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José Altuve Jugador Más Valioso de la Liga Americana
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Giancarlo Stanton se convirtió en el primer jugador de los Marlins de Miami en ganar el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, aunque posiblemente reciba el galardón con otro uniforme.

El poderoso jardinero derecho de los peces, en medio de fuertes negociaciones de canje, se impuso en una cerradísima votación a Joey Votto, primera base de los Rojos de Cincinnati, por apenas dos puntos de diferencia.

José Altuve tras disparar jonrón J7 SCLA
AP Photo/David J. Phillip

Stanton obtuvo diez votos de primer lugar, diez de segundo y cinco de tercero, para totalizar 302 puntos, mientras que Votto quedó con 300, gracias a diez sufragios de primer lugar, nueve de segundo y cuatro de tercero.

Paul Goldschmidt, el único de los tres finalistas que estuvo en la postemporada, quedó en tercer puesto con 239 unidades.

Stanton, en su primera temporada saludable desde el 2011, encabezó las Grandes Ligas en jonrones (59) y carreras impulsadas (132).

Sus 59 bambinazos son la mayor cifra conseguida por toletero alguno desde que Barry Bonds impuso el récord absoluto de 73 vuelacercas para una temporada en el 2001.

La última vez que un jugador de un equipo perdedor se llevó el MVP fue Alex Rodríguez en el 2003, cuando jugaba para los Rangers de Texas. El último ganador del premio en un equipo perdedor de la Liga Nacional fue Andre Dawson en 1987 con los Cachorros de Chicago.

Donde se esperaba una lucha más cerrada era en la Liga Americana entre el venezolano José Altuve, de los Astros de Houston, y el novato Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York.

Sin embargo, el pequeño intermedista de los Astros recibió 27 votos de primer lugar y tres de segundo, para totalizar 405 puntos y dejar bien atrás al Juez, quien sumó 279. José Ramírez, de los Indios de Cleveland, quedó tercero con 237.

Giancarlo Stanton
AP Photo/Lynne Sladky

La consistencia mostrada durante todo el año por Altuve, líder de los bateadores (.346) y en hits (204) inclinó la balanza a su favor, pues aunque Judge encabezó el joven circuito en cuadrangulares (52), anotadas (128) y boletos (127), tuvo un profundo slump en el mes de agosto que lastimó sus números globales.

Lo único sorprendente en esta votación fue la diferencia entre los dos primeros. Eran tan parejos los argumentos a favor de uno y otro, que hubo quienes se aventuraron a pronosticar la posibilidad de un empate y la concesión de un premio compartido por ambos peloteros.

Altuve es el segundo jugador de los Astros en llevarse el premio, después que lo hiciera Jeff Bagwell en 1994.

El galardón es la guinda sobre el pastel para una temporada de ensueño del pequeño venezolano, campeón en la Serie Mundial.

Desde que comenzó la era de los comodines, sólo Altuve, Kris Bryant y Buster Posey se han llevado el MVP y el anillo de campeones en el mismo año.

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El más esperado y polémico de todos los premios que reparte la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés) es el de Jugador Más Valioso.

En primer lugar, porque no hay una definición clara de lo que significa ser "más valioso" y cada cual interpreta el término como mejor le parece.

¿Es más valioso el que mejores estadísticas individuales puso sobre la mesa?

¿O aquel cuya actuación fue clave en que su equipo avanzara a la postemporada?

¿Y qué culpa tiene alguien con los números más sobresalientes estar en un equipo malo, sin nadie que lo acompañe a tirar del carro?

Stanton Votto Goldschmidt JMV
AP PhotosGiancarlo Stanton de los Marlins, Joey Votto de los Rojos y Paul Goldschmidt de los Diamondbacks son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.
Por lo pronto, sabemos que el JMV de la Liga Nacional está entre Giancarlo Stanton, de los Marlins de Miami, Paul Goldschmidt, de los Diamondbacks de Arizona, y el canadiense Joey Votto, de los Rojos de Cincinnati.

Judge Ramirez Altuve JMV
AP PhotosAaron Judge de los Yankees, José Ramírez de los Indios y José Altuve de los Astros son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2017.
Y el de la Americana saldrá entre Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York, el venezolano José Altuve, de los campeones Astros de Houston, y el dominicano José Ramírez, de los Indios de Cleveland.

Vale aclarar que lo hecho en la postemporada por Goldschmidt, Judge, Altuve y Ramírez no cuenta absolutamente para nada en la definición de los galardones, pues la votación de la BBWAA cerró antes de que comenzaran los playoffs.

Las únicas estadísticas que cuentan son las de la campaña regular y basados en eso, Stanton, Goldschmidt y Votto, por el viejo circuito, y Altuve, El Juez y Ramírez, por el joven, fueron los que más votos recibieron de los periodistas.

Dustin Bradford/Getty ImagesNolan Arenado y Charlie Blackmon fueron dejados fuera de los finalistas en la Liga Nacional.
La primera injusticia aflora ante la ausencia de Charlie Blackmon y/o Nolan Arenado, ambos de los Rockies de Colorado, piezas fundamentales en la primera visita de su equipo a la postemporada desde el 2009.

Tratemos de meternos en la cabeza de algunos colegas. Hay quienes ven como hándicap que Blackmon y Arenado jueguen la mitad de sus partidos en el Coors Field de Denver, a una milla sobre el nivel del mar, donde la pelota vuela más que en cualquier otro parque.

¿Y? Allí juegan ellos y los otros 23 compañeros de su equipo y no todos pusieron grandes guarismos. El mérito de lo que hicieron nadie puede escatimárselo sobre la base de un argumento geográfico.

Quizás, el hecho de pertenecer a un mismo equipo -- y pasa muchas veces -- haya conspirado en su contra, como si se robaran votos entre sí, pero de todos modos, el que no estén ellos y sí aparezca Votto es injusto.

