David Faitelson

"Cualquiera" puede ser Campeón en México, pero al contrario de verlo despectivamente, hay que aplaudirlo. En este futbol sobrevive cierto equilibrio, cosa que no sucede en otras partes. Santos o Toluca, uno de ellos, puede que sin la necesidad de ser denominado un "grande", ser un gran campeón.

CIUDAD DE MÉXICO - La vieja premisa de que en este futbol "cualquiera puede ser campeón" volverá a rondar el domingo por "La Bombonera" toluqueña.

Cuando muchos de nosotros presagiábamos que vendrían años de monopolización de los equipos de Monterrey (Tigres y Rayados), el futbol mexicano ha vuelto a mostrarnos un lado que no tiene por qué ser desagradable. Todo lo contrario.

Pero no se trata de "cualquieras". Toluca y Santos merecen un tratamiento especial sin que lleguemos al cotidiano hecho de llamarle "grandes" del futbol mexicano. Si todos son "grandes", entonces, de alguna forma, habremos abaratado el nombramiento. Los dos finalistas del campeonato son una muestra fehaciente de los tiempos de inversión, jugadores extranjeros, de crecimiento en estructura e infraestructura y también inteligencia deportiva. Toluca y Santos se han administrado magistralmente para mantenerse en una forma sana y competitiva cuando el futbol mexicano cambio su formato y se volvió de torneos cortos y de dos campeones cada año.

El futbol mexicano es un futbol equilibrado. Dentro de su gran irregularidad, hay una regularidad. Y creo que lo podemos enaltecer y hasta festejar, A diferencia de las mejores del mundo, las ligas europeas, donde uno o un par de equipos son los únicos que aspiran al título, aquí hay una mayor repartición. Toluca, Santos y Pachuca se han puesto muy cerca de los llamados "grandes" (América, Chivas, Cruz Azul y Pumas) y también se las han ingeniado para respirar cerca de las poderosas inversiones de los clubes de Monterrey. En este mismo mapa, aparecen siempre León y Tijuana con el potencial económico y deportivo para competir. La paridad existe porque hay un mayor número de aspirantes al cetro que en otras ligas del mundo.

Santos, festejo Djaniny vs. Toluca
Imago7

En México no es imposible ser campeón, pero hay que hacerlo bajo una receta que se asemeja mucho a lo que Toluca y Santos han logrado para llegar otra vez hasta aquí. Constancia, trabajo, inteligencia, capacidad económica, visión y muchos otros atributos que son parte esencial de la fórmula.

No sólo se trata de dinero. Estoy casi seguro que las nóminas de Toluca y de Santos -sin ser para nada "pobres"- aparecen rezagadas en comparación con la del América, la de Tigres o quizá la de Rayados. Dos personajes claves están inmiscuidos en esta final. Ambos, irónicamente, fueron parte del mismo grupo, un grupo cervecero, que por muchos años se erigió como un orgullo de la industria empresarial mexicana. Don Valentín Diez, uno de los hombres más importantes en la consecución de la marca Modelo y Alejandro Irarragorri -quien en su momento fue parte del equipo de Carlos Fernández González, ex director general del Grupo Modelo que manejaba a Santos-. El amor que tiene Valentín Diez por el Toluca y el respeto por el legado de su señor padre Nemesio Diez (QEPD) han mantenido al club rojo siempre en tonos protagónicos. Al cumplir 100 años, recientemente, remozó un estadio que hoy luce bello y espectacular y que es la casa de uno de los cubes más tradicionales del futbol mexicano. Y qué decir de Santos, que ha crecido con un estadio moderno, instalaciones de primer mundo futbolístico y la acostumbrada pasión del comarqueño por el futbol y por su equipo. Irarragorri ha sido un hombre fundamental en, primero, "el rescate" que ejerció del club -junto con cervecería- tras los tiempos obscuros de Carlos Ahumada y después en el establecimiento de una franquicia ganadora.

"Cualquiera" puede ser campeón en México, pero al contrario de verlo despectivamente, hay que aplaudirlo. En este futbol sobrevive cierto equilibrio, cosa que no sucede en otras partes. Santos o Toluca, uno de ellos, puede que sin la necesidad de ser denominado un "grande", será un gran campeón.

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David Faitelson

Tiene condiciones extraordinarias, pero también tiene un mercado interno que lo reclama y necesita. Rodolfo Pizarro no estará en Rusia 2018, pero debe apurarse para que lograr su "salto" al siguiente nivel competitivo. Si se queda en México, jamás sabremos la clase de jugador que pudo haber sido. Europa lo espera, cuanto antes, sin ninguna escala que, a sus 24 años, ponga en riesgo el sueño de verlo triunfar entre los mejores de este deporte. Para Pizarro era importante el Mundial, pero es más importante que vaya a algunas de las Ligas europeas a seguir desarrollando sus magníficas habilidades.

CIUDAD DE MÉXICO - Para Rodolfo Pizarro es más urgente jugar en Europa que ir a un Mundial. La única forma de probar si es uno de esos "futbolistas elegidos" es que dé e salto al siguiente nivel competitivo. Y ese nivel no está en Chivas, ni en Rayados, ni tampoco en una selección que pronto jugará el Mundial. El verdadero parámetro de Pizarro no es Rusia. Es jugar y desarrollarse en alguna Liga europea de mayor valía.

