En el futbol mexicano se permiten algunas extravagancias y excentricidades, en el caso del amaño de partidos se matan sanguijuelas e indultan tiburones.
LOS ÁNGELES -- El caso de amaño de partidos por parte de Real Apodaca y Correcaminos ha desnudado a “La Famiglia” (dixit Decio de María) del futbol mexicano.
Y no ha sido un desnudo estético como de National Geographic o de alguna de las extintas revistas nudistas, sino más bien algo así como un folio prófugo de algún nonagenario abandonado, “in extremis”, en algún geriátrico de mala muerte.
Seducen, por su ternura, por su inmaculada inocencia, algunos adalides mediáticos y corporativos, que se lanzan sobre los delincuentes deportivos involucrados, sobre esos tipos muertos de hambre que eligieron el futbol como una forma de supervivencia y terminaron estercolándolo en lugar de enaltecerlo.
Y llama la atención esa devoción de algunos por intentar ejercer el oficio de periodismo --sin ser periodistas--, tratando de masacrar a la gusanera envuelta en la corrupción, a esas insignificantes sanguijuelas ya identificadas, expuestas, señaladas, pero cerrando los ojos ante actos que se perpetran en las altas esferas.
Sí, todos los involucrados de palabra, obra, omisión y silencio, deben ser castigados y segregados. “Perro que come huevo, aunque le quemen el hocico”.
Sin demeritar el ejercicio de exponer y colgar en el tendedero del oprobio y la deshonra las zaleas de estos tipos involucrados con el amaño de partidos, es apenas un aperitivo ocultista del verdadero problema del futbol mexicano. La punta del iceberg, suele decirse, recordando que sólo asoma una décima parte del volumen colosal de esa masa de hielo.
Recuérdese que en el futbol mexicano sólo hay una competencia importante: la Liga MX. La Liga Expansión, la Liga Premier y la Liga TDP, son lastres, ampollas supurantes que apenas sobreviven, especialmente después del dictamen oficial de que no habría --y no habrá-- Ascenso y descenso.
En uno de esos viajes alucinantes y nocturnos, Decio de María aceptó abolir ascenso y descenso “para fortalecer las finanzas y las estructuras de los equipos de la Liga MX”, según explicó. La propuesta se la hizo Grupo Orlegi, y el entonces presidente de la FMF, la aceptó.
Entonces, quedó instaurado que sólo hay una Liga en México, y el resto son desniveles de arrejuntados de zombies que compiten estrictamente por nada, y lo hacen en realidad sin ley, sin orden y con algunas inversiones con orígenes incomprobables.
Pero, en la Liga MX, y en general en el futbol mexicano, se permiten algunas extravagancias y excentricidades que inevitablemente salpican de sospechas y que gozan de la total complicidad --por voto o por silencio-- del resto de equipos.
1.- MUCHOS INTERESES….
La indestructible Multipropiedad que lleva a mentes calenturientas a hacer malabares mentales ante inesperados hechos. O que simplemente despiertan curiosidad. Por ejemplo, un equipo que sumaba 16 partidos sin ganar y 31 goles recibidos en esa ruta, súbita e inesperadamente termina venciendo a su hermano bastardo y adoptivo. Santos 2-0 Atlas. Claro, sólo curiosidades.
O que un defensa central que de 2017 a 2025, en clubes de Paraguay, Argentina y México sólo había recibido tres rojas directas, se gane una, como le ocurrió a José Canale con Querétaro ante Tijuana, por una falta apenas al minuto 8. Curiosidades, claro, porque nada tiene que ver que los dos equipos los administre el representante del mismo jugador: Christian Bragarnik. Curiosidades, pues.
2.- LA RULETA RUSA…
Que una casa de apuestas patrocine a la Selección Mexicana, a la Liga MX, Liga MX Femenina, Liga de Expansión y casi una treintena de equipos, incluido el infausto Correcaminos, y que además sea propietario de dos clubes como Querétaro y Xolos, parece un fenómeno surrealista, tan propio sin duda del futbol mexicano.
Es como la anécdota atribuida al poeta francés André Bretón, quien emulando a Dalí, dijo que “México es el país surrealista por excelencia”. Le pidió a un carpintero mexicano que le construyera una mesa.
