BUENOS AIRES -- ¿Habrá algún otro ser humano capaz de mantenerse 9.681 días como entrenador de uno de los cinco equipos más grandes del mundo?
Alexander Chapman Ferguson (Govan, Glasgow (Escocia), 31 de diciembre de 1941) se ha sostenido al frente del Manchester United todo ese tiempo. Y se fue él. Fecha de inicio de actividades, 5 de noviembre de 1986. Final de etapa, 8 de mayo de 2013.
Las reglas del juego dentro de la cancha apenas se han modificado en las últimas décadas, pero fuera del césped es el olor a sangre lo que tracciona el entorno de la pelota, no el candor de las camisetas transpiradas. Sir Alex Ferguson, sin embargo, hizo realidad la utopía del hombre que triunfa sobre la dictadura del mercado. Por eso su leyenda va a ser más grande cada día que pase, y mayor aún después de que la muerte llame a su puerta. Es cierto que Inglaterra respira otra cultura. Acaso Ferguson no hubiera podido existir en Argentina o Sudamérica de la manera en que le conocemos. Pero conmociona comprobar que no todo es como nos lo cuentan. Que no todo depende del resultado inmediato. Ferguson marcó un camino en la historia del fútbol porque cuando el Manchester United constató su manera de trabajar -el sí que trabajaba- le esperó. 'Furious Fergie' (por ese apodo le conocían en sus inicios en Escocia) tardó 3 años y 194 días en conseguir que los Red Devils obtuvieran el primer título bajo su conducción.
La FA Cup 1989-90 el 17 de mayo de 1990 frente al humilde Crystal Palace, en un partido de desempate. 1-0 con gol de Lee Martin, tras igualar (3-3) en la primera versión de la final cinco días antes. La importancia de tener paciencia. Si el United no hubiera respaldado a Ferguson, el mundo futbolístico hoy no hincaría la rodilla ante el paso de este escocés de aspecto bonachón. Después de aquel primer impacto en Wembley, Sir Alex Ferguson guió al Manchester United a ganar la extraordinaria cifra de 39 títulos. ¿Vieron cuando alguien dice "siempre se puede ser más grande"? Se refiere a él.
Ferguson es, junto a Brian Clough (Nottingham Forest) y Bob Paisley (Liverpool), uno de los únicos tres técnicos británicos que han logrado ganar la Copa de Europa en dos oportunidades.
Luego, hay un montón de distinciones y trofeos que le han ido otorgando, pero Cathy, su señora, fue escondiéndolo todo para evitar que se le subieran a la cabeza. Ferguson entiende que su esposa, con la que se casó en 1966, madre de sus tres hijos (Mark [40] y los gemelos Darren y Jason [44]), ha sido fundamental para tener una vida estable y un estímulo permanente. Aunque le haya fastidiado que Cathy le prohibiera leer un libro sobre fútbol en casa o trasladar cuestiones del trabajo al ámbito del hogar. Resulta cuanto menos cómico leer unas declaraciones recientes del ahora exentrenador del United. "A veces iba a casa, y cuando me iba a poner a hablar de algo relacionado con el equipo, lo único que recibía era un "Alex, el lavarropa no funciona! Tenés trabajo!". Seguramente, esas sumisiones irremediables se transformaban en el combustible de las reacciones grotescas que Ferguson tenía para impulsar al plantel cuando le tocaba soportar alguna derrota. David Beckham fue víctima de una de ellas. El Manchester United había sido eliminado en Old Trafford por el Arsenal en los octavos de final de la FA Cup 2002-03, y el entrenador le arrojó a 'Becks' un botín a la cara de un patadón, lo que le provocó una herida profunda bajo el ojo izquierdo. Beckham contó tiempo después que aún no sabe cómo se contuvo de darle una trompada. Nadie se sostiene en un cargo durante tanto tiempo sino muestra en algún momento que es un tipo rudo.
