LOS ÁNGELES -- "Abrevé en los pezones con sal de la mujer de Lot", recapitula Joaquín Sabina y encaja con el nuevo drama extracancha de la selección mexicana.

En charla con Televisa, Ricardo Ferretti deja implícito que no cita a algunos "europeos" debido a sus actos de rebeldía. Dice que le dijeron que habían dicho que regresarían al Tri, sólo bajo sus condiciones.

Durante y después del Mundial de Rusia brotaron, como peste, las versiones que supuraban al interior del Tri. Los egos se desbocaron tras el triunfo ante la peor Alemania de la historia.

Viñeta Rafa Ramos

Esos diosecitos de verde se olvidaron de que sus frágiles patitas de mortal debían pisar tierra. Y el equipo estaba cuarteado y descuartizado anímicamente.

Sin embargo, ojo, hay versiones que aseguran que los jugadores en rebeldía no llegaban a un excentricismo extravagante y demencial en sus exigencias. Simplemente, embistieron contra el sistema... y el dueño del sistema. Esto lo detallaremos más adelante.

Por ese entonces, Juan Carlos Osorio había perdido el control, sin que necesariamente fuera su culpa. Para catalizar vanidades y divismos estaban la floritura estrambótica de Imanol Ibarrondo, el mando de Guillermo Cantú y que Gerardo Torrado justificara el hueso que le arrimaron.

"Javier Hernández se ha vuelto insoportable", ha sostenido una fuente vinculada al Tri. No es nuevo, así llegaron a verlo incluso Miguel Herrera y otros directivos.

Por eso, habíamos adelantado en Raza Deportiva de ESPNDeportes que varios europeos, arrejuntados a un liderazgo nociva como el de Chicharito, no serían citados a los amistosos, como se le ordenó a Ricardo Ferretti previamente.

Ciertamente el Tuca sólo entreabrió la puerta. Llega el momento en que den la cara quienes han recluido en el exilio a los que parecían impredecibles y que desobedecían órdenes de entrenadores y directivos, antes y durante el Mundial de Rusia.

"Se les dio casi todo lo que pidieron. A ellos (los mundialistas), se les ofrecieron las primas más cuantiosas de la historia de la selección mexicana", explica otro informante.

"La protección, seguridad y apoyo de todo tipo de logística de las familias (de los seleccionados), estaba por encima de la de cualquier otra selección", revela.

"Los directivos no fallaron en nada, pero los jugadores sí. Secuestraron a la selección injusta e irresponsablemente", comenta.

Por todo ello, se puntualizó al Tuca Ferretti, desde el principio, que no debía permitir que esas acciones terminaran impunes.

Ahora, los emisarios europeos desde las bancas de sus equipos, han recurrido a redes sociales para mandar mensajes inequívocos de supuesta indiferencia, asumiendo que son tan importantes para la selección mexicana, que serán llamados tarde o temprano.

Como sea, la revelación de Tuca Ferretti en entrevista con Televisa, levantó un velo, pero dejó varias respuestas en penumbras.

Por ejemplo, ¿qué llegaron a exigir para concentrarse con la selección mexicana? Es decir, históricamente, los hombres de manos sucios en la FMF son los directivos.

Porque, y aquí es prudente poner en la mesa, algunas de las exigencias de los futbolistas, aunque algunas de ellas se contraponen, radicalmente, con el contrato de aceptación de formar parte del Tri.

Ricardo Ferreti banca de Tigres
Imago7

Por ejemplo, Chicharito, Layún, Guardado, Moreno, estaban hartos de los excesos en la atención a patrocinadores y a las televisoras con derechos.

Además, el grupo de jugadores explicaba que los seleccionados nacionales de verdaderas potencias mundialistas no eran sometidos a esas largas sesiones de grabar comerciales.

Además, les incomodaba que todo el dinero fuera, en apariencia, para la FMF, pero también para algunos intermediarios emboscados y embozados, y no para jugadores.

"Algunas de esas situaciones se entendían. Pero ellos aceptaron todo eso, como parte de lo que es la selección. Nadie los engañó", comenta el informante.

"Sin embargo, cuando quisieron rebelarse y negociaron, lo hicieron casi como extorsión, como capricho, y eso no debe permitirse, y por eso se les ofrecieron los mejores premios de la historia", asevera el portavoz vinculado a la FMF.

"Después quisieron abusar", indica una de las fuentes. "Como con la fiestecita en Las Lomas"

El ciclo mundialista rumbo a Catar 2022 no comienza aún en la cancha, pero ya está podrido en todos los demás frentes.

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LOS ÁNGELES -- Chivas puede estar promiscuamente satisfecho: el Pacto de Caballeros exilió a Matías Almeyda.

El destierro de El Pelado es al peor equipo de la MLS (20 puntos de 96 posibles): San José, con unos Terremotos que tiemblan menos que un teporochito con la cruda de lunes.

Mientras esperaba, jubilado y jubiloso por el finiquito de Chivas con 100 mil dólares al mes por año y medio, Almeyda tuvo escarceos con la selección mexicana, con Monterrey y con el Grupo Pachuca.

Viñeta Rafa Ramos

José Luis Higuera, a quien Ricardo Peláez inmortalizó como el #Pelagatos2.0, hizo labor de zapa. Implorando el inexistente, claro, Pacto de Caballeros, como interdicto absoluto, Chivas bloqueó a Almeyda.

En pleno mundial, en Raza Deportiva de ESPNDeportes, adelantamos el veto impuesto con un mismo discurso insidioso del achichincle plenipotenciario de Jorge Vergara.

"Tú sabrás si lo contratas, pero en Chivas nos puso el vestidor en contra, rebeló a los jugadores y se olvidó de la institución que le pagaba. Como empleado nos traicionó uniéndose al grupo de jugadores". Palabras más, palabras menos la demagogia tóxica en la argucia del #Pelagatos2.0 (AKA Higuera).

Para corroborar el complot contra Almeyda, Amaury Vergara, saltó a escena sin que nadie se lo pidiera: "Nunca lo boicoteamos, estamos muy agradecidos con él". Explicación no pedida, acusación manifiesta.

Ciertamente poco ayudó el representante Santiago Hirsig a su entrañable Matías. Hizo circular versiones de que lo buscaban en equipos de Italia, España, Catar, Colombia, Argentina y Francia. Un parche universal.

