus cinco primeros partidos en el Yankee Stadium, terminaron llevándose la corona en la Serie Mundial.

Con ventaja de 3-2 para Nueva York, las acciones se trasladará de vuelta el viernes al Minute Maid Park de Houston, donde serán ahora los Astros quienes busquen hacer un milagro.

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Yogi Berra, el gran filósofo del béisbol, lo dijo muy claro: el juego no se acaba hasta que se acaba.

Con paciencia asiática, los Yankees de Nueva York esperaron que saliera el abridor Lance McCullers Jr y sacaron provecho del deficiente bullpen de los Astros Houston para remontar una desventaja de 0-4 e imponerse 6-4 en el cuarto juego de la serie de campeonato de la Liga Americana.

McCullers y Sonny Gray, abridor de los Yankees, se trenzaron en un sorprendente duelo de pitchers durante los cinco primeros episodios, hasta que el cubano Yuli Gurriel disparó doblete con la casa llena en el sexto para limpiar las bases ante el relevista David Robertson.

Una más agregaron los Astros en el principio del séptimo, pero en la baja de sa entrada, Aaron Judge dictó sentencia por todo el jardín central.

Joe Musgrove lanza con Astros
(AP Photo/Kathy Willens)Los relevistas de los Astros fallaron y los Yankees les fabricaron las carreras de la voltereta en la octava entrada.

Se equivocó el manager A.J. Hinch al pedirle la pelota entonces a McCullers.

El mejor amigo de José Fernández, que lucía unos spikes con el rostro del fallecido serpentinero de los Marlins de Miami, tenía apenas 81 pitcheos y el jonrón del Juez fue solamente el segundo hit que conectaban los Yankees.

Lo que vino después fue un circo. Didi Gregorius recibió al relevista Chris Devenski con triple y anotó con elevado de sacrificio de Gary Sánchez.

En el octavo se decidió todo ante unos ineficientes Joe Musgrove y Ken Giles. Judge empató el partido con doblete contra la cerca del izquierdo y Sánchez remolcó las dos de la ventaja con otro biangular en el callejón entre el medio y la pradera derecha.

El misil cubano Aroldis Chapman, perdedor del segundo encuentro de la serie, tomó venganza al retirar el noveno de 1-2-3, con dos ponches, para anotarse el rescate.

A pesar de haber fabricado cuatro carreras en este encuentro, la poderosa ofensiva de los Astros sigue anémica, con sólo tres imparables.

Del otro lado, Judge parece haber despertado de su letargo, lo cual es una muy mala noticia para los lanzadores rivales.

La serie está ahora igualada a dos triunfos por bando, con el tercer partido previsto para el miércoles en el Yankee Stadium, con la repetición del duelo entre Dallas Keuchel y el japonés Masahiro Tanaka, antes de que las acciones vuelvan al Minute Maid de Houston, al menos para el sexto encuentro.

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¡Todos de pie! El Juez dictó sentencia con el bate y con el guante y los Yankees de Nueva York derrotaron 8-1 a los Astros de Houston en el tercer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Por primera vez en lo que va de playoffs se le vio a Aaron Judge jugando a su aire, cómodo, decidido a aportar a como diera lugar.

Aaron Judge batea jonrón con Yankees
AP Photo/Kathy Willens

Si no podía hacerlo con el madero, entonces había que ayudar a la defensa. Y le regaló al respetable tres grandes jugadas, lo mismo lanzándose sobre la cerca del jardín derecho para robarle un extrabases a Yuli Gurriel, que hacia adelante para llevarse inminentes sencillos a Cameron Maybin y Alex Bregman.

El éxtasis llegó al Yankee Stadium cuando el nuevo ídolo de Nueva York disparó cuadrangular de tres carreras en el cuarto episodio, para redondear un racimo de cinco en ese inning.

¡MVP, MVP! coreaban los cerca de 50 mil fanáticos en La Catedral del Béisbol, entusiasmados por el que pareció ser el despertar del gigante dormido.

Para el Juez fue su segundo vuelacercas de la postemporada y primero desde el juego de comodines ante los Mellizos de Minnesota.

Ocho carreras eran más que suficientes para CC Sabathia, el experimentado abridor de Nueva York, quien se metió en un bolsillo a una alineación poderosísima, pero que apenas ha producido cinco carreras en tres encuentros.

Sabathia supo meter el brazo cuando Houston amenazó. Dominó al puertorriqueño Carlos Correa con las bases llenas en el tercero, al venezolano José Altuve en el quinto, con dos corredores en circulación, y a Josh Reddick en el sexto, también con dos en bases en el sexto.

