TORONTO - El judoca mexicano, Isao Cárdenas, logró la medalla de bronce en la categoría de 90 kilogramos tras imponerse por medio de un ippon al chileno, Rafael Romo. Hasta ahí todo bien, una medalla más para la comitiva de México, otra presea merecida para uno de los cerca de 7,000 atletas que compiten en estos Juegos Panamericanos de Toronto 2015, lo normal en un evento de esta magnitud. Pero hay un detalle que hace que el logro del cubano naturalizado mexicano tenga una dimensión de tintes heroicos: ha logrado el metal con el menisco y el ligamento de su pierna izquierda rotos.
Así fue capaz de deshacerse del venezolano, Nelson Martínez, con un yuko y dos shido, antes de caer frente al subcampeón olímpico cubano Asley González tras recibir tres shido. Y en la lucha por el bronce, venció a Romo para repetir el resultado que logró en los Panamericanos de Guadalajara 2011. Lo hizo en 1:24 minutos, tiempo en que había tenido la oportunidad de marcar un wazari a su favor. Hasta el propio Cárdenas se mostró sorprendido por la rapidez de su hazaña.
"Fue más rápido de lo esperado. Es increíble, sé por qué lo digo", afirmó tras salir vencedor.
Sabía por qué lo decía, pero había estado en silencio hasta entonces. No podía mostrar un ápice de debilidad en su camino hacia el podio a pesar de llevar un mes con la rodilla infiltrada. Reconoció que le ha dolido durante la competición y se dio por satisfecho después de haber tomado una decisión que quizás le haya brindado la última medalla panamericana de su carrera.
"Pensaba en operarme pero me dijeron que si me operaba tenía para seis meses. Quién sabe si son mis últimos panamericanos. Estoy contento de tener medalla con esta lesión que no es fácil", esgrimió.
La lesión de Cárdenas se produjo durante el Gran Prix celebrado en Chile en marzo y con la mira puesta en los Panamericanos, hizo todo lo posible por seguir adelante sin pasar por el quirófano. Todo lo necesario para llegar a tono a la competición a pesar de las dolencias. Y a su lado, su padre, Alfonso Cárdenas, el culpable de haber sembrado y hecho florecer la semilla del judo en Isao.
"Mi padre en el deporte es lo máximo para mí. Estoy compitiendo por mi padre", apuntó con el bronce colgado.
Cárdenas, padre, ya fue un destacado judoca desde 1978, cuando se inició en Santiago de Cuba. En 1999, aceptó la invitación de México para formar a futuras promesas y así hizo. Isao tenía 11 años de edad cuando aterrizó en Guadalajara y siempre estuvo ligado a su progenitor, que entre sus cientos de alumnos, tuvo uno al que le inculcó sabiduría y una genética nacida para el judo.
El próximo obstáculo de Isao será el someterse a la operación en la rodilla. Ahora sí tendrá que cumplir los más de seis meses de recuperación, aunque lo hará con na medalla de bronce en su haber.
