No entiendo el desencanto alrededor de la selección mexicana. Si bien es el único equipo que con dos triunfos no tiene asegurado su pase a la siguiente ronda, ha realizado un Mundial impresionante, por encima de sus propias expectativas. El futbol es así. A veces da, a veces quita, pero generalmente es generoso con aquellos que buscan jugar bien y ganar. México lo ha hecho. El miércoles tiene en sus manos el pase. Lo más seguro es que termine como líder del Grupo F -yo diría- de manera increíble e inesperada. Una sorpresa -porque eso sería de acuerdo con lo que hemos visto- lo enviará en un vuelo de regreso a la Ciudad de México. Así es esto, peor no hay nada que lamentarse.

México, Edson Álvarez ante Corea
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MOSCÚ, Rusia.- Lo más importante de todo es que México se va a la cama cada noche aquí en Moscú con la conciencia bien tranquila. Han hecho mucho más de los que se esperaba de ellos. Y lo han hecho muy bien.

No entiendo el “desencanto” que de pronto hay alrededor -y ruego que no sea al interior- de una Selección Mexicana que ha jugado por encima de sus propias expectativas y que con dos triunfos claros y merecidos, tiene el destino en sus manos.

La extraña resolución del Grupo F ha motivado cierta desilusión entre aquellos que suponían que, a esta altura, con lo que ha logrado en dos presentaciones, México tendría que tener el boleto asegurado para los octavos de final. México es la única selección de las que ha ganado dos juegos (Rusia, Uruguay, Francia, Croacia, Inglaterra y Bélgica) que aún no tiene en su poder la clasificación a la siguiente ronda. La jornada del miércoles puede -y debe- dejar a México como líder de la jornada, pero también asume el riesgo de tomar, al día siguiente, un vuelo a la Ciudad de México. Los riesgos de jugar un Mundial y nada más.

México no tuvo el sábado en Rostov el mismo nivel de futbol que había mostrado ante Alemania en su presentación mundialista, pero mostró carácter, control y determinación para sacar los tres puntos ante un equipo sudcoreano correoso y siempre peligroso. El balance mexicano después de 180 minutos en fantástico si tomamos en cuenta las pobres esperanzas que le rodeaban antes de llegar a tierras mundialistas.

El equipo enseñó una forma de juego convincente ante Alemania, desplegando grandes contragolpes y controlando a los todavía campeones mundiales. La forma en la cual México desarticuló a una potencia del juego como Alemania se ganó el reconocimiento de propios y extraños. Casi una semana después, México tuvo otras responsabilidades en la cancha. Ante Corea del Sur, el balón fue de su propiedad y aunque por momentos pareció carente de ideas claras y profundas en os últimos metros, mereció totalmente la victoria, una victoria trabajada desde el corazón mismo de la cancha y desgastada en la dureza con la que los orientales disputaban cada balón.

El futbol y sus caprichos. Cuando la jornada del sábado agonizaba, Alemania logró dar vuelta a un partido ante Suecia y revivió sus posibilidades de avanzar a la siguiente ronda. El sector F se ha cerrado de manera agónica para la ultima noche de la fase de grupos. México tiene dos resultados y si pierde, tendrá que esperar lo que hagan los demás.

Tener en sus manos su destino es parte del “premio” que ha obtenido por sus dos excelentes victorias en el comienzo del Mundial. No veo nada por lo cual lamentarse. El futbol es así. A veces da, a veces quita, pero generalmente es generoso con aquel que intenta jugar bien y ganar por la vía correcta. México debe tener la consciencia tranquila.

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Los jugadores, el entrenador y los aficionados deben tener pasión por el futbol. Los periodistas debemos tener pasión por el periodismo…Y todos estamos y estaremos bien. Pero no confundamos sitios ni ideas. Cada quien debe conservar su lugar. El peligro esta en confundir los papeles en medio de los parajes triunfalistas que propone esta selección mexicana...

Chicharito Hernández México vs. Alemania
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MOSCÚ, Rusia.- Sí, hagámoslo, “imaginémonos cosas chingonas”, como sugiere Javier 'Chicharito' Hernández, pero vamos a hacerlo con los pies bien puestos en la tierra y entendiendo que el desarrollo de un futbol para ser una potencia mundial ocurre amparado y basado en una estructura solida, en proyectos y en trabajos a largo plazo. No se puede ser Campeón del Mundo por “generación espontánea”, por un milagro o porque 11, 15 o 23 futbolistas y un entrenador cierran filas en durante un verano.

Respeto y aplaudo la mentalidad del 'Chicharito'. Él está en su lugar, pero yo estoy en el mío. Soy periodista -no porrista ni tampoco un psicólogo o motivador-. Cuando me siento frente a una cámara, adquiero una responsabilidad profesional, que me obliga a hablar amparado en hechos -no en suposiciones ni en sueños-. Y si volviera a realizar la entrevista de hace dos meses en Londres, le diría exactamente lo mismo: que México no es favorito para ganar el grupo y que pensar que lo puedas hacer me parece una fantasía.

