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A 30 años de Italia 90: La camiseta roja, el símbolo de una generación colombiana mundialista

Hace poco más de treinta años, Colombia volvió a invertir el tricolor en su uniforme para buscar la clasificación a Italia 90. Apostó por esa fórmula pese a las fallidas experiencias del pasado en las que lloró eliminaciones.

El rojo volvió además, para estrenar el estadio Metropolitano de Barranquilla, como la casa de la Selección. El 20 de agosto de 1989 debutó en Eliminatoria frente a Ecuador. Ganó 2-0 con el doblete de Arnoldo Iguarán.

Mantuvo ese color en una campaña que la llevó a conseguir el cupo al Mundial en el repechaje frente a Israel que se cerró con el empate 0-0 en Tel Aviv. Respetó la cábala y se presentó así en su regreso a la Copa del Mundo.

Con algunos ajustes de diseño, esa camiseta se convirtió en un ícono de ese equipo que ofreció fútbol generoso con Carlos “El Pibe Valderrama”, Andrés Escobar, Freddy Rincón y Bernardo Redín.

Provocadora, exuberante y de rojo furioso se convirtió en un objeto de culto tras el empate 1-1 que consiguió contra Alemania en Milán. Un símbolo del paso a los octavos de final.

Su historia terminó esa tarde en el estadio Giuseppe Meazza con la gloria todavía fresca por la hazaña frente a los futuros campeones. Para enfrentar a Camerún, Colombia volvió al amarillo con la eliminación en la espalda.

En el Mundial 2014, recibió un homenaje por su tradición. La Selección jugó de rojo contra Brasil en Fortaleza en los cuartos de final. Fue una despedida en lágrimas pero ese color se guardó una última alegría que permanecerá imborrable: con ella, James marcó de penal su último gol, el que lo consagró máximo artillero del torneo. Un motivo más para adorarla.