¿El Madrid de Cristiano o el Madrid de Zidane? Como usted quiera, pero es un Madrid que cumple con sus condiciones más sagradas: esmerar su juego y recoger trofeos. Y empezamos a reconocer una época de un entrenador francés que en tan sólo algunos meses lo ha ganado prácticamente todo con la virtud de manejar a la perfección uno de los vestidores más complejos del futbol y darle un nuevo aliento a la carrera del legendario delantero portugués. No es que Zidane haya hecho mejor a Cristiano, pero lo ha enseñado a cuidar los tiempos y sin duda a extender sus grandes facultades en beneficio directo del propio CR7, del club y del mismo futbol. ¿El Madrid de Cristiano o el Madrid de Zidane? El Madrid de siempre...

Real Madrid, Zinedine Zidane/Cristiano Ronaldo
AP PhotoCristiano Ronaldo ha adoptado de gran manera el nuevo 'rol' que le ha conferido el estratega

LOS ANGELES, CA.- Tarde que temprano, llegará el momento en que dejemos de llamarle a este equipo "el Real Madrid de Cristiano Ronaldo" para bautizarle formalmente como "el Real Madrid de Zinedine Zidane". La tarde hoy, en el Bernabéu, se prestó, definitivamente, para ello.

El Madrid ha cumplido con uno de los preceptos básicos de su historia: "Levantar" trofeos. Lo hizo la semana pasada ante el Manchester United por la Supercopa Europea y lo hace este miércoles, ante su acérrimo rival, el Barcelona, por la Supercopa de España. En tan solo algunos meses como entrenador (18 meses, desde enero del 2016) ha acumulado una marca imponente, que lo separa ya de la mayor parte de sus rivales, incluyendo el inicio que tuvo Pep Guardiola cuando comenzaba su carrera (2008) en el Barcelona. Zidane ha ganado, en números, prácticamente todo lo que ha tenido por delante: dos Champions, una Liga, un Mundial de Clubes, una Supercopa de la UEFA y ahora una Supercopa de España. Pero hay algo más que no dicen exactamente los números y que parece estar ocurriendo en este Madrid: el club ha tomado el sello del mítico jugador francés. El Real Madrid no solamente gana los trofeos, también empieza a mostrar, de acuerdo con la gran plantilla que presume, un futbol que agrada y llena a sus más escépticos y refinados aficionados. El Madrid procura jugar bien, de acuerdo con el estilo y la marca de la casa y en el camino recoge trofeos, otras de las grande condiciones que tiene el que muchos consideran el mayor club de futbol en la historia del juego.

Es indudable que la aportación de Cristiano sigue siendo fundamental en este Real Madrid. Habría que ver, analizar y disfrutar sus estadísticas en los últimos meses, justo cuando algunos expertos empezaban a considerar la posibilidad de que a los 32 años comenzara un declive natural de sus facultades. No ha sido así y gran parte de la responsabilidad de ello también en recae en Zidane. El entrenador le ha hecho entender al futbolista que ha llegado el momento de repartir mejor las energías y lo ha convencido a tal modo que el casi siempre empecinado portugués ha admitido que puede y debe ausentarse en algunos momentos del futbol del Madrid sin que ello le signifique desprenderse de la etiqueta que lo marca y consagrada como la gran estrella que es. Zidane le ha dado nuevos ánimos a la carrera de Cristiano. Lo ha hecho en beneficio del jugador, del propio Real Madrid y yo diría que hasta del futbol en general que puede seguir disfrutando de las grandes condiciones que tiene el delantero portugués.

El Madrid lo ha hecho otra vez. Una sana costumbre de un club grande, poderoso e histórico: llevar trofeos a la vitrina, El Madrid de Cristiano o el Madrid de Zidane. Como usted quiera. Es, finalmente, el Madrid de siempre.

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Javier Hernández

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Ni la agresión que supuestamente sufrió el entrenador de Cruz Azul ni la reacción del propio señor Jémez. El futbol en México ha perdido toda relación con la justicia y la educación. Se ha ido deteriorando de forma dramática. En las tribunas, en la cancha, en la sala de conferencias y ante una autoridad que actúa poco o que sólo le hace de acuerdo a su conveniencia. Hemos perdido la seguridad en nuestros estadios, transformados en escenarios de guerra, el ultimo sitio del mundo donde, hoy, llevaría a mi familia.

LOS ANGELES, CA.- Nada se justifica cuando la educación desaparece en el ser humano. Ni las supuestas graves amenazas a las hijas del señor Paco Jémez ni la reacción de éste con una seña grotesca. Los estadios de futbol en México se han ido violentando de forma dramática en la cancha y en la tribuna. Desde el futbolista, pasando por el entrenador y siguiendo con los aficionados, hemos perdido totalmente la noción de que se trata o trataba de un espectáculo familiar en el que buscamos distracción y diversión.

La violencia entre las barras, los cánticos, los gritos de carácter discriminatorio, el proceder de los futbolistas, los comportamientos y declaraciones de los entrenadores han transformado los escenarios futbolísticos en auténticos sitios de "guerra", en espacios propicios para insultar, agredir y lastimar.

Espero que Cruz Azul, que la Liga MX o que la propia Federación Mexicana de Futbol hagan una investigación para dar con los culpables de la agresión y amenaza a las hijas del entrenador de Cruz Azul. A diferencia de las redes sociales, donde personajes de muy baja educación se esconden cobardemente en el anonimato, el futbol, un espectáculo privado, puede y debe realizar una "purificación" de quien cumple con las reglas --y hasta los requisitos-- para ser parte de su espectáculo. Hay que llevar ante la ley a la persona o personas --si se les puede calificar de esta forma-- que agredieron los familiares de Jémez y el propio señor Jémez debe darse cuenta del sitio donde está parado. Cruz Azul es un club grande con un gran responsabilidad social. Él no tiene porque responder a ninguna intimidación. Lo que tendría que haber hecho es reportar el incidente con las autoridades para que encontraran a los agresores. Lo único que hizo Jémez fue colocarse en el nivel cultural y educacional de quienes lo atacaron.