Blackmon fue líder de los bateadores (.331) de la Nacional y encabezó todo el béisbol en hits (213), triples (14) y anotadas (137).

Además, despachó 37 cuadrangulares y remolcó 104 carreras.

En promedio, anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, impulsadas y bases robadas, el jardinero central de los Rockies superó al primera base de Cincinnati, quien sólo tuvo más bases por bolas, promedio de embasamiento y WAR, esa sacrosanta estadística sabermétrica donde dos más dos no siempre es cuatro.

Señores sabermétricos que pretenden reinventar un deporte que nunca han jugado y que sólo ven a través de una computadora: búsquenme al primer fanático que diga ir al parque a ver al líder en WAR o de más alto OBP y les doy un premio.

Sólo en sus mentes pseudocientíficas, un jugador con menos average, imparables, extrabases de todo tipo, carreras anotadas y empujadas y almohadillas estafadas es mejor que uno que lo supera en cada uno de esos departamentos.

Las estadísticas del canadiense de los Rojos fueron incluso inferiores en casi todos los renglones que las de Arenado y del dominicano Marcell Ozuna, de los Marlins, quien no figura entre los finalistas tampoco.

Ozuna también logró mejores cifras que Goldschmidt en cuanto a jonrones, remolcadas y average, las tres ramas de la Triple Corona.

Giancarlo Stanton
Christian Petersen/Getty ImagesGiancarlo Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia de los Marlins en ganar el premio de JMV.
Entonces, el JMV del viejo circuito lo debería ganar, ante la ausencia de Blackmon, el poderoso jardinero derecho de Miami, líder absoluto en vuelacercas (59) e impulsadas (132).

Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia en ganar el premio, aunque podría recibirlo con otro uniforme, pues cada vez son más fuertes los rumores de canje que lo envuelven.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge encabezó la LA en HR (52, récord para debutantes), anotadas (128), BB (127), y además fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).
En la Americana, la extraordinaria campaña de Judge debería darle de golpe los premios de Novato del Año y Jugador Más Valioso.

¿Cómo podrían los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América ignorar a alguien que encabezó el joven circuito en jonrones (52, récord para debutantes), carreras anotadas (128) y bases por bolas (127)?

Que además, fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).

Para complacer también a los amantes de las estadísticas sabermétricas, El Juez tuvo el mayor WAR (8.8) del joven circuito y sí, fue líder en ponches (208), departamento que en el 2014 encabezó Mike Trout cuando ganó el primero de sus dos JMV.

El Juez tuvo posiblemente el debut más impresionante de cualquier pelotero en la historia y merece convertirse en el tercer jugador en archivar ambos galardones de MVP y Novato del Año, algo que anteriormente consiguieron Fred Lynn, de los Medias Rojas de Boston en 1975, y el japonés Ichiro Suzuki, con los Marineros de Seattle, en el 2001.

En los últimos 40 años, sólo tres jugadores de los Yankees han ganado el premio de JMV: Thurman Munson en 1976, Don Mattingly en 1985 y Alex Rodríguez, quien lo consiguió dos veces, en el 2005 y 2007.

El joven de 25 años fue la pieza fundamental en el renacer de una franquicia en pleno proceso de reconstrucción y que pocos esperaban ver en los playoffs tan pronto como esta campaña.

Judge tiene en Altuve a su rival más directo, con un pie y una pulgada menos de estatura que el de Nueva York, pero que crece hasta el infinito cuando entra a la caja de bateo.

Ganó su tercera corona de bateo (.346) y segunda en fila, además de conseguir su cuarta campaña consecutiva con más de 200 imparables, aunque con cifras inferiores a Judge en la mayoría de los otros departamentos.

El venezolano fue el alma de los Astros, echándose sobre sus hombros el peso del equipo, sobre todo durante la ausencia por lesión del puertorriqueño Carlos Correa, mientras que Ramírez, si bien fue fundamental para la Tribu, tiene números inferiores a Judge y Altuve y está de más en esta pelea.

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MIAMI -- ''Si Giancarlo Stanton llega a 60 jonrones, no hay quien le quite el MVP''.

Ese era el comentario generalizado en el Marlins Park el jueves, luego de que el toletero despachara sus cuadrangulares 58 y 59 de la temporada y quedara a un paso de incluirse en la exclusiva lista que integran Babe Ruth, Roger Maris, Sammy Sosa, Mark McGwire y Barry Bonds como los únicos en la historia con 60 o más bambinazos en una campaña.

Solamente Ruth, en 1927, y Maris, en 1961, consiguieron semejante cantidad, antes de la generación de los esteroides, entiéndase Bonds, McGwire y Sosa.

¿Qué diferencia hace un jonrón más para que Stanton sea considerado el Jugador Más Valioso en la Liga Nacional?

Esa fascinación inexplicable de los humanos por los números cerrados no puede restarle méritos a la labor del jugador de los Marlins de Miami, quien además de encabezar todo el béisbol en vuelacercas, va de co-líder en carreras impulsadas (129), empatado con Nolan Arenado. Además, es puntero en promedio de slugging, con .636.

Giancarlo Stanton -- Miami Marlins
Rob Carr/Getty ImagesSi Giancarlo Stanton sigue desforrando pelotas y logra convertirse en el primer bateador con 60 cuadrangulares desde el 2001, podría ser también el primer pelotero de la franquicia miamense en llevarse el codiciado galardón de JMV.

Aun cuando no lo logre, Stanton ha sido protagonista de la mejor historia individual del 2017 en su liga y negarle el premio sería una injusticia.

Nadie busca con esto restarle brillo al trabajo realizado por Paul Goldschmidt y J.D. Martínez, de los Diamondbacks de Arizona, o porArenado y Charlie Blackmon, de los Rockies de Colorado, los otros nombres que se mencionan cuando se habla del MVP del viejo circuito.