En seis episodios hizo 99 pitcheos, cinco ponches, cuatro boletos y tres hits permitidos.

La clave estuvo en dejar a la tanda de Altuve, Correa y Gurriel en un hit en ocho turnos, con un pasaporte y tres abanicados, en las tres ocasiones que enfrentó a cada uno de ellos.

En total, el trío letal de los Astros terminó el juego de 12-1. Altuve se fue en blanco en cuatro oportunidades y bateó para doble matanza con la casa llena en el noveno para cerrar el partido, mientras que Gurriel vio detenida su racha de seis partidos de postemporada seguidos con al menos un imparable.

Mientras, los bateadores de los Yankees rompieron una racha de siete partidos consecutivos con al menos diez ponches.

Esta vez sólo se tomaron seis chocolates, luego de haber consumido 27 en los dos primeros juegos de la serie en Houston.

Nueva York madrugó temprano a Charlie Morton, al marcarle tres por jonrón con dos a bordo de Todd Frazier en la baja de la segunda entrada. Morton cargó con la derrota al tolerar siete limpias en 3.2 innings.

La ventaja de 8-0 a la altura del cuarto inning debía permitirle al manager Joe Girardi traer a sus relevistas de segunda línea, sin necesidad de usar a Chad Green, Tommy Kanhle, David Robertson y el cerrador cubano Aroldis Chapman, sus caballos de batalla del bullpen.

Pero luego de que Adam Warren sacara el séptimo y el octavo capítulos, el dominicano Dellin Betances transfirió a los dos hombres que enfrentó en el noveno y fue sustituido por Kahnle, quien terminó sacando los tres outs, aunque no pudo evitar una anotación de los Astros. Es increíble la incapacidad de Betances para tirar strikes, aun con un juego cómodo de 8-0 y es muy probable que haya sido esta su última aparición en lo que queda de postemporada.

Nuevamente, el arbitraje detrás del plato estuvo deficiente, esta vez a cargo de Gary Cederstrom. Demasiados malos conteos afectan tanto a bateadores, como lanzadores, obligándolos a hacer swings a pelotas fuera de la zona o a lanzar muy al centro, respectivamente.

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El Caballo Loco tiró con fuerza del carro y llevó a losDodgers de Los Ángeles a un triunfo de 5-2 sobre los Cachorros de Chicago en el arranque de la serie de campeonato de la Liga Nacional.

Yasiel Puig celebra doblete
AP Photo/Matt Slocum
Por noches como estas fue que los Dodgers nunca se animaron totalmente a cambiar a otro equipo a Yasiel Puig, cuando el cubano se convirtió en un indeseable dentro del clubhouse.

La gerencia sabía el diamante en bruto que tenía y prefirió armarse de paciencia para esperar que El Caballo Loco, como lo bautizó Vin Scully, madurara en Los Ángeles, en lugar de hacerlo en cualquier otro lugar como rival.

Puig tenía la postemporada como asignatura pendiente, que finalmente está aprobando con sobresaliente y cargando sobre sus hombros al equipo, cada vez más Caballo y menos Loco, aunque igual de divertido.

No es sólo por las dos carreras impulsadas con doblete y su primer jonrón en playoffs, ni por el average de .500 y seis remolques que exhibe hasta el momento.

Se trata de la energía que le está imprimiendo al juego de pelota y que está contagiando a sus compañeros de la mejor manera posible.

Es liderazgo, haciendo el béisbol divertido de nuevo, como proclamó la campaña lanzada por su colega Bryce Harper, de los Nacionales de Washington.

La ofensiva de Los Angeles esperó pacientemente su momento, tras la salida del abridor colombiano José Quintana, para definir el partido contra el deficiente bullpen de los Cachorros.

El venezolano Héctor Rondón, incluido en el roster para esta serie, permitió jonrón solitario de Chris Taylor en el sexto para romper un empate a dos, mientras el zurdo Mike Montgomery toleraba otras dos, una de ellas por el bambinazo de Puig.

El japonés Kenta Maeda, movido al bullpen en la serie, se llevó el triunfo como relevo de un Clayton Kershaw que sigue sin convencer en la postemporada.

Kershaw permitió dos carreras por jonrón del cubanoamericano Albert Almora Jr. que puso el partido momentáneamente 2-0 favorable a los campeones y en dos presentaciones de playoffs suma ya cinco bambinazos recibidos, luego de tolerar 23 en 27 juegos en la campaña regular.