No puedes combinar una profesión de periodista con una de aficionado exacerbado por los resultados de un domingo. Cada cuatro años ocurre lo mismo en el Mundiales: la gente cree que los periodistas somos parte de la delegación futbolística del país. “Antes de periodista eres mexicano”, te increpan casi obligándote a cumplir con su deseo de que tú también te involucres en la festividad que ellos tienen. Lo siento. No me hice periodista bajo esa escuela. Tengo mis propios límites y para mí cuando un periodista se permite adquirir el carácter de aficionado, pierde gran parte de su credibilidad como profesional. Puedes venir a un Mundial como aficionado o como periodista, pero no puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo ni cambiar de una posición a otra.

Respeto el legítimo derecho del futbolista, del entrenador y de los aficionados por aspirar a lograr lo que parecía imposible. Felicidades para todos ellos. Estoy seguro que esa clase de triunfos también permearán en mi forma de hacer periodismo en el futuro. Veré, con otra cara y postura, las posibilidades mexicanas ante exámenes de grado mayor como el que afrontó el domingo, pero jamás rebasaré la delgada y delicada línea que separa mi trabajo profesional con el de los aficionados, a quienes quiero y respeto por su gran conocimiento.

Los jugadores, el entrenador y los aficionados deben tener pasión por el futbol. Yo, por el periodismo…Y todos estamos y estaremos bien.

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Traer de nuevo el Mundial a Norteamérica ha sido un gran logro, pero no tendrá substancia si no se complementa con un ambicioso proyecto que logre darle a México la posibilidad de dar el añorado salto de calidad en su nivel futbolístico...Ser local no alcanza. Es necesario "arropar" esa indudable ventaja con un plan que transforme las estructuras del futbol mexicano, nuevas reglas, un programa que se respete a rajatabla con un entrenador de dos ciclos mundialistas, más trabajo en fuerzas básicas, más exportación de futbolistas a las mejores ligas del mundo, más, más y mucho más que "descorchar" la champán por la nueva posibilidad de ser un buen anfitrión.

Decio de María
Getty Images
MOSCÚ -- Lo importante no es festejar la llegada de un tercer Mundial para México. Lo verdaderamente importante sería lanzar un ambicioso plan para que ese Mundial, el del 2026, sea el que finalmente lleve al futbol mexicano al siguiente nivel de competencia. Porque, al final del día, si en realidad hay una selección beneficiada por la noticia que ha surgido hoy, aquí, desde el Congreso de la FIFA, esa es la de México. Jugar como local la primera y segunda fase y continuar -si lo logra, claro- en Estados Unidos -el sitio donde México tiene más aficionados que nadie y donde juega más partidos de su calendario de preparación- significa una ventaja considerable. Lo que requieres ahora -más que "destapar" la champán por el logro directivo y económico que significa la co-organización es un plan ambicioso profundo, exacto, que modifique las estructuras del futbol mexicano y que prepare, desde todos los ángulos, a un grupo de futbolistas que puedan darle a México el salto de calidad que tanto esperan sus aficionados. Quedan ocho años por delante. Un entrenador, un proyecto que respetar a rajatabla, cambios en los reglamentos de la Liga, una inversión en fuerzas básicas de los clubes, una regla que obligue a los equipos a vender más jugadores a Europa en precios accesibles, qué sé yo, algo que realmente alienta la esperanza de que, en el 2026, México aspire a asomarse a las semifinales de un Mundial que prácticamente tendrá en casa y donde será más local que nadie.

La industria del futbol mexicano se caracteriza por lograr grandes negocios. Este es uno de ellos. Un tercer Mundial en los nuevos y majestuosos escenarios de Guadalajara y de Monterrey y en el remozado Estadio Azteca representa también un gran logro cuando las condiciones sociales y económicas no suponen ser las más propicias en el País. Los números no mienten. México y Estados Unidos aparecen en el "top ten" de países con más boletos adquiridos para este Mundial en Rusia. La mayor parte de esos aficionados de Estados Unidos son de origen mexicano y están aquí para seguir a México -Estados Unidos ni siquiera esta en el Mundial-. Y esa es una de las poderosas razones por las cuales FIFA ha vuelto a poner sus ojos sobre Norteamérica. El Mundial del 2026 es bienvenido, siempre y cuando, además de dinero, represente un sueño posible para el aficionado mexicano al futbol.

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Jorge Vergara Chivas
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Sigue siendo el hombre clave, ya sea para resolver todo el caos institucional que ha abordado al club o para desprenderse de él y darle una esperanza en manos y mentes distintas. Pero no sabemos dónde y cómo está Vergara. Su salud es tan importante como la salud de las Chivas, Si él está enfermo, Chivas también lo está.