Todos han tenido campañas sobresalientes, como la ha tenido el dominicano Marcell Ozuna, también de los Marlins, con números muy parecidos a los cuatro anteriormente mencionados.

Pero lo de Stanton, más que sobresaliente, ha sido extraordinario, aunque algunos esgriman como argumento en su contra el hecho de que Miami no avanzó a la postemporada y terminó por octava campaña seguida con récord negativo.

El béisbol es un deporte colectivo. ¿Qué culpa tiene un jugador que el resto de sus compañeros no tire de la carreta con la misma fuerza que él?

Stanton hizo su trabajo, pero de él no depende que el cuerpo de pitcheo de los peces haya sido un desastre mayúsculo, que el bullpen haya desperdiciado 25 oportunidades de salvamentos, que de haberse concretado podían haber cambiado la suerte del equipo.

El que el equipo del candidato no haya avanzado a los playoffs no debería influir en la decisión de los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA), a menos que se establezca como criterio unificado.

Porque mientras el argumento se usa para algunos casos, se ignora en otros y sobran los casos de Jugadores Más Valiosos cuyos equipos no han clasificado a la fiesta de octubre.

No busquen muy lejos. Mike Trout fue el ganador del premio en la Liga Americana en el 2016 y Angelinos de Los Ángeles terminaron en el penúltimo lugar de la división del Oeste, con récord perdedor de 74-88.

En el 2003, cuando Alex Rodríguez ganó el primero de los tres premios de su carrera, los Texas Rangers tampoco fueron a ningún lado.

Barry Bonds se llevó el galardón en siete ocasiones, tres con los Pittsburgh Pirates y cuatro con los Gigantes de San Francisco.

En tres de ellas, sus equipos tampoco avanzaron, incluido el 2001, el año en que impuso el récord vigente de 73 cuadrangulares.

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Era demasiado temprano para una mañana de domingo, no sé, quizás las 6.30, cuando me despertó un mensaje en twitter de Miguel Deynes, un lector y amigo boricua que lleva béisbol del más puro en su torrente sanguíneo.

"Jorge, ¿es cierto que Joseíto tuvo un accidente?", decía el mensaje.

Deynes se refería a José Fernández, el estelarísimo lanzador cubano de los Marlins de Miami.

Aquí en Miami lo habíamos adoptado como tal, por llevar el mismo nombre y apellido que Joseíto Fernández, el autor de "La Guantanamera", la canción cubana más famosa en el mundo.

Jose Fernandez
Mike Ehrmann/Getty ImagesJosé Fernández falleció en un accidente de bote el 25 de septiembre de 2016 con 24 años recién cumplidos en Miami.
Por eso, cada vez que ponchaba a algún bateador rival, Yiky Quintana, la voz en español de los Marlins, decía: "Le cantó La Guantanamera".

"Jorge, ¿es cierto que Joseíto tuvo un accidente?" Al principio, no me percaté de toda la magnitud que encerraba la pregunta y por accidente entendí algún choque sin mayores consecuencias que alguna lesión que podría sacarlo dos o tres turnos de la rotación.

Pero ya abierto Twitter para responderle a Deynes, la avalancha de notificaciones con la peor de las noticias me despertó de golpe, dolorosamente brutal.

El corazón comenzó a latir a un ritmo inusualmente intenso, como si quisiera salirse del pecho.

José Delfín Fernández, el vencedor de cualquier obstáculo, había muerto esa madrugada en un absurdo accidente marítimo, con 24 años recién cumplidos.

En las dos décadas que llevo en Miami, nunca había visto tanta tristeza colectiva, como si hubieran arrancado a un familiar de cada casa.

Se había ido para siempre el ídolo risueño, el de la historia heroica de cuatro intentos por escapar de la isla-cárcel, el que se lanzó al mar en medio de la noche a rescatar a alguien caído al agua que resultó ser su propia madre.

El que debutó a destiempo, con 20 apenas 20 años y casi de casualidad, por las lesiones de otros abridores más establecidos y terminó siendo el número uno indiscutido de la rotación y Novato del Año de la Liga Nacional.

El que regresó de la operación Tommy John con energías renovadas y multiplicaba la asistencia cada vez que lanzaba en un Marlins Park erigido fortaleza inexpugnable para sus rivales cuando él subía a la lomita.

El que cinco noches antes había hecho alarde de poderío al dejar sin carreras y con 12 ponches en ocho innings a los Nacionales de Washington para llevarse por 1-0 la que nadie imaginaba sería la última victoria de su carrera.

De pronto, ya no estaba más. Los miamenses comprendimos de la peor manera posible cómo se sintió Puerto Rico en aquel abrupto amanecer del 1 de enero 1973, cuando conocieron la noticia de la muerte de su astro Roberto Clemente.

Así nos sentimos en la Capital del Sol, cubierta de pronto por una sombra de tristeza que un año después sigue ahí.

José Fernandez tributo
Jasen Vinlove/USA TODAY SportsLos Marlins le rindieron tributo a su fallecido lanzador en una emotiva ceremonia en el Marlins Park.
Los Marlins terminaron por desplomarse en la última semana de la temporada y aún no habían terminado de recoger sus pedazos cuando los sorprendió la llegada de la primavera y la campaña del 2017.

Todos con un parche del número 16 en sus camisas, prometieron rendirle tributo a su compañero de la mejor manera que podían: jugando fuerte, entregándose cada día.

Y lo han hecho, créanme que sí, aunque sus resultados en la tabla de posiciones no lo reflejen en su totalidad.