Incluso, Hirsig lo arrimó para selecciones nacionales de Argentina, EEUU, Colombia, Paraguay, Costa Rica y hasta aprovechando la amistad del Papa Francisco, lo incrustó en El Vaticano.

Getty Images

Después de ese peregrinar mediático en el vertiginoso Tsunami de las especulaciones, Almeyda llega a San José, irónicamente una tierra de americanistas, como toda la parte norte de California.

Sin urgencias financieras, con esa sólida beca del finiquito de Chivas, le espera una labor colosal, herculina, aunque Almeyda está acostumbrado a ello.

A River Plate lo tomó en crisis, al igual que a Chivas, que tomaba bocanadas de aire en la desesperación del descenso, y le dio cinco trofeos.

El inglés no es su fuerte, pero tiene casi seis meses de gracia antes de comenzar el próximo torneo de la MLS, buscando una reestructuración absoluta, y sobre todo, adaptarse a una liga a lo que alguna vez Paco Palencia definió como la versión más futbolera del rugby.

Claro que hay cláusulas en el contrato de Almeyda. Puede rescindirlo si en el futuro hay alguna oferta de Europa o de alguna selección nacional.

San José puede estar tranquilo: no llegarán esas ofertas, más allá de que su representante suelte una lluvia de confeti ilusionista y alucinante en el momento menos oportuno, como lo hizo siempre que Almeyda estuvo en Chivas.

Al final, Higuera se salió con la suya, pero ¿sabrá míster #Pelagatos2.0 que Judas se ahorcó precisamente en una higuera...?

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Las Águilas apagan el Volcán
Viñeta Rafa Ramos
LOS ÁNGELES -- Tigres anda mal, muy mal de la cabeza. En todos sentidos. Seis goles en dos juegos (Pachuca y América) con remates aéreos, por desatenciones o incapacidad de marca. Migraña selectiva y colectiva.

Eso, y que el América jugó, finalmente, como debe jugar siempre: a tope del termómetro de testosterona, consumó la victoria por 3-2 el sábado por la noche en, diría José José, un Volcán apagado.

Eso, y que de nuevo Marchesín abortó la sublevación rival, ahora con remates de Gignac, y los escarceos estériles de gloria de Zelayarán y Damm, reivindican al equipo de Miguel Herrera, que sigue en el retrovisor de Cruz Azul, pero como máximo asesino de la Liga Mx.

Aclaremos: la superioridad fue estrictamente en el marcador, y por eso, porque Tigres anda mal, muy mal de la cabeza. Y sí, en todos sentidos.

En ese atolondramiento defensivo, para que Guido Rodríguez, Emanuel Aguilera y Bruno Valdez, los predecibles zepelines americanistas, determinen el rumbo del juego, Tigres reclama a gritos una encerrona extraordinaria al estilo del Tuca Ferretti en la que hasta a los postes obligará a que aprendan a rechazar los ataques aéreos.

Si ya recibir dos goles de Jara ante Pachuca, era vergonzoso, ahora que le violenten su espacio aéreo en su propio Volcán apagado (dixit José José), seguramente detonará la ira de Ferretti y pondrá a Mejía Barón a que trabaje estrictamente en lo defensivo.

Getty ImagesEl América venció 3-2 al Monterrey en el Volcán.
¿América? Demostró que es otro equipo cuando sus jugadores dignifican la camiseta. La colosal rivalidad entre estos equipos, la imagen mediática de unos "supertigres" y el entendimiento que estos juegos no se pierden, sacaron lo mejor de los -nunca mejor dicho por Juan Villoro- "Los Once de la Tribu" de Miguel Herrera.

Por momentos, Tigres impuso condiciones, pero América aprendió a vivir, a sobrevivir, a pervivir y a revivir en esas condiciones angustiosas y dramáticas, para ostentar la victoria en un condado felino donde pocos quieren atreverse y donde menos aún se atreven.

Porque, dejemos claro, confrontar cara a cara a Tuca y sus Huestes en su jungla, es una paranoia suicida. Y Herrera y América lo hicieron.

¿Quién fue mejor en contagiar o en soliviantar la tirria, los sentimientos rencorosos individuales en una proclama colectiva? Por lo pronto, el aparatoso y melodramático duelo verbal entre Tuca y El Piojo, éste le puso el punto final en la cancha. Y el que ríe al último, ría mejor...

Reflejo de ello, de esa inquina, de ese revanchismo acumulado por los técnicos, fueron algunas escenas que dejó tijereteadas la transmisión del juego. Había una amargura extrema en la manada y un júbilo extremo en la parvada.

Cierto, el águila no vuela en comunidad, en parvada pues, pero éste sería el milagro de Herrera en este juego: en unas semanas debe repetirlo ante Cruz Azul, pero no como opción sino como obligación.

Por eso, ante Xolos, las Águilas de talentos solitarios, deberán reagruparse como parvada. Quedó demostrado que en el enviciamiento colectivo de la urgencia depredadora, América, si lo tuviera 24/7, debería ser el protagonista del torneo.

Y la advertencia llega contundente para Miguel Herrera: no puede dejar ya cabos sueltos. No puede permitir que Renato pueda cuando quiera. Ni Valdez, ni Uribe, ni Guido, ni Aguilera, ni Cecilio... y claro, ni el mismo Piojo.

Para Tigres, más allá de esa reclusión fustigante que espera a Tigres para refregar y lavar la conciencia en privado, por seis momentos bobalicones de marca y de torpeza en la cobertura, deberá lamer las heridas con la autoestima de un triunfo urgente, más allá de las vacaciones moleras de su entrenador en el spa de una selección mexicana sin presiones, pero con peligros, ante Costa Rica y Chile.

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LOS ÁNGELES -- "Los rivales sí corren", dijo Miguel Herrera tras el descalabro ante FC Juárez. "El equipo reaccionó (después del gol de Chivas) muy bien", explica El Piojo luego del empate ante Chivas.

Inevitable responsabilizar a Herrera de estos sinsabores en El Nido. Cierto: él no juega, no erra penaltis ni desperdicia goles, ni es culpable de la miopía arbitral.

