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Análisis: ¿Qué esperar de la alineación del Tri?

México vino hasta aquí para buscar escenarios de esa magnitud. Para afrontar un partido donde puede no tener mañana ante el dueño de casa que no parece contar con los argumentos futbolísticos para hacerle daño, pero que, sin duda, es peligroso. Choque nervioso esta tarde-noche en Kazán. México vuelve a las rotaciones porque Osorio necesita recuperar al equipo que mostró condiciones en su presentación ante Portugal. Si México vuelve a ese nivel, aspira a las semifinales. Si no, a volver a casa, sobra decir, que envuelto en el fracaso.

Juan Carlos Osorio, México
Imago7Osorio está en la mira por el sistema de rotaciones que implementó con la Selección Mexicana

MOSCÚ, RUSIA.- Inmerso en el "mundo de las rotaciones", la Selección Mexicana sabe que afronta algo mucho más poderoso y muchas veces incontrolable: los resultados. Los buenos o malos resultados que alargan o recortan proyectos, que generan esperanza o causan destrozos. Que marcan diferencia entre triunfar o fracasar. Seguir o no en la Copa de las Confederaciones. "Vida o muerte", tal y como lo decretaba Ivan 'El Terrible', ese es el dilema del día para México, aquí, en tierras mundialistas.

La ilusión se mantiene de acuerdo con lo que México pudo mostrar en su presentación en el torneo ante Portugal, pero persiste la inquietud por los 45 minutos del miércoles en Sochi ante Nueva Zelanda. ¿A qué realidad pertenece esta Selección Mexicana?

Es muy claro que Osorio volverá este sábado con una alineación similar a la que jugó ante los portugueses, donde destaquen sus jugadores mas regulares aún dentro de la rotación que pregona su futbol. Ochoa, Layún, Moreno --si está en condiciones--, Reyes, Herrera, Jonathan, Guardado, Vela, 'Chicharito' y Jiménez. La duda radica sobre si colocará en el campo de inicio a Javier Aquino, el futbolista que mostró las mejores condiciones durante el duro pasaje ante Nueva Zelanda. México volverá a a las rotaciones, esta vez para acomodar lo que aparentemente se desacomodó ante los campeones de Oceanía.

El juego no será sencillo. Se trata, finalmente, de eliminar de la Copa Confederaciones al dueño de casa. Rusia no atraviesa por un gran momento futbolístico --es la selección 63 de acuerdo al escalafón de la FIFA-- pero hasta ahora ha ido de acuerdo con lo que dicta "el manual": le ganó a Nueva Zelanda sin gran dificultad, perdió con Portugal por la mínima y tiene que vencer a México para avanzar a las semifinales.

En situaciones normales, México sería el favorito, pero estamos en Rusia y los rusos saldrán a morirse en la cancha para tratar de salvar su honor y el éxito del torneo. México aparece como la victima perfecta para tal empresa.

El futbol mexicano se juega mucho. El boleto a semifinales implica jugar dos partidos más de altísimo nivel en la siguiente ronda --Alemania, Chile, Portugal--. Para eso se embarco México en esta aventura. Para jugar partidos de alta competencia, mostrar personalidad y tamaños futbolísticos.

Sobra decir que no alcanzar la semifinales sería un rotundo fracaso. No hay que adelantarnos a los hechos. Hay que jugar los partidos y esperar que la gran calidad que sabemos tiene el equipo mexicano termine imponiéndose a todo, incluyendo, a las rotaciones del señor Osorio.

@Faitelson_ESPN

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Me parece un absurdo que cada vez que México tenga una mala actuación aparezcan enseguida las dudas sobre la continuidad de Juan Carlos Osorio. El entrenador colombiano está otra vez metido en la incertidumbre por el sistema de rotaciones que ha implementado en la Selección Mexicana. Los resultados hasta ahora lo avalan, no así el funcionamiento y las actuaciones del equipo mexicano. La realidad es que no hay continuidad en las alineaciones, no la hay en el funcionamiento del equipo y hay quienes siempre parecen estar listos para pedir “la cabeza” del entrenador. “Rotar” a Osorio no me parece una posibilidad.

Getty Images

MOSCU, RUSIA.- Rápida y hasta mágicamente, aparecen las conclusiones a las encuestas populares: “El aficionado mexicano no quiere más rotaciones y quiere fuera a Juan Carlos Osorio”.

Y lo que el domingo era un “cuento de hadas”, matizado por una actuación sobresaliente ante el Campeón de Europa, apenas unos días más tarde se transforma en una historia tenebrosa donde nos urge encontrar culpables o un culpable de la pobre actuación mexicana ante la débil selección de Nueva Zelanda. La eterna historia del futbol mexicano: Un paso hacia al frente y luego uno y medio hacia atrás. Y así, en lugar de avanzar, retrocedemos.

Del “cielo a la tierra”, de la esperanzadora presentación ante Portugal a una inoperante realidad frente a Nueva Zelanda. Aquí, frente al Kremlin, sobre la apacibles aguas del Rio Moscva, nos preguntamos: ¿Cuál? ¿Cuál es la realidad del futbol mexicano?