Los muchachos han ganado juegos milagrosos, han batallado hasta el último out y llegaron a estar cerca del sueño de los playoffs apenas un mes antes del final del calendario, hasta que las fuerzas cedieron al cansancio en una temporada llena de lesiones que obligó a una sobrecarga de trabajo a los pocos que lograron mantenerse saludables.

El público aplaude y agradece ese esfuerzo, mientras que a la hora de hacer balance de lo que ha sido el 2017, los fanáticos se preguntan insistentemente que habría pasado con estos Marlins "si hubiera estado Joseíto".

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Derek Jeter
AP Photo/Brandon WadeLos miembros del Salón de la Fama Tany Pérez y Andre Dawson, Jeff Conine y el exmanager Jack McKeon, todos en funciones de asesores, fueron despedidos por el aún presidente David Simpson, siguiendo instrucciones de Jeter y compañía.
La era Jeter no ha comenzado oficialmente para los Marlins de Miami, pero ya rodaron las primeras cabezas en la franquicia.

Los miembros del Salón de la Fama de Cooperstown Tany Pérez y Andre Dawson, Jeff Conine, único integrante de los dos equipos de los Marlins campeones en las Series Mundiales de 1997 y el 2003, y el ex manager Jack McKeon, todos en funciones de asesores especiales de la organización, fueron despedidos por el aún presidente David Simpson, siguiendo instrucciones de Jeter y compañía.

Al parecer, la cuchilla viene bajita, como añoraba la fanaticada que lleva años clamando por salir de Jeffrey Loria y su entorno para dar paso a nuevas esperanzas.

Pero arrancar la limpieza con leyendas, con figuras que el público identifica con lo mejor de la historia de Miami, parece una movida cuando menos, carente de tacto.

La lógica indicaba que con Loria se irían Sampson, el gerente Mike Hill, quizás el manager Don Mattingly, los encargados del departamento de cazatalentos incapaces de cazar un solo talento, preparadores físicos que no preparan a nadie y de ahí la epidemia de lesiones que no termina...en fin, lo que tenía una incidencia directa e inmediata en el mal funcionamiento de la franquicia desde las Ligas Menores.

En sus puestos de asesores especiales, Pérez, Dawson, Conine y McKeon eran imagen, más que nada. Quizás lo único positivo de una imagen negativa generalizada.

Eran de los pocos puentes que existían con la comunidad y su demolición repentina e inesperada duele de alguna forma.

El colega Jorge Ebro, del periódico local miamense El Nuevo Herald, afirmaba que Jeter debió dar la cara y echar a los implicados frente a frente, luego explicar la motivación para desprenderse de sus servicios, en lugar de comisionar para la desagradable tarea del despido a Sampson, otro que debe irse más temprano que tarde.

Coincido plenamente con Ebro. Quizás simplemente se trate de un plan de ahorros del cual la salida de estas leyendas es apenas el primer paso.

Pero Jeter debe entender que su llegada a Miami ha sido tomada exageradamente por la fanaticada como algo casi mesiánico, como una luz en medio de un período demasiado largo y oscuro, donde las puñaladas en la espalda del público estaban a la orden del día.

Entonces, este actuar tangencial, sin hablar claro y de frente, levanta demasiadas suspicacias en una comunidad con muchas heridas, algunas de ellas aún abiertas.

Sus razones tendrá para haber tomado esta decisión, aunque a los ojos del simple mortal, sus primeros disparos dieron en blancos equivocados.

¿Qué es lo próximo? ¿Revertir quizás la decisión de Loria de retirar el número 16 de José Fernández, aprovechando que todavía no se ha realizado una ceremonia oficial al respecto?

El Capitán tiene una oportunidad extraordinaria de hacer algo grande en una ciudad que lo reciben a él y a sus socios con los brazos abiertos.

Ojalá sea capaz de darse cuenta de lo que ello significa y no la desaproveche.
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Giancarlo Stanton
Jeff Curry/USA TODAY SportsEl toletero Giancarlo Stanton ha sido una de las estrellas de los Marlins gracias a que ha podido mantenerse saludable toda la temporada.
Aunque todavía la tienen difícil, si los Marlins de Miami consiguen colarse en la postemporada habrán protagonizado uno de los mayores milagros deportivos de todos los tiempos.

No comparen a estos Marlins con los del 2003, aquellos que empezaron con el pie izquierdo y terminaron ganando la Serie Mundial.

Aquellos rebosaban talento (Iván Rodríguez, Miguel Cabrera, Mike Lowell, Dontrelle Willis, Josh Beckett, Brad Penny, Derrek Lee, Luis Castillo, Alex González, Ugueth Urbina, Jeff Conine) y sólo necesitaban de una mano que los guiara al éxito, como ocurrió con la llegada de Jack McKeon al puente de mando.

No, el equipo de este año es distinto. Ni el presidente del partido de los optimistas hubiera apostado un centavo por los Marlins del 2017, que con una guerrilla llena de remiendos tiene soñando a sus fanáticos en el sur de la Florida.

Un equipo que comenzó la temporada tratando de recoger todavía los pedazos de la tragedia de la muerte de su astro José Fernández y con más interrogantes que respuestas no era favorito ni para sus propios aficionados.

Rosario de calamidades

La desesperanza se agudizó pronto, cuando comenzaron a caer como moscas varias piezas supuestamente claves dentro del equipo, algunas por lesiones, otras por bajo rendimiento, que llevaron a los Marlins a tener un mes de mayo infame, de los peores de su historia, con 18 derrotas en 28 juegos.

Martin Prado
Rob Foldy/Getty ImagesEl capitán Martin Prado empezó en la lista de lesionados y poco después de regresar se despidió por el resto de la campaña.
Su capitán Martín Prado, el antesalista de excelsa defensa, empezó en la lista de lesionados y poco después de regresar se despidió por el resto de la campaña.

