Derek Jeter
AP Photo/Brandon WadeLos miembros del Salón de la Fama Tany Pérez y Andre Dawson, Jeff Conine y el exmanager Jack McKeon, todos en funciones de asesores, fueron despedidos por el aún presidente David Simpson, siguiendo instrucciones de Jeter y compañía.
La era Jeter no ha comenzado oficialmente para los Marlins de Miami, pero ya rodaron las primeras cabezas en la franquicia.

Los miembros del Salón de la Fama de Cooperstown Tany Pérez y Andre Dawson, Jeff Conine, único integrante de los dos equipos de los Marlins campeones en las Series Mundiales de 1997 y el 2003, y el ex manager Jack McKeon, todos en funciones de asesores especiales de la organización, fueron despedidos por el aún presidente David Simpson, siguiendo instrucciones de Jeter y compañía.

Al parecer, la cuchilla viene bajita, como añoraba la fanaticada que lleva años clamando por salir de Jeffrey Loria y su entorno para dar paso a nuevas esperanzas.

Pero arrancar la limpieza con leyendas, con figuras que el público identifica con lo mejor de la historia de Miami, parece una movida cuando menos, carente de tacto.

La lógica indicaba que con Loria se irían Sampson, el gerente Mike Hill, quizás el manager Don Mattingly, los encargados del departamento de cazatalentos incapaces de cazar un solo talento, preparadores físicos que no preparan a nadie y de ahí la epidemia de lesiones que no termina...en fin, lo que tenía una incidencia directa e inmediata en el mal funcionamiento de la franquicia desde las Ligas Menores.

En sus puestos de asesores especiales, Pérez, Dawson, Conine y McKeon eran imagen, más que nada. Quizás lo único positivo de una imagen negativa generalizada.

Eran de los pocos puentes que existían con la comunidad y su demolición repentina e inesperada duele de alguna forma.

El colega Jorge Ebro, del periódico local miamense El Nuevo Herald, afirmaba que Jeter debió dar la cara y echar a los implicados frente a frente, luego explicar la motivación para desprenderse de sus servicios, en lugar de comisionar para la desagradable tarea del despido a Sampson, otro que debe irse más temprano que tarde.

Coincido plenamente con Ebro. Quizás simplemente se trate de un plan de ahorros del cual la salida de estas leyendas es apenas el primer paso.

Pero Jeter debe entender que su llegada a Miami ha sido tomada exageradamente por la fanaticada como algo casi mesiánico, como una luz en medio de un período demasiado largo y oscuro, donde las puñaladas en la espalda del público estaban a la orden del día.

Entonces, este actuar tangencial, sin hablar claro y de frente, levanta demasiadas suspicacias en una comunidad con muchas heridas, algunas de ellas aún abiertas.

Sus razones tendrá para haber tomado esta decisión, aunque a los ojos del simple mortal, sus primeros disparos dieron en blancos equivocados.

¿Qué es lo próximo? ¿Revertir quizás la decisión de Loria de retirar el número 16 de José Fernández, aprovechando que todavía no se ha realizado una ceremonia oficial al respecto?

El Capitán tiene una oportunidad extraordinaria de hacer algo grande en una ciudad que lo reciben a él y a sus socios con los brazos abiertos.

Ojalá sea capaz de darse cuenta de lo que ello significa y no la desaproveche.
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Giancarlo Stanton
Jeff Curry/USA TODAY SportsEl toletero Giancarlo Stanton ha sido una de las estrellas de los Marlins gracias a que ha podido mantenerse saludable toda la temporada.
Aunque todavía la tienen difícil, si los Marlins de Miami consiguen colarse en la postemporada habrán protagonizado uno de los mayores milagros deportivos de todos los tiempos.

No comparen a estos Marlins con los del 2003, aquellos que empezaron con el pie izquierdo y terminaron ganando la Serie Mundial.

Aquellos rebosaban talento (Iván Rodríguez, Miguel Cabrera, Mike Lowell, Dontrelle Willis, Josh Beckett, Brad Penny, Derrek Lee, Luis Castillo, Alex González, Ugueth Urbina, Jeff Conine) y sólo necesitaban de una mano que los guiara al éxito, como ocurrió con la llegada de Jack McKeon al puente de mando.

No, el equipo de este año es distinto. Ni el presidente del partido de los optimistas hubiera apostado un centavo por los Marlins del 2017, que con una guerrilla llena de remiendos tiene soñando a sus fanáticos en el sur de la Florida.

Un equipo que comenzó la temporada tratando de recoger todavía los pedazos de la tragedia de la muerte de su astro José Fernández y con más interrogantes que respuestas no era favorito ni para sus propios aficionados.

