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¿Por qué los Cubs no pueden ganar lejos del Wrigley Field?

CINCINNATI, Ohio – En la carretera otra vez. No puedo esperar para cruzar la carretera otra vez.

Esa idea inspiró a Willie Nelson para componer su éxito “On The Road Again”, pero quizás no sea tan agradable para los Chicago Cubs mientras se aprestan a una gira lejos de casa, situación en la cual los resultados han sido totalmente diferentes a los obtenidos en casa esta temporada. Se trata de un patrón que se ha repetido una y otra vez, frustrando y desconcertando a su manager.

“Ser dos equipos diferentes, por completo, es algo muy raro”, dijo Joe Maddon recientemente. “No tengo ninguna respuesta sólida. El proceso ha sido el mismo. El trabajo ha sido el mismo. La actitud ha sido muy buena”.

Probablemente la actitud de los Cubs sea la mejor, pero los resultados no. De hecho, en la carretera han estado terribles. Previo a la serie a cuatro compromisos contra los Cincinnati Reds que comenzó el jueves, Chicago no había ganado una serie como visitante desde el periodo entre el 17 y 19 de mayo y es el único equipo de todo el béisbol que posee semejante racha negativa en dicho periodo. Comprende un lapso de 10 series como visitante en las cuales los Cubs han dividido honores o perdido. Eso los ha llevado a ostentar registro en la carretera de 21-33, comparado con su estelar marca de 41-19 en casa. Wrigley Field es la razón por la cual los Cubs están ocupando el primer lugar. Las giras bien podrían ser el motivo por el cual pierdan esa primera posición.

Los Cubs, que terminaron con marca 5-1 en su estancia en casa recién terminada, no sería el primer, segundo o incluso el tercer equipo en ganar una división a pesar de tener un récord en la carretera de por lo menos 10 juegos por debajo de .500. De hecho, los Minnesota Twins tuvieron récord de 29-52 en la carretera en 1987 y se alzaron con el título de su división.

“No tengo explicación para justificar lo bien que juega un equipo en su estadio y sale de gira y tiene tantos problemas como los que sufrimos en 1987… y que juegue tan mal como nos está ocurriendo este año como visitantes”, afirmó esta semana Randy Bush, actual asistente al gerente general de los Cubs y quien jugó en ese equipo de los Twins. “Salimos de gira y mi plena aspiración es tener una gira muy positiva y sé que nuestros jugadores han hablado con respecto a salir y tener una grandiosa gira. Está en mente de ellos”.

Los Twins en 1987 clasificaron a la postemporada gracias a su récord en casa de 56-25. Los Cubs mantiene ritmo para convertirse en el cuarto equipo desde la introducción del sistema de divisiones en 1969 en conseguir el banderín de su respectiva división a pesar de estar a más de 10 juegos por debajo de .500 como visitantes. Los St. Louis Cardinals en 2006 y los Chicago White Sox en 2008 también consiguieron las coronas de sus divisiones a pesar de contar con registros mediocres fuera de sus estadios.

“Recuerdo haber dicho que debíamos usar nuestros uniformes de home club en la carretera”, expresa Ozzie Guillén, quien fue manager de los White Sox en 2008. Su equipo tenía marca 35-46 en la carretera en esa temporada; no obstante, se impuso en la División Central de la Liga Americana por margen de un juego por encima de Minnesota. Uno pensaría que un estratega con la excéntrica personalidad de Guillén intentaría cualquier cosa (aparte de cambiar uniformes) para alterar la suerte de su equipo como visitante, aunque éste afirmó que lo mejor era mantener el rumbo firme.

“Cuando haces algo así, entras en pánico”, dijo Guillén con respecto a cambiar la rutina en la carretera. “Y tus jugadores lo pueden percibir. Hay que mantenerse igual sin importar lo que suceda, bueno o malo”.

Mantener la calma es una de las fortalezas de Maddon, por ende, los Cubs están bien en ese departamento. Al igual que los Twins en la época de Bush, el equipo comandado por Maddon simplemente sigue firme en su creencia de que la próxima gira tendrá resultado ganador.

“Tenemos una afición apasionada en casa y eso nos ha ayudado a prosperar”, dice Bush. “Y hemos jugado realmente bien. Después, salimos de gira y tenemos grandes expectativas (todo el tiempo) y en toda ocasión confrontamos verdaderas dificultades. Y lo seguimos repitiendo una y otra vez”.

Lo descrito por Bush suena inquietantemente similar a lo vivido esta temporada por los Cubs. Cada vez que juegan en casa, serie tras serie, obtienen victorias importantes y series en las cuales salen airosos, con un promedio de 5.62 carreras por encuentro en el Wrigley Field. No obstante, toda esa emoción se va al garete una vez que el equipo sale de gira, situación en la cual los Cubs ostentan promedio de 4.96 carreras por partido. Los resultados en la lomita son aún más acentuados: 3.83 carreras concedidas por partido en casa, 4.89 en la carretera.