MEXICO -- Siempre pensé que Chivas no estaría mejor sin Jorge Vergara. Hoy, más que nunca, sigo pensando lo mismo. El clamor popular -Chivas es un equipo que se debe a la pasión y a esa condición populista- indica que Jorge Vergara tiene que vender a club, pero hay más de dos preguntas alrededor del tema. La primera: ¿Si en verdad quiere hacerlo? La segunda es aún más compleja de responder: ¿A quién? Y una tercera: ¿En realidad Chivas estaría mejor sin Vergara? Es evidente que los problemas personales (puede sea un asunto de salud) están afectando al directivo y también al club. Las personas que Vergara ha dejado al frente del equipo han dejado mucho que desear. Ni José Luis Higuera ni Paco Gabriel de Anda han encontrado las formas adecuadas para solventar la crisis económica e institucional por la que atraviesa Chivas, sin duda, el momento de dificultad de mayor apremio en toda la historia del legendario club. Sin Vergara -que se ha alejado por completo para atender sus problemas de salud- Chivas sufre en demasía. No tiene al personaje más importante de su historia moderna, al tipo que fue capaz de darle una identidad, un espíritu y una independencia económica. Si algunos expertos creen que Matías Almeyda es el entrenador más exitoso en la historia del Guadalajara y que su presencia es necesaria, también sería posible considerar que Vergara es el dirigente más trascendental que el club ha tenido desde los románticos y lejanos días del "Campeonísimo".

Tenía un informe desde Guadalajara donde se presumía un interés de la familia Leaño (dueños de la Universidad Autónoma de Guadalajara y de los desaparecidos Tecos) por adquirir a Chivas. Esta mañana, vía Twitter, Juan Carlos Leaño rechazaba que algún miembro de la familia estaría interesado en el Guadalajara. Lo primero que hay que saber es si Vergara quiere realmente vender a Chivas. Sabemos que tiene graves problemas económicos, pero no sabemos si el club es una cuestión de orgullo personal y hasta una plataforma de "salvación" para el conglomerado de empresas que incluye la marca Omnilife. Otros nombres se asoman en el escenario. El empresario Marcos Achar, dueño del Celaya en la división de ascenso del futbol mexicano y conocido aficionado de Chivas, sería otro de los postores. También el desarrollador inmobiliario Freddy Helfon, otro reconocido aficionado del Guadalajara. Y nunca hay que descartar al ingeniero Carlos Slim y a Arturo Elías Ayub, exsocios del club León y ex dirigentes del patronato de los Pumas. El manejo de Chivas también supone contar con el poder que significa controlar a uno de los clubes futbolísticos con más aficionados de todo el mundo. La peor crisis institucional del equipo ha llegado justo cuando el controversial dueño de Omnilife se ha alejado de la escena pública. Las dificultades económicas han incluido desprenderse de futbolistas como Rodolfo Cota, Rodolfo Pizarro y Oswaldo Alanís. Chivas tampoco parece capaz de retener al entrenador Matías Almeyda que desde su llegada en el 2015 ha conducido al club hasta siete finales, con cinco trofeos ganados. Chivas representará al futbol mexicano y al de área de la Concacaf en el próximo Mundial de Clubes de la FIFA. Siempre pensé que Chivas no estaría mejor sin Jorge Vergara. Hoy, lo compruebo de manera fehaciente, Chivas necesita a Vergara, sea para poner orden y colocar las cosas en su lugar -evidenciado en la forma que han fracasado José Luis Higuera y Paco Gabriel de Anda- o sea para desaprenderse del club y darle una nueva esperanza en manos de otros personajes. Vergara es el hombre clave. El problema es que no sabemos dónde está y sobre todo cómo está. Su salud es tan importante como la de Chivas...

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Es una verdadera pena lo de Néstor Araujo y seguramente también lo será cuando haya que disminuir la lista de 27 a 23, pero un jugador en particular no cambia las aspiraciones de la Selección Mexicana en el Mundial. Aunque se reconocen algunas fortalezas -quizá el juego con velocidad por las bandas que depende en específico de algunos futbolistas- lo de México sigue siendo en lo colectivo. En Rusia, triunfar o fracasar depende de un equipo.