Por increíble que parezca, en un futbol donde el jugador mexicano tiene cada día menos protagonismo y más dificultades para sobrevivir, la lista o pre-lista mundialista de la selección para el Mundial de Rusia encontró espacio para la controversia.

Esa controversia se llama Rodolfo Pizarro. Y más allá de que merecía o no estar entre los "28 mejores" futbolistas actuales, persiste la sensación de que el simple hecho de generar la duda o la polémica, nos ofrece una idea clara de la clase de futbolista que México tiene en sus manos.

Imago 7Rodolfo Pizarro durante un partido entre Chivas y Monarcas.

En momentos donde las nóminas de los clubes mexicanos están plagadas de futbolistas extranjeros -porque las reglas y los negocios favorecen a esa condición- Pizarro que ha tenido una sobresaliente temporada y que está llamado a ser una de las grandes joyas al futuro del futbol mexicano, pero lo único que hizo Juan Carlos Osorio es afianzarse con la base de futbolistas que están "a muerte" con él y que lo llevaron hasta la cita rusa. Por más que un jugador de último momento se haya ganado un pasaje al Mundial basado en sus buenas actuaciones -está Pizarro y está "El Gallito" Vázquez, por ejemplo-, el entrenador iba a ratificar a quienes han estado con él, en las buenas o en las malas y bajo cualquier tipo de presión. Con mucha anticipación, Osorio dijo que había una lucha en medio campo -un sitio donde de pronto aparecen y destacan jugadores de buen trato con el balón y condiciones diferentes para jugar- y que en esa "batalla" estaban futbolistas como Giovanni Dos Santos, Marco Fabián de la Mora y el propio Pizarro. Al final, se inclinó por la trayectoria -podemos llamarle jerarquía- del jugador del Galaxy y le dio, según parece, un valor al hecho de que Marco Fabián actúe en una liga tan demandante como la alemana. El tiempo de Pizarro llegará. Ha tenido un semestre bueno en el Guadalajara y nadie tiene duda de que pronto podría dar un salto para jugar en un futbol de mayores dimensiones que el mexicano. Es joven, pero no tanto, tiene 24 años y debe apurar un destino europeo antes de que las necesidades del mercado interno lo atrapen y la idea de probarse en el mayor nivel del juego quede como una promesa incumplida.

Chivas ha admitido que tiene ofertas por él en la mesa. Supongo que una de ellas, quizá la más atractiva, proceda del norte. Pero jugar en los Rayados es lo mismo que hacerlo en Chivas. Pizarro requiere probarse en la siguiente escala, para saber si realmente pertenece a ella o su lugar será siempre el nivel mediano del futbol mexicano.

Puede que el Mundial hubiese sido una vitrina atractiva, pero él puede crecer más y desarrollar todas sus habilidades como jugador si accede a Europa cuanto antes.

"El problema es que los directivos mexicanos pedirán 15 o 20 millones y nadie va a pagar eso ahora", me dijo hace un par de semanas Javier "El Chicharito" Hernández durante una plática en Londres. "Él tiene el nivel para jugar aquí. Yo estoy seguro de ello".

Más que Juan Carlos Osorio, el verdadero obstáculo de Pizarro podría ser las necesidades del futbol doméstico y hasta el hecho de que su club actual, Chivas, atraviese por una crisis económica que le obligue a venderlo al mejor postor y si la oferta del mercado interno supera lo que ofrecerían en Europa, no habrá ninguna vacilación en dejarlo en el futbol doméstico. El tiempo pasa rápido. Un futbolista debe tomar la decisión correcta. Jugar en Europa es más urgente para Pizarro que ir a un Mundial.

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David Faitelson

Algún día, dentro de 20, 30 o 50 años, esa frase aparecerá con frecuencia en alguna sobremesa. La presuntuosidad será, también, totalmente permitida para recordar a uno de los grandes futbolistas en la historia de México, a un jugador lleno de clase, de habilidades extraordinarias, que llevó al máximo nivel posible de este juego llamado futbol. A Márquez se le agota el tiempo y a nosotros, también, el simple goce o deleite de verlo sobre una cancha. Espero que la controversia sobre si debe ir o no a la Copa del Mundo no nos termine distrayendo de lo más importante: disfrutarlo hasta el último suspiro en un campo de futbol...

LOS ANGELES, CA.- Debe ser su elegancia, el rasgo que lo hizo diferente, único, especial, irrepetible ante los seres de su misma especie. En un planeta y en una zona del campo, donde la mayor parte de sus semejantes mostraban las "garras" y apretaban los dientes para competir, él lo hacía con clase.

El tiempo no sólo se extingue para Rafael Márquez en el campo de juego. También, para nosotros, que lo vimos nacer, crecer, jugar y desarrollarse hasta el nivel máximo que permite el juego. Algún día, le diremos a nuestros hijos, nietos, bisnietos: "Yo vi jugar a Rafael Márquez, aquel defensa espigado, de gran condición técnica, inteligente, que bordaba pases de 60 metros, que cruzaba el campo con la cabeza erguida y el balón pegado a los botines. Yo vi a Márquez, el del Atlas, el de Mónaco, el de Barcelona, el capitán de la selección de los 4 (o quizá 5) mundiales, el que fue capaz de jugar en otra escala de este juego llamado futbol. Yo vi jugar a Rafael Márquez".

