La realidad es que no, pero el pobre desempeño mexicano en la Copa de las Confederaciones y el bajo nivel futbolístico que ha vuelto a mostrar la Concacaf, parece haber transformado las exigencias de la llamada “selección B”. Y mientras eso sucede, la desesperación parece haberse apoderado de Juan Carlos Osorio. Primero con las actitudes --alejadas de su personalidad-- en las canchas rusas y segundo con el cambio repentino de planes que planteó a la Federación y a los clubes exigiendo refuerzos para la instancia final de esta Copa Oro. La verdad es que todo parte desde el mal funcionamiento que ha tenido el equipo mexicano y que no garantiza nada. Una Copa y una selección que tenía otras pretensiones, otro rumbo y metas se ha transformado en una necesidad imperiosa de ganar. ¿Ganar, qué? ¿Una Copa Oro? ¿Sirve de algo?

Copa Oro
Imago 7Justino celebra con el equipo mexicano la obtención de la polémica Copa Oro

LOS ANGELES, CA.- La pregunta es: ¿Qué tanta responsabilidad tiene una Selección Mexicana denominada como “selección B” de ganar la Copa Oro? La respuesta parece muy sencilla y está reflejada en el pobre nivel del evento.

Y habrá que agregarle, indudablemente, el hecho del fracaso con la llamada “selección mayor” en la Copa de las Confederaciones. Un verano peligroso donde México necesitaba rescatar “algo”. Lo que no hizo en Rusia se lo están reclamando en la Copa Oro.

Lo de los refuerzos fue el último “golpe” que no necesitaba esta selección. Jamás escuché al entrenador de la Selección Mexicana salir a decir que no requería de otros futbolistas para el desenlace de la Copa. Sólo había rumores, de que si América dijo que no por Oribe o de que si Tigres ni siquiera le contestó el teléfono por Jürgen Damm. Todo concluyó con un boletín oficial de la Federación Mexicana anunciando que no habría refuerzos. La realidad es que Juan Carlos Osorio sabía, desde la planeación del verano, que tenía que montar dos selecciones y que los clubes --europeos y mexicanos-- no iban a permitirle que los futbolistas fueran expuestos al desgaste de los dos eventos. Y él, el señor Osorio, dividió los grupos, hizo los planes y puso como debía poner el máximo ímpetu en la Copa de las Confederaciones. La Copa Oro era un evento extra que en el que México debía cumplir enviando una selección alternativa, integrada por futbolistas de la liga domestica y que en un momento dado podrían arrojar nombres y respuestas para integrarlos en el futuro próximo al proceso mundialista. Y nada más.

¿Y ahora qué? Y sigo preguntando: ¿De pronto, esta Copa Oro, se ha transformado en una necesidad impetuosa del futbol mexicano? Y vuelvo a preguntar: ¿Para qué sirve la Copa Oro? ¿Realmente el trofeo de esta Copa borra o distorsiona la realidad de lo que vivimos en Rusia hace un par de semanas? Hay que decirlo como es: no sirve de mucho ganar la Copa Oro. El verdadero propósito del evento era otro, encontrar un funcionamiento, buscar futbolistas y obtener respuestas para algunas posiciones donde los elementos de la denominada “selección mayor” se han hecho “viejos” y se debe optar por un cambio generacional. Esa era la misión del equipo mexicano en la Copa Oro. ¿Cambió? Puede ser... ¿Cuándo fue? Supongo que cuando tienes la necesidad de sostener un negocio por encima de un bien futbolístico. La otra explicación se refiere al pobre nivel deportivo de la Copa. Si México no es capaz de resolver con su aparente mejor futbol ante selecciones de un bajo nivel futbolístico, entonces, se confirma que algo se está haciendo mal en nuestro futbol y que la calidad que tanto presume la Liga está sobrevalorada.

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México: entre el morbo, la desesperación y la costumbre...

David Faitelson

Usos y costumbres del futbol mexicano. En la primera crisis que afronta una selección nacional, hay que plantearse el hecho de "sacrificar" al entrenador, romper el proyecto y buscar una solución que no tiene garantía alguna. Juan Carlos Osorio es el entrenador de México y debe seguirlo siendo, pase lo que pase en el futuro inmediato. Podemos criticar a Osorio, estar o no de acuerdo con sus formas de trabajo, señalar lo que a nosotros nos parece un error, pero que en cada dificultad se empiece a señalar que la solución a esa dificultad es romper el proyecto de un entrenador me parece inaudito y absurdo para un futbol como el mexicano.

Juan Carlos Osorio
Imago7

LOS ANGELES, CA.- Hemos llegado a uno de esos momentos que tanto parece "disfrutar" el futbol mexicano. Y a la pregunta de si "debe irse Juan Carlos Osorio en caso de perder el juego ante Honduras", agregamos un sentido de morbo, desesperación y costumbre que históricamente ha marcado al futbol mexicano.

Me parece que estamos, otra vez, tomando la postura y quizá hasta el camino incorrecto.