Rosario de calamidades

La desesperanza se agudizó pronto, cuando comenzaron a caer como moscas varias piezas supuestamente claves dentro del equipo, algunas por lesiones, otras por bajo rendimiento, que llevaron a los Marlins a tener un mes de mayo infame, de los peores de su historia, con 18 derrotas en 28 juegos.

Martin Prado
Rob Foldy/Getty ImagesEl capitán Martin Prado empezó en la lista de lesionados y poco después de regresar se despidió por el resto de la campaña.
Su capitán Martín Prado, el antesalista de excelsa defensa, empezó en la lista de lesionados y poco después de regresar se despidió por el resto de la campaña.

El primera base Justin Bour, en la que parecía su temporada de consagración, también lleva tiempo fuera, aunque hay una esperanza ligera de que regrese en septiembre.

Tres de los cinco integrantes originales de la rotación abridora en el inicio de la temporada tampoco están.

Steve Mitchell-USA TODAY SportsEdinson Volquez no ganó su primer juego hasta el 29 de mayo, después de siete derrotas seguidas. Y cuando empezaba a encontrar su paso, con un no hitter incluido, se lesionó el codo y posiblemente este sea el final de su carrera.
El veterano dominicano Edinson Vólquez, contratado en el invierno para ser el primer pitcher del staff abridor, no ganó su primer juego hasta el 29 de mayo, después de siete derrotas seguidas.

Y cuando empezaba a encontrar su paso, con un juego sin hits ni carreras, incluido, se lesionó el codo y posiblemente este sea el final de su carrera.

Además de Volquez, no están más el zurdo taiwanés Wei-Yin Chen y el derecho Tom Koehler, dos de los cinco integrantes de la rotación original al inicio de la campaña.

Chen se lesionó desde el 5 de mayo y Koehler fue dado de baja por pobre rendimiento.

Adam Conley, otro de los abridores del quinteto original, tuvo que ser bajado a las Menores y sólo después de su regreso se ha comportado a la altura de las circunstancias.

Solamente Dan Straily ha estado a tiempo completo como puntal de una rotación improvisada que ha deparado más de una grata sorpresa.

Jose Urena
Robert Mayer/USA TODAY SportsJose Ureña, un hombre que ni siquiera se sabía en los entrenamientos primaverales si comenzaría la temporada en el equipo o si era enviado a las Menores, suma 12 victorias, entre los mejores de la Liga Nacional.
El derecho dominicano José Ureña, un hombre que ni siquiera se sabía en los entrenamientos primaverales si comenzaría la temporada en el equipo o si era enviado a las Menores, suma 12 victorias, entre los mejores de la Liga Nacional.

Vance Worley, el cubano Odrisamer Despaigne, Justin Nicolino, Chris O´Grady (también lesionado tras causar muy buena impresión) y Jeff Locke han sido varias de las "curitas" para remendar la rotación abridora, en el cuerpo de relevistas también ha dado alguna que otra grata sorpresa, como el diestro Drew Steckenrider o el zurdo dominicano Jarlin García.

Ante semejante panorama, la gerencia empezó a desprenderse de algunas piezas para aligerar la carga de cara al proceso de venta que está casi finiquitado.

El cubano Adeiny Hechavarria, campocorto titular en los últimos años, fue enviado a cambio de casi nada a los Rays de Tampa Bay, pero cuando parecía que el equipo había encontrado a su sustituto en el novato J.T. Riddle, este también quedó fuera hasta el 2018 por una lesión, quedando la posición en manos del venezolano Miguel Rojas.

El cerrador A.J. Ramos fue canjeado a los Mets de Nueva York y David Phelps a los Marineros de Seattle, con lo que el bullpen perdió a sus dos hombres de los innings finales.

Las esquinas del cuadro también han sido remendadas con Derek Dietrich en la antesala, mientras que Tyler Moore y el venezolano Tomas Telis, tercer cátcher del equipo, se comparten la defensa de la inicial.

Pasito a pasito, suave, suavecito

Marlins Outfielders
Steve Mitchell/USA TODAY SportsLos jardineros de los Marlins han sido de los más productivos en esta temporada en Grandes Ligas.
Sólo su trío de jardineros (Giancarlo Stanton, Christian Yelich y Marcell Ozuna), su segunda base Dee Gordon y el receptor J.T. Realmuto se han mantenido saludables a lo largo del año.