En días en lo que aquellos futbolistas que tienen gol, que juegan más cerca del área, se "roban", prácticamente, todos los reflectores, Márquez encontró la forma de triunfar a gran escala. Llevó su talento hasta el mismísimo Barcelona -en esa época, uno de los equipos más reconocidos en la historia del futbol- y consiguió asomar su grandeza en la Liga de Campeones de Europa. Entre el legendario Hugo Sánchez y los nuevos tiempos de Javier "El Chicharito" Hernández, un defensa central, con las condiciones suficientes para ser considerado el mejor mexicano de la historia.

Getty Images

Jugadores como Márquez no se repiten frecuentemente en la historia, ni del juego en general y mucho menos del futbol mexicano. Y esa es la razón de que hoy en día aún se sostenga en la polémica sobre si debe ser incluido en la lista de los 23 para lo que sería su quinto Mundial. Un futbolista de habilidades extraordinarias que el futbol mexicano no ha podido reproducir en otro jugador.

Llevarlo a Rusia puede provocar controversia en aquellos que se sostengan que su nivel deportivo ha decaído -normal, con el paso del tiempo, su edad y avalados en los resultados de su club, el Atlas, esta temporada- y que, además, habría estado distraído en temas extradeportivos que a pesar de su poderosa mentalidad podrían terminar distrayéndolo. Lo increíble es que, más allá de este convulsionado escenario, Márquez sea capaz de esparcir la duda sobre si debe ir al Mundial.

Yo sigo enfrascado en una batalla personal y casi existencial. Pienso que en la lista de los 23 deben estar los mejores, pero una parte de mi cabeza, señala hacia que un personaje como Márquez, aún sin encontrarse en el mejor momento de su trayectoria futbolística, puede seguir aportando dentro de la cancha y fuera de ella como ningún otro futbolista. Por fortuna, el problema no es mío, sino de Juan Carlos Osorio.

Lo que me queda claro es que habrá que disfrutar los últimos minutos de uno de los más grandes futbolistas que ha dado nuestro país. Un jugador elegante, saturado de clase, un personaje pensante que el futbol mexicano extrañará por mucho tiempo. El gran Rafael Márquez, que, de generación en generación, provocará escenas de melancolía y añoranza y expresiones un tanto presuntuosas como: "Yo vi jugar a Rafael Márquez...".

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David Faitelson

Y esta vez podría ser que nada sea capaz de detenerla. Los futbolistas están unidos, en un movimiento fraguado desde Europa. Hay preocupación y hasta miedo en los dueños de clubes. Tan grave es la situación que Yon de Luisa adelantó su presentación como presidente de la FMF, planeada para después del Mundial. Debe negociar, conciliar, encontrar formas (sin la prepotencia de antaño) para resolver el asunto. Los futbolistas amenazan con parar la Liga y la siguiente convocatoria de la selección. Damas y caballeros, estamos en medio de una histórica insurrección...

LOS ANGELES, CA.- De manera intempestiva, ante la urgencia y gravedad del tema, Yon de Luisa entró en funciones como presidente de la Federación Mexicana de Futbol el miércoles, en un hotel del aeropuerto de la Ciudad de México.

La insurrección de futbolistas está en marcha. Y nada, aparentemente, la puede detener esta vez.

Dos amenazas irrumpen en el panorama del futbol mexicano. La primera: parar la Liga justo en la recta final del campeonato. Dos: la no asistencia de los jugadores convocados al partido de despedida en Estadios Unidos antes del Mundial, programado para finales de mayo en Pasadena, California. Los jugadores quieren, para empezar, que se invalide la práctica ilegal de "conspiración" de los dueños de clubes al momento en que un futbolista termina su contrato y tiene la libertad de contratarse con quien él quiera, algo que coloquialmente en México se llama "Pacto de Caballeros". También, pretenden ajustar los tiempos del régimen de transferencias para tener las mismas oportunidades que los jugadores foráneos de conseguir un trabajo. Nada del otro mundo. Nada que este fuera del contexto de los tiempos que vivimos.

Imago7Yon de Luisa durante la conferencia de la candidatura de la Ciudad de México a la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026 celebrada en el Salón Oval del Gobierno del la Ciudad de México.

De Luisa ha aparecido en la escena con la idea de negociar, de conciliar, de no cometer los mismos errores del pasado reciente, como el que protagonizó el actual presidente de la FMF, Decio de María, con los árbitros, provocando el paro de la Liga. De Luisa es un hombre educado e inteligente. Creado e impulsado por Grupo Televisa para ser la cara del futbol de la empresa (y de México) a nivel internacional. Hoy, afronta su primera gran encomienda. Resolver la insurrección de los futbolistas, evitar un escándalo mayúsculo por un tema que la misma FIFA ha apoyado (el derecho del futbolista de ser libre al final de su contrato) y conducir al futbol mexicano hacia los nuevos tiempos. De Luisa sabe que su mejor carta es la negociación y que de ninguna manera puede imponerse (como ha ocurrido históricamente en el pasado) un dejo de prepotencia. Tiene, también, una maravillosa oportunidad de iniciar su gestión firmando un acta, la próxima semana, donde los dueños de clubes y la FMF se comprometen legalmente a abandonar una práctica tan sucia y desleal como la del "Pacto de Caballeros". Debe entender, de Luisa y debe hacerles entender a los diferentes propietarios de equipos, que el futbolista es y sigue siendo lo más importante de este juego (para ellos negocio) llamado futbol.