Viñeta Rafa Ramos

Pero, es el líder, el capataz, el guía del vestuario. Es el dictador, el padrastro, el padre compasivo, el confesor, el terapeuta, el psicólogo.

En un club con notables futbolistas, hay dos misiones del entrenador: establecer a qué juega y convencerlos de que lo hagan.

Y en esta homilía en el interior del vestidor, debe ir implícito que entiendan para quien juegan y convencerlos de que lo asuman. El América no es un antojo, no es un desliz, sino un compromiso.

Ciertamente, Miguel Herrera ha demostrado saber meterse en los recovecos de esas cabecitas atormentadas y luego prófugas, de esa bendición que es jugar al futbol. Son predestinados, por ese ejercen ese oficio.

Pero, más allá de esa labor exhaustiva de comprometer al futbolista, por encima de ello, es insoslayable la obligación absoluta del millonario en calzoncillos al que sólo se le pide que sea despiadadamente serio y responsable durante 90 minutos.

Y en caso de que hubiera fallado Miguel Herrera, porque muchos de sus jugadores no corren, no se esfuerzan, no tienen la devoción, más que en los momentos de crisis, de histeria, como ir abajo en un Clásico, ¿hasta dónde es culpa del técnico?

Mientras Raúl Gudiño levantaba su propia estatua, con las ruinas de otras ruinosas apariciones, Mateus Uribe quiso resucitar de un torneo en el que ha errado goles, mostrado indisciplina, ha insultado a su propio entrenador, ha bajado de rendimiento, ha recolectado tarjetas, etc.

Imago 7Miguel Herrera reclama durante el partido entre América y Chivas.

Mientras Gudiño encontró su momento sublime, Mateus solamente hizo más profundo el foso de equivocaciones en el torneo.

Más allá de que en Colombia aseguran que desde el torneo pasado, es decir, desde antes del Mundial, carga con un lastre penoso por cuestiones personales, ciertamente el colombiano quiso consumar el exorcismo de todos sus demonios desde el punto penal. Y se lo cargaron los diantres.

Ya antes, en este espacio, habíamos señalado paralelos entre Oribe y Uribe. Al segundo le hace falta lo que el primero tiene de más.

Cierto, Peralta de repente tiene menos puntería que un maraquero con una pistola de agua, pero nadie podrá cuestionarle la bravura y la capacidad de inmolarse física y moralmente en cada partido.

Uribe debió entender que la desesperación es la peor consejera. Quiso cobrar ese penalti con toda la inseguridad de sus problemas, en lugar de hacerlo con la seguridad de sus obligaciones. Tenía pánico de fallar... y falló.

Pero no es el único. ¿Cómo exonerar a Ibargüen por su gol, cuando en otros juegos ha desaparecido, mientras que Renato Ibarra y Roger Martínez se repente escurren el bulto, escondiéndose durante el partido, o deambulando en zonas de poco compromiso?

El problema del América no es la calidad de sus jugadores, sino la aprehensión y la aprensión escénica con la que sufren más que disfrutar los partidos.

¿Debe vivir esclavizado Herrera a que sus jugadores corran como no lo hicieron ante Juárez y no se vean abajo en el marcador para amamantarse de dignidad?

De ser así, deberá ir pensando en una purga a fondo en el plantel. Porque hay muchos espíritus ligeros de testosterona en su equipo.

Cometiendo un sacrilegio, relaciono esta situación de algunos jugadores del América, con una definición de la camiseta de Chivas por parte de Guillermo Tigre Sepúlveda: "Es (la camiseta) de seda, pero no cualquiera la viste, porque algunos les pesa como si fuera de plomo".

José Saturnino Cardozo dijo que la estatura de Raúl Gudiño había espantado a Matías Uribe durante el cobro del penalti.

Se equivoca Cardozo. Al colombiano lo espantó más la camiseta que viste, que la del adversario.

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LOS ÁNGELES -- Procesión llorosa con el alma encadenada al flagelo del hubiera. Cortejo rojiblanco del genocidio imaginario en Chivas. Carnaval de plañideras.

"Si hubiera seguido Matías (Almeyda)... ora pro nobis". "Si se hubiera quedado Rodolfo Pizarro... ora pro nobis". "Si hubieran retenido a Rodolfo Cota... ora pro nobis". "Si hubieran asegurado a Oswaldo Alanís... ora pro nobis".

Viñeta Rafa Ramos

Hoy, la romería del fatalismo, perpleja, paralizada, no encuentra el camino del arrepentimiento, frente a los números de José Saturnino Cardozo: 12 de los últimos 15 puntos posibles.

Y los idos, los añorados, los objetos del desencanto... ¿qué ha sido de ellos? Deambulan...

1.-- Matías Almeyda repartiendo currículums a diestra y siniestra, sin que logre pepenar un contrato, tras las calumnias del Pelagatos 2.0 (AKA, según Ricardo Peláez, José Luis Higuera), para exterminarlo en la lista de candidatos al Tri.

2.- Escandalizado, incrédulo, Monterrey se pregunta cuándo va a llegar Rodolfo Pizarro a Rayados. Los casi 20 millones de dólares invertidos, producen menos que nopales en Alaska.

3.-- Rodolfo Cota se embadurna de errores y se traga un gol una jornada sí y otra también, lejos de la consistencia en Chivas.

4.- Tras perderse el Mundial, la fantasía europea de Oswaldo Alanís se reduce. Creyó que estaría en la pasarela de Miss Universo, y termina en la Feria de las Flores de Tinguindín.

Y mientras tanto, Chivas y Cardozo están a un escalón de la zona de Liguilla. Golea a Rayados el fin de semana, pero aún en las capillitas ardientes del aficionado de Chivas, hay más ofrendas por los idos, que por los vivos.

Habrá quien diga que Almeyda dejó la mesa puesta para Cardozo. Pero ciertamente le hurtaron tres patas, antes de la mudanza.

Tras un calamitoso inicio, al menos, hoy, el Guadalajara olisquea la Liguilla, lejos, por ejemplo, del cierre de torneo de Almeyda, con cuatro derrotas en el Clausura 2018.

Cierto: Cardozo no ha ganado nada aún. Hoy, la Liguilla es una posibilidad, pero queda medio torneo para tratar de consumar el boleto.