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LOS ANGELES, CA. -- Es una pena lo de Néstor Araujo, pero también, viéndolo fríamente, en una selección como la mexicana ninguna figura individual es tan importante como el colectivo mismo. Juan Carlos Osorio tenía 28. Ahora tiene 27 y necesita llegar a 23. Tampoco es que se trate de un número, pero México basa y basará su éxito o su fracaso en la Copa del Mundo amparado en la labor que logre el conjunto. Es verdad que tiene algunas figuras que pueden marcar diferencia en el campo de juego y sin embargo, el resultado final parece embargado en la manera en la que Osorio logre integrar a México como un grupo. Dentro del equipo mexicano hay, tal vez, una marcada fortaleza: el juego por las bandas que distingue el futbol de Osorio. Jugadores como Hirving Lozano, 'Tecatito' Corona, Jürgen Damm, Javier Aquino, Caros Vela y hasta el propio Jesús Gallardo son fundamentales para ese propósito. Ninguno de ellos, individualmente, sigue marcando tal diferencia que genere una dependencia. Lo de México sigue siendo buscar y encontrar un equipo. La baja de Araujo es una pena porque era uno de los futbolistas más regulares en la era de Juan Carlos Osorio. Además, un zaguero central en un esquema de un entrenador a quien le gusta sostener su aparato defensivo en ese tipo de futbolistas. Supongo que Hugo Ayala dará un paso al frente para tomar el puesto que deja vacante el defensor santista. La lista de Osorio debe disminuir a 23, cuando el tiempo para el Mundial se reduzca considerablemente. Habrá más drama, dolor y seguramente algún tipo de polémica o recriminación. Pero ningún nombre en particular cambia el futuro de México en el futbol. Sigue tratándose de un equipo. En Rusia, México triunfará o fracasará dependiendo de su trabajo colectivo.

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México, Liga Bancomer

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David Faitelson

"Cualquiera" puede ser Campeón en México, pero al contrario de verlo despectivamente, hay que aplaudirlo. En este futbol sobrevive cierto equilibrio, cosa que no sucede en otras partes. Santos o Toluca, uno de ellos, puede que sin la necesidad de ser denominado un "grande", ser un gran campeón.

CIUDAD DE MÉXICO - La vieja premisa de que en este futbol "cualquiera puede ser campeón" volverá a rondar el domingo por "La Bombonera" toluqueña.

Cuando muchos de nosotros presagiábamos que vendrían años de monopolización de los equipos de Monterrey (Tigres y Rayados), el futbol mexicano ha vuelto a mostrarnos un lado que no tiene por qué ser desagradable. Todo lo contrario.

Pero no se trata de "cualquieras". Toluca y Santos merecen un tratamiento especial sin que lleguemos al cotidiano hecho de llamarle "grandes" del futbol mexicano. Si todos son "grandes", entonces, de alguna forma, habremos abaratado el nombramiento. Los dos finalistas del campeonato son una muestra fehaciente de los tiempos de inversión, jugadores extranjeros, de crecimiento en estructura e infraestructura y también inteligencia deportiva. Toluca y Santos se han administrado magistralmente para mantenerse en una forma sana y competitiva cuando el futbol mexicano cambio su formato y se volvió de torneos cortos y de dos campeones cada año.

El futbol mexicano es un futbol equilibrado. Dentro de su gran irregularidad, hay una regularidad. Y creo que lo podemos enaltecer y hasta festejar, A diferencia de las mejores del mundo, las ligas europeas, donde uno o un par de equipos son los únicos que aspiran al título, aquí hay una mayor repartición. Toluca, Santos y Pachuca se han puesto muy cerca de los llamados "grandes" (América, Chivas, Cruz Azul y Pumas) y también se las han ingeniado para respirar cerca de las poderosas inversiones de los clubes de Monterrey. En este mismo mapa, aparecen siempre León y Tijuana con el potencial económico y deportivo para competir. La paridad existe porque hay un mayor número de aspirantes al cetro que en otras ligas del mundo.

Santos, festejo Djaniny vs. Toluca
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En México no es imposible ser campeón, pero hay que hacerlo bajo una receta que se asemeja mucho a lo que Toluca y Santos han logrado para llegar otra vez hasta aquí. Constancia, trabajo, inteligencia, capacidad económica, visión y muchos otros atributos que son parte esencial de la fórmula.

No sólo se trata de dinero. Estoy casi seguro que las nóminas de Toluca y de Santos -sin ser para nada "pobres"- aparecen rezagadas en comparación con la del América, la de Tigres o quizá la de Rayados. Dos personajes claves están inmiscuidos en esta final. Ambos, irónicamente, fueron parte del mismo grupo, un grupo cervecero, que por muchos años se erigió como un orgullo de la industria empresarial mexicana. Don Valentín Diez, uno de los hombres más importantes en la consecución de la marca Modelo y Alejandro Irarragorri -quien en su momento fue parte del equipo de Carlos Fernández González, ex director general del Grupo Modelo que manejaba a Santos-. El amor que tiene Valentín Diez por el Toluca y el respeto por el legado de su señor padre Nemesio Diez (QEPD) han mantenido al club rojo siempre en tonos protagónicos. Al cumplir 100 años, recientemente, remozó un estadio que hoy luce bello y espectacular y que es la casa de uno de los cubes más tradicionales del futbol mexicano. Y qué decir de Santos, que ha crecido con un estadio moderno, instalaciones de primer mundo futbolístico y la acostumbrada pasión del comarqueño por el futbol y por su equipo. Irarragorri ha sido un hombre fundamental en, primero, "el rescate" que ejerció del club -junto con cervecería- tras los tiempos obscuros de Carlos Ahumada y después en el establecimiento de una franquicia ganadora.

