BUENOS AIRES -- Si hay algo que no se puede negar, es que Helmut Ernesto Bellingrodt es uno de los atletas colombianos más destacado de todos los tiempos, y existe evidencia que acredita semejante declaración: Cuenta con dos medallas olímpicas de plata y fue el hombre que hizo sonar por primera vez el himno de Colombia en los Juegos Olímpicos.
Repasemos entonces la historia de este ilustre atleta de aspecto europeo, tanto que es difícil creer que por sus venas corre sangre latina. Su padre, un aficionado a la cacería deportiva y al tiro de polígono, fue en parte responsable de haber inculcado la pasión por el tiro deportivo.
En sus comienzos, que tuvieron como sede el polígono de la Policía Nacional de Barranquilla en 1959, Helmut fue seleccionado para competir en el Campeonato Nacional de ese año. Gracias a la tutela y entrenamiento de su padre, compitió en la categoría juvenil siendo aún menor, obteniendo el último puesto. Sin embargo, esa actuación desencadenó la perseverancia del joven. Continuó con su preparación y amasó experiencia en los torneos que le siguieron. Fue en 1966 que comenzó a pavimentar su camino al éxito, tomando el segundo puesto en el nacional.
Ya con 23 años de edad y en plena carrera universitaria apuntada a la arquitectura, el colombiano participó en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. La sorpresa no fue la mera participación del primer colombiano en la disciplina de tiro al jabalí, sino que en aquella oportunidad anotara 565 puntos sobre 600 para valerse así de la medalla de plata. La primera que metería a Colombia en los libros de los Juegos Olímpicos.
Ya consolidado como uno de los mejores tiradores, Bellingrodt cosechó otro logro cuando participó en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, esta vez ocupando el sexto lugar.
Y como si ganar una medalla plateada para un país en desarrollo fuera poca cosa, Bellingrodt tendría aún otra oportunidad para volver a sorprender a su nación y al mundo.
A los 35 años de edad, llegó al Coliseo de Los Ángeles con la mira puesta en lograr el mismo objetivo que en 1972. Y sin más, en esos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, logró la hazaña impensada… Volver a ganar la presea de plata en la misma disciplina, en una ajustadísima final, que en última instancia ganó el chino Li Yuwi.
De esta manera, nuestro héroe en cuestión se convirtió en el único atleta colombiano en ser doblemente ganador de la medalla de plata en los JJOO. Con una receta de absoluta disciplina, dedicación y –por supuesto-talento innato, Helmut Bellingrodt se esculpió a sí mismo como la leyenda de Barranquilla.