En medio de las dos caras contrastantes de México en la Copa Confederaciones, aparece el punto medular en la controversia: las rotaciones. El entrenador de México ha hecho hasta ocho cambios en la alineación con respecto al equipo que afrontó a Portugal. Juan Carlos Osorio aduce que intentó “refrescar” las líneas y que adecuó el equipo de acuerdo a las características del rival. La realidad es que México se desplomó dramáticamente de un partido a otro.

Las rotaciones de Osorio, típicas del futbol europeo de clubes, los equipos de la elite, que tiene dos o tres jugadores más o menos del mismo nivel por cada puesto, pero lo del colombiano parece ir más allá, porque no sólo rota los “nombres”, también las posiciones. Y de pronto, un zaguero central se transforma en un lateral, o en un marcador de punta como le llama él, y un mediocampista de condiciones ofensivas se transforma en un medio de contención. Uno que juega por izquierda aparece por el centro o por la derecha. Y así, generando un aparente desorden y un caos en un equipo que no consigue continuidad en las alineaciones y que tampoco las alcanza en las actuaciones. Lo único que ha sido regular en la era de Osorio con México han sido los resultados. El dilema es que esos resultados se han producido en niveles competitivos muy bajos. El temor existe de que cuando llegue una prueba mayor, aparezca un fracaso o un hecatombe como sucedió hace poco más de un año ante Chile, en aquel 7-0 de la Copa América del Centenario.

Tampoco podemos vivir en un el mundo de la incertidumbre y que cada vez que México tenga una mala actuación, como ocurrió el miércoles en Sochi, haya que cuestionar la continuidad de Osorio. Osorio fue el elegido por el futbol mexicano y aquellos que lo contrataron sabían que una de sus características era la famosa “rotación” de futbolistas y hasta de posiciones. Hasta ahora, los resultados han sido buenos, a secas, en el área de Concacaf, en el proceso eliminatorio y ha tenido, algunos, digamos, “despertares” de lo que puede ser el futbol mexicano en partidos como el del domingo ante Portugal. Esbozos de un estilo, de una condición, de un funcionamiento que podría ser el que finalmente lleve a nuestro futbol al siguiente nivel competitivo.

Osorio está rodeado de “francotiradores”. Lo tienen en la mirilla, listos para apretar el gatillo y para “aniquilarlo”. Quieren su puesto. Quieren que se vaya porque no es mexicano y porque le impacienta, les enfurece que en apariencia intente inventar lo que ya está inventado en el futbol. En ese mundo vive, subsiste y tendrá que sobrevivir el entrenador de la selección mexicana de futbol.

Las rotaciones son parte del estilo de Osorio. Vienen incluidas en su forma de ver y entender el futbol y tenemos que acostumbrarnos a ellas. Nos guste o no, esto fue lo que eligió el futbol mexicano. No podemos cuestionarnos después de que cada partido si la elección fue la correcta.

Juan Carlos Osorio es el entrenador de México. Debe y supongo que va a llegar al Mundial del próximo año en estas tierras. No importa demasiado si los aficionados le creen o no a Juan Carlos Osorio. Lo más valioso es que los futbolistas le crean.

@Faitelson_ESPN

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Y puede “quemarse”, porque la FIFA está buscando un simple pretexto para aplicar, finalmente, un castigo por el grito que cierto sector de los aficionados realizan cuando el portero rival despeja el balón. Es una pena, pero parte de la culpa es de los propios dirigentes mexicanos que, en un principio, defendieron la expresión como parte de la cultura y la tradición del mexicano. Error, craso error que pueden pagar muy. Y mientras tanto, es una pena que el tema tape la gran exhibición futbolística que México tuvo ante Portugal y que abre sus expectativas para seguir avanzando en la Copa de las Confederaciones...

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MOSCU, RUSIA.- México “juega con fuego” y puede quemarse. En cualquier momento, puede quemarse.

El asunto amenaza con transformarse en un escándalo de dimensiones mayúsculas, en medio de una doble moral. La doble moral del futbol mexicano y la de la propia FIFA.

Y aquí estamos, en plena Copa de las Confederaciones, tras una muy decorosa actuación ante el Campeón europeo, hablando más de un tema tan bajo y deleznable como “el grito” de carácter homofóbico de algunos aficionados en lugar de resaltar las virtudes futbolísticas y las expectativas que de pronto se la han abierto al futbol mexicano en esta futura tierra mundialista. Es una verdadera pena, pero ese ha sido el tema que ha acaparado la atención previo al choque ante Nueva Zelanda. Y al “juego”, a este juego, se ha incorporado, yo diría de forma poco afortunada, el entrenador mexicano, Juan Carlos Osorio, quien declaro: “Hay cosas peores y que generan más violencia que ese grito...”

En medio de una doble moral del futbol, una doble moral de la Federación Mexicana de Futbol y de la propia FIFA, hay, evidentemente, un peligro latente: que en cualquier momento se le aplique un castigo al futbol mexicano. ¿Cuál y en donde puede ocurrir ese castigo? Ya, en esta misma Copa Confederaciones, el escenario ideal que la FIFA puede utilizar para enviar un mensaje contundente de que las tribunas de futbol no son deben ser escenarios de violencia, discriminación e intolerancia.