Tras un comienzo lento, en que debió ser movido del cuarto al segundo turno, y tras un pequeño ajuste en el plato con inmensos dividendos, Stanton se ha convertido en una máquina infernal de conectar jonrones, justificando finalmente su megacontrato de 325 millones de dólares.

El dominicano Ozuna ha tenido la mejor campaña de su carrera y ya superó por primera vez los 30 jonrones y las 100 remolcadas.

En torno a los oportunos batazos de estos dos hombres, comenzó un proceso de recuperación a partir de junio, imperceptible en sus inicios, hasta que finalmente los Marlins volvieron a tener hace apenas una semana atrás, récord ganador por primera vez desde abril.

Brad Ziegler asumió el papel de cerrador tras la partida de Ramos y desde entonces ha convertido sus nueve oportunidades de salvamentos sin permitir carreras en 12 salidas en todo el mes de agosto, para liderar a un bullpen que ha trabajado más de 480 innings, el segundo en todas las Grandes Ligas.

De pronto, las cosas empezaron a salir bien y desde el 1 de junio, Miami ha jugado para balance de 46 victorias y 35 derrotas.

A falta de dos juegos en agosto, los Marlins exhiben balance de 66-65 y podrían entrar a septiembre con récord positivo por primera vez desde el 2009.

Calendario favorable en la recta final

De los 31 partidos que les restan en el calendario, 17 son en casa y 18 son contra equipos de récord perdedor: Filis de Filadelfia (7), Bravos de Atlanta (8) y los Mets (3).

Les quedan duras porfías como visitantes en Arizona y Colorado, pero son los Diamondbacks y los Rockies justamente los dos equipos que ahora mismo comandan la lucha por los comodines, así que esos enfrentamientos, así como tres pendientes contra los Cerveceros de Milwaukee en Miami, podrían ser la clave en el destino final del equipo.

Además, Rockies y Diamondbacks tienen seis juegos pendientes entre ellos, en los que pueden despedazarse entre sí para beneficio de los Marlins.

A eso súmenle que a Colorado le restan siete encuentros contra la aplanadora de los Angeles Dodgers, el equipo con mejor marca en todas las Grandes Ligas, que también deberá jugar seis veces ante Arizona.

Los Cerveceros, en tanto, también por encima de Miami en la batalla del wildcard, deberán chocar cuatro veces con los Nacionales de Washington, el equipo con el segundo mejor récord del viejo circuito, siete con los Cachorros de Chicago, líderes de la división central, y tres contra los Cardenales de San Luis, otro que no ha tirado la toalla y tiene probabilidades de clasificación.

El camino para la tropa de Don Mattingly es cuesta arriba, como si se tratara de una guerrilla que lucha contra ejércitos bien armados.

Pero con los jonrones de Stanton y una resistencia a prueba de balas hasta el último out de cada juego, estos Marlins han hecho tanto ruido ya que son plato obligado en el menú de cualquier conversación beisbolera.

Entonces, se vale soñar.
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Sí, ya sé que lo más probable es que los Marlins de Miami no lleguen a la postemporada y que ese es un criterio que influye mucho a la hora de votar, pero no por eso debemos descartar a Giancarlo Stanton como candidato al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.

Por primera vez en sus ocho años de carrera, Stanton ha estado totalmente saludable, lo que le ha permitido mostrarle al mundo su verdadero potencial, con un paso ofensivo que pudiera llevarlo, o al menos acercarlo, a la extraordinaria cifra de 60 cuadrangulares.

Solamente Babe Ruth, en 1927, y Roger Maris, en 1961, consiguieron semejante cantidad, antes de la generación de los esteroides, entiéndase Barry Bonds, Mark McGwire y Sammy Sosa.

Hacerlo en estos tiempos, en que la vigilancia contra el uso de sustancias prohibidas se ha extremado en el béisbol, le da más valor a esa hazaña.

Giancarlo Stanton -- Miami Marlins
Rob Carr/Getty ImagesSi Giancarlo Stanton sigue desforrando pelotas y logra convertirse en el primer bateador con 60 cuadrangulares desde el 2001, podría ser también el primer pelotero de la franquicia miamense en llevarse el codiciado galardón de JMV.
Hasta los juegos del miércoles, el jardinero derecho de los Marlins encabezaba las Grandes Ligas en bambinazos (46), en slugging (.646) y en OPS (1,026), en tanto iba segundo en impulsadas (99) y en anotadas (95) en el viejo circuito.

Para quienes gustan de las estadísticas sabermétricas, su WAR de 5.7 es el tercero mejor de la Nacional.

Pero no sólo con el madero ha sido inmenso el poderoso jugador, pues a la defensa se ha lucido también.