Los clubes siguen teniendo un gran compromiso con lo que sucede dentro y fuera de la cancha. Son ellos los que tienen que advertir, prevenir, educar, cuidar y proteger a su propia industria. El deterioro ha sido lamentable. Y las autoridades futbolísticas --las que deben establecer o imponer la ley-- también se han quedado al margen de tomar decisiones y asumir responsabilidades.

Tampoco se vale justificarlo afirmando que el futbol es tan sólo una imagen fiel de lo que sucede a nuestro alrededor. No sé si el futbol en México es un reflejo de la sociedad, de lo que ocurre en la calle, del deterioro violento que ha tenido nuestro país. De lo que estoy seguro es que se ha o lo han transformado en el último lugar a donde llevaría a mi familia.

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Javier Hernández

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No sólo el futbol, sus futbolistas, sus aficionados, también alguna parte de la sociedad. El impacto por el escándalo que aborda a Rafael Márquez es profundo e hiriente. El propio futbol mexicano podría y puede seguir subsistiendo de las realidades y hasta de las sospechas de su cercanía al narcotráfico y al crimen organizado, pero no él, no Rafael Márquez, no lo que estas y muchas otras generaciones conocen y reconocerán como “El Futbolista, “El Capitán”, la imagen fuera y dentro de la cancha de algo más que un deporte. Es una pena. Es devastador.

LOS ANGELES, CA.- Si este no es el final, parece serlo...

El impacto ha sido terrible, devastador, catastrófico para un futbol y hasta para una sociedad que ya no tiene claro cuáles son sus valores y su verdad. Rafael Márquez no representa sólo a Rafael Márquez. Representa a generaciones enteras de niñas y niños que veían en él una imagen a quien seguir.

Mexsport
Creo en la duda razonable y en el derecho que tiene cada persona de defenderse y demostrar su inocencia. Me gustaría que Rafael Márquez lograra alejar su nombre de las duras imputaciones que ha recibido. Quiero, más que “creo”, que lo puede lograr. El tiempo descubrirá la realidad. Donde no le sobra tiempo es en la cancha. A sus 38 años de edad, me parece imposible que sostenga hoy su carrera con el Atlas y con la selección mexicana en camino a un quinto Mundial. La cabeza de Márquez debe estar, obviamente, en otro sitio. Creo que va a ser difícil, prácticamente imposible que continúe con su carrera como futbolista. Me gustaría creerle más a Rafael Márquez que al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. El tiempo promete descubrir la verdad con Rafael Márquez, tiempo que, lamentablemente, se le agota en la cancha de futbol. Si este no es el final, parece serlo.

En un país infestado por temas ligados al narcotráfico y al crimen organizado, el futbol, su boyante y prospera industria, era y parece ser demasiado apetecible para mantenerse al margen. El narco llegó, se estableció y preocupo al futbol mexicano. La FMF encabezó una cruzada, hay que darle el crédito a Justino Compean y a Decio de María, para tratar de frenar y alejar a esos capitales de ambigua procedencia. Algunos de ellos, obviamente, se quedaron, sobre todo en divisiones inferiores. El escándalo de los Mapaches de Nueva Italia en pleno campo de Coapa, las sospechas, en su momento, sobre el Celaya y La Piedad y hasta llegar a este episodio que liga a un equipo de Jalisco con el narcotraficante Raúl Flores Hernández.

El futbol mexicano podía y puede seguir viviendo de las sospechas de que los tentáculos del narco y del crimen organizado lo han abordado. Así ha ocurrido en las últimas dos o tres décadas, con ejemplos fehacientes de ello, pero no estaba listo para esto. Y es que el escándalo llegó hasta el “Capitán”, no a un “marinero” común y corriente que puede ser substituido. El escándalo abordo a uno de los mejores futbolistas de la historia, a un emblema de la cancha, de la calle y de la sociedad, al gran y único Rafael Márquez, a lo que las generaciones viejas y modernas conocemos y reconocemos como “El Futbolista”.

El tiempo parece agotarse para Rafael Márquez, quien, como él mismo dijo, juega “el partido más difícil de mi carrera...”

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Javier Hernández

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David Faitelson

¿Dónde está la felicidad de un futbolista? ¿En la cancha? ¿En casa? ¿Cuándo consigue un gol o quizá cuando firma el gran contrato de su carrera? La felicidad es algo tan subjetivo que cada quien tiene una percepción distinta de ella, pero desde esta tribuna, yo tengo la obligación de creer que "la felicidad" de un futbolista -como de cualquier otro profesionista- se logra a partir de jugar en el mejor escenario posible. Para mi -y sigo en un contexto meramente profesional- "la felicidad" es la pasión por hacer lo que te gusta y hacerlo en el nivel máximo de tu profesión. Giovani Dos Santos, Jonathan Dos Santos y Carlos Vela tuvieron otro parámetro de esa "felicidad".

LOS ANGELES, CA.- Me quedo con las palabras de Javier "El Chicharito" Hernández: "Salir de la zona de confort, soy adicto a eso. Quiero jugar siempre en el sitio más difícil, quiero seguir creciendo, la vida es eso...".

La sabiduría -dicho esto sin ningún tono de ironía- del ahora delantero del West Ham United es una muestra palpable de lo que ha sido su carrera. Un futbolista diferente a partir de lo que piensa, de lo que hace y sobre todo de lo que lucha. Sigo convencido de que si un mayor porcentaje de los futbolistas en México tuviesen la misma mentalidad que "El Chicharito", este, nuestro futbol, sería otra cosa. Entiendo, también, que "Chicharito" busque otra salida para aquellos jugadores que han elegido un camino distinto y afirme que "los futbolistas tienen derecho a buscar su propia felicidad". Javier Hernández le ha enviado un abrazo reconfortante a Giovanni Dos Santos, a Jonathan Dos Santos y a Carlos Vela.