La insurrección está en marcha y tal parece que, a diferencia del pasado, esta vez será difícil detenerla. El movimiento ha sido fraguado desde Europa, con futbolistas que están más allá del bien que del mal y que tienen la personalidad necesaria para marcar una diferencia histórica.

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David Faitelson

El Guadalajara genera emociones diferentes, pero, sobre todo, genera "envidias" y también una tendencia nacionalista, a veces extrema, a veces buena y en otra mala, cuando los buenos resultados aparecen en su panorama. Sea como sea, Chivas fue a Toronto e hizo lo que ni Tigres ni América pudieron hacer en esa cancha: jugar con personalidad y gran certeza en su juego. Ofreció un buen partido, se llevó una justa ventaja que parece darle la ocasión de asomarse a un trofeo que jamás ha estado en sus vitrinas: el de Campeón de la Concacaf con derecho al Mundial de Clubes.

LOS ANGELES, CA.- Chivas no tiene la culpa de generar "envidias" ni tampoco un ambiente, a veces, extremadamente nacionalista cuando obtiene un buen resultado en la cancha. Anoche lo hizo en Toronto, contra todos los pronósticos, bajo los copos de nieve, en un ambiente gélido y mostrando la personalidad y el futbol necesario en el campo de juego. Chivas mereció el resultado y si me apuran un poco más, diré que ha jugado su mejor partido en meses, su mejor exhibición en lo que del año, en un resultado que puede "salvarle" de todos los males que le han quejado en la última época.

Muy temprano, el gol de Rodolfo Pizarro -un futbolista que noche a noche muestra condiciones que lo pueden llevar a un nivel superior del juego- no solo condicionó el partido, también dejó una muestra fehaciente de lo que Chivas venía a buscar en el campo del Campeón de la MLS. Chivas hizo lo que ni Tigres ni América -dos de los equipos con las nóminas más completas del futbol mexicano- pudieron lograr. Jugarle al tú por tú en su casa al Toronto de Giovinco, de Altidore y de Bradley. Lo hizo mostrando, además, las condiciones propias de su juego: velocidad, anticipación, insinuación, jugadas por las bandas. Desde Pizarro, siguiendo con Pulido -autor del segundo gol- y continuando con Orbelín, Brizuela y el veterano Carlos Salcido. La noche de Chivas fue tan completa que el portero suplente Miguel Jiménez tuvo una sobresaliente actuación cuando tenía la difícil tarea de suplir al suspendido Rodolfo Cota. Los cambios en la recta final que envió Matías Almeyda (López y Zaldívar) también resultaron fundamentales: Chivas enviaba mensajes determinantes una y otra vez, de que buscaba la portería contraria y que venían por el triunfo y por una ventaja importante parta acercarse a un título que jamás antes había logrado.

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Chivas genera envidias, sobre todo en su polarización de los sentidos pasionales con el América y el americanismo. Y de ahí que se desprendan ideas de que ganó con mucha suerte, por las fallas de los delanteros del Toronto y porque alguna decisión arbitral le favoreció. Chivas es un generado natural de envidias.

Y Chivas provoca también una sensación de nacionalismo, a veces extremo, a través de sus resultados, sobre todo en un futbol que ha optado por llenar las nóminas de los clubes de futbolistas extranjeros. Chivas que juega únicamente con mexicanos -por una tradición histórica- responde a casi una necesidad del aficionado de gritar a los mil vientos que el futbolista mexicano, con confianza y apoyo, puede ofrecer grandes resultados.

Chivas, sólo Chivas es capaz de generar un despertar diferente al día siguiente: ganó y ganó bien, más allá de las envidias y sí, lo hizo, efectivamente, sólo con jugadores mexicanos.

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David Faitelson

Con la cuenta regresiva puesta en marcha para el Mundial, México sigue probando diferentes parados, posiciones, tácticas, alineaciones y no encuentra un estilo ni una condición de juego que realmente le garantice algo en el verano ruso. El entrenador sigue en lo suyo y la personalidad de los futbolistas no aparece por ninguna parte. La endeble y hasta equivocada estructura de selecciones nacionales no permite que alguien se siente con el entrenador y le pida cuentas o le dé un consejo. Queda muy poco tiempo por delante. La única esperanza es que los líderes morales de esta selección hablen con Osorio y le pidan encontrar juntos una forma de jugar que les permita encontrar su mejor nivel...

LOS ANGELES, CA,- Hay una notoria y justificada preocupación en el aficionado mexicano al futbol.