Su porcentaje de fildeo (.984) es el más alto de toda su carrera, con cuatro errores en 114 juegos, con el factor de rango más alto entre todos los patrulleros derechos (2.24) de su liga, que le ha permitido capturar pelotas imposibles que parecían extrabases seguros.

Con Bryce Harper fuera de carrera debido a la lesión de la que no se sabe cuándo regresará y con el supernovato de Dodgers de Los Angeles también en la lista de inhabilitados, las posibilidades del jugador de Miami crecen exponencialmente.

En su contra podría alegarse, además de la probable no clasificación de su equipo a los playoffs, el hecho de haber conseguido esos extraordinarios números como segundo bate, sin asumir su responsabilidad como cuarto palo en el orden.

La idea de colocarlo como segundo fue del manager Don Mattingly, en un momento en que el slugger atravesaba un mal momento a inicios de campaña.

Era una manera de restarle presión para ayudarlo a salir del slump. Y si bien es cierto que hace tiempo Stanton debió dar el paso al frente y exigir su vuelta a un puesto de más responsabilidad, sobre todo después de la lesión de Justin Bour, también es una realidad que la decisión de moverlo es de Mattingly, quien ha decidido mantenerlo como segundo.

Es muy probable que de tercero o cuarto ya hubiera superado hace rato el centenar de carreras impulsadas, para mayor beneficio para el equipo, pero sus cifras no dejan de ser sobresalientes y merecedoras de consideración para el MVP.

A fin de cuentas, la clave en sus resultados no está en ocupar el segundo turno, sino en hacer ajustes en el plato, con una forma más cerrada, el pie delantero más metido hacia home, con lo cual ha evitado caer en la tentación de perseguir pelotas fuera de la zona, que tanto daño le hacían.

Por aquello de equipos a los playoffs, Nolan Arenado, de los Rockies de Colorado, y Paul Goldschmidt, de los Diamondbacks de Arizona, podrían tener ventaja en el criterio de los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA).

Pero si Stanton sigue desforrando pelotas como poseído por el espíritu de Hércules y logra convertirse en el primer bateador con 60 cuadrangulares desde el 2001, podría ser también el primer pelotero de la franquicia miamense en llevarse el codiciado galardón de MVP.
Rafael
AP Photo/Wilfredo LeeRafael "Felo" Ramírez, el legendario narrador en español de los Marlins, y quien fue exaltado al Salón de la Fama del béisbol en 2001, falleció este lunes a los 94 años.
"Echa pa´cá, que te voy a contar un chiste". Así, invariablemente, me saludaba Felo Ramírez cada vez que nos encontrábamos en el Marlins Park antes de que comenzaran los juegos que él narraba con ese chorro de voz inconfundible que nunca mermó con los años.

No sé si se aprendió la colección completa de Alvarez Guedes, pero siempre tenía un chiste listo para disparar como un francotirador.

Eso sí, había que afinar el oído, porque de la misma manera que su voz se escuchaba como un cañonazo cuando describía un jonrón, era de hablar bajito, casi inaudible, en una simple conversación. Qué contraste, ¿no?

Miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, 94 años de edad y más de siete décadas detrás del micrófono le hacían valedero ya del título de Don Felo, como le llamaban muchos colegas de otros países, donde su voz también se paseó contando las hazañas del diamante, como Puerto Rico o Venezuela.

Pero como nosotros los cubanos tuteamos hasta al Papa, para mí era simplemente Felo, el viejito noble, sonriente y de lento andar, en quien parecen haberse inspirado para dibujar el personaje de la película de animados UP!.

Algunos jóvenes que merodeaban el palco de prensa del Marlins Park siempre lo buscaban para divertirse con él o, hablando en buen cubano, joder un poco con el venerable anciano.

"Felo, tú siempre estás rodeado de jóvenes", le comenté una vez, mientras disfrutaba de decenas de imágenes trabajadas con photoshop en las paredes de su cabina de transmisión, donde se le veía lo mismo montando un caballo en el Oeste con John Wayne, que vestido de monje tibetano y conversando con el Dalai Lama.

"¿Y qué le voy a hacer?", me respondió mordaz. "Desde hace años yo siempre soy el más viejo de cualquier grupo que esté. El día que eso no pase ¿sabes lo que quiere decir? Que me morí", agregó riéndose y pasándose el dedo por el cuello como si fuera un cuchillo.

Pero más allá de bromas y chistes, lo que era un verdadero espectáculo era cuando Felo comenzaba a contar anécdotas, las tantas y tantas que atesoró en una carrera tan larga como la suya.