El primera base Justin Bour, en la que parecía su temporada de consagración, también lleva tiempo fuera, aunque hay una esperanza ligera de que regrese en septiembre.

Tres de los cinco integrantes originales de la rotación abridora en el inicio de la temporada tampoco están.

Steve Mitchell-USA TODAY SportsEdinson Volquez no ganó su primer juego hasta el 29 de mayo, después de siete derrotas seguidas. Y cuando empezaba a encontrar su paso, con un no hitter incluido, se lesionó el codo y posiblemente este sea el final de su carrera.
El veterano dominicano Edinson Vólquez, contratado en el invierno para ser el primer pitcher del staff abridor, no ganó su primer juego hasta el 29 de mayo, después de siete derrotas seguidas.

Y cuando empezaba a encontrar su paso, con un juego sin hits ni carreras, incluido, se lesionó el codo y posiblemente este sea el final de su carrera.

Además de Volquez, no están más el zurdo taiwanés Wei-Yin Chen y el derecho Tom Koehler, dos de los cinco integrantes de la rotación original al inicio de la campaña.

Chen se lesionó desde el 5 de mayo y Koehler fue dado de baja por pobre rendimiento.

Adam Conley, otro de los abridores del quinteto original, tuvo que ser bajado a las Menores y sólo después de su regreso se ha comportado a la altura de las circunstancias.

Solamente Dan Straily ha estado a tiempo completo como puntal de una rotación improvisada que ha deparado más de una grata sorpresa.

Jose Urena
Robert Mayer/USA TODAY SportsJose Ureña, un hombre que ni siquiera se sabía en los entrenamientos primaverales si comenzaría la temporada en el equipo o si era enviado a las Menores, suma 12 victorias, entre los mejores de la Liga Nacional.
El derecho dominicano José Ureña, un hombre que ni siquiera se sabía en los entrenamientos primaverales si comenzaría la temporada en el equipo o si era enviado a las Menores, suma 12 victorias, entre los mejores de la Liga Nacional.

Vance Worley, el cubano Odrisamer Despaigne, Justin Nicolino, Chris O´Grady (también lesionado tras causar muy buena impresión) y Jeff Locke han sido varias de las "curitas" para remendar la rotación abridora, en el cuerpo de relevistas también ha dado alguna que otra grata sorpresa, como el diestro Drew Steckenrider o el zurdo dominicano Jarlin García.

Ante semejante panorama, la gerencia empezó a desprenderse de algunas piezas para aligerar la carga de cara al proceso de venta que está casi finiquitado.

El cubano Adeiny Hechavarria, campocorto titular en los últimos años, fue enviado a cambio de casi nada a los Rays de Tampa Bay, pero cuando parecía que el equipo había encontrado a su sustituto en el novato J.T. Riddle, este también quedó fuera hasta el 2018 por una lesión, quedando la posición en manos del venezolano Miguel Rojas.

El cerrador A.J. Ramos fue canjeado a los Mets de Nueva York y David Phelps a los Marineros de Seattle, con lo que el bullpen perdió a sus dos hombres de los innings finales.

Las esquinas del cuadro también han sido remendadas con Derek Dietrich en la antesala, mientras que Tyler Moore y el venezolano Tomas Telis, tercer cátcher del equipo, se comparten la defensa de la inicial.

Pasito a pasito, suave, suavecito

Marlins Outfielders
Steve Mitchell/USA TODAY SportsLos jardineros de los Marlins han sido de los más productivos en esta temporada en Grandes Ligas.
Sólo su trío de jardineros (Giancarlo Stanton, Christian Yelich y Marcell Ozuna), su segunda base Dee Gordon y el receptor J.T. Realmuto se han mantenido saludables a lo largo del año.

Tras un comienzo lento, en que debió ser movido del cuarto al segundo turno, y tras un pequeño ajuste en el plato con inmensos dividendos, Stanton se ha convertido en una máquina infernal de conectar jonrones, justificando finalmente su megacontrato de 325 millones de dólares.

El dominicano Ozuna ha tenido la mejor campaña de su carrera y ya superó por primera vez los 30 jonrones y las 100 remolcadas.

En torno a los oportunos batazos de estos dos hombres, comenzó un proceso de recuperación a partir de junio, imperceptible en sus inicios, hasta que finalmente los Marlins volvieron a tener hace apenas una semana atrás, récord ganador por primera vez desde abril.

Brad Ziegler asumió el papel de cerrador tras la partida de Ramos y desde entonces ha convertido sus nueve oportunidades de salvamentos sin permitir carreras en 12 salidas en todo el mes de agosto, para liderar a un bullpen que ha trabajado más de 480 innings, el segundo en todas las Grandes Ligas.

De pronto, las cosas empezaron a salir bien y desde el 1 de junio, Miami ha jugado para balance de 46 victorias y 35 derrotas.

A falta de dos juegos en agosto, los Marlins exhiben balance de 66-65 y podrían entrar a septiembre con récord positivo por primera vez desde el 2009.

Calendario favorable en la recta final

De los 31 partidos que les restan en el calendario, 17 son en casa y 18 son contra equipos de récord perdedor: Filis de Filadelfia (7), Bravos de Atlanta (8) y los Mets (3).

Les quedan duras porfías como visitantes en Arizona y Colorado, pero son los Diamondbacks y los Rockies justamente los dos equipos que ahora mismo comandan la lucha por los comodines, así que esos enfrentamientos, así como tres pendientes contra los Cerveceros de Milwaukee en Miami, podrían ser la clave en el destino final del equipo.

Además, Rockies y Diamondbacks tienen seis juegos pendientes entre ellos, en los que pueden despedazarse entre sí para beneficio de los Marlins.

A eso súmenle que a Colorado le restan siete encuentros contra la aplanadora de los Angeles Dodgers, el equipo con mejor marca en todas las Grandes Ligas, que también deberá jugar seis veces ante Arizona.