Está claro que México no juega bien al futbol y que cuando se ha probado ante otro tipo de nivel más allá de su zona futbolística, ha fracasado de forma rotunda, pero también está claro que con el tiempo agotándose de forma dramática para el Mundial, no hay manera de realizar ningún cambio. Juan Carlos Osorio es el entrenador de México y debe seguirlo siendo, pase lo que pase en el futuro inmediato, el jueves en Phoenix, el domingo en Pasadena o la siguiente semana en San Francisco. Osorio tiene un problema que parece complejo: hacer funcionar al equipo para que cuando abandone la comodidad y el espejismo de la Concacaf no se descubran todos sus defectos. Algunos suponemos que esa dificultad se desprende desde su sistema de trabajo, pero también podemos estar equivocados. Hay, sin duda, otros muchos factores que siempre intervienen en el desarrollo del futbol mexicano. Podemos criticar a Osorio, estar o no de acuerdo con sus formas de trabajo, señalar lo que a nosotros nos parece un error, pero que en cada crisis se empiece a señalar que la solución a esa crisis es romper el proyecto de un entrenador me parece inaudito y absurdo para un futbol como el mexicano.

Nadie tiene una solución segura o definitiva, nadie posee "varita mágica" para garantizarnos que con otro entrenador, México alcanzará el futbol que desean todos sus aficionados. Osorio puede tener o no "la llave" para esa solución, pero debe, a cómo dé lugar, cumplir con un proyecto para el que fue contratado.

Así como puede ser fácil confundir continuidad con continuismo, también es factible tomar decisiones bajo el calor de los resultados, la presión y la desesperación. Durante décadas, romper planes, proyectos y estructuras ha sido típico del futbol mexicano. ¿Ha servido de algo?

Yo creo que Osorio es un hombre inteligente, que sabrá, primero, control las emociones ante las críticas y después, tomar las decisiones o hacer los ajustes que tenga que hacer para encontrar el funcionamiento óptimo del equipo. A pesar de todo y contra todo, sigo creyendo que Osorio es el hombre indicado para dirigir a la selección mexicana.

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David Faitelson

Una mala noche ante Jamaica te alcanza para rescatar un 0 por 0. Una mala noche ante una potencia del futbol te llevará, seguramente, a una desgracia futbolística. El futbol mexicano ya la probó en cuerpo y alma ante Chile y ante Alemania. Hasta ahora, los resultados han sido el mejor aliado de la era Osorio. El problema sigue siendo cuando tenga que salir a competir en otros nivel futbolístico.

LOS ANGELES, CA.- LOS ANGELES, CA.- No fue la selección "A", la "B" o la "C". Fue mucho peor que eso: una selección "X".

México sigue jugando a nada en la cancha. Tiene buenas intenciones, vive de algunos momentos individuales y nada más. No ataca con propiedad, no tiene ideas frescas en los metros más determinantes del campo y su entrenador, o entrenadores, presumen un trabajo defensivo impecable cuando el equipo de enfrente apenas y se arriesga a pasar el medio campo. En la mayor o en la menor, en la "europea" o en la "doméstica", México sufre de lo mismo. No tiene una base de futbolistas que parezca enaltecer, finalmente, el sentido más sagrado del juego: la colectividad.

Y eso fue anoche, en Denver, con casi 50 mil gargantas apoyándoles y jugando sobre una altitud muy parecida a la que gozan en casa. México tenía todas las ventajas ante una débil, impetuosa y física selección de Jamaica. Se requería de algo simple y sencillo para resolver la velada a la faldas de las Rocallosas: futbol. Y no lo hubo, otra vez.

Getty ImagesLa selección que comanda de manera interina Luis Pompilio Páez no jugó bien ante Jamaica.

Los expertos siguen apuntando hacia el tema de las rotaciones o hacia el "laboratorio" que por momentos pretende montar Juan Carlos Osorio en la selecciones nacionales. Cambiar de alineación a alineación, modificar la posición nominal del futbolista y experimentar. Hasta ahora, los números sigue siendo convincentes gracias a la pobreza futbolística que rodea a México. Sus rivales, en el área, son casi "de caricatura", Cuando ha salido a probarse en un nivel diferente, Chile le metió siete y Alemania se vio compasivo con solamente cuatro. Esa es la actualidad y la realidad de esta selección mexicana, aunque el señor Osorio y sus asesores nos vengan con un cuento diferente, con una gran y terrible mentira que los dirigentes solapan con el único propósito de cuidar el negocio premundialista y mundialista. La verdad es que nadie sabe si el rumbo que ha tomado la selección bajo el mando de Osorio es el adecuado.

Sabemos a qué intenta jugar México. Estamos conscientes, algunos -el entrenador y ciertos futbolistas no- que no ha alcanzado ese nivel, que luce extraviado, impotente y muchas veces cansado a la hora de tratar de encontrar una mejor versión futbolística en el campo de juego.

Hasta ahora, los resultados han sido el mejor aliado de la selección de Osorio. Resultados obtenidos bajo el velo de la desgracia competitiva del área en que futbolísticamente hablando nos toco vivir, pero la realidad es otra. La realidad es que una mala noche ante Jamaica te alcanza para rescatar un 0- 0. Una mala a noche ante un rival de mayor alcance, supondría una tragedia futbolística, justo como ya lo ha probado antes esta selección.

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David Faitelson

La Concacaf y todas "las manos" que están alrededor y dentro del evento deben buscar la alternativa adecuada para "salvarlo". Están, poco a poco, acabando con "la gallina de los huevos de oro". El torneo debe reinventarse. Hacerlo cada 4 años. Buscar otras alternativas. Invitar selecciones de Sudamérica o de Europa. Buscar un formato más atractivo. El torneo, como existe hoy, no tiene ni presente ni futuro y no se podrá seguir engañando al aficionado por mucho tiempo más.

LOS ANGELES, CA.- Tarde que temprano, terminarán "matando" a la "gallina de los huevos de oro...".