Getty Images

Y estamos de acuerdo. Todos los seres humanos de este mundo tienen derecho a perseguir su felicidad. Lo comprendo, pero también me queda claro que como profesionales deben tratar siempre de jugar en el máximo nivel posible. Y si eres un doctor, quieres estar en el mejor hospital de tu especialidad. Si eres un científico, supongo que deseas encontrar sitio en la universidad o en el lugar donde mejor puedas desarrollar tus habilidades. Lo mismo con un arquitecto, un ingeniero o un abogado. Si yo fuera un futbolista que alcanzó un nivel óptimo en su juego y que me condujo a una liga de alto nivel competitivo -en Europa- trataría de mantenerme en ese horizonte el mayor tiempo posible. Y creo que con ello, encontraría, también la felicidad, mi felicidad, pero es evidente que cada quien tiene un concepto y un sentimiento diferente de lo que es la "felicidad".

La felicidad te la pueden dar muchas cosas en la vida. Hay quienes la encontramos en la sonrísa del ser querido cuando despertamos cada mañana y hay quienes la atesoran cuando revisan, en la computadora, la cuenta del banco. Y es muy respetable. Hay quienes lo ven desde un modo más afectivo y hay quienes son más propensos a lo material. Desde esta "tribuna", yo tengo que ver la vida de un futbolista desde un modo profesional. Y estoy realmente convencido de que la felicidad de un jugador de futbol ocurre a partir de mostrar y desarrollar su habilidades en el mejor escenario posible.

Y a la par de "la felicidad", hay otra punto fundamental: La pasión. La pasión por hacer lo que te gusta. La pasión por jugar al futbol y la pasión de hacerlo en el mejor nivel posible, en la élite, en la excelencia. No hay, pienso yo, dinero que valga o compense eso. Giovanni Dos Santos, Jonathan Dos Santos y Carlos Vela lo vieron desde un modo diferente.

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Javier Hernández

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Sea como sea, el América ganó el partido que tenía que ganar. Y a partir de aquí, justo a tiempo, puede seguir creciendo mientras se sumerge más en el mundo donde sus jugadores, en la cancha, y sus aficionados, en la tribuna, parecen sentirse más cómodos: En el "mundo" del 'Piojo'. Una muestra de personalidad es también una señal positiva y alentadora en un club como el América. Tal parece que el regreso de Miguel Herrera empieza a dar sus primeros frutos. Hay mucho camino por delante, falta futbol y profundidad, pero algunas pistas en el campo empiezan a señalar el rumbo que requiere un equipo de estos tamaños. El América ganó algo más que un Clásico caliente, pasional y cerrado ante Pumas. Ganó una esperanza hacia su futuro inmediato.

LOS ANGELES, CA.- Tres fechas no parecen ser suficientes para establecer un juicio definitivo sobre el porvenir de un club en el futbol mexicano, pero sí, en cambio, podemos encontrar algunos momentos preciados que podrían enviar mensajes definitivos.

El América aprovechó una tarde de sábado llena de pasión en el Estadio Azteca. Ganó algo más que un juego muy parejo ante Pumas, ganó un Clásico y eso empieza a marcar diferencia. Mostró, además, que está comenzando a sumergirse en un “mundo” que conoce bien, donde sus aficionados, desde la tribuna, se sienten cómodos y sus futbolistas, en la cancha, encuentran resultados.

El regreso al “mundo” del 'Piojo' ocurrió cuando le quedaba poco más de 10 minutos al "derbi" ante Pumas. El grito y los ademanes desesperados desde la banda eran de Miguel Herrera. El entrenador del América saltaba, se retorcía, chiflaba y requería la atención de Oribe Peralta: "El 10...El 10...", gritaba eufórico 'El Piojo' para indicar que fuese Cecilio Domínguez el que cobrara el penalti que el árbitro había decretado a favor del América. Algunos minutos más tarde, y tras cobrar la falta “a lo Panenka”, el América podía sentirse ganador del primer Clásico de la temporada. Había vencido, legítimamente, a los Pumas. El triunfo significaba, también, la primera gran victoria desde el regreso de Miguel Herrera a Coapa.

Pero podríamos y hasta deberíamos ir más allá. El mensaje principal que llega a través del triunfo americanista sobre Pumas radica en una cuestión mental antes que futbolística, sello imprescindible en los equipos del 'Piojo' y la manera en la cual logró sus mayores éxitos en su primera etapa como entrenador del popular club.

El América está lejos de jugar como quisiera el 'Piojo', pero ha comenzado a pensar y a reaccionar como le gusta al 'Piojo'. Y ese es el primer aviso de que el América anda mejor que el torneo pasado y que puede andar mucho mejor en el futuro inmediato.

No hay penaltis bien tirados y mál tirados. Lo que hay son penaltis convertidos en gol. Lo que cuenta aquí es que Miguel Herrera sabía que el hombre ideal para cobrar la falta en la agonía del juego era Cecilio Domínguez. ¿Por qué? Porque justamente el paraguayo tendría la capacidad y el temperamento de hacer lo que hizo. Dialogar con el portero de Pumas, sonreír ante la aparente presión y entender que había que "vengar" --en cierto modo-- lo que su compañero --Silvio Romero-- había hecho en los últimos minutos de la primera mitad y que le valieron dejar la cancha bajo una poderosa rechifla. Cecilio hizo lo que tenía que hacer: tomar la pelota como se lo ordenó su entrenador, meter el balón a la portería, festejar con la tribuna y enviar un mensaje contundente de que este América se ha desprendido de todos sus complejos y que va mejorar en todos los aspectos hasta colocarse en el sitio que debe estar en el futbol mexicano.