Con la cuentea regresiva puesta en marcha para el Mundial de Rusia, la selección mexicana no encuentra un estilo definido de juego. El entrenador Juan Carlos Osorio ha probado con diferentes parados de cancha, nombres, posiciones y ninguna parece acoplarse a las necesidades de juego de la selección. Hay tal pesimismo que muchos expertos sugieren que México tendrá muchos problemas incluso para atravesar con éxito la ronda de grupos de Rusia 2018, cosa que no ha sucedido en los últimos 25 años de competencia mundialista.

México no sabe a lo que juega. Un día lo intenta con tres defensores en el fondo, un 'rombo' en medio campo y tres delanteros y al otro amanece con un clásico 4-4-2. Los futbolistas juegan en posiciones diferentes a los de sus clubes y ha existido muy poca continuidad en los nombres de las alineaciones. México está hecho una "ensalada", un abanico de posibilidades que le gustan al entrenador Osorio, pero que no parecen darle certeza de aproximarse siquiera a un nivel competitivo apropiado para afrontar la cita mundialista.

No queda mucho tiempo por delante y no se ve por donde Osorio esté dispuesto a afrontar un cambio en su sistema. La única esperanza que prevalece es que los jugadores con mayor tiempo y jerarquía hablen con el entrenador y le expliquen que es mejor volver a una línea tradicional para tratar de encontrarse y encontrar la mejor manera de jugar y de funcionar. La semana pasada, Ricardo La Volpe, ex entrenador de la selección, urgía a que la personalidad del futbolista mexicano resurja para encontrar una solución. Anoche, en Futbol Picante, Hugo Sánchez resumía que el futbolista, a veces, tiene poco compromiso.

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Hoy más que nunca la selección mexicana podría necesitar a Rafael Márquez. El vínculo de comunicación entre lo que el entrenador quiere y lo que los jugadores mejor pueden llevar a cabo. Márquez tendría más acceso y facilidad para explicarle a Osorio lo que en realidad necesita este grupo de futbolistas. Todo parte desde un asunto de estructura -para eso ya no hay tiempo ya, pero algún día tendrá que existir ese tiempo-. Las cosas no están puestas como para que alguien, de arriba, se siente y le explique a Osorio que México requiere de otras cosas en la cancha. ¿Hace cuánto que se ha sugerido un comité de futbol de las selecciones nacionales con personajes como Mejía Barón, Ferretti, Hugo Sánchez, La Volpe, Enrique Meza, Manolo Lapuente, Víctor Vucetich, que puedan pedirle cuentas y dar recomendaciones al entrenador nacional? Es un problema de estructura que espero que algún día cambie.

Lo que no sobra es tiempo ahora. La siguiente lista será la definitiva de 23 jugadores y habrá poca polémica. Y a partir de ahí, tres juegos más (Gales, Escocia y Dinamarca) antes del debut mundialista ante el cuatro veces campeón del mundo, Alemania. Y la verdad es qué por ahora, México no sabe a lo que juega...

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David Faitelson

Tampoco es algo tan oculto: el futbol por las bandas. La velocidad, el desequilibrio, el ingenio, la profundidad y todo lo que existe en los botines y en la mente de futbolistas que responden al nombre del "Chucky", "Tecatito", Vela, Aquino y Jürgen Damm. Si México explota al máximo esta virtud de su generación futbolística, puede llegar a competir en un nivel importante. No sé si para ganarle a los alemanes, no sé si tener los seis puntos ante Suecia y Corea del Sur, pero sí para competir y preocupar a cualquiera...

Por David Faitelson

LOS ANGELES, CA.- Llamémosle -por hacerlo de una manera- "el gran secreto de Juan Caros Osorio". México tiene, en la cancha, un "arma", hasta cierto punto "poderosa", que puede ayudarle y que debe explotar al máximo para cuando el balón empiece a rodar sobre el césped del Estadio Luzhniki. A partir de ello, puede tener cierta esperanza, alguna ilusión, y uno que otro sueño.

Sin olvidarnos de los defectos, es tiempo de buscar las virtudes que la Selección Mexicana podría ofrecer a partir del 17 de junio en las canchas rusas.

La inconsistencia en las alineaciones, los experimentos en algunas posiciones, el desorden defensivo, el poco ritmo y protagonismo que tienen los futbolistas europeos en sus clubes y hasta la fragilidad para encontrar un estilo definido de juego. Los defectos, las debilidades están a "flor de piel" en un proceso que no ha encontrado todavía su mejor momento y que ha vivido de fragmentos inconclusos, de algunos parajes o minutos de buen de futbol y de esperanza.

Pero algo bueno tiene que tener esta selección. Y quizá una de sus mayores fortalezas ocurra en una zona decisiva del campo, donde la velocidad, la profundidad y la creación (la capacidad de inventar o transformar el juego) te puede alcanzar para acercarte a un nivel competitivo. Lo mejor de México está por las bandas y en la medida que explote las condiciones de futbolistas como Hirving Lozano, "Tecatito" Corona, Carlos Vela, Javier Aquino y hasta Jürgen Damm podría provocar "dolores de cabeza", así el rival se llame Alemania, Suecia, Corea el Sur o Brasil -pensando en que logre sortear con éxito un grupo que luce por demás complicado-.