Ahora ha aceptado 15 vuelacercas en 20 encuentros en su carrera en playoffs, cuando el corazón se le pone chiquito al gran zurdo, considerado por muchos el mejor lanzador de la actualidad en todo el béisbol.

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Justin Verlander lanzó una joya de nueve entradas y Carlos Correa remolcó las dos carreras de su equipo para que los Astros de Houston vencieran 2-1 a los Yankees de Nueva York y ampliaran a dos victorias sin derrota su ventaja en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Por segundo día consecutivo, la pizarra terminó con idéntico marcador, con gran dominio del pitcheo de ambos conjuntos y muy poca ofensiva.

Por segunda vez en su carrera y primera desde el 2012, Verlander lanza un partido completo en postemporada, para archivar su tercer triunfo en los playoffs del 2017.

Realizó 124 pitcheos, 93 de ellos por la zona de strikes (algunos dudosos por otra mala labor del umpire principal, esta vez Hunter Wendelstedt) y propinó 13 ponches.

Justin Verlander celebra un ponche
AP Photo/David J. PhillipJustin Verlander celebra luego de sacar el tercer out de la novena entrada, para completar el juego de 13 ponches ante Yankees.

Correa puso delante a los Astros en el cuarto con bambinazo solitario por la banda derecha contra Luis Severino, abridor de los Yankees, con otra sólida faena hasta que abandonó el partido tras recibir un pelotazo bateado por Yuli Gurriel que le pegó en su mano izquierda.

El manager Joe Girardi reclamó interferencia de un niño que recordó el incidente de Jeffrey Maier, aquel chico que ayudó al entonces novato Derek Jeter a batear un cuadrangular en playoffs contra los Orioles de Baltimore, al impedir que Tony Tarasco capturara la bola.

Esta vez, aunque el guante del pequeño Carson Riley también invadió parcialmente el terreno, el batazo era inalcanzable por Aaron Judge y tras la revisión del video, los árbitros ratificaron el cuadrangular.

Entre Correa y el pequeño gigante José Altuve fabricaron la del triunfo en el final del noveno ante el misil Aroldis Chapman.

Después de un out, Altuve sonó su segundo imparable de la tarde y corrió como alma que lleva el diablo cuando Correa conectó tendido entre el jardín derecho y el central.

El tiro de relevo de Didi Gregorius al plato llegó con el tiempo suficiente para esperar al venezolano, pero el receptor dominicano Gary Sánchez perdió la pelota.

Varias lecturas dejó este encuentro.

1.- A.J. Hinch, el manager de los Astros, sabe que no cuenta con un bullpen sólido, al estilo de sus rivales y por ello no confía mucho en sus relevistas.

2.- El corrido de las bases vuelve a costarle caro a los Yankees. Brett Gardner sacudió un lineazo a la esquina del jardín derecho y cuando parecía que se detendría en la intermedia con un doble, fue enviado a la antesala por el coach Joe Espada. Luego de que el corredor había comenzado a frenar tuvo que acelerar nuevamente y perdió fracciones de tiempo valiosas que permitieron a la defensa de Houston matarlo en tercera.

3.- Gary Sánchez no durará mucho como cátcher y será movido a otra posición. Sus deficiencias defensivas son demasiadas para alguien con la responsabilidad de conducir el cuerpo de pitcheo de una franquicia que quiere volver a la tradición ganadora. Esa jugada decisiva en el plato fue criminal.

4.- Si Girardi aspira a remontar contra Houston como lo hizo contra Cleveland, tiene que hacer modificaciones en la alineación. Mantener al Juez de segundo bate es un sin sentido, toda vez que el muchacho está perdido en el plato.

5.- Por segunda jornada seguida, es imperdonable que a esta altura de la competencia, el árbitro principal se equivoque en los conteos con una frecuencia escandalosamente alta.

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Dallas Keuchel mantuvo su dominio en postemporadas con siete innings en blanco y diez ponches, para darle a los Astros de Houston triunfo de 2-1 sobre los Yankees de Nueva York en el inicio de la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Keuchel y el japonés Masahiro Tanaka, abridor por los Yankees, se trenzaron en un bonito duelo de pitcheo, decidido en el cuarto episodio, el único complicado para el lanzador visitante.

Lo de José Altuve es punto y aparte. El pequeño gigante de los Astros disparó tres imparables y fue responsable, en gran medida, de la primera carrera de su equipo, gracias a sus piernas.

