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Miami Heat: perro que ladra y sí muerde

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Los equipos que jugaron contra el Heat nunca supieron desde dónde les llegó la mordida.

Dicen que perro que ladra no muerde, pero el Miami Heat ha llegado a las Finales de la NBA haciendo las dos cosas.

Un equipo que se metió entre los arbustos, sigiloso y que a la hora de morder resultó ser un perro rabioso. A los Pacers los devoraron con todo y hueso. A Giannis lo rodearon como lobos a un venado y lo desaparecieron del camino. A Boston le dieron una lección de cómo se actúa en manada, sin distinción de clases ni de razas.

Los equipos que jugaron contra el Heat nunca supieron desde dónde les llegó la mordida. Una noche fue el tapón de Adebayo, otra los libres de Butler para ganar el partido. Una noche fue la magia de Tyler Herro, otra los triples de Duncan Robinson. Detrás de todos, la consistencia de Dragic. ¡Cuántos dientes tiene esta fiera!

Sin embargo, ahora tendrán enfrente al perro más bravo de la cuadra. LeBron James llega con más hambre que nunca, y a su lado tiene a quien posee las capacidades para ser la estrella indiscutible de la Liga durante varios años. Con ellos, un reparto que fue menospreciado hasta antes de llegar a este punto, porque el roster de los Lakers parece haber sido diseñado por un productor de Hollywood, donde cada personaje juega un rol distinto según las necesidades de la película. Un equipo hecho a la medida de LeBron, y hasta ahora la confección parece ser a la medida.

Miami tumbó todos los pinos de la Conferencia Este sin dejar la menor duda. Llega a las Finales de la NBA ligerito, sin equipaje que documentar, ni lastres de una franquicia que en esta década ya ganó un par de veces, por cierto, con LeBron al mando. Pero algo permanece de los títulos del 2012 y 13. La dupla Riley-Spoelstra, que viaja casi sin aparecer en el radar del firmamento NBA. Pero entienden el negocio, y se llenaron de paciencia cinco años para volver a llegar a tierra prometida con otra fórmula completamente distinta.

Tremendas Finales las que vienen. Topdog contra underdog. Cierran sus puertas y abran sus ventanas para ver el espectáculo. Una pelea de perros está a punto de comenzar.