Hay, por otra parte, muchos aficionados, especialistas, periodistas y también los clásicos porristas del América que parecen tener prisa en colocarle a Cecilio Domínguez la etiqueta de figura y hasta de ídolo. Hasta ahora, el paraguayo no ha jugado ni 10 partidos completos con el América. Hay que tener calma y esperar. Apunta bien, pero hasta ahí nada más. Hay otras pistas en la cancha que hacen indicar que este América puede ir de menos a mucho más: el regreso de Paul Aguilar por la banda derecha --tanto en defensa como en proyección ofensiva-- y la mejoría notable de Carlos Darwin Quintero. El jugador colombiano era, hasta hace no mucho, el mejor de la Liga. Luego, se perdió. Tuvo una lesión grave, pero si alguien sabe recuperar futbolistas ese es Miguel Herrera. Lo mismo con el ecuatoriano Renato Ibarra que por momentos parece detenido en su proceso. 'El Piojo' parece haber encontrado ya una alineación base en la cual trabajar. En las próximas horas se incorporará el colombiano Mateus Uribe, la ultima contratación del club.

El América no juega todavía como tendría que jugar y parece expuesto a la tradicional irregularidad que siempre afecta a los equipos del futbol mexicano, pero ha dado una muestra, en el sitio y a la hora indicada --en un Clásico-- cómo se debe jugar un partido y cómo se debe ganarlo. El América empieza a volver al "mundo del Piojo", un mundo donde, generalmente, no vive tranquilo pero sí cercano a una felicidad completa.

Es muy fácil confundirse en un torneo como el mexicano donde, antes de que nada, siempre impera la irregularidad, pero el América da una muestra poderosa de su carácter, de su personalidad. El resto, es futbol y eso lo puede conseguir con el paso de las fechas. Por ahora, las señales son positivas y alentadoras.

@Faitelson_ESPN

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Un histórico movimiento en el futbol internacional que ha alcanzado cifras inauditas. Pero más allá del tema económico, surgen otras preguntas que tienen que ver con la cancha y el futbol. ¿Será Neymar capaz de jugar al mismo nivel en el París Saint Germain? ¿Quién extrañará más a quien: Neymar al Barcelona o el Barcelona al Neymar? Y hablando de echar de menos: ¿Cuánto extrañará al brasileño a Lionel Messi? El dinero ha sido el motor principal en la independencia de Neymar. Ya veremos hasta donde acertó y hasta donde se equivocó.

LOS ANGELES, CA.- La gran noticia alrededor de la salida de Neymar del Barcelona es que un futbolista pueda costar 222 millones de euros. La otra gran noticia es que alguien pueda pagar por ello.

Ira L. Black/Corbis via Getty Images
Neymar se va, abandona “el barco” de uno de los equipos de mayor condición mediática en la historia del futbol para abrazar otro que es más famoso por la ciudad donde juega que por sus logros sobre el campo de futbol. El París Saint Germain, respaldado por la poderosa chequera de sus dueños qataríes, dueños del petróleo y del gas y con fortunas interminables, ha hecho “la travesura”, una millonaria “travesura” que quedará inscrita en los anales de la historia del futbol moderno.

Hay varias preguntas interesantes en medio de la salida de Neymar del Barcelona. La primera surge de forma natural, casi espontanea: ¿Quién extrañará más a quién? ¿El Barcelona a Neymar o Neymar al Barcelona?

Está claro que la decisión la ha tomado el futbolista. El Barcelona no quería, ni siquiera pensaba que iba a prescindir del brasileño de manera tan abrupta. No hay un jugador con las características de Neymar en todo el futbol internacional. No lo hay por ahora, por más que por ahí se asomen algunos nombres para substituirlo, Mbapee, Dembele o el propio Dybala, y que el “vendedor”, es decir, el Barca, tenga dinero fresco y “cash” para comprar. El Barcelona pierde mucho sin Neymar, pero Neymar pierde también la condición de club que significa el Barcelona. El PSG se va, sin duda, a revalorizar con la llegada del brasileño, pero todavía no está en el nivel de equipos del Barcelona. Acceder a ganar la Champions promete ser más complicado desde Paris que desde la Ciudad Condal.

Pero hablando de extrañar, hay otra pregunta que se me ocurre enseguida: ¿Cuánto va a echar de menos Neymar a Lionel Messi? Está claro que el futbolista argentino, uno de los mejores en la historia del juego, hacia mejor futbolista a Neymar y a quien se pusiera a su lado. Neymar tendrá buenos compañeros a su lado en el PSG, pero ninguno con la calidad y el futbol de Messi. Tendrá que luchar por su independencia futbolística a partir de sentirse y ser el líder de la manada.

Otra de las muchas preguntas que se asoman en este histórico movimiento se refiere a si un futbolista puede valer 222 millones de euros. Yo siempre pensaré que no, que un futbolista, por más brillante y espectacular que sea, no puede tener ese costo. Pero el crecimiento del mercado indica otra cosa. Si alguien puede pagar esa cantidad por Neymar es que el futbol y su industria ha alcanzado tal desarrollo. Sigo creyendo que es una exageración.

Neymar se va. Ha logrado su “independencia” en medio de una “revolución” económica en el futbol. Tiene todo el derecho de buscar su libertad y su propio camino, destino y alejarse de la poderosa sombra de Messi. Sólo el tiempo dirá si fue una decisión acertada.

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David Faitelson

Andrés Fassi anuncia que tiene al menos 10 interrogantes y sugerencias para el entrenador nacional como parte del Comité de Desarrollo Deportivo de la FMF, pero la pregunta es si todos los integrantes de este comité están aptos para exigirle cuentas al señor Juan Carlos Osorio. Esto parece, sin duda, una nueva evidencia de la falta de una estructura apropiada alrededor de la selección mexicana de futbol. No es malo analizar y exigir sobre el trabajo del seleccionador. La cuestión es: ¿Son los personajes apropiados para hacerlo?