Brian McCann, Greg Bird, Astros-Yankees
AP Photo/David J. PhillipGreg Bird es puesto out en el plato por Brian McCann en el quinto episodio, en tiro certero del jardinero izquierdo Marwin González.

Primero se apuntó hit por el cuadro a base de velocidad e inmediatamente se estafó la segunda almohadilla, al tomarle todo el tiempo a Tanaka.

De ahí anotaría con sencillo de Carlos Correa para inaugurar la pizarra.

Cuando analizábamos la serie señalamos al cubano Yuli Gurriel como el factor X de Houston.

El veterano novato impulsó la segunda del inning y la que en definitiva resultó la de la victoria.

Greg Bird, en el noveno y dos outs, le botó la pelota al cerrador Ken Giles, para la única anotación de Nueva York.

La jugada clave del partido la protagonizaron de manera combinada el jardinero izquierdo venezolano Marwin González y el cátcher Brian McCann.

En el quinto, único episodio complicado que tuvo Keuchel, los Yankees intentaron una emboscada y con corredores en primera y segunda y dos outs, Aaron Judge sonó cohete al izquierdo.

Pero González, el Más Valioso que no será MVP, fusiló a Bird con un misil en el plato.

Varias aristas tuvo esta jugada. En primer lugar, si Judge estaba en conteo de 3-2, los corredores debían salir con el envío y por muy lento que fuera Bird, en el 99 por ciento de las veces debía haber anotado.

Da la impresión de que el hombre jamás pensó que Marwin iba a disparar hacia el plato y no le imprimió toda la velocidad a sus piernas.

Cuestionable también si el coach Joe Espada debió detener a Bird en tercera, teniendo en cuenta que el batazo del Juez fue muy fuerte y el jardinero tomó la pelota en la zona corta de la pradera, cuando el corredor apenas rebasaba la antesala.

Con dos outs y lo dominante de Keuchel, había que enviar al hombre al plato, sólo que no trotando, sino corriendo como si en ello le fuera la vida.

De todos modos, González tenía que hacerlo todo perfecto --y lo hizo-- para lograr un out en una jugada que a pesar de todo fue muy cerrada y al final terminó costándole el partido a los visitantes.

Eso le dio un segundo aire al zurdo, que luego dominó sin dificultades los dos siguientes episodios, para dar paso a los relevistas.

Gran relevo de Giles, a pesar de permitir el cuadrangular de Bird, con una labor de 1.2 innings.

El cerrador fue trabajando a base de rectas de humo entre 97 y 100 millas por hora, para liquidar luego con sliders devastadores y lograr por la vía del ponche cuatro de los cinco outs que sacó.

Deficiente la labor del árbitro principal Chad Fairchild. Demasiados errores en conteos de bolas y strikes, inaceptables para una fase decisiva como esta.

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Habemus quinto juego.

Luis Severino se reivindicó después de su corta salida en el juego de comodines y Joe Girardi no cometió esta vez errores de principiante.

Los Yankees de Nueva York vencieron 7-3 a los Indios de Cleveland y forzaron un quinto y decisivo juego el miércoles, en el Progressive Field.

Severino, con apenas un tercio de actuación ante Mellizos de Minnesota en el partido entre wildcards, se creció esta vez en el choque en que la suerte de su equipo dependía totalmente de él y tiró siete sólidas entradas, a ritmo de nueve ponches y un solo boleto.

Con un bullpen sobrecargado de trabajo, esta vez Girardi confió al máximo en su abridor, quien realizó 113 lanzamientos, varios de ellos sobre 100 millas por hora en el último inning que trabajó, a diferencia del viernes, cuando le quitó demasiado temprano la pelota a CC Sabathia. Primer error subsanado.

Luis Severino celebra ponche ante Indios
AP Photo/Kathy Willens

En el octavo mandó a la loma al también dominicano Dellin Betances, de gran faena hasta ahora en los playoffs, pero derrotado el viernes al exigirle más trabajo del que puede hacer.

Esta vez Betances se presentó descontrolado y tras caminar a los dos primeros bateadores que enfrentó, Girardi le aplicó temprano la alzadora. Segundo error subsanado.

Tommy Kanhle realizó un relevo sensacional, al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó y cortar de golpe la amenazade los Indios.

Importante la labor de Kahnle, más allá de sus dos innings en blanco, pues permitió a Girardi no tener que apelar a David Robertson y al cerrador cubano Aroldis Chapman, quienes han trabajado de manera combinada diez episodios en lo que va de postemporada.