Era como ir a un encuentro con la historia, revivir las glorias del béisbol y del boxeo, pues tanto conocía las interioridades del deporte de las bolas y los strikes, como del arte de los golpes y las fintas.

Escucharlo hablar de Minnie Miñoso, de Roberto Clemente, de Muhammed Alí y de otras muchas legendarias figuras era como ver una película, por la claridad de los detalles que contaba Felo y que yo trataba de absorber con la misma avidez de un niño a quien una vieja tía le cuenta historias infantiles.

Triste, muy triste, lo vi los días posteriores al 25 de septiembre pasado, cuando murió José Fernández.

"Es como cuando murió Clemente, pero peor. Al menos Clemente ya había tenido una carrera inmensa. Este muchacho apenas estaba empezando y ahora nunca sabremos a dónde hubiera llegado", me comentó.

Y a pesar de tantas glorias esparcidas por otras tierras, llevaba a Cuba bien dentro, con dolor.

Cuando Cuba regresó en el 2014 a la Serie del Caribe como invitada, después de más de medio siglo de ausencia, me sorprendió su reacción, en medio del entusiasmo que generó entre la mayoría de los fanáticos el acontecimiento.

"Eso es una vergüenza. Ellos fueron los que acabaron con la pelota profesional, los que impidieron a sus jugadores poder venir aquí. Ahora están tratando de acercarse por necesidad", dijo refiriéndose al régimen castrista que gobierna Cuba desde 1959.

Así fue el Felo Ramírez que conocí. Jovial, enciclopédico, vertical ante la dictadura de su Patria, un poco de todo para conformar al gran ser humano que fue.

Descansa en paz, Felo. Están ganando los Marlins y el show debe continuar.
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Con su cuadrangular número 43 del año, Giancarlo Stanton ya es dueño del récord de más jonrones para una temporada en la franquicia de los Marlins de Miami y va en camino hacia la marca de 60.

Pero es probable que sus próximos bambinazos los dispare para otro equipo diferente al de Miami, tras superar el proceso de waivers y despertar el interés de al menos cuatro novenas.

La decisión de cambiar a Stanton a otro equipo es complicada, complicadísima, con muchas aristas que van desde lo económico y lo pragmático, hasta lo humano y lo sentimental.

Dueño del mayor contrato en la historia del deporte ($325 millones por 13 campañas), al poderoso bateador le quedan por cobrar 295 millones por los próximos diez años.

Eso es más que los megacontratos que en su momento recibieron Alex Rodríguez, Miguel Cabrera, Albert Pujols, Robinson Canó, Joey Votto, David Price, Clayton Kershaw, Prince Fielder, Max Scherzer y Zack Greinke, los diez jugadores con pactos superiores a los 200 millones en la historia de Grandes Ligas.

Aunque el dueño Jeffrey Loria le concedió la rara gracia de una cláusula de no cambio, ese parece ser un tema negociado y superado desde hace rato por las partes y el toletero habría aceptado la posible partida a otros lugares.

El jardinero derecho de los Marlins no está totalmente a gusto en la Capital del Sol, donde a pesar de su gran campaña, no se le reconoce como es debido y es blanco de críticas y burlas, según contó su compañero de equipo Dee Gordon, momentos después de que Stanton botara su pelota número 43 del 2017.

Su convenio está estructurado de una manera que puede ser ganancia para todo el mundo, desde el jugador, hasta el equipo, pues el dinero no está repartido equitativamente por año, a razón de 25 millones por temporada, sino que la parte gorda del billete quedó para los siete tramos finales, con la posibilidad de que Stanton se salga después de seis campañas y vaya a buscar un nuevo megapacto en la agencia libre.

Giancarlo Stanton
Mark Brown/Getty ImagesGiancarlo Stanton, que es dueño del mayor contrato en la historia del deporte ($325 millones por 13 campañas), le quedan por cobrar 295 millones por los próximos diez años.
Lo que esperaba Loria es que tuviera desde el principio ese rendimiento extraordinario del 2017. De haber sido desde el inicio del contrato un habitual productor de 40 jonrones y 100 carreras, eso le habría permitido cobrar unos 100 millones del actual pacto y luego salirse para buscar otro posiblemente tan grande como el de los 325 millones que le dieron los Marlins.

Fue una estrategia en la que Loria, quien se ha distinguido por lo tacaño, mostraba su voluntad de abrir la billetera y luego le dejaba al jugador el papel del malo de la película, si optaba por abandonar Miami.

Pero el dueño no contó con el rosario de lesiones que limitó a su jugador, quien solamente este año ha disfrutado a plenitud de su mejor salud.