"Cualquiera" puede ser campeón en México, pero al contrario de verlo despectivamente, hay que aplaudirlo. En este futbol sobrevive cierto equilibrio, cosa que no sucede en otras partes. Santos o Toluca, uno de ellos, puede que sin la necesidad de ser denominado un "grande", será un gran campeón.

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David Faitelson

Tiene condiciones extraordinarias, pero también tiene un mercado interno que lo reclama y necesita. Rodolfo Pizarro no estará en Rusia 2018, pero debe apurarse para que lograr su "salto" al siguiente nivel competitivo. Si se queda en México, jamás sabremos la clase de jugador que pudo haber sido. Europa lo espera, cuanto antes, sin ninguna escala que, a sus 24 años, ponga en riesgo el sueño de verlo triunfar entre los mejores de este deporte. Para Pizarro era importante el Mundial, pero es más importante que vaya a algunas de las Ligas europeas a seguir desarrollando sus magníficas habilidades.

CIUDAD DE MÉXICO - Para Rodolfo Pizarro es más urgente jugar en Europa que ir a un Mundial. La única forma de probar si es uno de esos "futbolistas elegidos" es que dé e salto al siguiente nivel competitivo. Y ese nivel no está en Chivas, ni en Rayados, ni tampoco en una selección que pronto jugará el Mundial. El verdadero parámetro de Pizarro no es Rusia. Es jugar y desarrollarse en alguna Liga europea de mayor valía.

Por increíble que parezca, en un futbol donde el jugador mexicano tiene cada día menos protagonismo y más dificultades para sobrevivir, la lista o pre-lista mundialista de la selección para el Mundial de Rusia encontró espacio para la controversia.

Esa controversia se llama Rodolfo Pizarro. Y más allá de que merecía o no estar entre los "28 mejores" futbolistas actuales, persiste la sensación de que el simple hecho de generar la duda o la polémica, nos ofrece una idea clara de la clase de futbolista que México tiene en sus manos.

Imago 7Rodolfo Pizarro durante un partido entre Chivas y Monarcas.

En momentos donde las nóminas de los clubes mexicanos están plagadas de futbolistas extranjeros -porque las reglas y los negocios favorecen a esa condición- Pizarro que ha tenido una sobresaliente temporada y que está llamado a ser una de las grandes joyas al futuro del futbol mexicano, pero lo único que hizo Juan Carlos Osorio es afianzarse con la base de futbolistas que están "a muerte" con él y que lo llevaron hasta la cita rusa. Por más que un jugador de último momento se haya ganado un pasaje al Mundial basado en sus buenas actuaciones -está Pizarro y está "El Gallito" Vázquez, por ejemplo-, el entrenador iba a ratificar a quienes han estado con él, en las buenas o en las malas y bajo cualquier tipo de presión. Con mucha anticipación, Osorio dijo que había una lucha en medio campo -un sitio donde de pronto aparecen y destacan jugadores de buen trato con el balón y condiciones diferentes para jugar- y que en esa "batalla" estaban futbolistas como Giovanni Dos Santos, Marco Fabián de la Mora y el propio Pizarro. Al final, se inclinó por la trayectoria -podemos llamarle jerarquía- del jugador del Galaxy y le dio, según parece, un valor al hecho de que Marco Fabián actúe en una liga tan demandante como la alemana. El tiempo de Pizarro llegará. Ha tenido un semestre bueno en el Guadalajara y nadie tiene duda de que pronto podría dar un salto para jugar en un futbol de mayores dimensiones que el mexicano. Es joven, pero no tanto, tiene 24 años y debe apurar un destino europeo antes de que las necesidades del mercado interno lo atrapen y la idea de probarse en el mayor nivel del juego quede como una promesa incumplida.

Chivas ha admitido que tiene ofertas por él en la mesa. Supongo que una de ellas, quizá la más atractiva, proceda del norte. Pero jugar en los Rayados es lo mismo que hacerlo en Chivas. Pizarro requiere probarse en la siguiente escala, para saber si realmente pertenece a ella o su lugar será siempre el nivel mediano del futbol mexicano.

Puede que el Mundial hubiese sido una vitrina atractiva, pero él puede crecer más y desarrollar todas sus habilidades como jugador si accede a Europa cuanto antes.

"El problema es que los directivos mexicanos pedirán 15 o 20 millones y nadie va a pagar eso ahora", me dijo hace un par de semanas Javier "El Chicharito" Hernández durante una plática en Londres. "Él tiene el nivel para jugar aquí. Yo estoy seguro de ello".

Más que Juan Carlos Osorio, el verdadero obstáculo de Pizarro podría ser las necesidades del futbol doméstico y hasta el hecho de que su club actual, Chivas, atraviese por una crisis económica que le obligue a venderlo al mejor postor y si la oferta del mercado interno supera lo que ofrecerían en Europa, no habrá ninguna vacilación en dejarlo en el futbol doméstico. El tiempo pasa rápido. Un futbolista debe tomar la decisión correcta. Jugar en Europa es más urgente para Pizarro que ir a un Mundial.

