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Urge dar el siguiente paso

El VAR llegó para hacer más justo el juego, pero no ha sido capaz de sacar de la conversación el debate arbitral. Al final del día, la herramienta la manejan personas.


El escándalo en la Premier League del pasado fin de semana, en el partido entre Tottenham y Liverpool, debió marcar un precedente. La liga más poderosa del deporte más popular en el mundo quedó ridiculizada luego de anular un gol de los Reds que debió contar. En medio estuvo la herramienta del VAR. La misma que llegó para hacer más justo el juego, pero que no ha sido capaz de sacar de la conversación el debate arbitral. Al final del día, la herramienta la manejan personas.

Cada fin de semana, sin importar de qué liga se hable, la polémica por las decisiones arbitrales y por el uso del Video Assistant Referee ocupan buena parte de los análisis. Hace rato que el juego rebasó a los árbitros y que la misma tecnología los ha dejado expuestos. Muchas veces, exhibidos. La cantidad de cámaras en un estadio, a las que se suman ahora los teléfonos de los miles de aficionados presentes, acaban por desnudar a quien decide si un gol cuenta o no, o si el color de una tarjeta tiene que ser uno u otro.

Este fin de semana, LaLiga, el campeonato español que le sigue los pasos al inglés y pelea por tener el mayor reconocimiento en el planeta, volvió a tener su debate en el partido entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad. Una mano en un área, revisada en VAR, no se marcó como penalti; otra, en la opuesta y sin el VAR de por medio, se pitó como penal y sirvió para que el Atleti ganara el juego.

Hace unas semanas, en México, se puso el grito en el cielo en el partido entre Querétaro y América. Y volvieron a ser las Águilas, en el juego ante Pumas de la semana pasada, las supuestamente favorecidas luego de un penalti a favor tras el visto bueno del VAR.

Los ejemplos sobran en cualquier liga en el mundo. La velocidad del juego -que no es igual al tiempo efectivo que se juega después- hace imposible su control como se pretende seguir llevando hasta ahora. Por eso el futbol tiene que seguir evolucionando.

Ya incluir la tecnología con el Ojo de Halcón, el chip en la pelota o el propio VAR, han sido pasos enormes dentro del deporte. Pero la sensación es que no han sido suficientes. El debate sobre un árbitro adicional y que permita dividir el campo en dos, con una mitad para cada silbante y, sobre todo, la posibilidad de revisar más jugadas, tienen que estar ya en las mesas de discusiones de la International Board.

La NFL o el tenis son los espejos en donde mirarse. El challenge como herramienta de complemento al sistema que hoy se tiene con el VAR debería de ser inevitable. Que cualquier equipo pueda retar una jugada a discreción, en la que se entienda perjudicado por cierta razón, complementaría el uso tecnológico y seguiría acercado al juego a un nivel cada vez más justo. Mantener la herramienta sólo para ciertas jugadas, no tiene sentido.

Y cuidado con el argumento del tiempo que podría perderse en cada revisión. Hoy el futbol es ya un desperdicio de tiempo. Como dato, el derbi de Milán de hace unas semanas. ¡El primer tiempo entre el Inter y el Milan tuvo… 16 minutos de tiempo efectivo entre ambos equipos! Un drama.

El futbol no puede vivir en una nube ni tampoco ajeno a todo lo que hay hoy y nos rodea. Sus protagonistas usan todas y cada una de las herramientas tecnológicas disponibles para ser cada día mejores. Por lo tanto, el deporte no puede seguirse negando y, por eso, urge dar el siguiente paso.