México fue el primer culpable en la situación. ¿Por qué? Porque salió a defender el grito y lo protegió como una expresión que es parte de nuestra cultura, tradición o folklor. Primero fue Justino Campean, hace cuatro años, en plena Copa Confederaciones de Brasil y después fue Decio de María, quien condujo el caso ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte tras las multas que la FIFA le impuso. México defendió su grito. FIFA está dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias. Cuidado. Cuando se juega con fuego ante la FIFA, te puedes “quemar” en cualquier momento.

Se imaginan ustedes un escenario donde el grito prevalezca esta noche en Sochi durante el juego ante Nueva Zelanda. ¿Podría la FIFA quitarle, en caso de que México gane, los tres puntos? La situación, además, indirecta o directamente favorecería al anfitrión Rusia. Por defender, además legítimamente, un manifestación homofóbica, la FIFA ayudaría a cuidar sus propios intereses y los del dueño de casa, del cual depende el éxito de esta Copa Confederaciones.

Es una lástima que no se aproveche el marco de la Copa Confederaciones para hablar del futbol mexicano, de sus futbolistas, de sus bondades y de sus condiciones al futuro y que en lugar de ello estemos desaprovechando el tiempo para resaltar un grito ofensivo, bajo, corriente y que de ninguna manera tiene que ver con nuestra gran cultura y grandes tradiciones.

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Volver al futuro, quedarse en el presente o incluso recluirse en el pasado. El futbol de México aprovechó el domingo en Kazán para volver al sitio donde históricamente ha permanecido: un lugar desde el cual aspira a jugar, a competir y a vencer a las grandes potencias de este deporte llamado futbol. Un año después, un año más tarde, hoy, y siempre, la selección de Osorio está de vuelta en la plataforma para aspirar al paso de calidad que tanto añoran los aficionados mexicanos al futbol. La pregunta es: ¿Jugará, al fin México, en el tiempo y en el espacio que le corresponde?

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MOSCU, RUSIA.- Un año después...Un año antes. Después del 7-0 ante Chile y antes de la Copa del Mundo, el futbol mexicano volvió a respirar en el sitio en el que ha estado, prácticamente, en toda su existencia: en la esperanza de dar el siguiente paso de calidad, de poder jugar, competir y vencer a las potencias más desarrolladas de este deporte llamado futbol. Y aquí estamos, en volver al futuro o en quedarse en el pasado. En el túnel del tiempo que propone siempre el futbol de México. México no juega todavía al 'Tiki-taka', pero empieza a hacerlo del 'tú a tú' y eso por ahora es profundamente esperanzador.

Juan Carlos Osorio parecía más eufórico y satisfecho que nunca. "Hemos jugado de tú a tú ante el Campeón de Europa", decía y subrayaba el entrenador colombiano atenuando el término "Campeón de Europa" que le corresponde la selección portuguesa. ¿Y cómo no iba a ser así? Osorio estaba enviando un mensaje contundente a sus jugadores, a los aficionados y sobre todo a sus detractores de que puede competir en el otro nivel futbolístico, en el mismo que había tropezado desastrosamente 365 días antes a las afueras de San Francisco. Esta vez, su equipo, su futbol, sus sistemas sus rotaciones, habían funcionado. Osorio puso en la cancha un equipo conformado sólo por jugadores "europeos", solo "europeos" para jugar ante el último "Campeón de Europa". Y México jugó con personalidad, con dominio de la situación, ejerciendo una presión alta, manteniendo el control del balón y aminorando la peligrosidad de los portugueses y de Cristiano Ronaldo. Y eso basto, fue suficiente para al final dejar un una buena sensación. Un equipo que no renuncia a sus obligaciones, que no se esconde ni se atemoriza y que más allá de sus muchos o pocos defectos, es capaz de competir y acercarse a las grandes potencias del juego.

Imago 7
Lo que México mostro el domingo a las orillas del Volga es el sueño largamente añorado por el aficionado al futbol mexicano: una selección que más allá del resultado, compita y pueda hacerlo con un juego cargado de personalidad y responsabilidad. Ahora, lo que sigue, tiene que ver con otro tema que históricamente ha afectado al futbol mexicano: la capacidad de ser constante. La regularidad es fundamental. De nada habrá servido las bondades que mostraste ante Portugal si no presentas un equipo y un futbol serio ante Nueva Zelanda y ante Rusia. De ahí la trascendencia de mantener los pies bien puestos sobre la tierra. No festejar en demasía, pero tampoco atenuar demasiado un empate con un futbol competitivo ante el Campeón de Europa. Estoy seguro de que Osorio sabe bien que falta mucho por trabajar y pulir y que el nivel que enseño en el inicio de esta Copa Confederaciones están aún lejos del verdadero nivel que puede alcanzar el futbol mexicano. Pero finalmente ha superado lo más importante. La parte mental que históricamente ha perjudicado y atrofiado al futbol y al futbolista mexicano. La forma en que el equipo ha salido a jugar en Kazan es una muestra de lo que se puede hacer siempre ante las grandes potencias de este deporte. Jugar sin complejos, sin ataduras, sin miedos. Puede ganar o perder, pero hacerlo con la misma intensidad y un estilo definido de juego. Aquí, en Rusia, en el inicio de la Copa de las Confederaciones, a un año del 7-0 ante Chile y a 365 días del Mundial, México dio un pequeño gran paso hacia lo que finalmente busca, anhela y sueña su futbol. Competir ante la clase más privilegiada del futbol.

