MADRID -- El fichaje de Gareth Bale es una bomba de tiempo. La llamada 'saga' está a nada de convertirse en otro ''caso Modric', con la sutil diferencia de casi 70 millones de euros en la inversión, un creciente número de detractores y el recelo de sus futuros compañeros -mismo que, de momento, pasa casi inadvertido en la prensa española.
Según reporta el portal Evening Standard, Real Madrid está dispuesto a esperar "hasta el último minuto" del mercado de verano para fichar al extremo del Tottenham, Gareth Bale. El club merengue tenía la intención cerrar el fichaje lo más temprano posible -incluso antes de que el equipo volviera de la gira por Estados Unidos-; sin embargo, Florentino Pérez no logra llegarle al precio a la directiva de los Spurs, que rebasaría los 100 millones de euros y mientras tanto, el tiempo pasa dejando un margen estrechoo para la adaptación del jugador mientras aumentan las suspicacias en torno al fichaje. Precisamente lo que Florentino quería evitar.
El verano pasado, las negociaciones entre el Tottenham y Real Madrid por el traspaso de Luka Modric se extendieron más de la cuenta y no fue hasta el 27 de agosto, con el torneo ya iniciado, que el croata pudo finalmente poner rumbo a Madrid.
Como resultado de aquella tardía operación, la adaptación del mediocampista tomó mucho más tiempo del esperado y no fue hasta marzo que el jugador empezó a justificar, de alguna manera, su fichaje tras una actuación magistral en Old Trafford ante el Manchester United, para terminar convirtiéndose en el quinto hombre más utilizado por Mourinho.
Aunque hubo algunas críticas ante la irregularidad mostrada en los primeros meses, el asunto no pasó a mayores, pues Modric costó 'solamente' 35 millones de euros; jamás existió un debate en torno a su elevado costo o a una sobrevaloración del jugador que 'no ha ganado nada todavía'.
Y es que en Madrid crece el número de voces que se pronuncian en contra del 'despilfarro' en el fichaje de Bale. En las llamadas tertulias radiofónicas parecen cobrar peso los detractores del fichaje, no solo por la elevada suma, sino también por el pobre palmarés del jugador. Asimismo, una encuesta recientemente realizada por el diario AS entre los aficionados merengues arrojó que la mayoría considera que su valor no sobrepasa los 70 millones de euros. Sin embargo, no han reparado en que los jugadores del Madrid ven en el traspaso una amenaza a la recientemente restaurada y, por tanto frágil, estabilidad del vestidor.
Según revelara Jorge Ramos en días recientes, las voces más influyentes del plantel, Iker Casillas y Sergio Ramos, mantuvieron una conversación con miembros de la directiva en una cena, en la que cuestionaban el fichaje del extremo, a quien consideran innecesario.
Pero eso pasó a muchos kilómetros de distancia y con un océano de por medio, así que la cena -que de ocurrir en Madrid habría ocupado la primera plana al día siguiente- pasó desapercibida. Prensa y afición española tampoco han reparado en la actitud en la cancha de los jugadores, ya que el reciente enfrentamiento al Chelsea de 'Mou' -quien dejó no pocos enemigos en la casa blanca- ha eclipsado cualquier otro detalle de la gira. Tampoco ha ayudado el cambio de horario, pues han sido pocos los aficionados que se han desvelado para ver al club merengue en vivo.
Así, la dedicatoria de Marcelo a Di María tras anotar su gol al Chelsea, pasó en España como una mera muestra apoyo moral al argentino sin relación alguna al jugador que vendrá a ocupar su puesto -que por lo visto últimamente, lo ha perdido ya ante Mesut Özil. De igual manera, la prensa madrileña se ha enfocado en la 'venganza' personal de Cristiano Ronaldo con los dos goles anotados al Chelsea, así como su renovación, que para mayor preocupación merengue, no está ni remotamente asegurada. El posible disgusto que se pueda llevar el portugués al compartir vestidor con quien podría quitarle la estampa del 'jugador más caro del planeta' ha pasado, de momento, a segundo plano.
Pero el verano se acerca a su final y el fichaje, a los ojos de afición y jugadores, comienza a parecer más un capricho que una necesidad. Y mientras más se tarde en llegar, más oposición encontrará el jugador a todos los niveles. Suerte es que al menos el dorsal '11' de Madrid está libre.