¿Por qué deberían los Marlins salir de él ahora?

No hay en la actualidad en todo el béisbol un bateador más caliente que Stanton y aparte de lo que representaría quitarse ese pesado fardo financiero de encima, al superar el proceso de waivers, los Marlins están en condiciones de negociar con cualquier equipo sin restricciones, como si se tratara del período previo al 31 de julio.

Eso le permitiría al equipo pedir "la Meca y la seca" a cambio por un bateador que ahora mismo podría ser decisivo en las aspiraciones de aquellos con posibilidades de ganar la Serie Mundial y reconstruir la pobre finca con que cuentan los Marlins en las Menores, tal como hicieron los Yankees el año pasado al salir de Aroldis Chapman y Andrew Miller.

Si por Chapman y Miller Nueva York pasó a tener una de las mejores granjas de todo el béisbol, ni hablar lo que podría Miami conseguir por un bateador que se proyecta para una carrera de más de 600 bambinazos que lo llevarían hasta el Salón de la Fama de Cooperstown.

Además, los nuevos dueños se encontrarían a su llegada una holgura financiera para empezar a reformar la plantilla con mejor balance, enfocado sobre todo en la mejora del cuerpo de pitcheo, hasta tanto se renegocie en el 2020 el mal contrato de televisión actual.

La cosa sería negociar con el equipo más indicado, el que tenga mucho para dar a cambio y la disposición de hacerlo, para no cometer el mismo error que en canjes anteriores, como el del campocorto Adeiny Hechavarría -- por poner un ejemplo y salvando las distancias -- prácticamente regalado a los Rays de Tampa Bay a cambio de poco o nada.

Sí, reconozco que suena duro a corto plazo, sobre todo para una fanaticada que por años ha recibido golpes demoledores de una gerencia cruel, por usar un término suave.

Pero a mediano y largo plazo la movida podría traer muy buenos dividendos para un futuro que por ahora luce hipotecado.

¿Por qué deberían los Marlins mantenerlo en sus filas por ahora?

Aquí entramos en la parte sentimental y humana. Aunque el equipo no va a ningún lado en el 2017, la gente, los seguidores fieles que van cada noche al Marlins Park, aunque no sean muchos, merecen disfrutar hasta el final del espectáculo que Stanton está dando ahora mismo.

Colocar al jugador en la lista de waivers es muchas veces una estrategia de los equipos para ver el interés que generan en el mercado y en consecuencia, actuar ahora o más adelante.

Ya se sabe que Stanton será codiciado cada vez que sea puesto en la vitrina y las posibilidades de reconstrucción a partir de su canje siempre estarán latentes.

Entonces, no hay por qué apurarse. Todavía quedan tres años antes de que Stanton llegue a la mitad de su contrato y pueda optar por salirse en busca de la agencia libre.

El tiempo ahora está a favor de los Marlins, a menos de que Loria quiera despedirse de Miami con una estocada final al corazón de los fanáticos.
El béisbol no le es ajeno a Michael Jordan.

Luego de incursionar sin éxito como jugador en 1994 en el deporte de las bolas y los strikes, el ícono del baloncesto de la NBA regresa al béisbol ahora como dueño minoritario dentro del grupo de inversionistas que comprará a los Marlins de Miami.

Jordan es uno de los hombres de negocios que unieron sus fuerzas en torno al financista Bruce Sherman y al ex capitán de los Yankees de Nueva York Derek Jeter para hacerse de los Marlins al precio de 1,200 millones de dólares.

Michael Jordan, Derek Jeter
Noah K. Murray/USA TODAY SportsLa combinación Michael Jordan-Derek Jeter como parte del nuevo grupo de dueños de los Marlins de Miami despierta muchas ilusiones en la fanaticada del sur de la Florida.

La combinación Jeter-Jordan despierta muchas ilusiones en la fanaticada del sur de la Florida.

En primer lugar, porque sale del panorama de una buena vez Jeffrey Loria, uno de los personajes más odiados por la comunidad.

Y sobre todo, porque tanto Jeter, como Jordan, fueron hombres que como atletas respetaron sus respectivos deportes a su máxima expresión.

La esperanza ahora es que continúen haciéndolo de igual forma desde el papel de propietarios, aunque en el caso del ex basquetbolista, no le ido muy bien con los Charlotte Hornets, equipo de la NBA del cual es el dueño principal.

Aunque la cara más visible será el ex campocorto de los Yankees, la presencia de Jordan en el grupo tiene un impacto mediático igualmente importante.