¿Tiene equipo para ser protagonista de la Liguilla? Difícilmente, pero, se ha visto, de repente, sin pisar cancha, la nación rojiblanca reverbera milagros.

¿Los novatos? No son hechura de Almeyda, son continuación de un trabajo en la organización del Rebaño. Este fin de semana, Cardozo acercó a la madurez a Beltrán y a Cervantes e irá trabajando con los Macías y los Godínez, etc.

Imago 7José Cardozo, entrenador de Chivas, da indicaciones durante un entrenamiento en Verde Valle.

Lo que no puede hacer Cardozo es rejuvenecer las osamentas de futbolistas de articulaciones momificadas, ni tampoco desatarantar a cabecitas bobaliconas, como ha pasado con los porteros y con los diferentes zagueros.

Errores de la zona defensiva de Chivas han propiciado tres derrotas, nueve puntos, que marcan una diferencia enorme en un torneo de medianía competitiva, como el de la Liga MX, donde cualquiera puede meterse, en cualquier momento, a la Liguilla.

Pero, hoy reaparece el mejor Conejo Brizuela y hasta La Chofis sorprende. Zaldívar evoluciona, y sólo puede arruinar el trabajo de Cardozo, el capricho centavero de la directiva por poner a Pulido, que ya lo hemos dicho, es un freno de mano en el vértigo del Rebaño.

A lo mejor tengo mala memoria, pero, Cardozo ¿ha fustigado o puesto de chivos expiatorios a sus jugadores por ser mexicanos? No, Cardozo no lo ha hecho.

A estas alturas, Matías Almeyda ya había declarado en Argentina: "Es que es difícil trabajar sólo con mexicanos".

Y después, reiteraría: "Al jugador mexicano tengo que explicarles hasta tres veces, trabajar el triple, para que entiendan lo que quiero".

Bueno, mientras el mártir San Matías hacía ostentación de cómo hacía milagros, Cardozo asegura que "a veces me quedo hasta las ocho de la noche, si es necesario, para convivir con el ser humano. Si lo conozco mejor, puedo respetar mejor su potencial".

Pero, y la cabalgata doliente, cegada de nostalgia por Almeyda, Pizarro, Cota y Alanís, ¿cuándo piensa volver del autoexilio para agradecer a Cardozo y sus jugadores un mejor torneo que el derrotismo con el que auguraban una corona de espinas por tiempo indefinido?

No se trata de rendir pleitesía, porque, insisto, Cardozo aún no ha conseguido nada, pero, al menos, esa solidaridad poderosa que representa la alianza rojiblanca en los distintos estadios, no debería pronunciarse con mayor ímpetu.

O será que algunos y algunas no pueden sacarse de encima esa mirada lánguida, mustia, como la del bulldog caricaturizado, Motita o Droopy, con sus ojos tristones, y el tonito bonaerense con sus expresiones como "nos orinó un dinosaurio, pero de los nuevos de los viejos", o que les ensarte ilusiones con "ya despertó el gigante".

Lamentablemente, tal vez, para esa facción atribulada de la afición de Chivas, Cardozo es más el tipo que fue como jugador, recio, seco, directo, letal, y que siempre tuvo una predilección especial por ser el verdugo del Guadalajara.

Según los romanos, el nombre de Saturnino procede del dios pagano Saturno, y significa "aquél que siembra".

Tal vez y sólo tal vez, el técnico paraguayo quiera pagar sus deudas, pagar penitencia como entrenador, del daño que le hizo como jugador.

Aquél José Saturnino Cardozo que sembró desolación, hoy, contrito, quiere cosechar reivindicación y la absolución rojiblanca.

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LOS ÁNGELES -- Cierto, Toronto es el sexto peor equipo en la MLS, pero Jesús Dueñas tuvo la noche de su vida, con dos estupendos goles y Tigres se adueñó de la Campeones Cup de manera implacable y contundente.

Un torneo sacado como carta promiscua de la manga de la ambición, pero valedera totalmente para la vanidad del vencedor. Una Copa más en esa región que la FIFA ha registrado como el Tercer Mundo del futbol, la Concacaf.

Viñeta Rafa Ramos

A pesar de la decadencia que vive su rival en la MLS, Tigres sufrió para canonizar en el marcador sus esfuerzos, en la mezcla de errores de la defensa canadiense.

Jesús Dueñas en penetración por izquierda a servicio de Juninho, consuma con velocidad y un zurdazo el primer gol de Tigres, aprovechando la tardía cobertura a su diagonal.

Y el segundo se lo sirve Dueñas con un disparo potente desde fuera del área, para ratificar que se convertía en el elemento sorpresa del Tuca Ferretti como un tercer jugador de ataque en zona de despistados.

El 0-3 se ensucia con la torpeza de un autogol de Zavaleta a centro de Enner Valencia, y ya bajo esa densidad de la derrota, Toronto intentó con la partitura de la desesperación y estertores de agonía, tratar de al menos dignificar la derrota.

Sin duda, agravó la situación la salida de Giovinco ('40) por lesión, el único jugador que en ímpetu y claridad trataba de rescatar a un equipo de balbuceos futbolísticos, muy lejos, sin duda, de aquel que eliminó en Concachampions al mismo Tigres y al América.

Imago7

Entre el decidido Dueñas, habilitado de emergente por Quiñones, y la calma plena para manipular el juego, el balón y el reloj, los Tigres terminaron arrullando el partido, marcando la pauta y tendiendo la emboscada a los zombis canadienses.

Una jugada intrascendente, en servicio al área, desencadena un penalti inesperado para un Toronto que jugaba por inercia. Desde el manchón, Lucas Janson a los 86 minutos, sentencia el 1-3 definitivo.

Tigres terminó así el periplo de media semana con un gana-gana absoluto. Un trofeo de poca monta, pero de estilizado diseño, esculpida en plata y con un bolo extra de 600 mil dólares que terminan en las cuentas bancarias de los jugadores.

Con ese par de inyecciones anímicas, aunque con Guido Pizarro y Juergen Damm con dudas, los felinos de Ricardo Ferretti cierran así la preparación para enfrentar el domingo por la noche a los Rayados de Monterrey.

Todos estos escenarios alejan de momento los zarandeos mediáticos en torno a cuándo y cómo se resolverá la relación entre Tuca Ferretti, Tigres y Selección Mexicana.

