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Iriarte

En sus mejores sueños Victoriano Santos Iriarte se había visto alzando la Copa del Mundo. Esa imagen recurrente fue el disparador que le hizo enviar un zurdazo magnífico al ángulo derecho del arquero argentino Juan Botasso en la final del Mundial de Uruguay, la tarde del 30 de julio de 1930.

La algarabía que invadió a los 68.346 espectadores en el Estadio Centenario fue total. El desborde de pasión se trasladó al terreno de juego, con un amago de invasión de campo por parte de particulares. La necesidad de abrazar a sus héroes y al protagonista del 3-2, quien dejaba vista para sentencia una de las finales más reñidas y emocionantes de todos los tiempos, se hizo presente. Los jugadores de la celeste estaban a menos de media hora de consagrarse los primeros campeones del mundo en la historia del fútbol.

'El canario' Santos Iriarte no sólo hizo felices con aquel golazo a los dos millones de uruguayos en el paisito, sino que le proporcionó motivo de orgullo inmortal a su Canelones natal y a su familia en Puerto de la Cruz, España.

Su apodo obedecía a su procedencia. Santos Iriarte era un sensacional puntero izquierdo de origen tinerfeño. Hijo de inmigrantes, su historia conecta dos culturas y sella de por vida la unión entre sudamericanos y españoles. Si La Boca en Argentina era el lugar en el que se radicaban los italianos del sur, Canelones, en Uruguay, había sido el sitio elegido por los españoles de las Islas Canarias para planificar su futuro.

Uruguay venció (4-2) a Argentina en la final del primer mundial y las imagenes del partido reflejan que para todo el mundo en el estadio, el match se decidió con aquel golazo de Santos Iriarte. Los restantes goles charrúas fueron obra de Dorado, Cea y Castro. Para la albiceleste marcaron Peucelle y Stábile, máximo goleador de la Copa.

La vigilia había sido desesperante para los argentinos, quienes habían recibido intensas presiones de parte de cientos de aficionados uruguayos durante los entrenamientos los días anteriores al choque decisivo contra el equipo dirigido por Alberto Suppicci, pero cierto es que el día del partido sólo un equipo tuvo la actitud y el impulso necesarios para conseguir el objetivo. El mítico Francisco 'Pancho' Varallo lo reconoció en una entrevista antes de morir en agosto de 2010.

Uruguay, primer campeón invicto de toda la historia al ganar los 4 partidos dio la vuelta olímpica acompañado por incluso niños. Las imágenes de los jugadores locales emocionados ante el izamiento de su bandera son un recuerdo imborrable. Todo había comenzado con aquel obús de Santos Iriarte, 'El canario'.