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¿Será una generación perdida para Estados Unidos por no acudir a los Juegos Olímpicos de Tokio?

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El problema fue que EE.UU. no pudo contar con las estrellas que están brillando en Europa (1:51)

Alex Pareja asegura que Estados Unidos fue eliminada de los Olímpicos porque se creyó demasiado pronto su propia propaganda. (1:51)

El fracaso de Estados Unidos en su intento más reciente de clasificar para el torneo olímpico de futbol masculino no es nuevo, pero además del sinsabor de la eliminación ante Honduras en el torneo preolímpico de Guadalajara, dejó un proceso mal planeado que, se supone, llevaría a su selección mayor a tener el mejor equipo en muchos años para el Mundial de Qatar 2022 y, principalmente, el de 2026, en el que serán organizadores junto a México y Canadá.

La derrota de Estados Unidos significa que se perderán sus terceros Juegos Olímpicos de manera consecutiva, pues desde Olímpicos en 2008, y ahora no ha podido clasificar para cuatro de las últimas cinco ediciones.

A diferencia del equipo femenil, que sí representará a Estados Unidos en Tokio y con grandes esperanzas de ganar su quinta medalla de oro, el equipo masculino mantiene la tendencia a menospreciar este torneo.

El torneo olímpico masculino está condicionado para jugadores menores de 23 años desde 1992, pero para Estados Unidos parece no ser prioridad, principalmente en una época donde sus jugadores jóvenes llaman la atención en las principales ligas de Europa como pocas veces había ocurrido.

La federación de Estados Unidos apostó por Jason Kreis, un veterano de la MLS, quien intentó aprovechar al máximo parte del talento producido por las recientes inversiones de la liga en el desarrollo de jugadores.

La explicación de la eliminación parece simple, pero no dista de ser un mal manejo de sus recursos. Los titulares de Estados Unidos que jugaron el preolímpico son de equipos de la MLS, ya que sus mejores jugadores no acudieron por estar en Europa, como Christian Pulisic, Weston McKennie, Sergiño Dest y Gio Reyna, debido a que sus clubes no estaban obligados a cederlos.

¿PIERDE O GANA?
Aunque el fracaso es sonado, las circunstancias jugaron en su contra, y aun así, Estados Unidos tiene el material suficiente para soñar, aunque parte del proceso de los jóvenes podría afectar al tener que competir a marchas forzadas en una eliminatoria desgastante y torneos de verano que delinearán el equipo definitivo para Qatar 2022.

Es común leer y escuchar acerca de la cantidad de jugadores jóvenes que tendrá a su disposición el equipo mayor dirigido por Gregg Berhalter, quien tiene marca de 8-0-1 en sus últimos nueve partidos.

Las condicionantes para la preolímpica de EU fueron muchas, al no poder contar con los europeos y apostar por jugadores de la MLS que no habían disputado un partido competitivo en meses.

Pero la esperanza no disminuye en Estados Unidos, aunque la generación perderá la oportunidad de ponerse a prueba en los Juegos Olímpicos, la realidad es que apostarán a los torneos de mayores, y eso puede ser una ventaja.

La eliminación, de hecho, puede ser una oportunidad de reconstrucción del equipo mayor. Los Juegos Olímpicos les habrían exigido demasiado en cuestión logística, con los viajes, cuarentenas y demás condicionantes para jugar un torneo en tierras lejanas.

¿GENERACIÓN PERDIDA?
No hay manera de que se considere una generación perdida. La medalla olímpica no es el reto que necesita Estados Unidos. Solo era una prueba, una opción de preparase, foguear al equipo en un torneo competitivo y de exigencia, pero su meta real deben ser los dos próximos Mundiales.

Pero el talento que encabezan Pulisic, Reyna, Dest y Mckennie estará ahí, disponible para Berhalter, sin necesidad de enviarlos a Tokio y esperar que funcionen como el representativo mayor.

Todos los europeos tendrán la ventaja de eludir el torneo olímpico de Tokio, que se disputa justo antes de que comience la temporada 2021-2022, eso les permitirá hacer su pretemporada y reducir la carga de partidos.

Liga de las Naciones, Copa Oro y la eliminatoria para la Copa del Mundo se jugarán en el otoño. La apuesta puede resultar mejor para Estados Unidos, al no tener que lidiar con los clubes europeos para tener a sus mejores jugadores en los Juegos Olímpicos. Así, la mejor generación puede saltarse el reto de Tokio 2020 y enfocarse mejor en Qatar 2022 y luego el 2026.