Los Cerveceros, en tanto, también por encima de Miami en la batalla del wildcard, deberán chocar cuatro veces con los Nacionales de Washington, el equipo con el segundo mejor récord del viejo circuito, siete con los Cachorros de Chicago, líderes de la división central, y tres contra los Cardenales de San Luis, otro que no ha tirado la toalla y tiene probabilidades de clasificación.

El camino para la tropa de Don Mattingly es cuesta arriba, como si se tratara de una guerrilla que lucha contra ejércitos bien armados.

Pero con los jonrones de Stanton y una resistencia a prueba de balas hasta el último out de cada juego, estos Marlins han hecho tanto ruido ya que son plato obligado en el menú de cualquier conversación beisbolera.

Entonces, se vale soñar.
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Sí, ya sé que lo más probable es que los Marlins de Miami no lleguen a la postemporada y que ese es un criterio que influye mucho a la hora de votar, pero no por eso debemos descartar a Giancarlo Stanton como candidato al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.

Por primera vez en sus ocho años de carrera, Stanton ha estado totalmente saludable, lo que le ha permitido mostrarle al mundo su verdadero potencial, con un paso ofensivo que pudiera llevarlo, o al menos acercarlo, a la extraordinaria cifra de 60 cuadrangulares.

Solamente Babe Ruth, en 1927, y Roger Maris, en 1961, consiguieron semejante cantidad, antes de la generación de los esteroides, entiéndase Barry Bonds, Mark McGwire y Sammy Sosa.

Hacerlo en estos tiempos, en que la vigilancia contra el uso de sustancias prohibidas se ha extremado en el béisbol, le da más valor a esa hazaña.

Giancarlo Stanton -- Miami Marlins
Rob Carr/Getty ImagesSi Giancarlo Stanton sigue desforrando pelotas y logra convertirse en el primer bateador con 60 cuadrangulares desde el 2001, podría ser también el primer pelotero de la franquicia miamense en llevarse el codiciado galardón de JMV.
Hasta los juegos del miércoles, el jardinero derecho de los Marlins encabezaba las Grandes Ligas en bambinazos (46), en slugging (.646) y en OPS (1,026), en tanto iba segundo en impulsadas (99) y en anotadas (95) en el viejo circuito.

Para quienes gustan de las estadísticas sabermétricas, su WAR de 5.7 es el tercero mejor de la Nacional.

Pero no sólo con el madero ha sido inmenso el poderoso jugador, pues a la defensa se ha lucido también.

Su porcentaje de fildeo (.984) es el más alto de toda su carrera, con cuatro errores en 114 juegos, con el factor de rango más alto entre todos los patrulleros derechos (2.24) de su liga, que le ha permitido capturar pelotas imposibles que parecían extrabases seguros.

Con Bryce Harper fuera de carrera debido a la lesión de la que no se sabe cuándo regresará y con el supernovato de Dodgers de Los Angeles también en la lista de inhabilitados, las posibilidades del jugador de Miami crecen exponencialmente.

En su contra podría alegarse, además de la probable no clasificación de su equipo a los playoffs, el hecho de haber conseguido esos extraordinarios números como segundo bate, sin asumir su responsabilidad como cuarto palo en el orden.

La idea de colocarlo como segundo fue del manager Don Mattingly, en un momento en que el slugger atravesaba un mal momento a inicios de campaña.

Era una manera de restarle presión para ayudarlo a salir del slump. Y si bien es cierto que hace tiempo Stanton debió dar el paso al frente y exigir su vuelta a un puesto de más responsabilidad, sobre todo después de la lesión de Justin Bour, también es una realidad que la decisión de moverlo es de Mattingly, quien ha decidido mantenerlo como segundo.

Es muy probable que de tercero o cuarto ya hubiera superado hace rato el centenar de carreras impulsadas, para mayor beneficio para el equipo, pero sus cifras no dejan de ser sobresalientes y merecedoras de consideración para el MVP.

A fin de cuentas, la clave en sus resultados no está en ocupar el segundo turno, sino en hacer ajustes en el plato, con una forma más cerrada, el pie delantero más metido hacia home, con lo cual ha evitado caer en la tentación de perseguir pelotas fuera de la zona, que tanto daño le hacían.

Por aquello de equipos a los playoffs, Nolan Arenado, de los Rockies de Colorado, y Paul Goldschmidt, de los Diamondbacks de Arizona, podrían tener ventaja en el criterio de los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA).

Pero si Stanton sigue desforrando pelotas como poseído por el espíritu de Hércules y logra convertirse en el primer bateador con 60 cuadrangulares desde el 2001, podría ser también el primer pelotero de la franquicia miamense en llevarse el codiciado galardón de MVP.
Rafael
AP Photo/Wilfredo LeeRafael "Felo" Ramírez, el legendario narrador en español de los Marlins, y quien fue exaltado al Salón de la Fama del béisbol en 2001, falleció este lunes a los 94 años.
"Echa pa´cá, que te voy a contar un chiste". Así, invariablemente, me saludaba Felo Ramírez cada vez que nos encontrábamos en el Marlins Park antes de que comenzaran los juegos que él narraba con ese chorro de voz inconfundible que nunca mermó con los años.

No sé si se aprendió la colección completa de Alvarez Guedes, pero siempre tenía un chiste listo para disparar como un francotirador.

Eso sí, había que afinar el oído, porque de la misma manera que su voz se escuchaba como un cañonazo cuando describía un jonrón, era de hablar bajito, casi inaudible, en una simple conversación. Qué contraste, ¿no?

Miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, 94 años de edad y más de siete décadas detrás del micrófono le hacían valedero ya del título de Don Felo, como le llamaban muchos colegas de otros países, donde su voz también se paseó contando las hazañas del diamante, como Puerto Rico o Venezuela.

