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LeBron, de lo profano a lo sagrado

MÉXICO -- A LeBron solo le faltó "multiplicar los panes y convertir el agua en vino".

Lo ocurrido en el Oracle fue un milagro deportivo, de no haber estado ahí hubiera pensado que fue editado por la televisión.

El hijo pródigo, el que se fue y volvió, cumplió su promesa, los llevó a la tierra prometida tras divagar por más de medio siglo en el desierto de los campeonatos. El elegido desterró la maldición de una región que había sido condenada al fracaso eterno. Del 1-3 en la serie LeBron le dio la orden a su equipo: "Levántate y anda", los guió entre la bahía de San Leandro y el Lago Merrit, sus Caballeros se levantaron como nadie lo había hecho en la historia de esta liga. Lo hicieron, como si fuera poco para que este valiente relato resuene en siglos venideros, contra el equipo con la mejor temporada de la historia.

El chico de Akron no dominó el juego en más categorías ni en más equipos porque no hay más. Su performance en esta serie tiene un sólido caso para ser la mejor actuación de todos los tiempos en una final.

Completó la misión, cerró el círculo, cumplió con "las escrituras", el atleta con más escrutinio de la historia alcanzó el propósito de su vida. El chico, que desde los 16 años fue nombrado Rey de Ohio y cuyos partidos eran transmitidos en televisión nacional llegó con anticipación al clímax de su trama. LeBron es Truman en el deporte, presenciamos su concepción, sus fracasos, su historia de redención y éxito. La narrativa es inmejorable, las masas le adoraron en su regreso a casa. En el olvido están las camisetas quemadas y los reclamos de cuando decidió llevar sus talentos a la Florida.

No hay manera ya de odiarle, yo vi el milagro, "de entre los muertos se levantó King James y con él quienes creyeron en su promesa", hoy cumplida. Quienes sigan dudando estarán condenados al maldito escepticismo de no creer en los milagros y mucho menos luchar por que sucedan. LeBron bofeteó a sus detractores y la mayoría hoy se han convertido, irracional no hacerlo.

Concluyo, el domingo se separaron los niños de los hombres, tenía que ser en un día del padre. Quedó muy claro quien sigue siendo el hombre de la casa en la Asociación.