@Faitelson_ESPN

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David Faitelson

Algún día, dentro de 20, 30 o 50 años, esa frase aparecerá con frecuencia en alguna sobremesa. La presuntuosidad será, también, totalmente permitida para recordar a uno de los grandes futbolistas en la historia de México, a un jugador lleno de clase, de habilidades extraordinarias, que llevó al máximo nivel posible de este juego llamado futbol. A Márquez se le agota el tiempo y a nosotros, también, el simple goce o deleite de verlo sobre una cancha. Espero que la controversia sobre si debe ir o no a la Copa del Mundo no nos termine distrayendo de lo más importante: disfrutarlo hasta el último suspiro en un campo de futbol...

LOS ANGELES, CA.- Debe ser su elegancia, el rasgo que lo hizo diferente, único, especial, irrepetible ante los seres de su misma especie. En un planeta y en una zona del campo, donde la mayor parte de sus semejantes mostraban las "garras" y apretaban los dientes para competir, él lo hacía con clase.

El tiempo no sólo se extingue para Rafael Márquez en el campo de juego. También, para nosotros, que lo vimos nacer, crecer, jugar y desarrollarse hasta el nivel máximo que permite el juego. Algún día, le diremos a nuestros hijos, nietos, bisnietos: "Yo vi jugar a Rafael Márquez, aquel defensa espigado, de gran condición técnica, inteligente, que bordaba pases de 60 metros, que cruzaba el campo con la cabeza erguida y el balón pegado a los botines. Yo vi a Márquez, el del Atlas, el de Mónaco, el de Barcelona, el capitán de la selección de los 4 (o quizá 5) mundiales, el que fue capaz de jugar en otra escala de este juego llamado futbol. Yo vi jugar a Rafael Márquez".

En días en lo que aquellos futbolistas que tienen gol, que juegan más cerca del área, se "roban", prácticamente, todos los reflectores, Márquez encontró la forma de triunfar a gran escala. Llevó su talento hasta el mismísimo Barcelona -en esa época, uno de los equipos más reconocidos en la historia del futbol- y consiguió asomar su grandeza en la Liga de Campeones de Europa. Entre el legendario Hugo Sánchez y los nuevos tiempos de Javier "El Chicharito" Hernández, un defensa central, con las condiciones suficientes para ser considerado el mejor mexicano de la historia.

Getty Images

Jugadores como Márquez no se repiten frecuentemente en la historia, ni del juego en general y mucho menos del futbol mexicano. Y esa es la razón de que hoy en día aún se sostenga en la polémica sobre si debe ser incluido en la lista de los 23 para lo que sería su quinto Mundial. Un futbolista de habilidades extraordinarias que el futbol mexicano no ha podido reproducir en otro jugador.

Llevarlo a Rusia puede provocar controversia en aquellos que se sostengan que su nivel deportivo ha decaído -normal, con el paso del tiempo, su edad y avalados en los resultados de su club, el Atlas, esta temporada- y que, además, habría estado distraído en temas extradeportivos que a pesar de su poderosa mentalidad podrían terminar distrayéndolo. Lo increíble es que, más allá de este convulsionado escenario, Márquez sea capaz de esparcir la duda sobre si debe ir al Mundial.

Yo sigo enfrascado en una batalla personal y casi existencial. Pienso que en la lista de los 23 deben estar los mejores, pero una parte de mi cabeza, señala hacia que un personaje como Márquez, aún sin encontrarse en el mejor momento de su trayectoria futbolística, puede seguir aportando dentro de la cancha y fuera de ella como ningún otro futbolista. Por fortuna, el problema no es mío, sino de Juan Carlos Osorio.

Lo que me queda claro es que habrá que disfrutar los últimos minutos de uno de los más grandes futbolistas que ha dado nuestro país. Un jugador elegante, saturado de clase, un personaje pensante que el futbol mexicano extrañará por mucho tiempo. El gran Rafael Márquez, que, de generación en generación, provocará escenas de melancolía y añoranza y expresiones un tanto presuntuosas como: "Yo vi jugar a Rafael Márquez...".

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David Faitelson

Y esta vez podría ser que nada sea capaz de detenerla. Los futbolistas están unidos, en un movimiento fraguado desde Europa. Hay preocupación y hasta miedo en los dueños de clubes. Tan grave es la situación que Yon de Luisa adelantó su presentación como presidente de la FMF, planeada para después del Mundial. Debe negociar, conciliar, encontrar formas (sin la prepotencia de antaño) para resolver el asunto. Los futbolistas amenazan con parar la Liga y la siguiente convocatoria de la selección. Damas y caballeros, estamos en medio de una histórica insurrección...

LOS ANGELES, CA.- De manera intempestiva, ante la urgencia y gravedad del tema, Yon de Luisa entró en funciones como presidente de la Federación Mexicana de Futbol el miércoles, en un hotel del aeropuerto de la Ciudad de México.