LOS ANGELES, CA.- LOS ANGELES, CA.- El problema no es "pedirle cuentas" a Juan Carlos Osorio. El problema es quién le pediría "esas cuentas" a Juan Carlos Osorio.

Andres Fassi, el directivo del Pachuca, ha admitido que ha completado casi un decálogo de preguntas y sugerencias para el entrenador nacional como parte del Comité de Desarrollo Deportivo de la Federación Mexicana de Futbol, en apariencia, el único mecanismo u órgano que tiene facultad para realizar un análisis y valoración del seleccionador nacional a nombre de los clubes.

Juan Carlos Osorio
GettyJuan Carlos Osorio se queda sin refuerzos para la Copa Oro 2017.

Pedir explicaciones y razones al entrenador nacional es algo normal en cualquier empresa u organigrama de trabajo. La pregunta es si en realidad ese comité está completamente apto para realizar ese estudio.

Una de las grandes ausencias de las selecciones mexicanas de futbol es la falta de una estructura apropiada para trabajar. Arropar, cuidar, exigir y encontrar soluciones en equipo tendría que ser la labor de un grupo de expertos de cancha, que con todo el respeto y el perdón para Fassi y el resto de los integrantes de este comité, debería corresponde a entrenadores, a gente experimentada y capacitada en la cancha. Puede, insisto, que algunos de esos directivos cuentan con esa capacidad, pero hoy es una tarea muy distinta administrar el futbol desde una oficina a hacerlo sobre el pasto y bajo el intenso sol.

PRODUCIR FUTBOLISTAS

El pequeño "milagro" ha ocurrido: La Federación Mexicana de Futbol ha admitido por primera vez que las políticas empleadas por la Liga MX pudieron haber comenzado a lastimar el proceso de la selección mexicana de futbol. Las famosas y controversiales reglas 10/8 y hoy 9/9 son parte de la explicación del fracaso que México tuvo en la reciente Copa Oro. La pregunta es: ¿Qué hacer o qué se puede en realidad hacer?

La respuesta no es tan sencilla. La Liga ha dado pasos para buscar una globalización que al mismo tiempo le genere más nivel y una mayor competencia interna y ese tipo de estrategias no se pueden transformar de un día para otro. Lo que sí puede hacer la FMF es justo lo que los clubes han dejado de hacer: producir futbolistas mexicanos.

Decio de María, Enrique Bonilla
Imago7Los directivos de la Liga MX tienen la oportunidad de dar un golpe de autoridad ante la violencia

Tanto la Federación como la Liga MX tienen la suficiente estructura, infraestructura, fondos y patrocinadores para crear una gran escuela de futbolistas y de entrenadores alrededor de la poderosa marca de la selección mexicana de futbol. Hay que trabajar con el talento naciente, para desarrollarlo como futbolista y al mismo tiempo trabajar y capacitar entrenadores. Esos futbolistas pueden ser la base de las selecciones mexicanas con límite de edad y después, vía ahora sí un "Draft" (bien organizado y bien delineado en reglamento), la FMF puede vender a esos jugadores a los clubes que estén interesados o bien exportarlos directamente al mercado extranjero. Una gran escuela de futbolistas y entrenadores mexicanos vinculada a la selección mexicana de futbol podría generar otra clase de ventajas: futbolistas aleccionados con un estilo propio del futbol mexicano y no sujetos a los caprichos de un club, de un entrenador o de cierto sistema. Les daría una formación plena, fogueo internacional y las mejores oportunidades para poder continuar con sus estudios y con su formación integra. Lo mismo en el tema de los entrenadores. El futbol mexicano necesita de más y de mejores directores técnicos, con una preparación que no sólo parta del futbol doméstico, sino que cuente con los avances más desarrollados del futbol internacional. Teniendo futbolistas y entrenadores, México da un paso fundamental para hacer crecer su futbol. Si la mayor parte de los clubes están enfocados en su competencia interna, por qué no adoptar la responsabilidad de manera institucional. Al final del día, lo que necesitas para jugar mejor al futbol es materia prima, son futbolistas y tienes que encontrar la manera de producirlos. Algunas de las naciones más desarrolladas en temas futbolísticos ya lo hacen. Alemania, Francia, Holanda, España tienen, al margen de la labor de los clubes, sus propias escuelas de desarrollo de talento. Entiendo que la gran problemática del futbolista mexicano parece llegar a una edad avanzada, cuando debe recibir la oportunidad en el primer equipo para seguir creciendo. Ahí, en los puestos de mayor "responsabilidad", aparecen, generalmente, futbolistas extranjeros, lo cual, más temprano que tarde, atrofiará el proceso de una selección mexicana. Para Decio de María sería una magnífica oportunidad de darle una esperanza franca de crecimiento al futbol mexicano. Una "fábrica" de futbolistas, una "fábrica" de sueños, donde se trabajará a conciencia para obtener goleadores, defensas, porteros y jugadores con un patrón de cualidades que se adaptan a las condiciones propias de la genética del mexicano. Es tiempo de generar jugadores porque mientras más tengas, más serán tus posibilidades de tener éxito. La FMF puede, con los dineros que produce la selección, gastar en el nacimiento de una escuela, que este lo suficientemente cerca (y también lejos) de los equipos. Al final del día, lo que hay que lograr es surjan más y mejores futbolistas mexicanos. Y si la mayor parte de los clubes no quieren o no pueden hacerlo, alguien debe levantar la mano.