Getty ImagesLozano es la carta de gol de México

México tiene que explotar lo mejor que tiene. Lozano ha tenido un extraordinario "aterrizaje" en el futbol europeo, en la Liga holandesa. Es muy joven y seguramente tendrá mucha presión encima. El "Tecatito" debe entender que ha llegado el momento de dar el "siguiente paso" y que no puede quedarse atorado para siempre en el nivel -bueno, pero no el mejor- de la liga portuguesa. El Mundial es una gran oportunidad para él. No puede desaprovecharla. Carlos Vela dice que personalmente está muy a gusto con su decisión de dejar la alta presión del futbol español para jugar en los Estados Unidos. Tiene futbol, siempre lo ha tenido. Nunca, sin embargo, ha "explotado" de la manera en que todos saben que él puede hacerlo. ¿Ocurrirá, finalmente, en Rusia? Javier Aquino ha mantenido un nivel muy regular en el futbol mexicano. Ricardo Ferretti lo ha hecho un mejor futbolista, a pesar de que abandonó muy pronto su sueño de jugar en las mejores ligas del mundo. El Mundial debe ser un punto de motivación para su carrera. Y Jürgen Damm tiene la velocidad que nadie tiene en el futbol mexicano. Se ha detenido en su proceso, cuando, en un momento dado, parecía material de exportación. Él sabe que Rusia es la llave para abrir alguna puerta europea.

México va jugar por las bandas. Mostrará que es una de las grandes bondades que le brindó esta generación futbolística y que, a partir de ahí, puede encontrar un escenario competitivo por más duro y complejo que sea el rival.

Hay que trabajar en los defectos, pero no hay dejar de ponderar las virtudes, esta selección tiene la suya, debe aprovecharlo al máximo.

@Faitelson_ESPN

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Se acercará un momento para tomar decisiones. El equipo está al borde la eliminación en Concacaf, que podría marcar un antes y un después en su historia moderna. Quedarse fuera de toda competición en marzo supone un fracaso enorme para un club de los tamaños de Chivas. Habrá que tomar medidas. Una de ellas destaca el final de la era de Matías Almeyda y la otra, una determinación poderosa y valiente habla de un proceso de continuidad, tema bastante extraño y ajeno a los intereses de Chivas y del propio futbol mexicano. ¿Qué hacer? Chivas entrará en esa encrucijada muy pronto.

Matías Almeyda Chivas de traje
Getty Images

CIUDAD DE MÉXICO -- Sea como sea, la próxima semana habrá un antes y un después en el equipo más popular el país.

Chivas podría quedar fuera de toda competencia tan temprano como a mediados de marzo. La consecuencia de ello podría marcar el final de la era Matías Almeyda al frente del club o, en un caso poco visto y extraordinario en Chivas y en el propio futbol mexicano, una decisión para mantener contra "viento y marea" la gestión del entrenador argentino. Como sea, el resultado ante el equipo estadounidense Seattle Sounders en los cuartos de final de la Liga de Campeones de Concacaf podría ser un parteaguas en la historia moderna de las Chivas.

Nadie, o por lo menos yo -y que quede bien claro- tiene prisa en que los días de Almeyda se terminen. Todo lo contrario, Jorge Vergara enviaría un mensaje diferente -no sé si el mejor, dada las circunstancias- de que el proyecto del entrenador está por encima de cualquier otro interés malévolo dentro y fuera de Chivas. Les diría a esos futbolistas que no se han entregado al cien por ciento que ellos son los que están en dilema y no el entrenador como comúnmente ocurre en una crisis. Privilegiaría la continuidad por encima de los rompimientos abruptos que ha tenido su gestión desde que se convirtió en dueño del club. Todo eso está en manos de Jorge Vergara.

En Chivas, internamente, parecen existir varios rompimientos. Uno de ellos habría sido de carácter disciplinario ocurrido con Hedgardo Marín en la concentración. El jugador fue separado del plantel. El otro resquebrajo existiría a nivel dirigencial, fractura que empezó a fraguarse desde la polémica de Oswaldo Alanís. Las relaciones entre la parte operativa-administrativa que comanda José Luis Higuera y la deportiva de Matías Almeyda no parece en el mejor de sus momentos. A ello habrá que agregar la desinformación que ha surgido desde que aparentemente Almeyda pidió "ayuda" con un Director Deportivo que también fue llamado "asesor". Todo eso también lo debe resolver Jorge Vergara.

Todo encontraría cierta solución si Chivas respondiera en la cancha. La noche del miércoles, en Seattle, no tuvo argumentos futbolísticos para vencer al equipo de la MLS y tendrá que recibirlo el miércoles en Guadalajara en desventaja de un gol y sin Alan Pulido, el delantero más importante de Almeyda que ha sido suspendido por acumulación de tarjetas amarillas.

El panorama de Chivas no es el mejor. Todo dependerá de lo que ocurra en la cancha o de la decisión, para bien o para mal, que tome Vergara...

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Nada sencillo

FECHA
05/03
2018
por David Faitelson

Los clubes mexicanos se probarán en las siguientes dos semanas antes los equipos de la MLS en los octavos de final de la Liga de Campeones de la Concacaf. Irónicamente, el futbol mexicano espera una mejora en el nivel futbolístico de los equipos de la liga de los Estados Unidos. Es, después de todo, la única forma de tener un termómetro -tras la salida forzada de la Copa Libertadores- para medir el crecimiento o atraso de la Liga MX. El campeón Tigres ante el campeón Toronto. El popular Chivas ante el regular Seattle Sounders y el sorprendente Xolos de Tijuana contra el New York Red Bulls. Buena prueba y seguramente nada sencilla...