La Copa Oro se reinventa o desaparece. Puede que hoy siga siendo un buen negocio, pero poco a poco y bajo este formato, con estas selecciones, no parece tener ningún presente y mucho menos un futuro alentador.

El nivel de la primera fase ha sido infame, terrible, con juegos aburridos y con poco sustento en la parte futbolística. Los "grandes", México, Estados Unidos y Costa Rica no parecen haberle dado la seriedad que merecería el torneo. Hacerlo cada dos años es inútil. Hay que espaciarlo a cada cuatro años y buscar, en el mundo de la globalización futbolística, invitar a selecciones de otras Confederaciones para que eleven el nivel competitivo.

Imago7

Así como hace un año hablábamos del gran éxito que significaba la Copa América en territorio de los Estados Unidos, hoy, estamos subrayando un fracaso y un evento que no nos llevará a ninguna parte. La Concacaf y las televisoras que generan el negocio deben entender que no pueden engañar permanentemente a los aficionados y que tarde que temprano, los estadios se quedarán semivacíos, los niveles de audiencia descenderán dramáticamente y los patrocinadores se alejarán. La Copa Oro como se juega actualmente no tiene ni presente ni futuro.

El torneo pareció readquirir una relevancia a partir del premio que otorgaba: el boleto a la Copa de las Confederaciones. Pero la voracidad de la Concacaf le hizo pensar más allá: dos torneos, medio boleto en cada uno y después una gran Copa entre Estados Unidos y México para encontrar al afortunado representante del área en el torneo que antecede a un Mundial. El problema es que la Copa de las Confederaciones del 2021, que debe celebrarse en Qatar, no esta confirmada. Recuerden que si la Copa del Mundo va al país del Golfo Pérsico, se jugaría en invierno, noviembre y diciembre. Un año antes, en esos meses, es imposible realizar la Confederaciones. Es decir, la Copa Oro del 2017 reparte medio boleto para un torneo que no existe y que yo creo que jamás existirá.

Es tiempo de buscarle un cambio. De atraer otras selecciones, otros futbolistas, de hacer sinergias con la Conmebol o con Europa para la búsqueda de un mayor interés para el evento. Así, como va, la Copa Oro se encamina a la agonía y al precipicio.

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David Faitelson

El boxeo ha caído en su punto más bajo. Ha vuelto a accionar "el botón" más desgraciado de la industria: el que se antepone a todo para generar economía, dinero, dólares... Uno de los mejores boxeadores de la historia ante uno de los grandes campeones de la artes marciales mixtas, una combinación extraña, peligrosa y de la cual no se espera que se produzca grandes condiciones encima del cuadrilátero. El morbo parece ser el denominador en común alrededor de esta mentira. Mayweather y McGregor están dispuestos a cualquier cosa con tal de vender y de engañar. El boxeo ha caído en un punto más vergonzoso y deleznable de la historia.

LOS ANGELES, CA.- LOS ANGELES, CA.- En una asoleada y calurosa tarde de verano en la casa de los Lakers de Los Angeles, Floyd Mayweather y Connor McGregor comenzaron a promocionar lo que ellos llaman una "pelea de boxeo" y lo que yo considero, con todo respeto para ambos, como "un circo", una burla total y absoluta a un deporte serio, tradicional y lleno de historia como el boxeo.

A los 40 años de edad, Mayweather, considerado por la crítica como uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, ha decidido volver al cuadrilátero y prestarse para un espectáculo que podría generar millones de dólares en ingresos. Enfrente, tendrá un doble campeón y una de las grandes estrellas la UFC, un irlandés que con base a su destreza en el octágono y a su gran personalidad ha logrado una carrera destacada en el mundo de las artes marciales mixtas.

Un boxeador ante un peleador, dos deportes de contacto, duros, a veces demasiado violentos, sangrientos, peligrosos, frente a frente en un zafarrancho del cual ningún experto sabe qué tipo de condiciones resultarán. La diferencia entre el boxeo y la MMA (por sus siglas en inglés) podría ser abismal. Mayweather es considerado uno de los grandes genios defensivos en la historia del boxeo, sin duda, el mejor de todos cuando se trata de quitarse golpes, utilizar la velocidad, las combinaciones, caminar sobre el ring y desesperar al rival. McGregor es un doble campeón simultaneo en la UFC -ha mantenido los títulos pluma y ligero de la Liga de las artes marciales mixtas- y lo ha hecho con condiciones fantásticas al momento de ir por arriba, entre ellas, según afirman los expertos de esta disciplina, la condición de tirar golpes con las manos o puñetazos.

La opiniones están encontradas: hay quien dice que McGregor será incapaz de lastimar a Mayweather y hay quienes aseguran que el irlandés será, finalmente, tras 49 intentos fallidos de boxeadores auténticos, el hombre que ponga fin a la racha invicta del cinco veces campeón mundial de boxeo.

Mayweather-McGregor presser
Harry How/Getty ImagesDana White se interpone entre Floyd Mayweather y Conor McGregor en su primer cara a cara en Los Angeles

La pelea promete romper récord en ventas de "Pago por Evento" en televisión -100 dólares el precio del evento- y seguramente generará, gracias al morbo, una importante derrama económica a su alrededor. Los dos, tanto Mayweather como McGregor, han accionado "el botón" más importante de la industria de los deportes de contacto: uno que convierte el espectáculo en negocio y en dinero.