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Pudo mostrar personalidad y competitividad en un nivel diferente al de la Concacaf. Lo hizo ante al campeón europeo y ante Cristiano Ronaldo. Aunque tuvo graves errores a la defensiva y aunque le faltó idea y creatividad en el último sector de la cancha, a la selección de Juan Carlos Osorio le alcanzo para irse con un resultado justo que no solo alienta sus posibilidades de alcanzar las semifinales del evento, sino que también colaboran en el objetivo final del futbol mexicano: acercarse a las grandes potencias.

MOSCÚ, RUSIA -- Encontrar el “justo equilibrio”. Ese es el problema eterno del futbol mexicano. Ni festejar en exceso ni atenuar en demasía un 2 por 2 ante el campeón europeo en el inicio de la Copa de las Confederaciones.

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México, en términos generales, y dicho esto secamente, jugó bien: mantuvo un ritmo sobre la cancha, ejerció una presión alta y buscó atacar por las bandas. Al tener el balón, también tuvo control del partido. Y puede que Portugal haya atacado mejor y se haya defendido mejor que México, pero aún así, el balance general indica un partido muy parejo. Un resultado justo.

Entiendo perfectamente el éxtasis del profesor Juan Carlos Osorio. “Le jugamos de tú a tú al campeón de Europa y merecíamos haber ganado”, dijo el entrenador colombiano que dirige a la selección mexicana. Y tiene razón, en parte. Le jugaron al mismo nivel al campeón de Europa y esa es un a realidad, pero México obtuvo exactamente lo que merecía, ni más ni menos, un empate agónico cuando el partido que había dominado -al menos en posesión de balón- parecía escapársele dramáticamente. Osorio está enviando un mensaje justo a un año de aquel terrible, infame y catastrófico 7-0 ante Chile en la Copa América del Centenario, un mensaje para los aficionados y también para su grandes detractores. Había vuelto a competir en el nivel donde queremos México compita.

México festejo ante Portugal
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Este no puede ser el tope de la selección mexicana de futbol. Puede y debe corregir muchos errores que le costaron caro ante Portugal y puede encontrar al jugador o a los jugadores que le den esa cuota de profundidad y de verticalidad que no tuvo anoche en Kazán. Debe, también, afrontar con la seriedad debida los juegos ante Nueva Zelanda y Rusia para así fundamentar totalmente el valioso resultado que obtuvo en su presentación.

Las sensaciones son buenas. México compitió en un nivel más allá de la Concacaf. Jugó al tú por tú, mostró personalidad, idea y futbol y eso es suficiente para alentar la esperanza y los sueños del aficionado mexicano.

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Y México lo tiene. Tiene un futbol urgido de escenarios como que se presenta en Rusia a partir de este sábado. Lucir, mostrar avances, competir, 'morder' a un poderoso son algunos de los motivos que le dan una motivación diferente a la de algunos otros participantes en la justa.

Arte México
ESPN

MOSCU, Rusia.- Las grandes diferencias en el futbol tienen que ver, más allá de la calidad, con el hambre. Y México es un país que, futbolísticamente hablando, esta hambriento. A diferencia de "otros", el futbol de México tiene prohibido expresar o sentir cierta apatía o desidia por lo que significa la Copa Confederaciones. Al contrario, para el futbol mexicano el evento es una oportunidad para encontrarse en el nivel de competencia que tanto ha anhelado su historia. Medirse ante las grandes potencias y mostrar los avances que aparentemente ha cultivado y cosechado en los últimos tiempos. A eso viene aquí el futbol de México, Juan Carlos Osorio y sus futbolistas. Entiendo que para Alemania, el consagrado campeón del mundo, potencia de potencias en el futbol, el título que se juega en territorio ruso no signifique demasiado para sus ambiciones. Aun así, Alemania es Alemania. Y cuando se trata de cuidar su reputación, su historia, su abolengo, son los mejores. Yo jamás apostaría contra ellos. Le sigue Portugal, primero, porque es el campeón de Europa, legitimo campeón de la zona geográfica del mundo donde mejor se juega al futbol y segundo, aunque podría ser primero, porque tiene a Cristiano Ronaldo, un futbolista excepcional, maravilloso y ganador. Eso le da a los portugueses una categoría distinta. Su futbol no ha alcanzado todavía el nivel de las grandes potencias, pero está cerca. Su triunfo del verano anterior en Saint Denis ante la selección de Francia constato las sospechas que todos teníamos del potencial luso para poder jugar de manera armoniosa y efectiva sobre la cancha de futbol.