Beckham tuvo sus más y sus menos con Sir Alex. Antes de fichar por el Real Madrid la relación se había hecho insostenible y el rubio, ya convertido en una celebridad, imploraba por un cambio de aires. Las promesas galácticas desde la capital española le convencieron de buscar nuevos horizontes. Sin embargo, lo que para cualquier líder hubiera sido un problema de difícil solución, Ferguson lo transformó en una oportunidad. Fichó el 12 de agosto de 2003 procedente del Sporting de Lisboa a un joven Cristiano Ronaldo y lo hizo un hombre. Hace poco, en una gala televisiva de la BBC en la que fue homenajeado en Inglaterra tras hacer efectivo su retiro, Ferguson recibió una sorpresa. "Hola Jefe! Quiero compartir con todos lo que hiciste por mí, algo que fue increíble y que no olvidaré en toda mi vida. Recuerdo que cuando llegué al club pregunté si estaba libre la camiseta con el dorsal 28 y vos me diste la 7 y me pusiste mucha presión encima. Pero me dijiste que no había problema, que yo merecía llevar esa camiseta sobre mi cuerpo porque era un jugador fantástico. Me diste confianza, y me enseñaste cómo ser un buen profesional y una buena persona. Fuiste un padre para mí en el fútbol, me diste muchísimas oportunidades y me enseñaste muchas muchas cosas". Cristiano Ronaldo hizo emocionar al viejo lobo de mar en un plató atiborrado de gente que admirará siempre a la persona por sobre el entrenador.
Sir Alex Ferguson dirigió pocos equipos en su carrera, lo cual también habla de su capacidad para interpretar lo que se necesitaba de él en cada lugar.
Comenzó en el East Stirlingshire escocés, donde permaneció entre junio y octubre de 1974. Luego se hizo cargo del Saint Mirren entre octubre de 1974 y mayo de 1978. El Aberdeen le contrató y trabajó allí entre agosto de 1978 y noviembre de 1986, consiguiendo una proeza para este club como fue vencer (2-1) al Real Madrid dirigido por Alfredo Di Stéfano en la final de la Recopa de Europa 1982-83. "Ahora sí que he hecho algo importante", dijo después de levantar aquella copa junto a símbolos del fútbol escocés como Gordon Strachan y Alex McLeish. En su último tiempo en el Aberdeen complementó tareas como asistente de la selección escocesa, y le tocó dirigirla en 1985 tras el fallecimiento de Jock Stein, en el repechaje ante Australia para llegar al Mundial de México 1986 (2-0 en Escocia y 0-0 en Oceanía). Después relevó a Ron Atkinson al mando del Manchester United con la misión de devolverle el prestigio. Y vaya si lo logró.
En 1992-93 consiguió guiar a los Diablos Rojos a ganar la primera Premier League, con un tándem de ataque sensacional en el que Eric Cantona y Mark Hughes compartían la marquesina. Luego, el ojo clínico de Sir Alex sumó a la causa (en orden cronológico) a Roy Keane, Andy Cole, Teddy Sheringham, Dwight Yorke, Peter Schmeichel, Jaap Stam, Ruud Van Nistelrooy, Fabien Barthez, Juan Sebastián 'La Brujita' Verón, Diego Forlán, Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney, Gabriel Heinze, Nemanja Vidic, Michael Carrick, Owen Hargreaves, Carlos 'El Apache' Tevez y Edwin Van der Saar, entre otros grandes jugadores.
Jamás le tembló la mano para imponer un recambio generacional, como sucedió en 1994-95 cuando autorizó la venta de jugadores emblemáticos como Paul Ince, Mark Hughes y Andrei Kanchelskis, para subir al primer equipo a Ryan Giggs, Paul Scholes, David Beckham, los hermanos Gary y Phil Neville, Wes Brown y Nicky Butt. Y fue uno de los entrenadores que mejor han sabido diagnosticar cuál es el momento indicado para practicar cambios en la estructura de un plantel. Ya sean quirúrgicos o de cirugía mayor.
El caudal de lecciones que deja Sir Alex Ferguson, su legado, después de tantos años de trabajo bueno y bien hecho, es una referencia para cualquier persona que desee incursionar en el terreno del coaching y/o que tenga la expectativa de desarrollarse como entrenador y formador de talentos.
Con todos sus títulos en exposición, es sencillo encontrar argumentos para ensalzar la labor de Ferguson. Pero su verdadera importancia no radica ahí, sino en la capacidad para persistir en una idea y en el espíritu indómito para defenderla más allá de una derrota. Fueron 26 años y 191 días en los que los triunfos no han sido los principales protagonistas, sino la manera de llegar a ellos.