Para mi, la cita es una farsa. Es una forma -legal- de engañar y arrebatarle el dinero el aficionado, con base a una gran mentira. Las condiciones y los estilos de ambos no provocarán una pelea de alarido. Es, prácticamente, imposible que eso ocurra. Mayweather es muy bueno en lo que hace, pero lo hace basado en una forma que en los últimos tiempos no generó -de acuerdo a los estándares actuales- demasiado espectáculo en el ring y McGrehor puede ser uno de los mejores de las artes marciales mixtas, pero el boxeo es un deporte diferente. No hay manera que de esta combinación salga algo interesante.

Hace más de 40 años, Muhammad Ali, el más grande de los boxeadores que jamás existido, aceptó un espectáculo similar ante uno de los campeones de la lucha libre, el japonés Antonio Inoki. Ambos se enfrentaron en la Arena de Tokio el 26 de junio de 1976. Tras 15 rounds, aquello terminó siendo un espectáculo grotesco, los jueces decretaron un empate. Inoki era un campeón de lucha y de karate, lo que se considera el inicio de lo que hoy conocemos como artes marciales mixtas. La realidad es que se la pasó por el suelo del ring tirando patadas al gran Ali. Esta vez, la Maywetaher-McGregor no permitirá eso. Será con reglas totales y auténticas del boxeo, lo cual sin duda, le da una contundente ventaja al norteamericano. Mayweather ha sido acusado en su carrera por escoger rivales, por enfrentarlos en desigualdad, en el momento menos apropiado o bajo ciertas condiciones de peso. Esta vez, para superar la legendaria marca del ex campeón mundial completo Rocky Marciano, quien se retiró con una marca invicta de 49=0, Mayweather ha escogido a un peleador de la UFC.

El boxeo ha caído en lo más bajo, lamentable, penoso. Lo que ambos proponen es un circo, es un espectáculo donde la seriedad no existe y donde han puesto en entredicho la credibilidad de un deporte y también de uno de los mejores exponentes en la historia de ese deporte.

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Alguien o algunos han alimentado esa creencia, cuando parece que se trata, otra vez, de un grupo de futbolistas que se quedarán al margen del gran paso que anhelan y sueñan los aficionados mexicanos al futbol. ¿La mejor generación de la historia? Lo que hay es una amalgama de algunos jugadores que han sido parte de los buenos resultados que han alcanzado las selecciones con límite de edad en las últimas dos décadas. Jugadores que prometen o prometían impulsar al futbol mexicano al siguiente nivel y que se quedaron como una vaga esperanza. Basta de mentiras. No es esta la mejor generación de futbolistas en la historia de México. Es una camada con buenos exponentes, algunos de ellos ya de "salida", que han ganado lo mismo que otras generaciones.

México vs. Alemania Rusia 2017
Imago7

LOS ANGELES, CA.- Las mentiras de cada generación. Las mentiras generacionales del futbol mexicano. La Copa Oro debe servirle para algo a México y a su entrenador. Y uno de los temas más urgentes que tiene pendiente el futbol mexicano se refiere a un cambio generacional. Llamada por algunos -entre ellos Ricardo La Volpe- como "la generación más dotada en la historia del futbol mexicano", la realidad es que se trata de la misma base de futbolistas que actuó en el último Mundial y que pareció alcanzar un límite en aquel juego ante Holanda. Los tiempos se han apresurado en el mundo del futbol. Lo acabamos de atestiguar con la selección alemana. Nombres como el de Márquez, Ochoa, Guardado, Oribe, 'Chicharito' y Layún pueden seguir aportando a la selección, pero deben aparecer otros que le den un ritmo, una velocidad, un sello diferente y hasta otra personalidad al futbol mexicano. Probarlos en esta Copa debe ser uno de los principales objetivos de Osorio.