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El tercer escalafón de "grandes candidatos" para ganar la Confederaciones es Chile. El campeón de Sudamérica es el "culpable" directo de que Lionel Messi no este hoy, aquí, en Moscú. Tiene jugadores de gran valía: Alexis Sánchez (si se recupera), Vidal, Vargas. Cuidado con Chile (que si lo sabrá México). Enseguida, hay tres equipos que podrían estar en el mismo nivel de competencia: México, Camerún y el anfitrión Rusia. La condición atlética de los africanos y su irrupción individual a nivel de clubes en el futbol europeo les da las armas siempre para convertirse en una "sorpresa". Rusia es el país de casa y gran parte de la apuesta emocional y económica del evento está depositada en ellos. Hoy tiene un equipo que no es garantía de nada, que fracasó en la Eurocopa de naciones del año pasado y que tras probar con entrenadores del tamaño de Guus Hididnk y Fabio Capello, se han decidido por un hombre local y por jugadores que tiene poca experiencia en las grandes ligas del futbol europeo. Con FIFA, con Putin a la expectativa, nunca se sabe. Si los rusos necesitan de un "empujoncito", lo tendrán. Ellos, los cameruneses, al igual que México y que Rusia están ávidos de resultados. La Copa Confederaciones no les viene, de ninguna manera, mal. El último peldaño de candidatos coloca a dos equipos oceánicos, uno representando al contiene asiático como Australia y el otro es Nueva Zelanda. Ninguno parece tener posibilidades de alcanzar la ronda de las semifinales del evento. El "hambre" puede establecer una diferencia. Para un futbol como el mexicano la motivación es distinta. La Confederaciones está llena de sueños para una selección mexicana que necesita acercarse a los grandes candidatos y aparecer en la escena internacional. @Faitelson_ESPN

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No se trata de Arturo Brizio, se trata del "control", de la autoridad absoluta que el futbol mexicano pretende mantener sobre el gremio arbitral. "Encadena" a los jueces para así tenerlos sometidos y utilizarlos cuando la millonaria industria del futbol mexicano lo requiera. El arbitraje seguirá por el mismo camino porque el futbol mexicano -o quienes controlan al futbol mexicano- no le quieren dar la autonomía, la libertad y la personalidad necesaria que deben tener los responsables de procurar justicia en el campo de juego...

Imago 7

MOSCÚ, Rusia - No tengo nada contra Arturo Brizio. Siempre me ha parecido -al igual que su hermano Eduardo- un tipo educado, inteligente, honesto y trabajador. A lo que realmente hay que temerle siempre es a los intereses que rodean y presionan al futbol mexicano.

El nuevo presidente de la Comisión de Arbitraje ha presentado una "carta de recomendación" para conseguir su empleo de la misma empresa que es dueña del club América. ¿Es eso sano? ¿Mover una pieza en el organigrama de la "compañía" en un asunto tan delicado y grave como el arbitraje.

Estoy seguro de que Brizio puede hacer un buen trabajo, pero no le da al arbitraje mexicano lo que más necesita en este momento: Independencia, soberanía, certeza, personalidad propia. Los árbitros seguirán siendo manejados por el mismo grupo que casi "ancestralmente" ha manejado los hilos del poder en el futbol de México.

Y no es una tema menor, porque al final del día, se trata del órgano de donde procede la justicia en el campo de juego, "justicia" que en "control" de algunos -como lo ha estado siempre- puede terminar inclinando la balanza para transformarse en un fiel sirviente de los mordaces intereses que tiene la industria.

La Federación Mexicana de Futbol -los dueños de los equipos- parecen tener "miedo" de otorgarle a los árbitros un espacio de acción en el que puedan sentirse libres. Y tras los "fracasos" de Edgardo Codesal y de González Iñárritu, han acudido a un "hombre de casa", a un ex árbitro internacional que desde su retiro venía desempeñándose como un analista y comentarista de arbitraje en la televisora de la empresa que es dueña del popular club América y que controla las principales decisiones que tienen que ver con la administración del futbol en nuestro país. ¿A qué "huele" ese movimiento? ¿Fue una imposición? ¿Fue una elección de los propios árbitros? ¿Es una manera de mantener el control?

El gran problema del arbitraje en México no son los nombres. Pudo haber sido Bonifacio Nuñez, Felipe Ramos Rizo, Marco Antonio Rodríguez o en este caso Arturo Brizio, ellos no son el problema. El problema está en la nula autonomía que tiene el gremio arbitral, el juez del futbol en la cancha. Y cuando un juez no tiene autonomía o libertad para ejercer, termina siendo un instrumento del poder y de la avaricia de una millonaria industria llama futbol mexicano.

@Faitelson_ESPN

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Esa sigue siendo una asignatura pendiente de la era Juan Carlos Osorio. Los resultados lo han respaldado con cierta eficacia, pero no un sistema o una condición futbolística que te garantice que cuando lleguen retos de diferente envergadura México los podrá superar. Chivas acaba de mostrarnos cual debe ser el camino: jugar bien para ganar campeonatos. Se entiende que es diferente en un club que en una selección, pero ya es tiempo de que empiece a mostrar cierto un estilo y una condición de juego.