Y aunque subsanó sus errores, Girardi sabe que esta serie debió haberse acabado ya, sorpresivamente a favor de sus muchachos.

Uno que debe estar preocupado es Terry Francona, el manager de Cleveland, pues ahora toda la presión la tiene el equipo que salió como amplio favorito y que de pronto dejó crecer a un grupo de muchachos inspirados que pueden terminar enterrando a la Tribu.

La mejor prueba de esa peligrosa inspiración fue la capacidad de los Yankees de aprovechar los errores del contrario.

Una pifia del antesalista colombiano Giovanny Urshela fue el detonante de un racimo de cuatro que hizo saltar del montículo a Trevor Bauer, el verdugo de Nueva York en el choque inicial de la serie.

Es cierto que las cuatro carreras se anotan como sucias, pero tras el que debió ser el tercer out, los Yankees castigaron duro a Bauer para redondear la cosecha con un doblete de Aaron Judge, el Juez que aplicó la ley beisbolera de que ''después del error, viene el palo''.

Fueron en total cuatro las marfiladas de la defensa de Cleveland y casi todas costaron carreras. De hecho, seis de las siete anotaciones de los Mulos fueron inmerecidas.

Para el miércoles ya se anunciaron los abridores, Sabathia por los visitantes y Corey Kluber por los anfitriones.

La lógica indica que la balanza debería inclinarse para los Indios, pues no todos los días Kluber recibe la paliza que le dieron los Yankees el viernes pasado.

Pero no siempre el béisbol entiende de lógica y nadie puede quitarle hoy a los fanáticos de los Yankees el derecho a soñar en grande.

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El cubano Aroldis Chapman puso fin a la polémica con su manager Joe Girardi de la mejor manera posible.

Luego de darle Like a un comentario en Instagram de alguien que pedía que la gerencia de los Yankees de Nueva York no renovaran el contrato de Girardi después de las barrabasadas que costaron el triunfo en el segundo juego de la serie divisional contra los Indios de Cleveland, Chapman salió a lanzar llamas desde el octavo episodio, para asegurar el triunfo 1-0 y dejar atrás la tormenta que creó dentro del clubhouse.

Para momentos como estos fue que los Yankees le dieron un contrato de 86 millones al cubano, convirtiéndolo en el relevista mejor pagado de la historia.

Cinco outs, cuatro de ellos por la vía del ponche, con envíos de hasta 104 millas por hora, terminaron por congelar a los bateadores de los Indios, a quienes ya Masahiro Tanaka había enfriado por espacio de siete episodios.

Ahora Chapman lleva en la postemporada 4.2 innings en blanco, con nueve abanicados de los 14 bateadores que ha retirado.

Luego de una racha fatal, en que incluso era abucheado en cada salida y hasta perdió temporalmente en puesto de cerrador, el zurdo lleva 14 apariciones seguidas inmaculadas, con 26 ponches en 16.2 tramos y no permite carreras desde el 25 de agosto.

El japonés Tanaka también reivindicó de cierta forma a Girardi, al justificar la decisión del dirigente de reservarlo para el tercer partido de la serie.

La explicación que dio en su momento el timonel de los Yankees se basó en el rendimiento del nipón en casa, muuuucho mejor que en la carretera.

Ahora, contando su última salida en la campaña regular, Tanaka lleva 14 episodios en blanco en el Yankee Stadium, con seis imparables permitidos y 22 ponches propinados, con un solo boleto.

Los Yankees están vivos y buscarán ahora empatar la serie de la mano del joven dominicano Luis Severino, su mejor lanzador en la temporada regular y en busca de redención, luego de su estrepitosa caída en el juego de comodines ante los Minnesota Twins.

Severino apenas sacó un out en ese partido y permitió tres limpias y cuatro hits, dos de ellos jonrones, aunque su equipo logró remontar para llevarse el triunfo.

En la trinchera opuesta estará el derecho Trevor Bauer, verdugo de Nueva York en el primer choque de esta serie.

Bauer pintó de blanco a sus rivales en 6.2 episodios, con ocho ponches, y no fue hasta el sexto que permitió el primero de los dos únicos hit que aceptó en su actuación.

Sin embargo, lo hará esta vez con tres días de descanso solamente y además, lo hará fuera de casa, donde sus resultados no han sido iguales que en el Progressive Field de Cleveland.

En casa tuvo récord de 10-4 y efectividad de 3.93, mientras que en la carretera lanzó para 7-5 y promedio de limpias de 4.54.