Hemos vivido en una nueva "mentira". Como ocurrió hace 12 años, después de la hazaña de los "niños" en Perú o como sucedió hace poco con otro título mundial a nivel sub-17 o, incluso, con la gloria recogida en aquella memorable tarde de verano del 2012 en Wembley. Esta es la "generación dorada", esta la "generación soñada", esta es la "generación" que nos mostrará la "tierra prometida", este es la generación que provocará, finalmente, el cambio. ¿Cuál cambio? Alguien se atrevió a decir que tenemos hoy a la mejor camada de futbolistas de todos los tiempos. Es esta la misma que jugó en el Mundial del 2014 y que alcanzó el límite de la eliminación en Fortaleza durante la recordada tarde del "no era penal". Es la misma que acaba de mostrar poco o ningún avance en el mayor examen que afrontará antes de la cita mundialista del próximo verano. ¿Sigue siendo la mejor generación en la historia del futbol mexicano? Hay quienes suponían que los resultados de México en selecciones con límite de edad -incluyendo y resaltando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos del 2012- allanarían el camino para encontrar el éxito y hasta la gloria. Seguimos esperando que Giovani y Vela "exploten" de la forma en que su carrera prometía en aquel 2005 o quizá recoger los frutos de un segundo título a nivel sub-17 o que la hazaña de Wembley termine por llevar a este futbol a los niveles para los que fue concebido y soñado. No ha sido así. No ha sido fácil ni sencillo y hemos vivido de la ilusión a la desesperanza continua. Hemos sufrido también el permanente engaño de que tenemos a los mejores futbolistas de la historia. Casi todas las generaciones, exceptuando las selecciones con límite de edad, han ganado y perdido lo mismo. No hay un avance substancioso en los últimos mundiales. Siempre se ha llegado al mismo punto, a la misma condición y siempre nos hemos quedado con la sensación de que se podía lograr más. Ni El Salvador, el pasado domingo en San Diego, ni Curazao o Jamaica ni siquiera algo más adelante en esta Copa Oro nos ofrecerán un parámetro adecuado de las condiciones del futbol mexicano. Lo que se vio, se vio y punto. Por ahora será imposible borrar los pasajes tenebrosos que en la cancha sufrió la selección mexicana cuando jugó ante Alemania o frente a Portugal en tierras rusas. La continuidad, reiterada o ratificada la semana pasada por el propio Decio de María, es buena, aunque llegó acompañada de una advertencia por parte del propio Osorio sobre que sostendrá -como era de esperarse- su sistema de rotaciones o de competencia interna. Veremos, hasta donde, esas formas le permiten a Osorio encontrar un cuadro base que muestre armonía y entendimiento en la cancha y que supere las graves deficiencias defensivas y las carencias de profundidad y hasta de creatividad que padeció durante la Confederaciones. No hay ni tiempo ni espacio para probar demasiado. La continuidad es positiva para un futbol acostumbrado a romper y desparecer proyectos. Osorio va a mantener su sistema de rotar futbolistas (y quizá hasta probarlos y cambiarlos de su posición original) y México no tendrá oportunidad alguna de probarse en esta Copa Oro, o en el resto de la eliminatoria de Concacaf en un nivel competitivo que le ofrezca una medición sobre sus expectativas para el Mundial. Ganarle o golear a estas "pobres" selecciones centroamericanas y caribeñas no servirá de mucho. Dejemos de vivir en el engaño. No hay una generación que sea mejor que la otra. Hay buenos futbolistas como los hubo en el pasado reciente -Hugo, Cuauhtémoc, Zague, Borgetti, Luis Hernández, Luis García, Palencia-, pero esta no es la mejor generación de la historia y parece lejos de provocar el cambio que tanto sueñan los aficionados mexicanos al futbol...

@Faitelson_ESPN

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Otra oportunidad se ha quedado, lamentablemente, en el camino. México, el futbol mexicano, no es capaz de dar el paso al siguiente nivel de calidad. Nadie quiere que sea Campeón del Mundo de la noche a la mañana pero, al menos, un atisbo, una esperanza de que estamos en el camino correcto de crecimiento, desarrollo y fortalecimiento. Sigo esperando un "plan", un proyecto, una esperanza a la cual aferrarnos, en el cual los dirigentes, los clubes, las televisoras, los futbolistas, los patrocinadores tomen las decisiones adecuadas para ofrecernos el futbol que tanto hemos anhelado. En las últimas dos semanas en Rusia, el futbol mexicano ha conocido una realidad, su realidad, pero una realidad que no puede ser eterna...

México, Copa Confederaciones, Raúl Jiménez
Imago7

MOSCÚ, Rusia -- Una nueva oportunidad se ha quedado en el camino. La Copa de las Confederaciones resultó ser un examen improductivo para la Selección Mexicana. Hay un retroceso evidente entre lo que fue el último destello del futbol mexicano en el Mundial de Brasil 2014 y esta selección, siendo, la base de jugadores --si es que existe una "base" en este sistema de rotaciones-- la misma que esta vez "chocó" de frente ante su realidad cuando intentó competir en un nivel diferente del juego. Con el tiempo apremiando --a menos de un año del Mundial-- México no tiene la certeza de que su futbol alcanzará ni siquiera para los estándares que ha tenido en las últimas Copas del Mundo.

En Rusia hemos vuelto a la eterna interrogante del futbol mexicano: ¿cuándo?, ¿Cuándo?, ¿Cuándo el futbol mexicano será capaz de dar el paso de calidad que tanto anhelan, sueñan y yo diría que también merecen sus aficionados? ¿Cuándo tendremos el futbol que realmente merecemos?

¿Cuándo...? Esa es la pregunta. ¿Cuándo nuestro futbol representará en la cancha cabalmente lo que es fuera de ella? Primero, una pasión desmedida, entregada, casi frenética del aficionado en dos países diferentes, incluyendo uno en la economía más avanzada del mundo --los Estados Unidos-- y luego, una industria boyante en lo económico, con una liga seria, aparentemente competitiva, con clubes que presumen una gran estructura e infraestructura, el apoyo de grandes patrocinadores y de poderosas empresas de televisión. El futbol mexicano parece tener todo lo necesario para ser una potencia mundial, menos lo más importante: el futbol.

Y ese futbol no aparece porque vive en un desorden, en una anarquía, en un monopolio que de vez en cuando se transforma en duopolio, en un sistema que fomenta la corrupción, que casi siempre favorece a la improvisación y que toma decisiones amparado en el negocio y no en el deporte. Sigo pensando que no es el futbol que merecemos los aficionados mexicanos a este deporte. Sigo creyendo que las graves ausencias de la cancha, los vacíos y los temores de la alta competencia son originados por los personajes de "pantalón largo", en cuyas manos están las decisiones del presente y del futuro de este futbol. Sigo suspirando por un futbol que no aparece y que no aparecerá por magia o por mandato divino.