Pero como nosotros los cubanos tuteamos hasta al Papa, para mí era simplemente Felo, el viejito noble, sonriente y de lento andar, en quien parecen haberse inspirado para dibujar el personaje de la película de animados UP!.

Algunos jóvenes que merodeaban el palco de prensa del Marlins Park siempre lo buscaban para divertirse con él o, hablando en buen cubano, joder un poco con el venerable anciano.

"Felo, tú siempre estás rodeado de jóvenes", le comenté una vez, mientras disfrutaba de decenas de imágenes trabajadas con photoshop en las paredes de su cabina de transmisión, donde se le veía lo mismo montando un caballo en el Oeste con John Wayne, que vestido de monje tibetano y conversando con el Dalai Lama.

"¿Y qué le voy a hacer?", me respondió mordaz. "Desde hace años yo siempre soy el más viejo de cualquier grupo que esté. El día que eso no pase ¿sabes lo que quiere decir? Que me morí", agregó riéndose y pasándose el dedo por el cuello como si fuera un cuchillo.

Pero más allá de bromas y chistes, lo que era un verdadero espectáculo era cuando Felo comenzaba a contar anécdotas, las tantas y tantas que atesoró en una carrera tan larga como la suya.

Era como ir a un encuentro con la historia, revivir las glorias del béisbol y del boxeo, pues tanto conocía las interioridades del deporte de las bolas y los strikes, como del arte de los golpes y las fintas.

Escucharlo hablar de Minnie Miñoso, de Roberto Clemente, de Muhammed Alí y de otras muchas legendarias figuras era como ver una película, por la claridad de los detalles que contaba Felo y que yo trataba de absorber con la misma avidez de un niño a quien una vieja tía le cuenta historias infantiles.

Triste, muy triste, lo vi los días posteriores al 25 de septiembre pasado, cuando murió José Fernández.

"Es como cuando murió Clemente, pero peor. Al menos Clemente ya había tenido una carrera inmensa. Este muchacho apenas estaba empezando y ahora nunca sabremos a dónde hubiera llegado", me comentó.

Y a pesar de tantas glorias esparcidas por otras tierras, llevaba a Cuba bien dentro, con dolor.

Cuando Cuba regresó en el 2014 a la Serie del Caribe como invitada, después de más de medio siglo de ausencia, me sorprendió su reacción, en medio del entusiasmo que generó entre la mayoría de los fanáticos el acontecimiento.

"Eso es una vergüenza. Ellos fueron los que acabaron con la pelota profesional, los que impidieron a sus jugadores poder venir aquí. Ahora están tratando de acercarse por necesidad", dijo refiriéndose al régimen castrista que gobierna Cuba desde 1959.

Así fue el Felo Ramírez que conocí. Jovial, enciclopédico, vertical ante la dictadura de su Patria, un poco de todo para conformar al gran ser humano que fue.

Descansa en paz, Felo. Están ganando los Marlins y el show debe continuar.
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Con su cuadrangular número 43 del año, Giancarlo Stanton ya es dueño del récord de más jonrones para una temporada en la franquicia de los Marlins de Miami y va en camino hacia la marca de 60.

Pero es probable que sus próximos bambinazos los dispare para otro equipo diferente al de Miami, tras superar el proceso de waivers y despertar el interés de al menos cuatro novenas.

La decisión de cambiar a Stanton a otro equipo es complicada, complicadísima, con muchas aristas que van desde lo económico y lo pragmático, hasta lo humano y lo sentimental.

Dueño del mayor contrato en la historia del deporte ($325 millones por 13 campañas), al poderoso bateador le quedan por cobrar 295 millones por los próximos diez años.

Eso es más que los megacontratos que en su momento recibieron Alex Rodríguez, Miguel Cabrera, Albert Pujols, Robinson Canó, Joey Votto, David Price, Clayton Kershaw, Prince Fielder, Max Scherzer y Zack Greinke, los diez jugadores con pactos superiores a los 200 millones en la historia de Grandes Ligas.

Aunque el dueño Jeffrey Loria le concedió la rara gracia de una cláusula de no cambio, ese parece ser un tema negociado y superado desde hace rato por las partes y el toletero habría aceptado la posible partida a otros lugares.

El jardinero derecho de los Marlins no está totalmente a gusto en la Capital del Sol, donde a pesar de su gran campaña, no se le reconoce como es debido y es blanco de críticas y burlas, según contó su compañero de equipo Dee Gordon, momentos después de que Stanton botara su pelota número 43 del 2017.

Su convenio está estructurado de una manera que puede ser ganancia para todo el mundo, desde el jugador, hasta el equipo, pues el dinero no está repartido equitativamente por año, a razón de 25 millones por temporada, sino que la parte gorda del billete quedó para los siete tramos finales, con la posibilidad de que Stanton se salga después de seis campañas y vaya a buscar un nuevo megapacto en la agencia libre.

Giancarlo Stanton
Mark Brown/Getty ImagesGiancarlo Stanton, que es dueño del mayor contrato en la historia del deporte ($325 millones por 13 campañas), le quedan por cobrar 295 millones por los próximos diez años.
Lo que esperaba Loria es que tuviera desde el principio ese rendimiento extraordinario del 2017. De haber sido desde el inicio del contrato un habitual productor de 40 jonrones y 100 carreras, eso le habría permitido cobrar unos 100 millones del actual pacto y luego salirse para buscar otro posiblemente tan grande como el de los 325 millones que le dieron los Marlins.

Fue una estrategia en la que Loria, quien se ha distinguido por lo tacaño, mostraba su voluntad de abrir la billetera y luego le dejaba al jugador el papel del malo de la película, si optaba por abandonar Miami.

