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Barcelona y un nuevo papelón en el que pasó de la fiesta al 'funeral' en 90 minutos

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BARCELONA -- De la fiesta al funeral en 90 minutos trágicos. Con Ter Stegen, desesperado en el desemboque del partido, buscando un remate milagroso para evitar la derrota. Con un equipo desorientado e incapaz, al que ni Leo Messi pudo salvar del desastre. De la Liga perdida a la Liga ganada... y al hundimiento inesperado.

El Barça ya no depende de sí mismo. Sí el Atlético. Y se frota los ojos el Madrid, al que un tropiezo colchonero en el Camp Nou, ironías del destino, le podría regalar el liderato... Siempre que gane al Sevilla en Valdebebas, claro y entendiendo que los cuatro equipos sean capaces de superar la jornada de este fin de semana.

Dos remates puerta le bastaron al Granada para descubrir las deficiencias de un Barça que sigue en crecimiento, con deficiencias, sin delantero centro goleador y con una defensa que mantiene los errores de todo el curso. El accidente en el peor momento.

Después de protagonizar una remontada milagrosa a lo largo de tres meses casi perfectos en la Liga, donde solo un empate contra el Cádiz y una derrota en el Clásico emborronaron una marcha magnífica el falló, garrafal y mayúsculo, frente al Granada echaron por la borda todas las esperanzas de un equipo derrumbado con apenas dos remates en contra.

Recordó, de alguna manera, a un empate ya lejano contra el Betis, en 2007, que en la recta final de aquella temporada derrumbó al equipo que dirigía en aquel entonces Frank Rijkaard... Pero las sensaciones, el presente del equipo, no era el mismo en aquella época que en la actual.

Koeman, novato en el banquillo azulgrana, ha vivido un auténtico carrusel de emociones durante todo el curso y pasó de dirigir a un equipo hundido primero y creciente después a uno eufórico. Nadie pensaba en enero que el Barça pudiera aspirar a la Liga pero nadie pensaba esta semana que pudiera no ganarla. Nadie en el universo barcelonista, claro.

Probablemente ni su propio entrenador, que en la víspera había avisado que "aún no somos líderes" pero había transmitido un discurso no euforico pero sí confiado.

¿Y ahora, qué? El Barça ha dejado de depender de sí mismo. El Atlético sí depende de sus resultados y el Real Madrid depende del Atlético. Todo ello con el Sevilla de invitado sorpresa y catapultado en sus eseranzas. Hay muchos condicionantes porque si al domingo de la próxima semana se llega en la misma situación liguera, una victoria del

Barça frente al Atlético combinada con un triunfo del Madrid contra el Sevilla colocaría a los merengues en el liderato.

La Liga se ha convertido en una bomba de relogería y ha sido el Barça quien ha encendido la mecha. Justo en el peor momento.