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LOS ÁNGELES -- Este fascinante, disfuncional e inocuo divorcio, sin matrimonio ni luna de miel previa, entre el futbol de Estados Unidos y México, siempre ha tenido protagonistas peculiares.

Algunos antagonistas/protagonistas de perniciosa memoria. Como algunos pasajes de Rafa Márquez y Oswaldo Sánchez, hasta la persistencia hormonal de Landon Donovan, quien, irónicamente, terminó becado en un futbol del que dijo alguna vez "quiero ver a los mexicanos humillados, de rodillas, llorando".

Viñeta Rafa Ramos

Pasajes como el de Ramón Ramírez, quien un día, harto de provocaciones, simplemente voltea y le asesta tremendo patadón a Alexis Lalas, como para que quedara claro que estatura y complexión física, se emparejan en la cancha y se desemparejan con futbol.

Este martes, Diego Láinez se convirtió en el bienamado del futbol mexicano. Obviamente el americanismo lo trepó a su altar como su nuevo emblema, y hasta quisquillosos rojiblancos, cruzazulinos y pumas, antepusieron la devoción al Tri sobre la animadversión a El Nido.

Láinez pelea un balón, jalonea, empuja y el árbitro marca falta. Matt Miazga, la víctima, por decirlo así, voltea y le reclama al americanista.

Láinez, desde su liliputense estatura confronta al larguirucho estadounidense de sangre polaca, al que ya le había tronado tres vértebras, descoyuntado la cadera y puesto a rechinar el esternón en un par de jugadas.

Miazga, que en polaco significa pulpa, mescolanza, mazacote, había sido convertido en ello, con la pelota de por medio. Y entonces, recurrió a la simpática postura de referirse a la estatura del osado mexicano, que casi sufre de tortícolis, esmerándose en alcanzar a verle la punta del copete al adversario.

Getty ImagesMatt Miazga se mofó de Diego Lainez al ser más bajo en estatura.

Hay 26 centímetros de diferencia, pero Láinez le reta con esa postura de, diría el mejor narrador mexicano de la historia, Ángel Fernández, "sacando sus fierros como queriendo pelear", y el hombre del pulposo apellido, le responde con la mímica de que está muy pequeño para tirarse un intercambio de golpes.

Obviamente eso encrespa más a Láinez. Entonces irrumpe Ángel Zaldívar, y luego Edson Álvarez, de una carrocería similar a la del defensor del Chelsea, a préstamo con el Nantes, le meten un hombrazo y Miazga decide acusarlos con el árbitro.

Miazga seguiría burlándose de Láinez y éste le diría "pero al futbol no sabes jugar". Las puyas se esfuman, pero los vapores de la rivalidad entre EEUU y México, al final afloran. Hasta antes de esto, el juego había sido en tono soporíferamente respetuoso.

Más allá del desenlace, una expulsión necesaria, aunque muy circunstancial y accidental de Zaldívar, y el gol de Adams, que exhibe la oclusión mental de Alanís y Ayala, al enfrentar un pase obvio en diagonal, con el perfil vencido, la cita quedó pactada.

Los promotores del Tri se han puesto las pilas: si no hay un par de buenos juegos en fechas críticas en Europa dentro de su Liga de las Naciones, quieren invitar a Paraguay (con Juan Carlos Osorio) y a EEUU (con Miazga) a jugar en territorio mexicano.

Hay bobalicones que consideran que las burlas reiteradas de Miazga merecían una tarjeta, pero de ser así, Edson debía cargado con otra, por el empellón con el que le sacudió el omoplato al estadounidense y también sus restos de bravucón.

Hay otros que creen que Miazga debe ser castigado por FIFA, como ocurrió, por ejemplo, con el colombiano Cardona al jalarse las comisuras de los ojos para burlarse de los sudcoreanos, y lo que le originó cinco juegos de suspensión en amistosos. Creo que no hay comparación, porque el segundo es un ataque étnico, racista.

Al final, Miazga y Láinez deberán volver a verse en eliminatorias y en amistosos, tal vez en Copa Oro, y en esas extrañas revanchas que concede el futbol.

Y si el mismo jugador americanista, muy centrado en su comentario, asegura que no se sintió ofendido, es uno de esos pasajes, en los cuales habrá que dejar que el veredicto final lo marque la cancha de futbol.

Es pues, me parece, de esos poquísimos y deliciosos retos y duelos, en los que el reglamento y los remilgosos seres humanos deberían sacar las manos y dejar que el talentoso y el picapiedra diriman lo dirimible con la única arma inocuamente perfecta: el balón.

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LOS ÁNGELES -- Demasiadas manos en la cocina, arruinan la sopa. Este jueves, Miguel Ángel Garza le arrojó un puño de sal al brebaje que estaba perfectamente sazonado.

"No han hablado (de la FMF) ...ni para dar las gracias", dijo Garza, respecto a la cesión de Ricardo Ferretti para dirigir los amistosos de la selección mexicana.

Viñeta Rafa Ramos

Queda claro que Garza no manda el mensaje a Guillermo Cantú. Ni a Dennis Te Kloese. Ni a Gilberto Hernández.

Es claro que, en Cemex, en Tigres, están esperando, por lo menos, una palmadita en la espalda, una sobadita en la cabeza, un apretón de manos o al menos un guiño de parte de Yon de Luisa, y si se puede, de Emilio Azcárraga Jean.

Hoy, Tigres y Cemex, se sienten usados y enviados a la "friendzone", con la indiferencia, desdén o altivez de la FMF. Entre desagradecido y malagradecido hay más que una diferencia semántica.

Tigres ha enviado el primer mensaje a la cúpula del futbol mexicano. Y ha sido insolentemente claro y acertadamente merecido.

Queda claro que el partido contra Costa Rica en El Volcán no basta para Tigres. ¿Qué le deja al club? Dinero no necesita, y exponer las deficiencias del vetusto escenario, no será agradable.

1.- ADULTERIO...

Tigres y Cemex le exigirán a Tuca Ferretti que se deje de manipular con dobles juegos. Ha provocado urticaria que el técnico insista en dejar su futuro en manos de la directiva. Y Garza es el pararrayos de esa inconformidad.