México
Imago7El combinado tricolor cayó en su primera prueba del verano que incluye Confederaciones y Copa Oro

LOS ANGELES -- Chivas acaba de ofrecernos una muestra de que el camino más cercano a la gloria futbolística se logra mediante un buen juego.

Cuando se juega bien, se está más cerca del triunfo y en el caso de la Selección Mexicana, jugar mejor, a la larga, te permitirá competir mejor justo cuando tenga que medirse ante un nivel más desarrollado del juego.

El combinado tricolor de la era Juan Carlos Osorio sigue buscando afanosamente esa condición, a la que tan sólo ha accedido por breves parajes del juego. Estamos conscientes, todos, de que lograr un estatus apropiado del juego es más sencillo desde el escenario de la cancha de un club que desde uno de la selección, pero al final, se trata de lo mismo, de futbol, de un espectáculo, donde el camino más apropiado para ganar se refiere a cierta estética, modo y forma.

Supongo que los "puristas" defenderán a ultranza esa teoría y supongo también que habrá muchos otros que aseguren que la meta es ganar y que ganar está por encima de cualquier otro aspecto en el futbol y en el deporte. Lo que me queda más que claro es que la Selección Mexicana está obligada a jugar con cierto estilo de juego, el que mejor se adapte a las condiciones propias de su futbol, de sus futbolistas y también de lo que piensa su entrenador. Si México encuentra esa condición le será más accesible competir por el resultado cuando tenga que afrontar otro nivel de juego y de potencias como justamente sucederá a mediados del mes en la Copa Confederaciones.

Tras los "ensayos" ante Croacia --una Croacia disfrazada de Croacia-- y ante una Irlanda que tampoco presentó a su equipo estelar, el camino está servido para clasificarse de forma anticipada al Mundial de Rusia 2018. Honduras y Estados Unidos en el Estadio Azteca, inmejorable marco para sumar y para jugar mejor, porque luego, una semana después, estarás en la vitrina internacional afrontando al campeón europeo --Portugal-- en territorio del próximo Mundial. Ni los partidos amistosos en Estados Unidos y a veces tampoco el nivel del hexagonal clasificatorio de la Concacaf son parámetros adecuados para medir los alcances.

La mayor parte de los jugadores "europeos" de esta selección proceden de un año de altibajos y de un rendimiento poco brillante. El reto está en que "vestidos de verde" logren consolidarse y encontrar su mejor nivel futbolístico, ese que por algunos momentos apareció en la Copa América del Centenario del verano pasado y en el inicio del hexagonal ante los Estados Unidos. Parece, también, una buena oportunidad para futbolistas como Marco Fabián de la Mora, Raúl Jiménez, Héctor Moreno y Diego Reyes para consolidar la temporada positiva que tuvieron en sus clubes. Otros como Javier Hernández, Andrés Guardado, Héctor Herrera, Miguel Layún y Guillermo Ochoa buscarán volver a sus mejores momentos.

"Vamos por buen camino", dijo Juan Carlos Osorio en medio de los dos partidos amistosos en Estados Unidos con los cuales México comenzó su verano peligroso. La realidad es que a la selección le urge jugar mejor al futbol. Si juega mejor, estará más cerca de sus metas y estará más pleno y poderoso justo el día en que tenga que probarse ante otro nivel de juego.

A la Selección Mexicana le urge jugar mejor para competir mejor...  

@Faitelson_ESPN

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Desde las “poderosas” e “influyentes” bancas de los equipos más populares del país, Matías Almeyda y Miguel Herrera aparecerán en la escena cada vez que un periodo de crisis acompañe a la Selección Mexicana. Ninguno de ellos lo descarta y en el caso del llamado “Piojo” ha afirmado su deseo abierto de alguna vez regresar a un sitio del que se fue por problemas más allá de la cancha. Nadie quiere ni pretenden desestabilizar la trayectoria del colombiano en el Tri, pero está claro, que directa o indirectamente, los entrenadores de Chivas y de América ejercerán cierta presión...

CIUDAD DE MÉXICO.-  Sin por ahora dar motivo alguno para suponer un rompimiento en su continuidad, Juan Carlos Osorio ha encontrado una, llamémosle, “competencia” por el puesto de seleccionador nacional. Y esa “competencia” llega desde la banca de los dos clubes más importantes, populares y pasionales del futbol mexicano.

Imago7
Directa o indirectamente, Matías Almeyda y Miguel Herrera se han transformado en competidores de Osorio. El del América han lanzado abiertamente su deseo de regresar algún día al puesto de seleccionador nacional y sabe que desde Coapa el camino es mucho más directo y hasta sencillo cómo lo fue en el momento mismo en que entró de relevo de emergencia en el 2013 y Almeyda ha sido capaz de llevar al Guadalajara, un club que sólo utiliza jugadores mexicanos, a un nivel de alto protagonismo, ganando la Liga sobre el favorito Tigres y agenciándose también la Copa MX.