No obstante, el reporte meteorológico señala mucha lluvia para el noreste del país este lunes, por lo que la probabilidad de que se suspenda el partido es grande.

Eso beneficiaría a Bauer....y a Chapman, que ya ha visto una sobrecarga de trabajo, similar a la que sufrió el pasado año a manos de Joe Maddon y estuvo a punto de costarle la Serie Mundial a los Cachorros de Chicago.

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Por eso el béisbol es el deporte más grande y bello del mundo.

Porque el juego no se acaba hasta que se acaba y un equipo puede sacarle al rival un partido del congelador, como hicieron los Indios de Cleveland ante los Yankees de Nueva York en el segundo partido de la serie divisional.

Luego de ver cómo los Yankees masacraban a su astro Corey Kluber con seis carreras en dos innings y dos tercios, la tribu remontó una desventaja de 8-3, forzó cuatro entradas extras, más allá de la novena, para imponerse 9-8 y poner la serie en punto de mate.

Sin quitarle mérito a los Indios, que nunca se rindieron a pesar del golpe psicológico que pudo representar la paliza que recibió Kluber, el juego, en gran medida, lo perdió Nueva York y principalmente su manager Joe Girardi.

En primer lugar, por quitarle la pelota demasiado temprano a su abridor CC Sabathia y apelar antes de tiempo a un bullpen sometido a un trabajo intenso en los dos primeros partidos de la postemporada.

Francisco Lindor pega grand slam ante Yankees
AP Photo/Phil Long

El veterano zurdo, quien tenía récord de 8-0 cada vez que lanzaba después de una derrota de los Yankees, había mostrado solidez en su actuación y sólo tenía 77 pitcheos después de cinco innings y un tercio.

Con ventaja de 8-3 en la pizarra, Girardi entró en pánico y sacó a Sabathia con un out y un corredor en la inicial.

El remedio no pudo ser peor. Chad Green, de gran relevo en el juego de comodines ante los Mellizos de Minnesota, llenó las bases y permitió grand slam de Francisco Lindor que puso el marcador 8-7.

Pero antes de eso, lo imperdonable fue no apelar a la tecnología y reclamar un supuesto pelotazo a Lonnie Chisenhall, que fue el que llenó las bases antes del cuadrangular de Lindor, a pesar de que el cátcher Gary Sánchez le pedía a gritos que solicitara la revisión del video.

Luego, volvió a estirar en exceso el trabajo de David Robertson, que el martes había trabajado 3.1 capítulos y ahora tuvo que laborar por 1.2 episodios.

¿Resultado? Robertson parece haber sentido el lógico cansancio por tanta faena y toleró jonrón de Jay Bruce en el octavo que igualó las acciones y forzó el extrainnings.

Para rematar, en el final de la decimotercera entrada, con la potencial carrera de la victoria en segunda y la primera almohada desocupada, optó por lanzarle al brasileño Yan Gomes, quien le decidió el encuentro con cañonazo sobre la raya de tercera base que dejó a los Yankees tendidos sobre el terreno del Progressive Field de Cleveland.

Es una jugada que forma parte del ABC del béisbol. Girardi debió ordenar el boleto intencional para Gomes, para crear la posibilidad de una doble matanza salvadora.

En el cierre del décimo, con hombre en segunda y el propio brasileño al bate, Girardi lo envió gratis a primera, mientras Aroldis Chapman dominaba cómodo al debutante dominicano Erik González para el tercer out del inning.

Entonces, ¿por qué no hacerlo de nuevo tres episodios más tarde? Eso le costó el triunfo.

A las torpezas de Girardi súmenle el error del venezolano Ronald Torreyes, enviado a correr de emergente en segunda por Todd Frazier, quien había llegado a la intermedia sin outs por un error de González en la alta del undécimo.

Gomes disparó un misil a segunda y sorprendió a Torreyes que se había separado demasiado de la base, cortando de golpe la amenaza de los Yankees.

La decisión inicial del umpire Brian O'Nora fue declarar safe al venezolano en una jugada cerradísima en la intermedia, pero a diferencia de Girardi, el manager de los Indios, Terry Francona, sí apeló al video y los árbitros revirtieron la sentencia inicial.

Después de semejante cúmulo de despropósitos, los Yankees parecen encaminados a sufrir una barrida, aunque las acciones se trasladan ahora a Nueva York.

Pero después de perder un partido que estaba prácticamente en la nevera es un golpe demasiado fuerte de asimilar y tener una recuperación milagrosa.

No ante esta tribu que parece predestinada a cosas muy grandes en el 2017.ç

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