NUEVA YORK - Karl-Anthony Towns desarrolló una gran perspectiva sobre lo duro que tuvo que esforzarse durante su adolescencia para posicionarse en la cima del Draft del 2015.
A un día del draft que le diera un giro al resto de su carrera, el joven de ascendencia dominicana enfatizaba por qué pensaba que merecía ser seleccionado número 1 por los Minnesota Timberwolves.
"No se trata de por qué yo siento que debería serlo, sólo se que he puesto mucho esfuerzo en el gimnasio, he dedicado muchas horas y he hecho un trabajo de gran calidad en mi cuerpo y mi arte", aseveraba Towns. "Así sin importar donde vaya, sé que tengo la confianza dentro de mí para ayudar a mi equipo".
Mientras que algunos expertos podrían ser escépticos sobre la llegada de Towns a Minnesota, una franquicia que se encuentra enrollada en el medio de una sequía de 11 campañas sin saborear lo emocionante que es el baloncesto en los playoffs que tiende rejuvenecer a los jugadores y le brinda optimismo al conjunto que ocupé la octava plaza, Towns, quien siempre estuvo ahí mismo en la pelea por varios campeonatos en la preparatoria y que perdió con Kentucky en el campeonato de la NCAA en abril, con ganas aceptó el reto de iniciar el paso para desbaratar esa pésima racha.
"Va a ser muy importante para mí. Para mí la meta principal de la temporada será llegar a los playoffs. Siempre será el objetivo principal para mí", sostuvo. "Ustedes conocen que desde la secundaria tratamos de hacer nuestro mejor trabajo en la postemporada. Vamos a trabajar duro en verano, ponernos de acuerdo y nos aseguraremos que tendremos el mejor equipo posible de cara a la temporada con la mejor mentalidad y saldremos y trataremos de ganar y llegar a los playoffs".
Towns fue convocado a la selección nacional de República Dominicana para el Preolímpico FIBA 2012 cuando él tenia apenas 16 años. Esa oportunidad sólo reforzó su capacidad de aceptar el liderazgo, que fue exhibido durante el 'Media Day' del sorteo y la noche del jueves durante su disponibilidad ante los medios por primera vez como un NBA.
La situación en Minnesota es muy interesante hoy día.
Encabezados por Flip Saunders, presidente de operaciones de baloncesto y entrenador en jefe de conjunto que terminó con el peor registro de la liga la campaña pasada, los Timberwolves le dieron la bienvenida al mejor jugador en la historia de la franquicia, Kevin Garnett, de cara a la fecha limite de cambios.
El motor de la ofensiva corre a través del español Ricky Rubio, quien renovó su contrato por cuatro años más, que entonces alimenta el apetito del Novato del Año, el canadiense Andrew Wiggins, quien fue la primera selección del draft de 2014 por los Cleveland Cavaliers antes de ser adquirido a cambio de Kevin Love.
Estos pilares cuentan con los cimientos de una camada de jugadores jóvenes muy prometedores- Zach LaVine, Gorgui Dieng y Shabbaz Muhammad - y los veteranos Kevin Martin y Nikola Pekovic, una potencia en el poste bajo, que cuando esté al cien por ciento recuperado de su operación del tendón de Aquiles, formará un dúo formidable con Towns en el interior.
En los papeles todo esto señala a la resurrección de la franquicia que Garnett y Saunders, en aquel tiempo el coach del equipo, guiaron a la Final de la Conferencia Oeste.
"Hoy fue un jonrón para nosotros", exclamaba Saunders ante los medios locales en Minnesota. "Seremos un buen equipo. Sólo es una cuestión de cuánto va a tomar. Como le dije a (el dueño) Glen (Taylor), nuestro enfoque principal será la defensa porque creo que vamos a ser un equipo que va anotar (a base) de nuestra defensa. Cuan buen equipo seremos será determinado por lo firme que seamos".
Nadie le ha entregado el boleto a los playoffs de la temporada que se aproxima, pero si marcaron el primer paso que genera un nivel de optimismo que no ha existido desde que Miinnesota fue eliminado de la postemporada por los Lakers en las Finales de la Conferencia Oeste del 2004.