La insurrección de futbolistas está en marcha. Y nada, aparentemente, la puede detener esta vez.

Dos amenazas irrumpen en el panorama del futbol mexicano. La primera: parar la Liga justo en la recta final del campeonato. Dos: la no asistencia de los jugadores convocados al partido de despedida en Estadios Unidos antes del Mundial, programado para finales de mayo en Pasadena, California. Los jugadores quieren, para empezar, que se invalide la práctica ilegal de "conspiración" de los dueños de clubes al momento en que un futbolista termina su contrato y tiene la libertad de contratarse con quien él quiera, algo que coloquialmente en México se llama "Pacto de Caballeros". También, pretenden ajustar los tiempos del régimen de transferencias para tener las mismas oportunidades que los jugadores foráneos de conseguir un trabajo. Nada del otro mundo. Nada que este fuera del contexto de los tiempos que vivimos.

Imago7Yon de Luisa durante la conferencia de la candidatura de la Ciudad de México a la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026 celebrada en el Salón Oval del Gobierno del la Ciudad de México.

De Luisa ha aparecido en la escena con la idea de negociar, de conciliar, de no cometer los mismos errores del pasado reciente, como el que protagonizó el actual presidente de la FMF, Decio de María, con los árbitros, provocando el paro de la Liga. De Luisa es un hombre educado e inteligente. Creado e impulsado por Grupo Televisa para ser la cara del futbol de la empresa (y de México) a nivel internacional. Hoy, afronta su primera gran encomienda. Resolver la insurrección de los futbolistas, evitar un escándalo mayúsculo por un tema que la misma FIFA ha apoyado (el derecho del futbolista de ser libre al final de su contrato) y conducir al futbol mexicano hacia los nuevos tiempos. De Luisa sabe que su mejor carta es la negociación y que de ninguna manera puede imponerse (como ha ocurrido históricamente en el pasado) un dejo de prepotencia. Tiene, también, una maravillosa oportunidad de iniciar su gestión firmando un acta, la próxima semana, donde los dueños de clubes y la FMF se comprometen legalmente a abandonar una práctica tan sucia y desleal como la del "Pacto de Caballeros". Debe entender, de Luisa y debe hacerles entender a los diferentes propietarios de equipos, que el futbolista es y sigue siendo lo más importante de este juego (para ellos negocio) llamado futbol.

La insurrección está en marcha y tal parece que, a diferencia del pasado, esta vez será difícil detenerla. El movimiento ha sido fraguado desde Europa, con futbolistas que están más allá del bien que del mal y que tienen la personalidad necesaria para marcar una diferencia histórica.

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David Faitelson

El Guadalajara genera emociones diferentes, pero, sobre todo, genera "envidias" y también una tendencia nacionalista, a veces extrema, a veces buena y en otra mala, cuando los buenos resultados aparecen en su panorama. Sea como sea, Chivas fue a Toronto e hizo lo que ni Tigres ni América pudieron hacer en esa cancha: jugar con personalidad y gran certeza en su juego. Ofreció un buen partido, se llevó una justa ventaja que parece darle la ocasión de asomarse a un trofeo que jamás ha estado en sus vitrinas: el de Campeón de la Concacaf con derecho al Mundial de Clubes.

LOS ANGELES, CA.- Chivas no tiene la culpa de generar "envidias" ni tampoco un ambiente, a veces, extremadamente nacionalista cuando obtiene un buen resultado en la cancha. Anoche lo hizo en Toronto, contra todos los pronósticos, bajo los copos de nieve, en un ambiente gélido y mostrando la personalidad y el futbol necesario en el campo de juego. Chivas mereció el resultado y si me apuran un poco más, diré que ha jugado su mejor partido en meses, su mejor exhibición en lo que del año, en un resultado que puede "salvarle" de todos los males que le han quejado en la última época.

Muy temprano, el gol de Rodolfo Pizarro -un futbolista que noche a noche muestra condiciones que lo pueden llevar a un nivel superior del juego- no solo condicionó el partido, también dejó una muestra fehaciente de lo que Chivas venía a buscar en el campo del Campeón de la MLS. Chivas hizo lo que ni Tigres ni América -dos de los equipos con las nóminas más completas del futbol mexicano- pudieron lograr. Jugarle al tú por tú en su casa al Toronto de Giovinco, de Altidore y de Bradley. Lo hizo mostrando, además, las condiciones propias de su juego: velocidad, anticipación, insinuación, jugadas por las bandas. Desde Pizarro, siguiendo con Pulido -autor del segundo gol- y continuando con Orbelín, Brizuela y el veterano Carlos Salcido. La noche de Chivas fue tan completa que el portero suplente Miguel Jiménez tuvo una sobresaliente actuación cuando tenía la difícil tarea de suplir al suspendido Rodolfo Cota. Los cambios en la recta final que envió Matías Almeyda (López y Zaldívar) también resultaron fundamentales: Chivas enviaba mensajes determinantes una y otra vez, de que buscaba la portería contraria y que venían por el triunfo y por una ventaja importante parta acercarse a un título que jamás antes había logrado.