¿Cuándo...? ¿Cuándo entenderán aquellos que gobiernan al futbol mexicano que cada medida que toman afecta directa e indirectamente el desarrollo del futbolista mexicano y que más temprano que tarde se refleja en el nivel de la selección y en su incapacidad de dar el siguiente paso? Lo más fácil es criticar a Miguel Layún porque comete un par de errores en el juego o lamentar que Rafael Márquez haya tenido que prolongar su carrera hasta casi los 40 años, pero nadie se pregunta por qué, cómo y a pesar de qué nace y subiste el futbolista mexicano en una Liga que fomenta una "trampa" para el propio futbolista mexicano, que enaltece la extranjerización y que le da pocas ocasiones al elemento nativo de crecer, fallar, corregir y encontrar el camino adecuado. Es fácil depositar la culpa en el entrenador --en Juan Carlos Osorio-- sin entender que requiere de una mayor "protección" en su labor, de una Comisión de Selecciones sólida, debidamente estructurada, donde no sea una sola cabeza la que toma decisiones, sino un trabajo consensuado que aproveche la experiencia y el recorrido de personajes muy valiosos, que sean ellos, junto con el entrenador nacional, el que le dé certeza, confianza y rumbo al futbol mexicano.

Deseos y cierta motivación existe en la "familia" del futbol mexicano para crecer y soñar con la gloria, pero no una convicción plena de los pasos que realmente hay que seguir y asegurar para colocarse en el camino adecuado. Da la impresión --como lo avaló el propio Rafael Márquez-- que lo único que importa es el negocio y que lo demás "vale madre", que mientras salgan "las cuentas", los números, es suficiente, en tanto, el aficionado desgasta neuronas, energía, amargura y hasta algunas lágrimas.

Sigo esperando --desde hace años-- un plan perfectamente detallado para llevar al futbol mexicano al siguiente nivel de calidad. Un esfuerzo común de los clubes, de la Federación, de las televisoras, de los patrocinadores, de los futbolistas, de los entrenadores y hasta del aficionado para encontrar juntos el camino adecuado. Que lo haga Chivas, que lo haga el Pachuca, Vergara, Carlos Slim, Jesús Martínez, Emilio Azcárraga o Salinas Pliego, Femsa, Cemex o Cruz Azul, que lo haga Azteca o Televisa, Bimbo o Coca Cola, Tecate o Corona, pero que alguien levante la mano y diga: "Vamos a transformar esto", tomemos decisiones apropiadas, separemos la parte económica de la deportiva y busquemos a los personajes adecuados --si son mexicanos, mejor, si deben ser argentinos, holandeses o chinos, hay que traerlos--. Empecemos de cero o de menos cero, con un plan, un proyecto, una ilusión a la cual aferrarnos y no tapar los vacíos, esconder "la basura bajo la alfombra" y volver en un año a Rusia para hacer lo mismo que ha hecho el futbol mexicano siempre. ¿Cuándo...? ¿Cuándo tendremos esa esperanza? ¿Cuándo tendremos el futbol que realmente merecemos?

El futbol mexicano conoció y reconoció aquí, en Rusia, su realidad, una realidad que, sin embargo, no puede ser eterna...

@Faitelson_ESPN

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David Faitelson

No existe, por ninguna parte. Ni del entrenador ni de la mayor parte de los futbolistas, mucho menos de los que administran a la selección y al futbol mexicano. Todos los pequeños indicios de la ultima época se escondieron, se taparon, se tiraron bajo la alfombra. Este retroceso de la selección mexicana no ocurrió a partir del jueves en Sochi y no sólo el señor Osorio es el culpable de la aparente realidad que enfrenta el futbol mexicano. Hay otros culpables, otras decisiones que han afectado y entorpecido el camino...

MOSCÚ, Rusia - Día tomentoso frente al Kremlin. No hemos visto el sol en toda la jornada y sí unas espesas y negras nubes que se transformaban en una pesada lluvia con vientos que generaban marejadas sobre el cauce del Río Moscva. La selección mexicana llegó por la tarde a la capital de Rusia y lo hizo, otra vez, cargada de excusas. Un poco de autocrítica no le haría ningún daño al futbol mexicano, pero si Juan Carlos Osorio insiste en que no hubo una gran distancia entre el futbol que desarrolló México y el que mostró Alemania, entonces, el asunto, inevitablemente, adquiere una gran controversia sobre hacia donde se dirige el proyecto actual de la selección mexicana de futbol. Lo primero que tendría que dejar en claro es que lo que vimos el jueves en Sochi no puede ser la realidad del futbol mexicano. Hace casi 20 años, una selección dirigida por Manolo Lapuente jugaba al tú por tú ante Alemania en Montpellier antes de quedar eliminada de la Copa del Mundo de 1998. Algunos años más tarde, otra selección mexicana, esta vez dirigida por Ricardo La Volpe, perdía otra vez ante los alemanes pero jugando un futbol muy competitivo en el partido por el tercer lugar de la Copa Confederaciones del 2005. El juego ante Argentina del Mundial del 2006, el triunfo ante Francia, cuatro años después, en Sudáfrica, y hasta la actuación ante Brasil y Croacia en la ronda de grupos del Mundial del 2014. México ha jugado mucho mejor de lo que finalmente mostró en esta Copa de las Confederaciones. Nuestra realidad, hoy, tendría que ser distinta. La pregunta es algo compleja de responder: ¿De quien es la culpa en este retroceso que ha sufrido el futbol mexicano? ¿Del entrenador? ¿De los futbolistas? ¿De los dirigentes? ¿De quién? ¿De quién es la culpa?