Es decir, si Ferretti no llega al Tri, parecerá ser culpa del club. Y si llega, será generosidad del entrenador. Tigres no quiere cometer un error ni deportivo ni de imagen ante su afición.

Ferretti presiona al equipo para que lo libere, en lugar de él liberarse mediante la renuncia, a riesgo de causar inconformidad o, como lo dijo él mismo, una sensación de deslealtad.

2.- VORACIDAD COMPARTIDA...

Tigres y Cemex no quieren perder dinero. No van a indemnizar al Tuca, prefieren retenerlo. Y si Tuca renuncia, quieren una indemnización de parte de la FMF.

Ferretti quiere ordeñar las dos vacas. Irse con un finiquito generoso de Tigres, y pactar con la selección un sueldo superior a los 3.8 millones de dólares que en medios regiomontanos se afirma, recibe por año.

La FMF no tiene problemas de liquidez. La selección mexicana es su pingue negocio. Una vaca con las ubres siempre y bien hinchadas.

Es la única selección de futbol en el mundo que cotiza en dos países, con 14 patrocinadores en México y 14 en Estados Unidos.

Pero, claro, la FMF no está dirigida ni por idiotas en finanzas ni por pataratos en aritmética. Están para sumar, o, mejor, están para multiplicar, y no para restar.

Ricardo Ferreti banca de Tigres
Imago7

3.- MICROSISMOS...

La FMF hizo filtraciones oportunas. Esparcir rumores sobre Pékerman y Tata Martino ayudará a desinflamar la confianza de Tigres y Tuca.

Al argentino nadie lo contratará en México, al ser vetado por haber demandado a Tigres. Y Tata Martino ha dicho que sólo aceptaría dirigir a Argentina, como revancha.

La segunda verdadera opción es Matías Almeyda. Gente del Tri habló ya con él: quédate tranquilo en Guadalajara hasta diciembre.

Ya le advirtieron que al ser sobreexpuesto por su representante Santiago Hirsig fue una medida antipática, además claro del bombardeo ácido del Pelagatos 2.0, según Ricardo Peláez y también - y no tan bien-- conocido como José Luis Higuera.

Y El Pelado la tiene muy cómoda desde el balcón de observador: si no es el Tri será Tigres. Perdiendo, sale ganando.

¿Miguel Herrera? Su única revaloración es enclaustrarse y concentrarse en ganar el título. Muchas palabras y pocos trofeos, operarían en su contra.

4.- REUNIÓN CUMBRE

Más allá de que Dennis Te Kloese es habilitado como apagafuegos de las llamaradas que se le chispotean a Guillermo Cantú, como no entrevistarse con la gente de Tigres y hacerle caravanas de agradecimiento, el cónclave será en octubre en Monterrey.

Ahí, Gilberto Hernández y Yon de Luisa finiquitarían el tema, más imponiendo condiciones que aceptando negociaciones. Y ya se sabe, el que manda no se equivoca... y si se equivoca, vuelve a mandar.

Para noviembre, con juegos en Europa, ya la FMF quiere tener definido al técnico nacional, en caso de concretar los encuentros, en el plan más ambicioso, ante República Checa (14 ó 15 de noviembre) y Francia (19 ó 20 de noviembre).

Te Kloese está haciendo las negociaciones de estos partidos, con el permiso absoluto para que la selección mexicana juegue sin beneficio económico, pero sin sangría financiera.

México quiere jugar en Europa en noviembre especialmente porque por esas fechas, la selección de Estados Unidos estará visitando a Inglaterra y a Italia.

Así, al final, el desenlace de este adulterio del desamor puede ser bajo el sello de la casa. Desde una telenovela con final feliz, en la que todos ganen, especialmente unos milloncitos de dólares. Y felices los cuatro, diría Maluma, agregando a Almeyda.

O puede ser un burlesque trágico-cómico (otra especialidad de la casa) en el que las tres partes sean el hazmerreír lúgubre.

Es decir: Tigres enojado con Tuca y la FMF; Tuca enojado con Tigres y la FMF, y la FMF haciendo feliz a Almeyda.

No podrá negarlo nadie, este ciclo mundialista rumbo a Catar 2022 merece una dotación extra de palomitas con doble mantequilla.

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Fútbol, México, Futbol EEUU

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SAMARA, Rusia -- Redención de cada cuatro años. El tsunami culposo a través de la catarsis del ¿fue fracaso o no fue fracaso?

Y ahora, ¿qué? Y ahora, ¿quién? Y ahora, ¿cómo? Y sobre todo, ¿ahora para qué?

El patíbulo aguarda con esa sed de alcohólico, con esa sed de sangre y mientras sea más de inocentes y menos de culpables, mejor.

Juan Carlos Osorio sigue mandando mensajes de nunca jamás. Ya se sabía que Matías Almeyda es el privilegiado de los votos. El argentino es, pues, el candidato al cadalso en cuatro años.

La historia será diferente. Peligrosamente diferente. Hay un cambio generacional brutal. Otro relevo. El Día de Muertos y de muertes en el futbol mexicano es cada cuatro años.

Foto Olimpik/NurPhoto via Getty ImagesLa afición mexicana, como desde hace tres Copas del Mundo, fue de las más festivas en Rusia 2018.

Los hijos bastardos de esta generación del 7-0, ésta, la de los entenados del #ImaginémonosCosasChingonas, recibió su acta de defunción.

Sí, estos jugadores que se creyeron Alicia en el País de las Maravillas. Estos que arrasaron con Alemania, pero desdeñaron a Suecia y se paralizaron ante Brasil. Estos, los mismos.

Por eso, es momento de replantearse la misma cantaleta, el mismo coro de la frustración: la autosanación llega con los responsos de la impotencia.

En México, tras cada corte de caja y recorte mundialista el fracaso no es un funeral sino el ceremonial del advenimiento... para otro fracaso.

Insisto, y ahora. ¿qué? Y ahora, ¿quién? Y ahora, ¿cómo? Y sobre todo, ¿ahora para qué?

Mientras Decio de María y sus 18 concubinas hacen la Gran Herodes, aniquilando juveniles, en la madre de todas las corrupciones, llegan extranjeros a los que el tribunal del futbol debería de procesarlos por estafa.