Gignac vs. Giovinco
Imago7 y Getty Images
LOS ANGELES, CA.- Una sonrisa llena de seguridad se dibujó en el rostro de Giovanni Dos Santos: "Galaxy pelearía por el título si jugará en el futbol mexicano...". La tajante respuesta a una pregunta que intentaba comparar más el presente del futbolista con su pasado en Europa nos conduce directamente a un par de semanas donde el futbol mexicano tendrá una oportunidad valiosa de volver a probarse ante los equipos de la MLS. Y aunque es verdad que el desfase de calendarios vuelve a interponerse -los clubes de Estados Unidos recién comenzaron el fin de semana su temporada- la Liga de Campeones de Concacaf es único termómetro para medir una Liga y otra. En este caso, en los cuartos de final del evento, tres enfrentamientos llaman poderosamente la atención: el que tendrá el campeón mexicano -Tigres- ante el campeón de la MLS -Toronto- y los que sostendrán Tijuana ante Nueva York Red Bulls y Chivas frente al Seattle Sounders. Nunca un equipo de la liga estadounidense de futbol ha representado al área en el Campeonato Mundial de Clubes, que es, sin duda, el premio más valioso que otorga la competencia de la Concacaf. Irónicamente, el propio futbol, mexicano es el que desea afanosamente que la MLS termine creciendo, porque es, al fin y al cabo, el único parámetro adecuado de competencia que tiene tras su salida -forzada, por temas comerciales- de la Copa Libertadores. Los clubes mexicanos saben que la MLS puede ofrecerles un amplio panorama en estructura e infraestructura, cederles la pasión, pero el tema radica y radicará siempre en su desarrollo futbolístico. La MLS comenzó su temporada con tres jugadores mexicanos que serán parte de la lista de los 23 elegidos para la Copa del Mundo de Rusia. Tres futbolistas que, antes de rebasar la barrera de los 30 años, decidieron dejar Europa para volver al continente seducidos por los dólares y la comodidad de un país como Estados Unidos. "Esta liga es más difícil de lo que todos piensan", dice Jonathan Dos Santos, jugador del Galaxy de Los Angeles.

"No han ganado la Liga de Concacaf porque siempre nos toma en plena pretemporada", agrega Giovanni. Las siguientes dos semanas probarán otra vez los avances de la MLS con respecto al futbol mexicano. El campeón de México ante el campeón de la MLS. Tigres en forma, tras 10 fechas en la Liga MX y un Toronto que tiene jugadores de alta calidad como Sebastián Govinco, Jozy Altidore y Michael Bradley. Un Chivas que no ha tenido un gran torneo jugando ante uno de los equipos más regulares de la última época en la MLS como el Seattle Sounders y el Xolos de Tijuana de Diego Cocca que ha sorprendido en la Liga metiéndose entre los 8 mejores ante el Nueva York Red Bulls. No será nada sencillo para los clubes mexicanos.

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Los clubes mexicanos necesitan volver urgentemente a Sudamérica, a la Copa Libertadores para en realidad tener una visión más adecuada de su nivel futbolístico y del nivel de la Liga MX. En Concacaf no hay nada para los equipos mexicanos, que terminan jugándose entre ellos el boleto para el Mundial de Clubes. La verdadera prueba radicaba en afrontar la competitividad de los clubes de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile... El calendario puede y debe adecuarse. Lo que es imposible adecuar es la relación de intereses económicos y televisivos que tiene el futbol mexicano...

Saprissa vs. América Concacaf
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LOS ANGELES, CA. -- Siempre será tiempo de "huir" de la Concacaf y siempre deberá existir tiempo para volver a la Copa Libertadores. El futbol mexicano a nivel de clubes no puede medir sus avances o retrocesos, conocer sus virtudes y sus defectos con Tigres y América pasándole por encima a equipos costarricenses, con Tijuana controlando fácilmente a un cuadro hondureño o con Chivas arrasando con un club dominicano. Si el nivel de selecciones del área arroja siempre muchas dudas, el de clubes es aún peor. Los mejores jugadores centroamericanos están jugando en Europa y la MLS mantiene un desfase de su calendario con lo cual no alcanza el nivel protagónico en el momento decisivo de la justa -ningún club de la MLS ha ido jamás a un Mundial de clubes-.

Esta es la problemática que enfrenta el futbol mexicano a nivel de equipos. El torneo -la Liga de Campeones de la Concacaf- que reparte el boleto al Mundial de Clubes es mediocre y el propio Mundial de Clubes no ha prosperado de la manera en que la FIFA esperaba que creciera desde su creación. Entonces, ¿cómo medir el verdadero nivel de la Liga MX?

La Copa Libertadores era la respuesta más adecuada en el termómetro que necesita el futbol mexicano a nivel de clubes. Viajar, competir, afrontar las adversidades de la larga travesía, de estadios, aficiones y árbitros hostiles y jugar a tope. Esa era el torneo que realmente ponía a prueba a los clubes mexicanos.