La ventaja de Herrera sigue siendo el Mundial de futbol del 2014, donde de acuerdo con muchos expertos, la selección alcanzó un nivel futbolístico que no había tenido en el pasado. Herrera se fue de la selección por una cuestión extradeportiva. No por un tema de cancha. Y la mayor carta de presentación de Alemyda radica en que le dio a Chivas una condición y un estilo futbolístico que ni siquiera la selección ha alcanzado hasta ahora con Osorio, entendiendo que es muy distinto dirigir a un club que una selección.

Nadie pretende, muchos menos yo, que Osorio pierda su trabajo. Al contrario, lo ideal, siempre, es apostar por la continuidad y el respeto a los proyectos, algo que no es muy normal en nuestro futbol, pero está claro que tanto Herrera como Almeyda ejercerán una presión aún sin exponerla abiertamente.

¿Quién de los dos sería el mejor para la Selección Nacional? Depende. Me parece que en cuanto al estilo de juego, ambos tiene mucho que ofrecer. Lo mismo en cuanto a personalidad y trato con los futbolistas. Donde podría existir cierta diferencia es en la personalidad y en la manera en la cual manejan el entorno de sus equipos. Fue, finalmente, ese el motivo que termino acabando con la era de Herrera en la selección nacional.

Sin quererlo y en este momento sin dar espacio para ello, Juan Carlos Osorio pudo haber encontrado cierta competencia y algún tipo de presión en el banco de la selección mexicana. Herrera y Almeyda , desde el América y las Chivas, aunque no loe exterioricen, aunque lo nieguen, serán siempre candidatos a esa posición…

@Faitelson_ESPN

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Lo hace justo en el momento apropiado, cuando algunos gritos, bailes y celebraciones extrañas llegan desde el cercano Ángel de la Independencia, el sitio donde históricamente el América suele festejar su campeonatos. Herrera vuelve cuando Chivas se pasea y alardea con el trofeo de Campeón. Algunas cosas son distintas, otras nunca cambian en el América. El principal reto será encabezar una época sin Ricardo Peláez y reconstruir un equipo que viene de fracasar con el propio “maestro” futbolístico de Miguel Herrera. No será sencillo, pero si alguien lo puede hacer ese es “El Piojo”...

CIUDAD DE MEXICO.- Los “grandes” reaccionan a lo que hagan los “grandes”. Y la primera reacción a la coronación, a la fiesta y al jolgorio futbolístico y pasional de Chivas, ha ocurrido este martes, aquí, en el sureño barrio en Coapa.

Miguel “El Piojo” Herrera regresa al América. Lo hace, hoy, de manera distinta a cómo había llegado al club en el 2012 con un contrato, prácticamente, a destajo, a la condición de probar seis meses para ver si él se adaptaba al América y si el América se adaptaba a él. Al final, las cosas resultaron mejor de lo que muchos expertos vaticinaban. Herrera puso al América en el nivel protagónico que merece su historia y lo llevó a ganar un inolvidable campeonato en mayo del 2013, ante uno de sus acérrimos rivales, el Cruz Azul, en una noche épica que el americanismo jamás olvidará.

Miguel Herrera
@ClubAmerica
Algunas cosas han cambiado en Coapa, aunque sigue siendo el mismo club añejado en el misterio y en el capricho, en las luchas internas, en las traiciones de sus directivos, ejecutivos de la televisora, que rodean al equipo de futbol,. Algunos de ellos, tipos pensantes y preparados, como Yon de Luisa, y otros más que están ahí por el único hecho de ser amigos del dueño de la empresa. Así es el América y así ha sido siempre, pero la principal diferencia que encontrara “El Piojo” es la ausencia de Ricardo Peláez, el directivo que lo trajo la primera vez al club y que lo arropó y le mostró las esencias y los límites que necesitas tener en la banca de un club de estas dimensiones. Herrera fue un atlantista de cepa, identificado a los colores y al estilo de un club que nada tiene que ver con el América.

“El Piojo” esta de vuelta en Coapa y esta vez nadie espera que sorprenda y haga una buena temporada. Esta vez llega con la garantía de lo que significó su primera etapa, su trabajo en la selección, en el Mundial del 2014 y hasta lo que logró en el modesto Tijuana en las ultimas dos temporadas. La gente, el “pueblo americanista” espera que los coloque inmediatamente en un sitio de preponderancia y que vaya por el campeonato, justo hoy que su más enconado rival, el Guadalajara, ha levantado el trofeo de campeón en sus propios narices.

Herrera hereda un equipo sin mucha profundidad en su plantel y cuya solidez se pone en entredicho luego del fracaso de Ricardo La Volpe, que tras haber llegado la final en diciembre, se quedó fuera de la liguilla en el reciente campeonato, algo que un equipo como el América no puede permitirse. Lo siguiente será reconstruir quirúrgicamente la alineación, tema que “El Piojo” domina. Buscar a los futbolistas exactos, que muchas veces no son los más renombrados o famosos, pero que terminan haciendo el trabajo que necesita el entrenador.