Todos se enriquecen, aunque el futbol se empobrezca y los corifeos cómplices que dicen que "lo que importa es el espectáculo", hoy ciñen la guadaña esperando a la clientela de la derrota.

Pero, claro, hay victorias. Adidas vendió más camisetas para este Mundial. México es la segunda selección en el mundo en vender copias de sus armaduras. Para cumplir con el #ImaginémonosCosasChingonas, hay que vestirse correctamente. No se puede ir con ropa de don nadie por el mundo y atreverse a gritar la consigna de los eternos y bellos durmientes de la gloria.

A ojos de sus patrocinadores, el fracaso de México no existe. No puede existir. No debe existir. La compasión vende mejor.

Es tiempo de que se entienda algo: mientras más inalcanzable sea el quinto partido, más poderoso será el anzuelo de la ilusión y del ilusionismo. Mientras más inalcanzable sea el quinto partido, más poderoso será el anzuelo de la tentación. Lo prohibido, lo vetado, lo clandestino es lo que más enajena. Los tabúes son la carne envenenada para los cándidos bobalicones.

Entonces, recaemos en imaginémonos que ya no te imaginas. Imaginémonos que ahora sí quieres conspirar contra tu propio destino, porque la generación #ImaginémonosCosasChingonas que equivale al sálvese quien pueda, no podrá catar los misterios del Mundial de Catar.

Rafael Márquez, Andrés Guardado, Javier Hernández, Carlos Vela, Héctor Moreno, Oribe Peralta, Miguel Layún y Jesús Corona terminaron su gestión. Se fueron con las manos vacías. Otra generación que sólo estercoló paradigmas perversos de otras generaciones.

A Guillermo Ochoa hay que criogenizarlo y esperar que Chucky Lozano no haga la gran Carlos Vela. Carlos Salcedo duda si regresará, tal vez porque sabe que la deserción es un acto de cobardía disimulada si se hace con oportunismo. ¿Los Dos Santos? En unos meses hasta el Galaxy de Los Ángeles se deshará de ellos y Diego Reyes seguirá dónde está: en la clínica de rehabilitación perpetua.

Pero, ellos, todos, son lo menos importante para el gran capataz de la granja. Las televisoras mexicanas dicen que dejaron de ganar un 15 por ciento al no llegar al quinto partido, pero el proceso de embaucamiento del "ahora sí en Catar vamos por el quinto partido" es mejor negocio.

Y ese proceso comienza en unos meses con amistosos ante Uruguay, Estados Unidos y algún otro despistado en la selva futbolera que quiera agregarse a la multiplicación ajena de los panes y los peces.

Por eso, y ahora ¿qué? Y ahora ¿quién? Y ahora ¿cómo? Y sobre todo, ¿ahora para qué?

Por eso, créame, no fue un fracaso para la selección mexicana el Mundial Rusia 2018 ni para usted, que en la hoguera reincidente de sus ilusiones se gastó tiempo, dinero y esfuerzo, ni para los paladines fumigados del #ImaginémonosCosasChingonas.

Reconsiderémoslo. En términos de Gary Lineker, "el futbol es un negocio que México perfeccionó con once pelados suicidas y en el que siempre gana Emilio".

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SAMARA -- Fácil es cebarse sobre los jugadores. Y ensañarse con el técnico. Porque por séptima ocasión consecutiva México se precipita al precipicio que le aguarda cíclicamente después del cuarto partido en una Copa del Mundo.

Esta vez fue Brasil. Antes, fueron otros. Entre el #NoEraPenal del 2014, la inmolación de jugar con el Bofo Bautista en 2010 y el golazo de Maxi Rodríguez en 2006, el desenlace era adjudicable a errores puntuales del árbitro, del técnico o el día en que Maxi dijo "me puse la zurda del Diego (Maradona)".

Pero, esta vez, en Rusia, afloraron las diferencias, las clases sociales. A estos futbolistas mexicanos no les alcanzaba para derrotar a Brasil.

Cierto, les alcanzó para inquietarlos, para amenazarlos, para intimidarlos, tal vez, con un par de jugadas de gol que los mexicanos se equivocaron en decidir.

Ciertamente, viendo y viviendo el juego desde la tribuna de un estadio abarrotado, saltan las diferencias. El brasileño sacó todo eso que desde que es un embrión, ya lo carga en el ADN. Esos cromosomas educados en las favelas.

Insisto en que Brasil jugueteó primero, jugó cuando quiso ganar y después volvió a entregarle la pelota a México, para que descubriera por sí mismo Principio de Murphy: ascendió hasta su propio nivel de incompetencia.

En las diferencias atléticas y físicas se va escribiendo el juego. Una milésima de segundo, un espasmo muscular, un punterazo instintivo al balón, y los notables e indeclinables esfuerzos de los jugadores mexicanos quedaban desbordados.

Eso, la temperatura, el impresionante esfuerzo y desgaste físico, y el ir percibiendo que en la batalla de la transpiración absoluta contra la inspiración a cuentagotas, era prácticamente imposible humillar a Brasil, en ese escenario de 93 grados Fahrenheit y humedad que llegó al 40 por ciento.

La mejor generación de futbolistas mexicanos, con el mejor aparato de respaldo y logística que pudo elaborarse, y con el más detallado estudio del adversario, simple y sencillamente no alcanzó.

Y esta vez no fue el árbitro, no fue una mala decisión de alinear a un jugador en desahucio, ni tampoco un chispazo irrepetible de un jugador. Esta vez, Brasil simplemente fue superior a México.

¿Se ha vencido a Brasil? Por supuesto, y en circunstancias memorables: las finales del Mundial Sub 17 en Perú 2005 y en los Juegos Olímpicos de Londres. Escenarios de torneos con limitaciones en la edad.

Este Brasil sin embargo, que todavía se sigue conformando en plena Copa del Mundo, demuestra el trabajo de un técnico como Tite, que ha forzado el talento, esa superioridad genética para el deporte, la disciplina y un trabajo táctico rudimentario, pero muy efectivo.

México podía haber vencido a varios otros rivales en Octavos de Final. A Suiza, la selección mexicana de este lunes en Samara, estaba en condiciones de superarla, por la forma de juego que suele hacer daño a equipos que no recurren a extremas tácticas, como Suecia.