En Concacaf, no hay nada para los equipos mexicanos. Lo que hay son carencias, espejismos, goleadas, abusos y un termómetro inapropiado para medir donde está realmente el futbol mexicano.

Deben existir formas de adecuar el calendario para poder cumplir con la Concacaf y regresar con la Conmebol, pero la razón de no hacerlo obedece a un tema comercial, de televisión e intereses, para ser más precisos. La TV abierta mexicana controla económicamente al futbol mexicano y ella no tiene participación alguna en las transmisiones y los negocios de la Copa Libertadores. De ahí que sacrifique un tema deportivo por uno comercial, nada nuevo en el futbol mexicano.

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El América alienta voces a su alrededor de un que es un "poderoso candidato" al título, pero yo me pregunto: ¿Cuándo dejó el América de ser un "poderoso candidato"? En la respuesta encontráremos el mayor avance que ha logrado el popular equipo en las últimas semanas: ponerse al nivel de lo que exige la competencia de la Liga o lo que es más claro: estar al nivel de Tigres y de Rayados. El América anda bien, va de menos a más y a mucho más, pero también sabe que en este club, ser subcampeón, es un fracaso...

Por David Faitelson

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LOS ANGELES, CA. -- Líder, invicto y cada día jugando mejor. El América sabe, sin embargo, que no ha ganado nada aún y que, a diferencia de otros muchos clubes en su condición, la de ellos, no admite espacio para un titubeo: un subcampeonato es un fracaso en Coapa. Tras ocho fechas, el América no sólo mantiene un paso invencible, también alienta, a su manera, a su muy particular estilo, voces que ya lo señalan como un poderoso candidato al título. Pero... !Por favor! ¿Qué hay de nuevo en ello? El América siempre ha sido candidato y yo agregaría gran candidato al título. Lo que pasa es un equipo que genera demasiadas pasiones e ilusiones y también hasta cierto "miedo" -en los contrincantes- cuando está bien. Yo creo que a partir de esta pregunta -¿Cuándo el América dejó de ser candidato?- encontramos la respuesta a qué, en realidad, ha cambiado con respecto a este América. La respuesta es simple: se ha adaptado a los nuevos estándares competitivos del futbol mexicano. Y si quiere una contestación más clara: se ha puesto al nivel de Tigres y de Rayados. Dos ejemplos son contundentes en las últimas semanas: Ante el Atlas, en el Estadio Azteca, cuando Miguel Herrera de pronto necesitaba hacer un ajuste y buscar una reacción del equipo, tenía en la banca a Carlos Darwin Quintero, a Oribe Peralta, al colombiano Ibarguen y al ecuatoriano Renato. Es decir, tenía alternativas con las que ya cuentan hace temporadas entrenadores como Ricardo Ferretti o Antonio Mohamed. Y el domingo, en Veracruz, mostró una alineación que era capaz de hacer rotaciones para prevenir un cansancio físico extremo en su plantilla. El América de hoy es más robusto, tiene más alternativas, profundidad y peligrosidad. También, está claro, que los refuerzos tendrán que adaptarse mejor e intervenir más en el juego. El francés Ménéz está llamado a ser una estrella en la Liga mientras que Cecilio Domínguez, Renato Ibarra y Carlos Darwin requieren de una mayor regularidad. El América tiene hoy dos delanteros confiables que pueden hacer trabajo juntos, separados y también de forma diferente: el veterano Oribe Peralta y el joven Henry Martin. Defensivamente hablando, el equipo no desmejoró -como pronosticaban la mayor parte de los expertos- con la salida de Pablo Aguilar. El argentino Aguilera se ha adaptado maravillosamente bien y dentro del aparato defensivo-ofensivo cada día están mejor Guido Rodríguez y Mateus Uribe. El América va de menos a más y a mucho más. "Vamos con calma...", pedía Herrera la semana pasada. Él sabe muy bien que, a diferencia de otros equipos -lo vivió recientemente en Tijuana- aquí cuenta tanto el camino como el desenlace. Es decir, de nada le sirve al América una temporada regular extraordinaria, con un paso firme en el liderato y números impresionantes. Lo que requiere hacer es justamente lo que ha hecho el gran club de la época -Tigres- que ha entendido que su paraje más importante está en las finales y es ahí donde se une, se concentra y alcanza sus mayores niveles. El América no puede darse totalmente esos "lujos". Es un equipo que juego a juego es examinado minuciosamente por la crítica, pero comprende que será evaluado de acuerdo a su estatus de campeón o de no campeón.

Mantener el paso sin derrota es un reto interesante para un club que vive constantemente de retos. El sábado, en el Azteca, ante el Tijuana y en la jornada 10, el 3 de marzo, en Guadalajara, el Clásico frente a las Chivas. ¿Tendrá fecha de caducidad el invicto americanista? Puede que sí, puede que no, pero lo más importante radica en que esa caducidad no llegue en la liguilla. De ahí la diferencia entre la gloria y el fracaso para un equipo como el América. "Poderoso candidato" siempre lo fue el América. Digamos que hoy ha evolucionado para tener las mismas "armas" que los equipos del norte, con la explícita diferencia de que tiene más peso y poder pasional que Tigres o que Rayados.

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