Getty ImagesJuan Carlos Osorio lamenta
La mayor parte de los expertos han dirigido los reflectores hacía Juan Carlos Osorio, pero él no puede ni debe ser el único "señalado" en este proceso degenerativo que ha sufrido el futbol de México. Sin duda, están también, los futbolistas -que son los que meten y fallan los goles, los que corren o no lo hacen- y una gran responsabilidad corre a cargo de los que administran nuestro futbol, que con sus decisiones influyen directamente en el desarrollo del juego y de los jugadores. Hay varias culpas que compartir en este malograda situación que, sin duda, no ocurrió el jueves, semanas o meses atrás, sino que ha sido parte de un sumario de situaciones que se ha ido acumulando con el tiempo. El casi fracaso mexicano por la clasificación al Mundial del 2014 jamás pasó a un examen minucioso de los motivos y los responsables. Nada, se logró el boleto al Mundial y más tarde, se logró también una actuación "decente" en Brasil y todo lo que se había "podrido", se tiró "bajo la alfombra", se escondió y no se llevó a un estudio apropiado. Los dueños del negocio que significa la selección mexicana dijeron que "había sido sólo un accidente" y que no volvería a suceder. Y el balón siguió rodando al servicio de los voraces intereses que tiene el futbol mexicano. La culpa no es toda de Osorio. Hay otros involucrados, hay otras decisiones, hay demasiados factores que han colaborado directamente en el innegable repliegue del futbol mexicano. Un poco de autocrítica, de todos los involucrados, ayudaría en algo. @Faitelson_ESPN
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Jugar contra Alemania y mostrar que tu futbol se ha acercado al nivel de una gran potencia es, finalmente, lo que persigue una Selección Mexicana. La jornada de este jueves en Sochi se transforma en un escenario fundamental para mostrar la calidad de tus futbolistas y las grandes virtudes que México puede tener y que a lo largo de la historia ha mostrado a “cuentagotas” o de forma irregular. México vs. Alemania, una oportunidad maravillosa.

México, Copa Confederaciones
Getty ImagesMéxico tiene la oportunidad de conseguir uno de los triunfos más importantes en torneos de la FIFA

MOSCÚ, RUSIA.- De lo único que estoy convencido es que México no puede, de ninguna manera, desperdiciar una nueva e histórica jornada como la que se le presenta este jueves en Sochi.

El futbolista mexicano tiene la suficiente calidad para elevar su nivel y jugar en conjunto, de forma armoniosa y efectiva y así, tratar, en la medida de lo posible, de acercarse y competir en el mismo horizonte que plantea una histórica potencia del futbol mundial como Alemania.

¿Se le puede ganar a Alemania? La respuesta es sí. Y lo que es aún es mucho más interesante: ¿Puede México competirle a Alemania? La respuesta también es sí. Pero los "no" aparecen de forma invariable enseguida mientras se profundiza más en el presente de la Selección Mexicana. ¿Ha jugado a su mejor nivel posible? No. ¿Le ha ganado a una selección de verdadera importancia deportiva en la primera fase de la Copa Confederaciones? No. ¿Tiene México un buen porcentaje de posibilidades de llevarse la victoria? No.

Desde el Mundial de 1978 y aquel 6-0 vergonzoso, pasando por el Mundial de 1986 y los "calambres", los penaltis y el calor intenso del Estadio Universitario de Monterrey y hasta los episodios de Montepllier, en Francia 1998, y de Leipzig, en la Copa Confederaciones del 2005, es indudable que el futbol mexicano ha avanzado en la manera en la cual ha jugado, ha competido y ha perdido frente a la selección de Alemania. Lo de este jueves, a las orillas del Mar Negro, debe significarse como otro acercamiento hacia la posibilidad de aproximarse más a una potencia de esta índole futbolística.

¿Qué se le debe pedir a la Selección Mexicana? Que intente jugar como nunca lo ha hecho en esta era de Juan Carlos Osorio, que muestre personalidad, atrevimiento, que trate de juntarse y entenderse y obviamente que se entregue a fondo. Lo único que no puede el futbol mexicano es desaprovechar la maravillosa jornada que tiene por delante.

@Faitelson_ESPN

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El sueño del futbol mexicano no tendría que limitarse a ganarle a Alemania. La simpleza del resultado no ayuda en el proceso en el que aparentemente está encaminado el futbol de México. La idea es jugar mejor para acercarse a ellos y para algún día ser como ellos: una potencia del futbol. La única manera en la que se puede lograr es mostrar argumentos solidos en la cancha, una idea, un estilo de juego definido que te acerque al resultado por una condición propia y no por azares del juego o del destino. Sigo pensando que lo más importante, por más espectacular y mediático que resulte, no radica en ganarle a Alemania.

Juan Carlos Osorio, Jonathan dos Santos, Héctor Herrera
Imago7

MOSCÚ, RUSIA.- Alemania, su futbol, su historia, sus cuatro campeonatos mundiales, su trascendencia, su Beckenbauer, su Gerd Müller, su peso, su espíritu, su abolengo, su sello inquebrantable de "Die Mannschaft". Ganarle no es imposible. Ponerse en su nivel sí que es impensable e inaudito.

Empecemos por entender qué es lo que busca o quiere México este jueves en Sochi. ¿Ganarle a Alemania? ¿Quedarse en la simpleza de un resultado o demostrar que tiene los argumentos para en un momento dado ponerse en su nivel y competirle cabalmente?