 @Faitelson_ESPN

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David Faitelson

Gana Neymar, gana el Paris Saint Germain y hasta gana (dinero) el Barcelona. Los que perdemos somos nosotros. Aquellos que encendíamos el televisor los domingos temprano (de este lado del planeta) para atestiguar como un tridente bordaba el futbol de manera exquisita y espectacular. Ver juntos a Messi, Neymar y Suárez no tenía precio. Entre los tres, llegaron a fincar niveles memorables e impresionantes de futbol y de espectacularidad. Hubiésemos querido alargar esas sensaciones por un buen tiempo más, pero el dinero, a veces el maldito dinero descompone todo lo bueno que existe en la vida. Ni hablar...

LOS ANGELES, CA.- Neymar gana su "independencia" y 34 millones de dólares como sueldo anual. El Paris Saint Germain gana a uno de los mejores jugadores del mundo y el Barcelona se gana, aun perdiéndolo, unos 222 millones de dólares. Los únicos que perdemos, al final del día, somos nosotros, los que encendemos la televisión para buscar una magia, una espectacularidad y un futbol que ya no existirá. La inminente partida de Neymar del Barcelona suponer ser una derrota para aquellos que encendemos la televisión con el simple propósito de encontrar diversión a partir de un deporte llamado futbol.

Getty Images
Nadie ha dicho que Neymar dejará de ser el gran futbolista que es a partir de las siguientes horas, cuando desde Paris o desde Doha se anuncie su millonario traspaso (el más grande de la historia del futbol) al Paris Saint Germain. Desde el equipo francés (más famoso por la ciudad donde radica que por su logros futbolísticos) el brasileño intentará, primero, colocar a su equipo en la órbita de los grandes favoritos a ganar la Champions y segundo, pelear por su propio espacio en el mundo individual del futbol, donde le considera que está muy cerca de figuras como el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo. La verdadera desgracia de esta operación (no para Neymar que podría ganar 30 millones de euros netos al año) es la descomposición de un "tridente maravilloso" que en poco tiempo ha sido capaz de elevar el futbol hasta niveles extraordinarios de espectacularidad. Estamos perdiendo, con este movimiento, la oportunidad de ver junto a dos virtuosos de todos los tiempos: un argentino que está más allá del calificativo de un "gran futbolista" y que muchas veces se asoma como un "genio" y un brasileño verdaderamente "brasileño" para jugar al futbol, profundo, inmaculado, lleno de magia, clase y talento para desbordar y valiente ante los rivales que suelen "cocerlo" a patadas para tratar de amedrentarlo o detenerlo. Eso y más estamos perdiendo en este millonario movimiento que propone el futbol.

Getty Images
Neymar hará que los bonos del Paris Saint Germain suban inmediatamente. Un jugador que vale 222 millones no puede ser cualquier cosa, pero tampoco colocarán, inmediatamente, al equipo parisino en el mismo nivel del propio Barcelona, o del Real Madrid, el Chelsea, el Bayern Munich y la Juventus. Para eso, debemos esperar por pruebas fehacientes en el campo de juego. Lo que sí hará Neymar, con su "independencia", es labrarse su propio camino para poder competir ante Messi o ante Cristiano Ronaldo por ser el mejor futbolista del mundo. A sus 25 años, pertenece a una generación que esta dos por debajo del portugués y una por atrás del argentino. Eso, le da, sin duda, cierta ventaja, mientras su juego y sus responsabilidades de desarrollen al ritmo y al nivel que se esperan. Lamento lo de Neymar. La operación es espectacular para el futbol, para él mismo y para los amantes de los nuevos retos, pero nos privará, a muchos de nosotros, de la alegría de encender la televisión el domingo temprano (de este lado del mundo) para ver como un equipo de futbol, ataviado en el uniforme del Barcelona, y obligado a jugar con el estilo de la casa, desarrolla el futbol con la alegría y la clase que sólo futbolistas como Messi, Neymar y Suárez pueden hacerlo. Alguien tendría que perder en esta operación. El "maldito" dinero que todo lo descompone.

 @Faitelson_ESPN

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David Faitelson

Doscientos veinte millones por Neymar y 210 por Mbappé. Hace sólo un par de años, parecíamos pasmados cuando un futbolista llegó a cotizarse por encima de los 100 millones (Gareth Bale del Tottenham al Real Madrid). Luego siguió Pogba y ahora existen nuevas pistas de que esas cifras quedarán empequeñecidas. El futbol está en su vorágine económica, comercial. Se ha convertido en una industria inagotable. Sigue creciendo, sigue siendo negocio, pero los tiempos no han enseñado que la economía mundial es caprichosa y que de un momento a otro, las cosas cambian. Cuidado. El futbol está propiciando valores y salarios exorbitantes, espectaculares, dramáticos. Así también han sido las caídas de las grandes empresas que de pronto se sentían en el cielo. Mucho cuidado.

LOS ANGELES, CA.- Si Neymar y Mbappé amenazan con costar más de 200 millones de dólares, la pregunta es: ¿Cuánto costarían Lionel Messi o Cristiano Ronaldo?

Y mientras descubrimos o intentamos descubrir el valor de las grandes estrellas del Barcelona y del Real Madrid, hoy, parece claro, que el futbol ha entrado a un paraje sin límites, donde los precios alcanzan niveles exorbitantes, dramáticos y al mismo tiempo irreales. Medir el precio o el valor de un jugador de futbol es cómo tratar de calcular cuánto vale el trabajo de un artista. La única diferencia entre Messi, Cristiano o Neymar -sin que esto pretenda herir ninguna susceptibilidad- con Van Gogh, Dalí o Miguel Ángel es lo que genera la industria que está detrás del "virtuoso".

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Si el futbol es capaz de generar ese tipo de precios quiere decir que su negocio y sus márgenes o dividendos están en ese nivel, al menos de que en alguna forma o condición, se trate de algún deseo o capricho personal que tampoco son raros en este medio.

