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Mijatovic

La carrera enloquecida de Predrag Mijatovic con el dedo índice de su mano izquierda apuntando al banco es la imagen de la emoción. 'Pedja' desató una fiesta de abrazos y felicidad en España y en millones de hinchas 'merengues' en el planeta.

Aquella noche holandesa de 1998 el argentino Fernando Redondo alcanzó la inmortalidad en el recuerdo del hincha madridista. Con él, todos sus compañeros. La victoria menos prevista encumbró a un racimo de jugadores sensacionales. El equipo dirigido por el alemán Jupp Heynckes, legendario DT que ganó el triplete en 2012-13 al frente de un arrollador Bayern de Múnich, llegó a esa final criticado pero el plantel transformó la carga negativa y reventó el pronóstico previo que daba como favorito en el imaginario popular a la Juventus de Zidane y Del Piero.

Después de 32 años y 9 días, el Real Madrid levantaba su séptima Copa de Europa ante una Juventus que en el estadio Amsterdam Arena disputó su tercera final consecutiva de la Liga de Campeones. Después de triunfar en la edición 1965-66 con Pirri, Amancio, Gento y la generación Ye-ye, el equipo blanco sólo había llegado a la instancia decisiva en 1980-81, sin éxito.

La Juventus jugó su habitual 5-3-2. El Real Madrid, un 4-3-3. El partido se resolvió en un detalle: el golazo por definición, pero en fuera de juego del balcánico.

Iban 66 minutos cuando el central Iuliano quiso rechazar un bombazo de Roberto Carlos y le salió un pase a Pedja. Control orientado con el pie derecho. Recorte a la salida desesperada del arquero Peruzzi. Definición HD de zurda. El sueño de generaciones hecho realidad.

La ilegalidad no sancionada por el árbitro alemán Helmut Krug y su asistente Christian Schraer no pasó de anécdota en una película con 15 héroes como protagonistas. Bodo Illgner; Christian Panucci, Manuel Sanchís, Fernando Hierro, Roberto Carlos; Christian Karembeu, Fernando Redondo, Clarence Seedorf; Raúl González (90', José Amavisca), Fernando Morientes (82', Jaime) y Predrag Mijatovic (89', Davor Suker). Y Heynckes.

Hubo 51.715 espectadores en la apertura de un nuevo ciclo imperial del Real Madrid. La octava (1999-2000) y la novena (2001-02) no habrían sido posibles sin 'La quinta del Ferrari', apodo con el que la prensa había bautizado a un plantel repleto de egos y sobrado de talento.

El Real Madrid recuperaba la vitola de gran campeón y saldaba una deuda histórica. Todo pasa. Todo cambia. Y todo vuelve. Ningún maleficio dura cien años.