Pero, ahí hay un pecado en el trabajo de la selección: debió saber buscarse, debió fijarse como objetivo terminar como líder del grupo, después de vencer a Alemania, pero el desdén y el ensayo innecesario ante Suecia, arruinó ese cruce.

Ciertamente Neymar es un jugador que marca abismos. Dos jugadas suyas notables significaron el marcador.

Que es un futbolista que a veces denigra la esencia de la pulcritud y la etiqueta de la honorabilidad deportiva, sin duda, pero con dos jugadas, redactó el acta de defunción de México.

Cuando Juan Carlos Osorio, sin mencionarlo, lo vilipendió por ser "una vergüenza para el futbol"; que no practica el balompié "con la virilidad que se debe", porque "el futbol lo juegan hombres" y a él le encantan "las payasadas" bajo la protección arbitral, la intención del técnico es otra.

Evidentemente Osorio sacó el pararrayos, lo conectó y decidió atraer toda la tormenta, para que las bayonetas enfilaran más contra Neymar que contra sus jugadores.

¿Errores de Osorio? Colocar a Edson Álvarez de contención fue una forma de suicidio lento. Rafa Márquez lo había hecho muy bien. Edson, en cambio, les entregó las llaves del castillo, el castillo y a la doncella en cautiverio a Brasil.

Sólo gracias a Guillermo Ochoa, el mejor jugador de México en este Mundial, no hubo un desastre en el marcador.

Y, de nuevo, Osorio no pudo remontar un marcador ni el trámite del juego en un partido oficial, pero, ahí tiene un peso enorme, con esa vieja frase de Perogrullo: "Brasil es Brasil".

Y Brasil aprendió de aquella vergüenza histórica del 7-1. México, dicho por el mismo Juan Carlos Osorio, él y todos, siguen llorando el 7-0 ante Chile.

¿Sigue Osorio? Ahora puedo ratificarle lo que el sábado revelamos en Raza Deportiva de ESPNDeportes: él ya agradeció a la FMF todo el respaldo. La moneda oscila entre Colombia y Estados Unidos.

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Viñeta Rafa Ramos

SAMARA -- Ciertamente fue un ridículo: se vieron como esos bobalicones y ternuritas de cachorros que persiguen infatigablemente su propio rabo.

Pero más allá de ese delirio de acoso que exhibieron algunos jugadores del Tri en redes sociales, debemos quedarnos con los juramentos aislados.

Creamos, porque no hay motivo para dudar, que, como afirman en su gacetilla, sanarán heridas, resanarán errores y se pondrán en pie de guerra ante Brasil.

Por eso, algo es cierto: el mejor México posible saldrá este lunes a la cancha de la Arena Samara ante los poderosos brasileños del clavadista Neymar.

Cierto también: esto no garantiza nada, pero, cierto también, está más cerca de una hazaña, como debe considerarse el vencer a Brasil.

Pero, al final, y por eso podemos creer en las promesas, detrás de los lloriqueos innecesarios, que emitieron Javier Hernández, Rafa Márquez y Marco Fabián.

Partamos de eso: la mejor selección disponible salta ante Brasil. Puede ser insuficiente, puede ser suficiente, pero debe ser imprescindible e innegociable.

¿Y entonces? Evidentemente Juan Carlos Osorio ha diseccionado a Brasil. Y aunque se le indigestan los cambios, y se obnubila en los tiempos y en la elección de jugadores para hacer sustituciones a veces, parece tener muy en claro la trascendencia colosal de la cita.

Ya demostró su habilidad. Supo acertar ante Alemania y ante Corea del Sur. Y supo acertar hasta para equivocarse, conscientemente, ante Suecia, según lo dijo en la conferencia de prensa. "Mi pecado", subrayó.

Hay entrenadores que intentan ponerle la cereza al pastel con películas de motivación o con poderosas arengas antes del partido.

Rudy, por ejemplo, fue durante mucho tiempo el filme prodigioso que usaron los entrenadores de cualquier disciplina. Si Rudy, pudo, tú puedes.

Pep Guardiola usaba pasajes de la película Gladiador en algunos momentos con el Barcelona, y entrenadores de futbol americano ajustan su propia versión a la aseveración de Vince Lombardi: "La victoria no es lo más importante, es lo único".

George Steinbrenner decía que "ganar es la segunda cosa más importante, sólo después de respirar. Entonces, respiro, después gano".

Uno de los discursos más intensos en alguna película sobre deportes, es sin duda la de Al Pacino en el papel de Tony D'Amato, en Any Given Sunday.

"Cualquier domingo de estos, van a ganar o perder. El punto es: pueden ustedes ganar o perder como hombres", expone Pacino/D'Amato después de una fuerte arenga de varios minutos.

Insisto: Osorio y los jugadores, ante Brasil, ante el muro infranqueable detrás del cual está el Quinto Partido, van a presentar este lunes al mejor México posible.

Y no es novedoso. Porque seguramente lo intentaron Miguel Herrera ante Holanda, y Javier Aguirre jugando con diez (sí, con el Bofo Bautista) ante Argentina, y Ricardo LaVolpe ante la misma albiceleste.

Y si hay algo en lo que coincido plenamente con el técnico colombiano es en aquella reflexión infidente previa al juego con Alemania: cada jugador debe saber qué quiere y qué tanto lo quiere. Ese, el secreto de jugar por el juego.

Antes del partido entre México y Estados Unidos para definir el boleto a la Copa Confederaciones en el Rose Bowl de Pasadena, un relajado y dicharachero Ricardo Ferretti, se sinceró.

"Yo ya les enseñé todo lo que tenía que enseñarles a estos cabrones... ahora está en sus manos (vencer a Estados Unidos)", dijo encogiéndose de hombros. Y ocurrió.

Este domingo, el mismo Osorio se acercó a Hérculez Gómez durante el reconocimiento de cancha, y la frase tiene muchas implicaciones: "Uno se prepara toda la vida para un partido como estos (ante Brasil)".

Y aquí, ante Brasil, encaja una de las medias verdades de Ricardo LaVolpe: "El 90% del resultado es de los jugadores, el 10% es del entrenador".

Este lunes, ante Brasil, queda claro, a partir del silbatazo, el 100 por ciento del partido estará en las gónadas, en el talento, y en el que cada jugador sepa lo que quiere y cuánto lo quiere.

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