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Chivas genera envidias, sobre todo en su polarización de los sentidos pasionales con el América y el americanismo. Y de ahí que se desprendan ideas de que ganó con mucha suerte, por las fallas de los delanteros del Toronto y porque alguna decisión arbitral le favoreció. Chivas es un generado natural de envidias.

Y Chivas provoca también una sensación de nacionalismo, a veces extremo, a través de sus resultados, sobre todo en un futbol que ha optado por llenar las nóminas de los clubes de futbolistas extranjeros. Chivas que juega únicamente con mexicanos -por una tradición histórica- responde a casi una necesidad del aficionado de gritar a los mil vientos que el futbolista mexicano, con confianza y apoyo, puede ofrecer grandes resultados.

Chivas, sólo Chivas es capaz de generar un despertar diferente al día siguiente: ganó y ganó bien, más allá de las envidias y sí, lo hizo, efectivamente, sólo con jugadores mexicanos.

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David Faitelson

Con la cuenta regresiva puesta en marcha para el Mundial, México sigue probando diferentes parados, posiciones, tácticas, alineaciones y no encuentra un estilo ni una condición de juego que realmente le garantice algo en el verano ruso. El entrenador sigue en lo suyo y la personalidad de los futbolistas no aparece por ninguna parte. La endeble y hasta equivocada estructura de selecciones nacionales no permite que alguien se siente con el entrenador y le pida cuentas o le dé un consejo. Queda muy poco tiempo por delante. La única esperanza es que los líderes morales de esta selección hablen con Osorio y le pidan encontrar juntos una forma de jugar que les permita encontrar su mejor nivel...

LOS ANGELES, CA,- Hay una notoria y justificada preocupación en el aficionado mexicano al futbol.

Con la cuentea regresiva puesta en marcha para el Mundial de Rusia, la selección mexicana no encuentra un estilo definido de juego. El entrenador Juan Carlos Osorio ha probado con diferentes parados de cancha, nombres, posiciones y ninguna parece acoplarse a las necesidades de juego de la selección. Hay tal pesimismo que muchos expertos sugieren que México tendrá muchos problemas incluso para atravesar con éxito la ronda de grupos de Rusia 2018, cosa que no ha sucedido en los últimos 25 años de competencia mundialista.

México no sabe a lo que juega. Un día lo intenta con tres defensores en el fondo, un 'rombo' en medio campo y tres delanteros y al otro amanece con un clásico 4-4-2. Los futbolistas juegan en posiciones diferentes a los de sus clubes y ha existido muy poca continuidad en los nombres de las alineaciones. México está hecho una "ensalada", un abanico de posibilidades que le gustan al entrenador Osorio, pero que no parecen darle certeza de aproximarse siquiera a un nivel competitivo apropiado para afrontar la cita mundialista.

No queda mucho tiempo por delante y no se ve por donde Osorio esté dispuesto a afrontar un cambio en su sistema. La única esperanza que prevalece es que los jugadores con mayor tiempo y jerarquía hablen con el entrenador y le expliquen que es mejor volver a una línea tradicional para tratar de encontrarse y encontrar la mejor manera de jugar y de funcionar. La semana pasada, Ricardo La Volpe, ex entrenador de la selección, urgía a que la personalidad del futbolista mexicano resurja para encontrar una solución. Anoche, en Futbol Picante, Hugo Sánchez resumía que el futbolista, a veces, tiene poco compromiso.

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Hoy más que nunca la selección mexicana podría necesitar a Rafael Márquez. El vínculo de comunicación entre lo que el entrenador quiere y lo que los jugadores mejor pueden llevar a cabo. Márquez tendría más acceso y facilidad para explicarle a Osorio lo que en realidad necesita este grupo de futbolistas. Todo parte desde un asunto de estructura -para eso ya no hay tiempo ya, pero algún día tendrá que existir ese tiempo-. Las cosas no están puestas como para que alguien, de arriba, se siente y le explique a Osorio que México requiere de otras cosas en la cancha. ¿Hace cuánto que se ha sugerido un comité de futbol de las selecciones nacionales con personajes como Mejía Barón, Ferretti, Hugo Sánchez, La Volpe, Enrique Meza, Manolo Lapuente, Víctor Vucetich, que puedan pedirle cuentas y dar recomendaciones al entrenador nacional? Es un problema de estructura que espero que algún día cambie.

Lo que no sobra es tiempo ahora. La siguiente lista será la definitiva de 23 jugadores y habrá poca polémica. Y a partir de ahí, tres juegos más (Gales, Escocia y Dinamarca) antes del debut mundialista ante el cuatro veces campeón del mundo, Alemania. Y la verdad es qué por ahora, México no sabe a lo que juega...

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