Parece imposible aceptar que un futbolista valga más de 200 millones de dólares. Y no es una cuestión exclusiva de talento, es también un asunto de épocas. Pelé, Maradona, Cruyff o Zidane hubiesen valido lo mismo en estos días. El futbol o la industria del futbol se han desarrollado a niveles descomunales. De los "tickets" o billetes de entrada al estadio queda sólo una faceta romántica. Hoy es parte de la escenografía que necesita la televisión, una televisión que ha ampliado su espectro y al mismo tiempo su capacidad de penetración a través de la internet y ahora de las nuevas tecnologías de comunicación que significan las redes sociales. El futbol se ha hecho más grande, está vendiendo más camisetas y está involucrando más a los patrocinadores. Y ello, obviamente, está elevando la cotización de los futbolistas.

Robbie Jay Barratt - AMA/Getty Images

Y los más encumbrados, consagrados y talentosos -Messi, CR7, Neymar- van a valer más y a cobrar más, pero también los que pertenecen a un nivel medio y hasta por debajo de esta línea, verán como su cotización se incrementará. El futbol se ha convertido en un yacimiento, por ahora, inagotable. Ha descubierto una manera de expandir su negocio pero también vive atemorizado de que como es la economía mundial de nuestros tiempos, en cualquier momento, los valores se deprecian y caen abruptamente. He ahí la razón por la cual las ligas, las diferentes confederaciones y la propia FIFA tratan de implementar mecanismos y bloqueos para que el tema no se les vaya de las manos a los clubes.

Lo que para nosotros supone ser una diversión -el futbol- para otros es un gran y lucrativo negocio. Los precios de los futbolistas han escalado violentamente. Para algunos, es motivo de alegría y reto -¿Cuál será el mejor pagado? ¿Por qué? ¿Quién tiene mejores condiciones en la cancha? ¿Quién han ganado más? ¿Realmente es mejor?- son parte de las entretenidas y hasta emocionantes conversaciones que se derivan en el verano. Y está bien, mientras dure, mientras no se agote, mientras el globo no se desinfle y caiga dramáticamente como en su momento han caído otras industrias que respiraban en el cielo y se sentían todopoderosas.

 @Faitelson_ESPN

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David Faitelson

Y algunos sectores dentro y fuera del futbol mexicano parecen cómodos con esa posición. Depositar casi toda la culpa de lo que sucede y hasta de lo que no sucede en el futbol mexicano en un entrenador colombiano que con sus defectos y virtudes ha venido a trabajar y a tratar de aportar. Todo el pelotón de fusilamiento está listo. No hay que analizar que se ha dejado de hacer, que estructuras están desgatadas, aniquiladas en el futbol mexicano. Casi todo es responsabilidad de las rotaciones y los experimentos del "culpable" que ni siquiera tiene derecho a un juicio. La salida más fácil, la común, la que en su momento vieron Mejía Barón, Bora, Lapuente, Aguirre, La Volpe, Hugo y hasta Miguel Herrera. ¿Para qué cambiar de fondo si podemos cambiar de forma?

LOS ANGELES, CA.- Es típico de nuestra cultura -más diría yo que de nuestra educación-. Hemos buscado un culpable y ese culpable tiene nombre y apellido y por o a través de él pasan todas nuestras recriminaciones, vacíos e impotencias. Hemos vuelto a tomar el camino más sencillo: gritarle a quien supone ser el señalado, acusarle, faltarle el respeto y responsabilizarle de casi todos los males que aquejan a nuestro futbol.

Juan Carlos Osorio está en el patíbulo. Preparen, apunte... ¡Fuego!

Casi no falta nadie por formarse en el pelotón de fusilamiento. Están los que le atacaron desde un principio y que dudaban de sus capacidades y méritos para el puesto. Están, también, por supuesto, los que parecen representar la "derecha ultranacionalista" en el futbol que desde el momento en que se trataba de un entrenador de origen extranjero reclamaron vehementemente su contratación. Están los que "tienen miedo" de ir más allá en la verdadera problemática que envuelve al futbol mexicano y están, claro, "los borregos", aquellos que van de acuerdo con la tendencia popular y si hay una mayoría que grita "Fuera Osorio:", pues entonces hay que ir y gritar "Fuera Osorio". Lo que me sigue pareciendo increíble es que haya personas con el tiempo suficiente para ir hasta el aeropuerto en un día hábil para expresar sus sentimientos por el entrenador nacional, habiendo mil y una cosas más interesantes y seguramente más productivas que hacer. No sé, ver una buena película, leer un libro o pasar más tiempo con la familia. En fin, cada quien es libre de hacer lo que quiera con su tiempo, pero lo que no parece realmente necesario, ni prudente, ni educado es insultar y ofender a una persona que pudo haber hecho bien o mal su trabajo, peor que no es el problema de fondo en el futbol mexicano.

Javier Aguirre dijo en algún momento que la posición de entrenador nacional es el sitio de mayor presión que ha tenido en sus diferentes papales dentro del futbol. Manolo Lapuente prefirió no regresar a México y renunciar desde Estados Unidos tras un fracaso en una Copa Oro. Bora Milutinovic vio como el grito de "Fuera Bora" se transformó de una expresión aislada en el Estadio Azteca a casi una manifestación de orden nacional. Miguel Mejía Barón tuvo que tragarse, durante algún tiempo, las insinuaciones y las mentiras de Hugo Sanchez tras aquel juego ante Bulgaria en Nueva York que significó la penosa eliminación mexicana del Mundial de 1994. El mismo Hugo no pudo anteponer su nombre, fama y prestigio futbolístico cuando los dueños de equipos decidieron que su era había terminado tras la caída en una eliminatoria olímpica de la Concacaf y Ricardo La Volpe sintió, en cuerpo y alma, la presión que el propio Hugo le ejercía desde los medios y desde el triunfal Pumas de comienzos del siglo. Y Miguel Herrera, el famoso caso del "Piojo" , quien no soportó la crítica y termino, vergonzosamente, dándole de golpes a periodistas en medio de un aeropuerto en Estados Unidos.

