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Wolves: Se acabó el amor a Love

Alguien una vez dijo que cuando la leche se daña, no se puede poner en el refrigerador para que se ponga fresca otra vez.

Es por eso que muchos divorcios se declaran por la causal de "ruptura irreparable" y en el caso de Kevin Love y los Minnesota Timberwolves, el tamaño de esa ruptura ya se estaba asemejando al Gran Cañón de Colorado.

A nadie le debe sorprender el cambio que los Timberwolves hicieron el jueves, enviando a Love a los Cleveland Cavaliers, por Andrew Wiggins y Anthony Bennett – las primeras selecciones del sorteo de los últimos dos años - y la primera selección de los Cavs en el 2015.

Una mirada detenida a todas las piezas movibles en esta transacción demuestra que todas las partes envueltas consiguieron todo lo que querían, especialmente Love, quien ahora entra a una situación idónea para un jugador de su calibre con ansias de disfrutar al menos una temporada ganadora en su carrera profesional.

Desde su entrada a la NBA para la temporada 2008-09, los Timberwolves no habían ganado más de 31 partidos. No fue hasta la temporada pasada que llegaron a ganar 40 juegos y fueron parte de la conversación sobre los playoffs hasta que tambalearon al final, perdiendo 10 de sus últimos 16 para salirse de contención.

A medida que los playoffs se alejaban del alcance de los Timberwolves, más tensas se pusieron las relaciones entre el jugador y la gerencia. Pero eso era de esperarse.

Las diferencias entre Love y los Wolves comenzaron a hacer acto de presencia en el 2010 y en medio de negociaciones para un nuevo contrato. El gerente general de los Wolves en aquel momento, David Kahn, criticó públicamente a Love, un delantero de 6'10", porque este no había llevado a los Timberwolves a la postemporada y, por ende, no se merecía un contrato máximo.

Love terminó con un contrato de cuatro años y $62 millones con una cláusula de salida que entraría en vigor al finalizar la temporada de 2014-15.

En los últimos dos años, ese enfriamiento entre Love y los Timberwolves se ha recrudecido, no porque Love haya tenido un pobre rendimiento -promedió 26.1 puntos y 12.5 rebotes en 77 partidos en el 2013-14- sino por sentido de frustración mutua entre la gerencia y el jugador. Love no pudo probar que Kahn estaba errado, pero tampoco tenía las herramientas necesarias para lograr su cometido.

Love entiende que Kahn, en aquel entonces, y ahora Flip Saunders, no han hecho lo suficiente para crear un equipo contendor, y el equipo entiendo que Love no se ha desarrollado como un verdadero líder en la cancha, esto a pesar de que Love apenas cumple sus 26 años el próximo 7 de septiembre.

Era claro, desde que terminó la temporada pasada, que Love estaba de salida. El jugador, en sus declaraciones, no escatimaba en demostrar su animosidad con los Timberwolves y, aunque no lo había dicho abiertamente, estaba encaminado a ejercer su cláusula de salida. La gerencia sabía que el divorcio venía, así que era más sabio entrar a una división de bienes gananciales que fuera efectiva para concretar el divorcio entre ambas partes.

Ahí entran los Cavaliers, quienes tenían las piezas perfectas para concretar el cambio.

Wiggins es una pareja ideal para Ricky Rubio en la línea frontal mientras Bennett es un jugador joven que los Timberwolves pueden desarrollar a la vez que siguen construyendo su roster a base de turnos en el sorteo.

Para los Cavaliers, tanto Wiggins como Bennett eran piezas intercambiables ya que cuentan con Kyrie Irving y Mike Miller dentro del reparto para Lebron James, cuya influencia en las negociaciones para el cambio fue clara, ya que había jugado con Love en el equipo olímpico de Estados Unidos y había dejado claro su deseo de que fuera la pieza final de ese rompecabezas.

Y es así como ahora los Cavaliers salen de claro favoritos para ganar la Conferencia Este, con equipo cuya fórmula de construcción se asemeja a la que utilizaron los Chicago Bulls en los años 90 – una mega estrella rodeada de jugadores con roles específicos. En el caso de Love, este se convierte en el Horace Grant de estos Cavaliers, un delantero con capacidad de rebotear y crear ofensiva en la zona de la pintura.

Para Love, el divorcio trae consigo el día de cobro que quería en el 2010, un contrato de cinco años y $120 millones al que podrá aspirar a partir del verano del 2015.

Al fin y al cabo, era mejor ir a la tienda y comprar un nuevo galón de leche.