En un martes brumoso, con algo de sol, amenaza de lluvia y contaminación ambiental, “El Piojo” volvió a Coapa. Lo hace como “el salvador”, casi un “redentor” de la urgente necesidad del América por regresar al protagonismo y sobre todo, como una reacción inmediata a los gritos, vítores y bailes de “extraños” que llegaban desde el no muy lejano Ángel de la Independencia, el sitio donde el americanismo suele festejar su títulos de Liga.

@Faitelson_ESPN

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Dale, dale Chivas, levanta la Copa en todo lo alto, festeja con tu pueblo tus hazañas, muéstrale a los demás que puedes competir con tus propias tradiciones y lleva un trofeo más a tus sagradas vitrinas. Tus héroes de hoy y de siempre, tus fieles, tus viejos, tus niños, tu pasión, tú esencia, tu alma, tu espíritu te aclaman como lo que eres: un legítimo campeón. Noches como la de hoy quedaran impregnadas para siempre en los corazones de tus devotos y llenaran de sueños e ilusiones a tus hijos del mañana. Grítalo, Chivas: ¡Campeón! Eres campeón. Por "Chava" que te sonríe desde el cielo, por "El Tubo", por "Chololo", por el "Maestro" Galindo, por Ramón y por Ramoncito. Chivas, eres campeón, los ha vuelto a conseguir para orgullo de lo que te aman y para el desencanto de quienes te envidian. Que el rojo te llene de furia, el azul de nobleza y el blanco de pureza. Dale, campeón. Dale Chivas Campeón.

CIUDAD DE MEXICO.- Campeón de Liga, campeón de Copa y campeón en las categorías sub-20.

Mexsport
En la época de mayor extranjerización del futbol mexicano, un club que sólo juega con elementos nativos es capaz de lograr un protagonismo lejos de cualquier duda. La supuesta distancia que había entre Tigres y Chivas en cuanto a planteles e individualidades terminó disipándose en el lugar exacto: en la cancha de juego, donde el Guadalajara fue mejor y un justo campeón de liga. Con el balón, sin él, atacando, defendiendo, por las bandas, por el centro, en el área, en el medio campo, Chivas supero a Tigres y al final, incluso más allá de una mala decisión arbitral en la última jugada del partido ++un claro penalti sobre Sosa que el silbante no quiso marcar y que le hubiese dado la oportunidad a Tigres de empatar++ mereció el triunfo y el título de Liga. Chivas fue campeón a ley. Volvió con el estilo futbolístico que durante gran parte de la temporada le favoreció y le dio ventaja sobre sus rivales. Demostró, o corroboró, además, que en el futbol vale más siempre la fuerza grupal, el conjunto sobre cualquier individualidad o supremacía aparente por una cuestión económica. Chivas jugó al futbol y lo hizo mucho mejor que un Tigres poco brillante y algo confundido en los 90 minutos finales en Guadalajara. El gol de Alan Pulido quedará enmarcado en la historia más sagrada de las Chivas. Un futbolista que costó 18 millones de dólares y que terminó funcionando en el campo de juego. Y el resto, a un nivel supremo también: el portero Cota, los defensores Perreira, Alanís, Hernández, Sánchez. Y de ahí "El Gallito" Vázquez, Oreblín (para mí el jugador más valioso de la temporada) Pizarro (un jugador que creció extraordinariamente desde su llegada del Pachuca) , Calderón, Fierro y una mención muy especial para el veterano Carlos Salcido, histórico futbolista de Chivas, gran profesional ejemplar fuera y dentro de la cancha cuya carrera merecía, justo en el final, levantar el; trofeo de Campeón.

Mexsport
Imposible dejar de lado a Matías Almeyda, el forjador de este Chivas campeón. El argentino le dio un estilo y una convicción de juego al Guadalajara, entendió el verdadero significado y la importancia de este equipo en el futbol mexicano. Le dio valor y sentido a sus futbolistas. Impresionante el trabajo de Almeyda, porque no hay que olvidar tomo a este equipo en problemas de descenso e inmerso en la peor crisis deportiva de su historia. Hoy, es Campeón de Copa y de Liga. Finalmente, habrá que subrayar al propietario del club. Siempre he pensado que, más allá de la controversia, las decisiones de Jorge Vergara siempre fueron más benignas que malignas en la historia moderna de Chivas. Vergara entendió que requería darle calma y protección a los proyectos. Lo hizo con Almeyda y se alejó de la escena mediática. Hoy, tiene a un club campeón y a la base de un equipo que puede mantenerse por muchas temporadas en un nivel protagónico. Es bueno que Chivas haya sido campeón. Aunque usted sea aficionado de Tigres, del América o de otro club. El hecho de que un conjunto que juega únicamente con mexicanos haya levantado el trofeo enaltece al futbolista mexicano, le da confianza, valor y permea en un ejemplo para los demás. Dale, campeón. Dale, Chivas, festeja con tu pueblo tus hazañas, muéstrales a los demás que puedes competir con tus propias tradiciones y lleva un trofeo más a tus sagradas vitrinas. Tus héroes de hoy y de siempre, tus fieles, tus viejos, tus niños, tu pasión, tú esencia, tu alma te aclaman como lo que eres: un legítimo campeón. Dale, campeón. @Faitelson_ESPN

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