La gente quiere que los dueños sean hombres de deporte, que conozcan los entresijos del juego y tengan el prestigio para exigir entrega total a sus subordinados.

Los seguidores de los Marlins están cansados de propietarios que sólo ven la parte comercial, el negocio en sí que les permita llenarse los bolsillos de plata, olvidándose de que son los fanáticos con su presencia en el estadio quienes fomentan gran parte de sus ganancias.

Ojo: la inminente llegada del grupo de Jeter y Jordan no significa que de inmediato veremos a los Marlins compitiendo por la corona en la Serie Mundial.

Viene ahora un proceso de reordenamiento que pasa por el contrato de los derechos de transmisión televisa, una de las fuentes más importantes de ingresos de las franquicias.

Miami tiene el peor contrato televisivo entre los 30 equipos de las Grandes Ligas y no podrán negociarlo hasta que expire el actual en el 2020.

Pero si además de la salida de escena de Loria, se mantiene el actual núcleo de la plantilla, la gente debe responder con mayor asistencia al parque de pelota en la Pequeña Habana, para darle un voto de confianza a los nuevos propietarios en la nueva tarea que se les avecina.
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MIAMI - Llámele como quiera: callejón sin salida, punto muerto, laberinto, limbo.

Póngale usted el nombre a la situación en la que se encuentran los Marlins de Miami, atascados entre un proceso de compraventa que no acaba de concretarse y una incertidumbre sobre el futuro inmediato de sus principales figuras.

El equipo maneja el asunto con un secretismo no tan hermético, pues quedan grietas por las que se filtran rumores que sólo hacen aumentar las expectativas, para bien o para mal.

La gente común, los que siguen a los Marlins en las buenas (pocas) y en las malas (muchas), ha entrado en un estado de resignación, a la espera de lo que venga, con tal de salir de una vez y por todas de Jeffrey Loria.

El entusiasmo inicial que despertó el nombre de Derek Jeter entre los posibles compradores se ha desvanecido en las últimas semanas, pues el legendario Capitán de los Yankees no ha tenido el suficiente poder de convocatoria de inversionistas que pongan plata.

Primero fue Jeter contra el exgobernador de la Florida Jeb Bush, quienes luego unieron fuerzas ante el grupo de Tagg Romney, hijo del ex candidato presidencial republicano Mitt Romney y el pitcher miembro del Salón de la Fama Tom Glavine.

Después Bush se retiró de la puja y aparecieron la leyenda del baloncesto Michael Jordan y el rapero miamense Pitbull, Míster 305. Hasta llegó a mencionarse, en un principio, el nombre de Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.

Pero uno tras otro aparecían y desaparecían de los rumores como por arte de magia, mientras aumentaban los temores de una venta de liquidación del núcleo de jugadores, incluido el mismísimo Giancarlo Stanton, con todo y su cláusula de no canje y su megacontrato de 325 millones de dólares.

Fue entonces que apareció en la palestra el empresario Jorge Más Santos, presidente de la compañía tecnológica MasTec e hijo del fallecido Jorge Más Canosa, el más emblemático líder del exilio cubano en Miami.

Jorge Mas Santos
Getty ImagesJorge Mas Santos, fundador de la empresa MasTec y presidente de la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), es el posible comprador de los Marlins de Miami.
Más Santos, presidente además de la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) que creó su padre en la década de los 80 para promover cambios democráticos en la isla, parece ser "el hombre", a juzgar por las señales emitidas en las últimas semanas.

Al empresario se le vio en la gala previa al Juego de las Estrellas, que reunió a la crema y nata del jet set de la Capital del Sol y luego se sentó en el palco de Loria en el partido estelar, disputado el martes 11 de julio en Marlins Park.

Varios reportes de prensa aseguraron que la oferta de Más Santos habría sido aceptada de palabra por el vendedor y que sería alrededor de los 1,170 millones de dólares, unos 130 millones menos del precio que andaba pidiendo Loria.

Con mucho dinero comprometido en salarios, deudas por 400 millones y bajos ingresos por asistencia al estadio y contrato con la televisión, es difícil pagar 1,300 millones por los Marlins, por mucho que quiera el vendedor.

Pero la realidad es que la transacción no acaba de darse y en la oficina del comisionado de Grandes Ligas, Rob Manfred, comienzan a preocuparse, pues quieren que la compraventa se dé ya.

MLB teme que Más Santos pierda la paciencia ante la demora de Loria y retire su oferta, lo cual haría retroceder el proceso nuevamente casi al punto de partida.

