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Koeman: Un año de retroceso y de un Barcelona común... y corriente

No está del todo claro si Ronald Koeman sigue en el FC Barcelona porque tiene un año más de contrato y el club no tuvo dinero para liquidarlo en caso de despedirlo –como se contempló–, o si realmente es una apuesta del presidente Joan Laporta, con todo y lo que sucedió la temporada anterior.

El holandés es una de las últimas herencias del desastre histórico llamado Josep María Bartomeu, pues volvió al Barça como entrenador luego de otra calamidad, aquel 8-2 del Bayern Munich en la Champions League cuando Quique Setién dirigía al equipo.

En 25 años de carrera como director técnico, Koeman no había sido ‘elegible’ para el banquillo del club en el que fue una leyenda en su etapa de futbolista; sin embargo, Bartomeu lo consideró una solución en medio de la debacle azulgrana.

De esta manera, el técnico decidió abandonar a la selección de su país para intentar iniciar la reconstrucción de un Barça en ruinas… Y una de sus primeras decisiones fue echar a varios ‘peces gordos’: Ivan Rakitic, Arturo Vidal y Luis Suárez.

Con los resultados ya conocidos: el uruguayo, que se fue regalado al Atlético de Madrid, la ‘rompió’ y los Colchoneros ganaron La Liga en gran parte gracias a sus goles. Y pensar que Koeman corrió con una llamada telefónica al tercer máximo goleador en la historia del club, y en ese entonces mejor socio de Messi.

No inició bien su gestión porque el propio Leo hizo público su descontento por la forma en que trataron a Suárez. De hecho fue a Koeman a quien Messi le comunicó lo del famoso ‘burofax’ y su idea de irse del Barcelona.

En el tema futbolístico, la temporada fue muy poco afortunada. Por primera vez en 13 años el Barça no superó los Octavos de Final de la Liga de Campeones tras no meter ni las manos frente al París Saint-Germain.

Perdió la Supercopa y lo más grave, dejó escapar LaLiga de forma increíble al no sumar los puntos requeridos ante rivales menores como el Eibar o el Celta de Vigo.

Y no, lo más grave no fue perder LaLiga, sino cómo la perdió. El estilo de juego del equipo durante todo el año futbolístico fue sumamente pobre y alejado de la filosofía histórica azulgrana.

Dependiente de Messi al 100 por ciento, con una defensa endeble a la que el técnico nunca le encontró solución o mejora alguna; sin elaboración, sin posesión, y lo más triste, defendiendo ventajas de un gol en el Camp Nou ante oponentes de escasa jerarquía.

Ese es Koeman en su versión de entrenador. Sí, ganó la Copa del Rey de milagro tras sortear los Cuartos de Final y Semifinal ante Granada y Sevilla en la prórroga, y con un Messi pletórico en la Final ante el Athletic Club. La Copa del Rey, el trofeo de menor importancia en la temporada.

Es un hecho que la ausencia de público durante el primer año de Koeman al frente del Barça le benefició al entrenador, pues el Camp Nou no suele perdonar exhibiciones tan pobres y sobre todo, tan alejadas del estilo que caracteriza al equipo.

Terminó la temporada con el sabor amargo de no llegar siquiera al último juego con posibilidades de pelear LaLiga, y la continuidad del holandés –con justa razón– se puso en entredicho, pero tras semanas de “análisis” Laporta salió a darle un espaldarazo a Koeman, quien tiene este año más de contrato.

Hoy, a un año de la presentación de Ronald Koeman con el Barcelona, el futuro no luce muy halagüeño. Sin Messi, con el mismo desprecio a canteranos como Riqui Puig, con la misma idea de defender ventajas amontonando gente y jugando a dividir en balón en las salidas (Fecha 1 ante la Real Sociedad), no se puede esperar mucho.

El barcelonismo clamaba por Xavi Hernández o de menos por un técnico que apueste realmente por jugar ‘a lo Barça’. Y Koeman es alumno de Cruyff y tiene escuela holandesa, sí; pero ni una ni otra las aplica, y este Barcelona vive un franco retroceso desde su llegada, convertido en un equipo común y corriente.