Pero el dueño no contó con el rosario de lesiones que limitó a su jugador, quien solamente este año ha disfrutado a plenitud de su mejor salud.

¿Por qué deberían los Marlins salir de él ahora?

No hay en la actualidad en todo el béisbol un bateador más caliente que Stanton y aparte de lo que representaría quitarse ese pesado fardo financiero de encima, al superar el proceso de waivers, los Marlins están en condiciones de negociar con cualquier equipo sin restricciones, como si se tratara del período previo al 31 de julio.

Eso le permitiría al equipo pedir "la Meca y la seca" a cambio por un bateador que ahora mismo podría ser decisivo en las aspiraciones de aquellos con posibilidades de ganar la Serie Mundial y reconstruir la pobre finca con que cuentan los Marlins en las Menores, tal como hicieron los Yankees el año pasado al salir de Aroldis Chapman y Andrew Miller.

Si por Chapman y Miller Nueva York pasó a tener una de las mejores granjas de todo el béisbol, ni hablar lo que podría Miami conseguir por un bateador que se proyecta para una carrera de más de 600 bambinazos que lo llevarían hasta el Salón de la Fama de Cooperstown.

Además, los nuevos dueños se encontrarían a su llegada una holgura financiera para empezar a reformar la plantilla con mejor balance, enfocado sobre todo en la mejora del cuerpo de pitcheo, hasta tanto se renegocie en el 2020 el mal contrato de televisión actual.

La cosa sería negociar con el equipo más indicado, el que tenga mucho para dar a cambio y la disposición de hacerlo, para no cometer el mismo error que en canjes anteriores, como el del campocorto Adeiny Hechavarría -- por poner un ejemplo y salvando las distancias -- prácticamente regalado a los Rays de Tampa Bay a cambio de poco o nada.

Sí, reconozco que suena duro a corto plazo, sobre todo para una fanaticada que por años ha recibido golpes demoledores de una gerencia cruel, por usar un término suave.

Pero a mediano y largo plazo la movida podría traer muy buenos dividendos para un futuro que por ahora luce hipotecado.

¿Por qué deberían los Marlins mantenerlo en sus filas por ahora?

Aquí entramos en la parte sentimental y humana. Aunque el equipo no va a ningún lado en el 2017, la gente, los seguidores fieles que van cada noche al Marlins Park, aunque no sean muchos, merecen disfrutar hasta el final del espectáculo que Stanton está dando ahora mismo.

Colocar al jugador en la lista de waivers es muchas veces una estrategia de los equipos para ver el interés que generan en el mercado y en consecuencia, actuar ahora o más adelante.

Ya se sabe que Stanton será codiciado cada vez que sea puesto en la vitrina y las posibilidades de reconstrucción a partir de su canje siempre estarán latentes.

Entonces, no hay por qué apurarse. Todavía quedan tres años antes de que Stanton llegue a la mitad de su contrato y pueda optar por salirse en busca de la agencia libre.

El tiempo ahora está a favor de los Marlins, a menos de que Loria quiera despedirse de Miami con una estocada final al corazón de los fanáticos.
El béisbol no le es ajeno a Michael Jordan.

Luego de incursionar sin éxito como jugador en 1994 en el deporte de las bolas y los strikes, el ícono del baloncesto de la NBA regresa al béisbol ahora como dueño minoritario dentro del grupo de inversionistas que comprará a los Marlins de Miami.

Jordan es uno de los hombres de negocios que unieron sus fuerzas en torno al financista Bruce Sherman y al ex capitán de los Yankees de Nueva York Derek Jeter para hacerse de los Marlins al precio de 1,200 millones de dólares.

Michael Jordan, Derek Jeter
Noah K. Murray/USA TODAY SportsLa combinación Michael Jordan-Derek Jeter como parte del nuevo grupo de dueños de los Marlins de Miami despierta muchas ilusiones en la fanaticada del sur de la Florida.

La combinación Jeter-Jordan despierta muchas ilusiones en la fanaticada del sur de la Florida.

En primer lugar, porque sale del panorama de una buena vez Jeffrey Loria, uno de los personajes más odiados por la comunidad.

Y sobre todo, porque tanto Jeter, como Jordan, fueron hombres que como atletas respetaron sus respectivos deportes a su máxima expresión.

La esperanza ahora es que continúen haciéndolo de igual forma desde el papel de propietarios, aunque en el caso del ex basquetbolista, no le ido muy bien con los Charlotte Hornets, equipo de la NBA del cual es el dueño principal.

Aunque la cara más visible será el ex campocorto de los Yankees, la presencia de Jordan en el grupo tiene un impacto mediático igualmente importante.

La gente quiere que los dueños sean hombres de deporte, que conozcan los entresijos del juego y tengan el prestigio para exigir entrega total a sus subordinados.

Los seguidores de los Marlins están cansados de propietarios que sólo ven la parte comercial, el negocio en sí que les permita llenarse los bolsillos de plata, olvidándose de que son los fanáticos con su presencia en el estadio quienes fomentan gran parte de sus ganancias.

Ojo: la inminente llegada del grupo de Jeter y Jordan no significa que de inmediato veremos a los Marlins compitiendo por la corona en la Serie Mundial.

Viene ahora un proceso de reordenamiento que pasa por el contrato de los derechos de transmisión televisa, una de las fuentes más importantes de ingresos de las franquicias.

Miami tiene el peor contrato televisivo entre los 30 equipos de las Grandes Ligas y no podrán negociarlo hasta que expire el actual en el 2020.

Pero si además de la salida de escena de Loria, se mantiene el actual núcleo de la plantilla, la gente debe responder con mayor asistencia al parque de pelota en la Pequeña Habana, para darle un voto de confianza a los nuevos propietarios en la nueva tarea que se les avecina.
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