“Siempre hemos tenido la percepción de que ganaríamos ese partido en casa”, expresó Brad Thompson, quien fue outfielder para los Cardinals en 2006. “Sabíamos que ocurriría así. Por alguna razón, como visitantes, no la teníamos”.

Thompson indica que las lesiones sufridas por sus mayores estrellas como una de las razones por las cuales esos Cardinals (que tenían récord 34-47 en la carretera) no podían conseguir los triunfos lejos de casa. Lo cierto es que esos peloteros también estuvieron ausentes en el Busch Stadium. Quizás se deba a que las carencias de un equipo se hacen más evidentes en las giras, en las cuales los retos se hacen un poco más exigentes. En el caso de los Cubs, el equipo no cuenta en su roster con la misma profundidad que llegó a ostentar previamente. Es posible que esa falta de recursos se haga más patente fuera del Wrigley Field, lo cual lleva a que los peloteros sientan mayor presión. En algún momento, esas dificultades se convierten en una profecía que se cumple por sí sola.

“Llegamos aquí (a casa) y nos relajamos”, dijo Javier Baez a principios de esta semana. “Dejamos que el juego venga a nosotros. Con el récord que tenemos, salimos de gira y existe la presión para ganar el partido antes de que se termine”.

Bush, Thompson y Guillén se expresaron en términos similares. Ahora, los Cubs tienen que luchar contra el relato, además de sus rivales en el terreno.

“Ahora se hizo noticia”, indicó el primera base Anthony Rizzo. “Tenemos que responder preguntas sobre ese tema, porque no hemos jugado tan bien como visitantes”.

Rizzo es apenas uno de muchos jugadores de calidad dentro del equipo que cuentan con estadísticas con marcado contraste entre los partidos como local y los disputados como visitante. Rizzo batea para .322 en el Wrigley Field y .244 fuera de los confines amistosos del clásico estadio de Chicago. El pitcher Kyle Hendricks ostenta efectividad de 4.32 en la carretera y 1.98 en casa. La lista sigue y sigue.

“Comparo la cifra de jonrones”, dice Rizzo. “Son casi iguales. Solo que el promedio de bateo no es el mismo. Le ha ocurrido a todo el equipo”.

Kyle Schwarber agregó: “No he pensado en ello. Creo que eso es algo positivo”.

Si bien es cierto que hay tres equipos que han ganado el título de sus respectivas divisiones con registros discretos como visitante, es mucho más común que un equipo de calidad decente quede fuera de la postemporada debido a sus problemas fuera de casa. Desde 1969, un total de seis equipos han sumado al menos 50 victorias en su estadio, sin pasar a los playoffs.

Un elemento a favor de los Cubs es que todos los equipos de la División Central de la Liga Nacional actualmente juegan por debajo de .500 como visitantes. A pesar de ello, les gustaría facilitar las cosas para su causa. Los Twins de 1987 jamás pudieron hacerlo.

“Aún puedo recordar claramente como aseguramos un cupo a la postemporada como visitantes, sin que nos quedaran muchos partidos por jugar en la temporada y después perdimos todos y cada uno de los juegos por el resto de esa gira y (el manager) Tom Kelly estaba furioso”, recuerda Bush entre risas.

Hay buenas noticias para quienes temen que clasificar a los playoffs con un triste récord como visitantes (y sin contar con ventaja de local) implica una rápida salida en octubre. Esos Twins de 1987 ganaron dos de tres partidos como visitantes sobre los Detroit Tigers en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Y si bien empezaron perdiendo tres juegos en la carretera en la Serie Mundial, lograron alzarse con el campeonato al imponerse 4-0 como locales sobre los St. Louis Cardinals. Los Cardinals en 2006 tuvieron marca 5-3 como visitantes en la postemporada y a pesar de ello, fueron campeones de la Serie Mundial. Es posible.

“Todo depende de clasificar hasta allí”, dice Thompson. “Recuerdo esa sensación que tuvimos una vez llegamos a San Diego (para disputar la serie divisional). No parecía un equipo con 83 victorias. Se sentía como toda una súper potencia”.

Es un buen mensaje para esos aficionados de los Cubs que no creen que el equipo pueda llegar lejos en octubre. Una vez iniciados los playoffs, ya no importan los récords de local o visitante alcanzados en la temporada regular. “Se hace borrón y cuenta nueva”, dice Thompson. “Así lo vimos nosotros”.

No obstante, primero los Cubs deben clasificar. Una gira de 10 partidos es otra oportunidad para ellos de escribir un nuevo libreto sobre su suerte en estadios con nombres distintos al Wrigley Field. Ni siquiera pueden atribuir sus dificultades en la carretera a jugar en ambientes hostiles.

“Muchos aficionados nuestros nos ven jugar en las giras”, dijo Báez. “Deberíamos vivir algo similar. Debemos llevarnos (nuestro buen juego) a una gira”.