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Fernando Vargas en su nueva faceta

LAS VEGAS -- Fernando "Feroz" Vargas sufría para levantarse temprano, salir a correr y después al gimnasio, como parte de su entrenamiento diario.

Era una rutina que por momentos molestaba al entonces boxeador profesional y que con el paso del tiempo se convirtió en la lápida de su carrera arriba del cuadrilátero.

Ahora, el ex campeón mundial tiene una rutina similar, que realiza con más gusto, y a favor de otros. Pero como entrenador de boxeo.

"Ahora estoy en mi gimnasio, el 'Feroz Fight Factory'", dijo Vargas. "Yo siempre quise dar para atrás al deporte y es algo que estoy haciendo, gracias a Dios. Tengo mi gimnasio aquí en Las Vegas y gustoso de estar aquí todos los días".

Vargas (26-5-0, 22 KO's), de 36 años, dijo que siempre soñó con regresarle algo al boxeo que tanto le dio y sigue dando en todos los aspectos de su vida; primero como amateur y después como profesional.

Hace tiempo, desde que perdió ante Ricardo Mayorga en noviembre del 2007 en su última pelea profesional, Vargas dejó de ser "El Feroz" boxeador para convertirse en un paciente entrenador de niños y jóvenes, que aspiran a forjar una carrera en el pugilismo.

"Estoy en el ring todos los días...", señaló. "Obviamente Diosito ya no me quiere dar peleas porque uno para tener que bajar tanto peso. Se me hizo muy difícil por muchos años".

"Ya lo que se hizo se hizo, gracias a Dios", agregó. "Yo sé que con la sabiduria que he tenido y he agarrado con el deporte gracias a mis entrenadores, el gran Eduardo García, y también entrené con Floyd Mayweather Sr. por buen rato. Puse esas escuelas juntas y yo sé que tengo unos cuantos campeones mundiales aquí en 'Feroz Fight Factory'".

El principal objetivo de "Feroz" Vargas ni siquiera es producir títulos del mundo amateurs o profesionales.

Es cultivar personas de bien; atletas que eviten errores por los que él pasó, dijo. En especial, que los pretendientes a boxeadores cuiden todos los aspectos de su vida, desde el personal, estudiantil y deportivo, hasta el físico y familiar.

"Nada más que se cuiden, que se cuiden más (los niños)", mencionó. "Yo nunca hice ninguna droga, pero me gustaba tomar mucho y pienso que eso me hizo la carrera más corta porque tanto que inflaba el peso y luego bajar...".

"Y hacer lo mismo otra vez de no correr, de nomás ir a comer con la familia, tomar poquito o más... eso me lastimó mucho".

"Yo sé que Diosito me dejó pasar por eso para que yo pudiera transmitir eso, mi experiencia a mis hijos, a mis peleadores, que se cuiden en el deporte, como Floyd Mayweather Jr", agregó. "Somos de la misma clase, de la Clase 96, estábamos en el mismo equipo olímpico. Pero él sigue vigente porque se cuida, porque no toma alcohol, ni ninguna otra cosa. Y por eso ha durado tanto en el deporte".

Vargas aseguró que incluso aquellos niños que aflojen el paso fuera del ring, ya sea como estudiantes o hijos, reciben sanciones en su gimnasio.

"Si nosotros sabemos aquí en "Feroz Fight Factory" que los muchachos no están haciendo bien en la escuela, en la academia, no pueden entrenar"dijo. "No pueden hacer sparring y a todos los gusta 'esparrear'".

"A muchos niños les gusta 'esparrear', pero si nosotros sabemos que sus grados están mal no los dejamos", añadió. "Si yo no podía 'esparrear' en el gimnasio de la colonia lloraba".

En el nuevo proyecto de vida de Vargas está acompañado por otro ex campeón mundial, el cubano Joel Casamayor, quien tiene claro el objetivo primordial: sacar a los niños de las calles, antes de producir campeones mundiales.

"Tenemos 100 muchachos y estamos sacando a los muchachos de la calle, para que aprendan que hay una mejor vida", comentó "El Cepillo" Casamayor, de 43 años.

El ex púgil cubano fue monarca universal y dejó un récord de 38-6-1 con 22 nocauts; su última pelea como boxeador profesional fue en noviembre del 2011 contra Timothy Bradley por el fajín Superligero de la Organización Mundial de Boxeo.

Lleva una relación estrecha con Vargas, al que llama compadre, y con quien todos los días, dijo, siente el orgullo de ver trabajar entusiasmado en el desarrollo de sus jóvenes pupilos.

"Nosotros ya fuimos campeones, somos una leyenda para los muchachos", dijo "El Cepillo" Casamayor. "Para ellos es un orgullo que nosotros estemos aquí con ellos".

"Estamos aquí para echarle ganas, como dicen los mexicanos, para sacar a los niños de la calle y aquí también tenemos una cantera de campeones, eso dalo por seguro".

Casamayor reconoció estar sorprendido de manera muy favorable con las cualidades de Vargas para transmitir su conocimiento.

"Es un muy buen entrenador", afirmó "El Cepillo". "Es buena pesona, buen amigo y buen entrenador".

Vargas coincidió en que más pronto que tarde egresará de su academia de boxeo un campeón mundial, sin necesidad de forzar situaciones.

"Los niños son el futuro del boxeo y todo el mundo lo sabe", dijo. "También tengo prospectos profesionales; peleadores que van a ser campeones mundiales y van a verlo muy pronto".