Juan Carlos Osorio
Imago7

La posición de entrenador de la selección mexicana de futbol no es la más cómoda del mundo, pero aun ante ello, Osorio parece o parecía reunir las características y la personalidad necesaria para solventar los temporales o las tormentas como parece ser esta. Yo espero que Osorio mantenga los pies firmes en el sitio correcto, que no pierda la cabeza -como pudo haber sucedido durante la última Copa de las Confederaciones y que le costara un severo castigo de la FIFA-. Espero, también, que Osorio y su cuerpo técnico encuentren espacio en la autocrítica, porque es el único sitio desde donde puede ajustar y hacer los cambios que requiere su sistema para adaptarse las necesidades del futbol y de la selección mexicana. Espero que Osorio aguante, porque, la presión seguirá creciendo para aquellos que creen en una salida fácil y común a los problemas que tiene el futbol mexicano: "fusilen" al entrenador y traigan al siguiente, vieja historia del futbol mexicano, utilizada de generación en generación, siempre con los mismos resultados.

Yo creo que hay cosas mucho más trascendentes que revisar y que cambiar que al señor Osorio. La estructuras del futbol mexicano, el monopolio, la oligarquía, la corrupción, los malos manejos, la voracidad de la industria, la necesidad de creer más en el negocio que en el futbol, los clubes, los dueños, las improvisación, el poco interés por desarrollar al futbolista mexicano, los entrenadores, sus mentalidad y conocimiento casero, limitado y su poca disponibilidad para acceder a un mundo más globalizado del futbol y de sus máximos niveles. Hay muchos, innumerables temas en los que el futbol mexicano tendría que detenerse y ocuparse y no en buscar a un entrenador colombiano, con el pretexto de las rotaciones y los experimentos, para culparle casi de toda la mediocridad y la problemática que el futbol mexicano ha arrastrado en los últimos 50 años. @Faitelson_ESPN

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La realidad es que no, pero el pobre desempeño mexicano en la Copa de las Confederaciones y el bajo nivel futbolístico que ha vuelto a mostrar la Concacaf, parece haber transformado las exigencias de la llamada “selección B”. Y mientras eso sucede, la desesperación parece haberse apoderado de Juan Carlos Osorio. Primero con las actitudes --alejadas de su personalidad-- en las canchas rusas y segundo con el cambio repentino de planes que planteó a la Federación y a los clubes exigiendo refuerzos para la instancia final de esta Copa Oro. La verdad es que todo parte desde el mal funcionamiento que ha tenido el equipo mexicano y que no garantiza nada. Una Copa y una selección que tenía otras pretensiones, otro rumbo y metas se ha transformado en una necesidad imperiosa de ganar. ¿Ganar, qué? ¿Una Copa Oro? ¿Sirve de algo?

Copa Oro
Imago 7Justino celebra con el equipo mexicano la obtención de la polémica Copa Oro

LOS ANGELES, CA.- La pregunta es: ¿Qué tanta responsabilidad tiene una Selección Mexicana denominada como “selección B” de ganar la Copa Oro? La respuesta parece muy sencilla y está reflejada en el pobre nivel del evento.

Y habrá que agregarle, indudablemente, el hecho del fracaso con la llamada “selección mayor” en la Copa de las Confederaciones. Un verano peligroso donde México necesitaba rescatar “algo”. Lo que no hizo en Rusia se lo están reclamando en la Copa Oro.

Lo de los refuerzos fue el último “golpe” que no necesitaba esta selección. Jamás escuché al entrenador de la Selección Mexicana salir a decir que no requería de otros futbolistas para el desenlace de la Copa. Sólo había rumores, de que si América dijo que no por Oribe o de que si Tigres ni siquiera le contestó el teléfono por Jürgen Damm. Todo concluyó con un boletín oficial de la Federación Mexicana anunciando que no habría refuerzos. La realidad es que Juan Carlos Osorio sabía, desde la planeación del verano, que tenía que montar dos selecciones y que los clubes --europeos y mexicanos-- no iban a permitirle que los futbolistas fueran expuestos al desgaste de los dos eventos. Y él, el señor Osorio, dividió los grupos, hizo los planes y puso como debía poner el máximo ímpetu en la Copa de las Confederaciones. La Copa Oro era un evento extra que en el que México debía cumplir enviando una selección alternativa, integrada por futbolistas de la liga domestica y que en un momento dado podrían arrojar nombres y respuestas para integrarlos en el futuro próximo al proceso mundialista. Y nada más.

¿Y ahora qué? Y sigo preguntando: ¿De pronto, esta Copa Oro, se ha transformado en una necesidad impetuosa del futbol mexicano? Y vuelvo a preguntar: ¿Para qué sirve la Copa Oro? ¿Realmente el trofeo de esta Copa borra o distorsiona la realidad de lo que vivimos en Rusia hace un par de semanas? Hay que decirlo como es: no sirve de mucho ganar la Copa Oro. El verdadero propósito del evento era otro, encontrar un funcionamiento, buscar futbolistas y obtener respuestas para algunas posiciones donde los elementos de la denominada “selección mayor” se han hecho “viejos” y se debe optar por un cambio generacional. Esa era la misión del equipo mexicano en la Copa Oro. ¿Cambió? Puede ser... ¿Cuándo fue? Supongo que cuando tienes la necesidad de sostener un negocio por encima de un bien futbolístico. La otra explicación se refiere al pobre nivel deportivo de la Copa. Si México no es capaz de resolver con su aparente mejor futbol ante selecciones de un bajo nivel futbolístico, entonces, se confirma que algo se está haciendo mal en nuestro futbol y que la calidad que tanto presume la Liga está sobrevalorada.

@Faitelson_ESPN

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