Sí, por supuesto, México puede ganarle a Alemania, porque después de todo, es solo un partido de futbol, que encontrará imponderables y que puede contaminarse en cualquier momento, porque, además, se trata, sin justificación alguna, de una selección alemana "B", alternativa, plagada de jóvenes y mezclada con algunas de sus principales figuras. Se le puede ganar a Alemania, pero se trata, algún día, de pelear en el mismo nivel futbolístico. Y para eso, hay que empezar por jugar bien al futbol. En la medida en que México avance en su desarrollo en la cancha, estará más cerca del cometido.

Hay algunas sensaciones que siguen siendo buenas. El indudable talento del futbolista mexicano que hoy le otorga establecerse en algunas de las ligas más serias y competitivas del futbol europeo. La mentalidad que le permite no esconderse en momentos decisivos y ante rivales de una mayor jerarquía e historia futbolística y la propia solidez que ha tenido el grupo y el entrenador, hasta ahora inquebrantable a pesar de las criticas sobre las rotaciones y el funcionamiento. Todo eso más futbol puede darte como resultado una jornada tan inesperada como atractiva para el futbol mexicano.

No podemos quedarnos en la simpleza de ganarle a Alemania. Pensemos que algún día podemos ser, en futbol, como los alemanes. Y para ello, necesitamos jugarle de la mejor manera posible.

@Faitelson_ESPN

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Ni juntando todos los "buenos" momentos que ha mostrado esta Selección Mexicana en la era de Juan Carlos Osorio alcanzaría para competir ante una potencia mundial llamada Alemania. México necesita descubrirse y redescubrirse asimismo en su futbol para afrontar la batalla del jueves en Sochi. Esa será la única forma de empezar a demostrar que puede competir en el siguiente nivel del futbol...

MOSCÚ, RUSIA.- México no sólo tiene tiene resultados posibles ante Alemania el jueves en Sochi. Tiene cuatro. Además de ganar, perder o empatar, también, puede intentar jugar bien al futbol y demostrar que tiene argumentos para competir ante los mejores del deporte.

Tenemos, sin embargo, que ser sinceros: ni la mejor versión de la Selección Mexicana en la era Juan Carlos Osorio parecería capaz de tener los argumentos futbolísticos para competir ante una potencia mundial histórica del futbol llamada Alemania.

Habría que juntar algunos momentos aislados de buen futbol que este México ha mostrado en todo el proceso del entrenador colombiano: el juego ante Uruguay en la Copa América del Centenario, o quizá el partido eliminatorio frente Estados Unidos en Columbus y otros fragmentos del choque ante Portugal en esta misma Copa Confederaciones. Y hasta ahí nada más. La época de las rotaciones le ha dado a la selección un majestuoso récord de ganados, perdidos y efectividad, pero no un futbol vistoso ni competitivo que le otorgue todas las garantías de que competirá el jueves por la noche en Sochi.

Alemania es Alemania. Puede que sea la selección "A", "B", o "C", que tenga un carácter "juvenil" o que sea una mezcla de lo que veremos en el 2018, pero es igualmente poderosa y peligrosa. México no es ni será favorito cuando se enfrente en un partido oficial de selección mayor de Alemania. Nunca, en ese nivel, le ha podido ganar.

Pero está siempre la esperanza de que el futbol mexicano encuentre, en cualquier momento, sus mejores formas. No de manera milagrosa ni mágica. Eso no existe en el futbol, pero sí de un modo en que se refleje la gran calidad que tienen sus futbolistas.

Osorio ha insistido en que el tema de las rotaciones es parte del relativo éxito que ha conseguido su gestión, si ese "éxito" lo entendemos por la tranquilidad que el equipo ha tenido en el proceso eliminatorio de la Concacaf y en cuanto a las estadísticas que le favorecen (27 juegos, 20 triunfos, 5 empates y sólo 2 derrotas). Pero algunos creemos que eso no basta, que México debe enfocarse en encontrar un nivel futbolístico que dentro de un año, cuando comience la Copa del Mundo, le ofrezca la certeza de montar un equipo competitivo que le permita dar el paso de calidad al que aún no se ha atrevido el futbol mexicano. Esta Selección Mexicana no se ha acercado todavía a los niveles que alcanzó el equipo de Miguel Herrera en el Mundial del 2014, el de Javier Aguirre en el 2010 o los de Ricardo Lavolpe en el 2006 y Manolo Lapuente en 1998.

Los problemas de la semana son complejos. México ha sufrido las bajas de jugadores fundamentales: la primera antes de la Copa, con Jesús "El Tecatito" Corona, un futbolista que puede entregar "notas distintas" en un partido de futbol. Y luego, en el desarrollo del evento aquí en Rusia, perdió --por lesiones-- a los defensores Carlos Salcedo y Diego Reyes. El veterano mediocampista y capitán de la selección, Andrés Guardado, se pierde el juego ante Alemania por acumulación de tarjetas amarillas. Osorio deberá cubrir bajas cruciales en zonas del campo donde la Selección Mexicana ha mostrado una evidente debilidad.

La semana es altamente atractiva para el futbol mexicano. Es una doble ocasión de probarse ante el "otro nivel" que propone el futbol. Es, también, una magnifica oportunidad para conocer tanto los avances, las virtudes como los defectos y los "miedos" del futbol mexicano. Pero la selección de Osorio debe encontrar un estatus que hasta el momento no ha tenido, ni aún en sus mejores momentos ni tampoco avalado en sus fenomenales números. Una selección que sea capaz de competir --y hasta vencer-- a una potencia mundial histórica del futbol llamada Alemania. ¿Le alcanza o no le alcanza a México?

@Faitelson_ESPN

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