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Kobe se inspira en actitud de Iverson

LOS ÁNGELES -- Kobe Bryant continúa recuperándose de la fractura en la rodilla y es muy probable que no juegue esta temporada. Con 35 años de edad, la 'Mamba Negra' vive en silencio el martirio de una campaña en la que tan solo pudo participar en seis juegos tras recuperarse de la fractura en el tendón de Aquiles.

Desde la dramática rueda de prensa en la que confirmó su segunda lesión (20 de diciembre), el futuro miembro del Salón de la Fama tan solo compareció ante los medios en la previa al Juego de las Estrellas, y sus palabras no aclararon si regresaría o no este año. Menos de una semana después fue revaluado y se confirmó que la rodilla izquierda no mejora.

Se trata de otro paso atrás, de un nuevo desliz para que sigan aflorando las voces que desconfían de su vuelta, de aquellos que no creemos en que vaya a mostrar su mejor nivel en los dos años que le restan con Los Angeles Lakers tras una renovación que le mantiene como el jugador mejor pagado de la NBA (48.5 millones de dólares). Pero la 'Mamba' no se achanta y todas las mañanas es el primero en acudir al centro de prácticas de su equipo, porque aunque tenga todo en contra, Kobe sigue remando contracorriente con un objetivo entre ceja y ceja: competir.

Y vive su penitencia con la soledad del herido, con la independencia del deportista reflexivo que tan solo necesita concentrarse en sí mismo para llevar a cabo su meta. Mike D´Antoni confesó el pasado viernes que Kobe no está siendo especialmente participativo con sus compañeros y que su influencia en los avatares de esta temporada lagunera para el olvido ha dejado a ser la que era. Apenas viaja con sus compañeros e incluso Nick Young apuntó que no habla con él desde diciembre. La lógica Kobe se impone, pero su silencio no hace más que destapar unas ganas por volver a las duelas que permanecen intactas.

A la 'Mamba Negra' no le faltan espejos en los que mirarse, reflejos en los que hacer de tripas corazón para llevar a cabo su regreso y tener la oportunidad de demostrar que su renovación no es fruto del rebufo de su brillante pasado. Kobe desea ser cuasi inmortal y ansía contar con una longevidad deportiva inspirada en sus ídolos; sí, porque hasta el mismísimo Kobe Bryant tiene ídolos, y uno de ellos es Allen Iverson.

"El tiempo tiene alas hermano. Tu juego empujó el mío con 21 años para jugar más allá de mis años. Tu impacto en el juego se sentirá durante generaciones. #saludo #respeto #96 #Al", publicó Kobe en Instagram este fin de semana con una foto en la que aparecía saludando a Iverson, quien también debutó en la NBA en 1996.

La ya leyenda de la liga y de Philadelphia 76ers, Jugador Más Valioso en 2001 y 11 veces All Star, ha pasado a los anales de la historia sin ganar ningún anillo de la NBA, pero sus méritos individuales han sido mayúsculos y los Sixers han retirado su dorsal número tres para la posteridad junto a eminencias como Wilt Chamberlain (13), Charles Barkley (34), Julius "Dr.J" Erving (seis), Maurice Cheeks (10), Hal Greer (15), Billy Cunningham (32) y Bobby Jones (24).

Será recordado en el equipo de sus amores a pesar de salir por la puerta de atrás en 2006, después de 10 años en los que logró el mejor balance anotador de la historia del equipo (28.1 ppj); un momento en el que dijo adiós a una franquicia que, desde su salida, no volvió a pisar los playoffs hasta 2012. Nunca le olvidarán en la ciudad, aunque regresara a Filadelfia tras deambular por Denver Nuggets (2006-2008), Detroit Pistons y Memphis Grizzlies (2008-2009) sin ser el que era. Volvió con 34 años de edad y con la convicción de que todavía le quedaba mucho básquetbol.

"Creo firmemente que puedo competir con dureza", afirmó antes de volver a firmar con el equipo que le vio debutar.

Pero esa temporada no fue la esperada. Los problemas familiares (su hija necesitaba atención tras una grave enfermedad) se convirtieron en su prioridad y el jugador dejó el baloncesto. Remó contracorriente, hizo todo lo posible por competir e incluso aceptó jugar en el Besiktas de Turquía en 2010, pero la marea acabó por llevarse a un jugador que lo dio todo.

Y es ahí donde se apoya Kobe, en esa capacidad para luchar contra las adversidades, en la influencia de un jugador que siendo tres años mayor que él creció deportivamente junto a la 'Mamba' como rival y como compañero, y con el que compartió una afinidad depredadora en el aro (Iverson ocupa el puesto 21 en máximos anotadores de la NBA con 24,368 puntos y Kobe es el cuarto con 31,700).

El tiempo vuela para Kobe tanto como voló para Iverson, pero hay jugadores empeñados en batir esas alas a su antojo y es ahí donde se mide la verdadera capacidad de los campeones. Aunque el ídolo esté por debajo del fanático, aunque el fanático haya superado a su ídolo. Ésa es la verdadera grandeza.