Exactamente conforme a un dibujo en perspectiva. El carpintero fue puntualmente exacto. Construyó una mesa con un tablón sostenida con sólo tres patas de diferentes tamaños. La cuarta pata aparecía oculta en el dibujo. Eso sí, todo perfectamente tallado, pintado y barnizado.
Claro, la FIFA no prohíbe semejante injerencia de una casa de apuestas en una liga y en una federación, sólo no la recomienda. Y, se sabe, lo que no está prohibido, está permitido. Y en el futbol mexicano, eso es una licencia absoluta.
3.- EN LAS SOMBRAS…
Y el arbitraje no puede pasar desapercibido. Desde aquellas acusaciones en 1987, cuando se investigó la supuesta participación de árbitros en los Pronósticos Deportivos y que originó la expulsión casi sigilosa de algunos silbantes (Jorge Alberto Leanza, Joaquín Urrea, Enrique Mendoza Guillén, etcétera), y castigos poco severos para otros, como dejarlos fuera de la Liguilla (Edgardo Codesal y Arturo Brizio Carter). Aquella redada con fundamentos y pruebas obligó en su momento a que se involucrara la Secretaría de Gobernación.
Al final, nunca pudo comprobarse nada y el entonces presidente de la FMF, Rafael del Castillo, terminó por exonerar a algunos silbantes que habían sido mencionados en las investigaciones.
Sin embargo, otros árbitros de esos tiempos, como Jesús Mercado y Ramiro Casillas, denunciaron en octubre de 1997 al diario Público de Guadalajara, que el entonces secretario general de la FMF, Dagoberto Acevedo, les ofreció 300 mil pesos (unos 20 mil dólares) para resolver resultados de partidos. “Para que lleves a tus hijos a Disneylandia”, les recomendó Acevedo, quien les aseguró tener el aval de Javier Arriaga, director de la Comisión de Arbitraje, y suegro de Codesal.
Cuando algunas ligas profesionales de diversos deportes (NFL, MLB, NHL) decidieron vigilar cualquier riesgo de amaño de partidos, contrataron a agencias como Genius Sports, que cuenta con tecnología para hacer cruce de estadísticas, rendimientos, condiciones de diversos enfrentamientos y atletas involucrados, y eventualmente detectar alguna anomalía.
Incluso hizo una alianza con International Betting Integrity Association (IBIA), organización dedicada a detectar cualquier movimiento malicioso en torno a competencias, apuestas y amaños de partidos para ampliar una red sólida para impedir la corrupción en los deportes.
Sin embargo, este tipo de alianzas o contrataciones, escapan a cualquier intento por parte de la Federación Mexicana de Futbol, aunque era parte del proyecto del Fondo de Inversión de Juan Carlos La Bomba Rodríguez, es decir, llevar un mayor control de cada partido de futbol que estuviera vinculado a la FMF.
Hoy, la Liga de Expansión, La Liga Premier y la Liga TDP, tienen vida de parias, sin ninguna coordinación, vigilancia atención o interés serio por parte de la FMF.
Gente vinculada a la FMF asegura que algunos equipos de la Liga MX exigieron desde este lunes a Mikel Arriola un pormenorizado informe sobre este caso de Apodaca y Correcaminos, para que sea entregado, con lujo de detalles en la Asamblea de Dueños de marzo próximo.
El mismo informante aseguró que la Casa de Apuestas Caliente también exigió a Arriola un informe sobre eventuales actividades ilícitas, toda vez que sus clubes Querétaro y Xolos compiten en el torneo mexicano.
Según información publicada por ESPN, fuentes de la FMF revelan que se han recibido más reportes de eventuales y posibles amaños de juego, algunos de los cuales no han podido comprobarse.
Por lo pronto, la FMF reaccionó ya a las presiones. Anunció que presentará una denuncia ante la Fiscalía General de la República, por los casos de Apodaca y Correcaminos, y aseguró que sigue trabajando de la mano con “la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en el programa global para salvaguardar el deporte de la corrupción”.
¿Estará enterada esta oficina de la ONU sobre las particularidades de cuatro casos de Multipropietarios en México y de la injerencia de una casa de apuestas en los diferentes niveles de la FMF?
Por lo pronto, la cacería totalmente merecida, sobre los jugadores de Apodaca y Correcaminos, deja en claro, que es un asalto de saneamiento y cortina de humo a los Liliputenses, pero para dejar con vida al Gulliver de la corrupción en el futbol mexicano.