Pero el dueño actual no parece tener apuro. La propuesta para ocupar el cargo de embajador de Estados Unidos en Francia que le habría hecho el presidente Trump, que sería una de las razones para acelerar la venta, también se ha demorado.

Además, para un avaro como Loria, esperar hasta abril del 2018 podría significar una diferencia de algunas decenas de millones.

Si Loria vende antes de esa fecha, el cinco por ciento del dinero que se genere en la transacción tiene que ir por ley a las arcas del condado Miami-Dade.

Si se vendiera el equipo, digamos, en 1,170 millones, 58.5 millones le corresponderían al gobierno condal. Si lo hace después, la suma total irá a su bolsillo.

Pero por la buena salud de los Marlins, MLB no quisiera arrancar los entrenamientos primaverales del año próximo sin que se haya completado el negocio y de ahí, el temor de que Más Santos se impaciente y cambie de parecer.

¿Qué son 58.5 millones para quien se va a ganar 1,111.5?, se preguntarán algunos.

De Jeffrey Loria no debe sorprendernos nada, se responderán otros.
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Adeiny Hechavarria
AP Photo/Lynne SladkyCon la salida de Hechavarría, los Marlins pierden al último exponente de una conexión con el público mayoritariamente cubano de Miami.
El cambio del campocorto cubano Adeiny Hechavarria a los Rays de Tampa Bay por dos prospectos es el más reciente mal negocio de Jeffrey Loria y la gerencia de los Marlins de Miami.

Este lunes se supo que Hechavarría se mudaría un poco al oeste, dentro de la misma Florida, en canje por el jardinero Braxton Lee y el lanzador derecho Ethan Clark, ambos en Ligas Menores y ninguno de ellos entre los 30 principales prospectos de la organización de los Rays.

El cubano es uno de los mejores defensores de su posición, perenne candidato al Guante de Oro, autor de atrapadas espectaculares que para al público de sus asientos, mientras que a la ofensiva, sin ser un bateador de élite, tampoco es el clásico out por regla.

Si bien la pasada campaña su average cayó casi 50 puntos en comparación con el 2015 (de .281 a .236), esta temporada había tenido un repunte y su promedio andaba por .277 al momento de ir a la lista de lesionados.

Entonces, los Marlins podrían haber conseguido algo mejor por él, sobre todo ante el sentido de urgencia de unos Rays que ven reales sus posibilidades de avanzar a la postemporada o al menos luchar por un boleto hasta el último día.

Por otro lado, el equipo puede haberse apresurado en el canje, deslumbrado prematuramente por una buen racha que tuvo el novato J.T. Riddle el mes pasado, mientras cubría el puesto del lesionado cubano.

Pero mientras que defensivamente hablando, Riddle no es ni la sombra de Hechavarría, con el madero en la mano está por verse quién es en realidad, si el que disparó 19 hits en 63 turnos en mayo (.302) o el que lleva 16 imparables en 84 veces en junio (.190) y anda en un slump con apenas un cohete en sus últimas 25 visitas al plato.

Ya desde el punto de vista sentimental, con la salida de Hechavarría, los Marlins pierden al último exponente de una conexión con el público mayoritariamente cubano de Miami y ya veremos en los próximos días si la fanaticada siente su partida como un golpe bajo, uno más, de la gerencia hacia la comunidad.

Si ya iban pocos al Marlins Park, no se extrañe nadie si la asistencia baja aún más.

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Hunter Greene
Mark J. Rebilas/USA TODAY SportsEl derecho de escuela secundaria Hunter Greene es uno de los principales prospectos en el sorteo de este año, pero la historia nos dice que el seleccionado como No. 1 no siempre llena las expectativas.
Los Mellizos de Minnesota elegirán a Hunter Greene como primera selección del draft amateur de la próxima semana.

No hacerlo sería un disparate, tratándose de una rareza de jugador, capaz de conectar largos cuadrangulares al estilo de Giancarlo Stanton o Aaron Judge y de lanzar rectas supersónicas como Aroldis Chapman o Noah Syndergaard.

El chico de 17 años, pelotero de la secundaria Notre Dame, en Los Angeles, California, con una estatura de seis pies y cuatro pulgadas y 215 libras de peso, cumplirá 18 años el 6 de agosto.

Desde el 2014 viene deslumbrando a los cazatalentos, tanto por sus bateo y sus habilidades para defender el campocorto, como la capacidad para alcanzar más de tres dígitos en su bola rápida, un verdadero abuso para muchachos de su edad.

El derecho de California dejó balance de 3-0 y una efectividad de 0.75 en cinco salidas, con 43 ponches en 28 entradas, aunque su coach de la preparatoria de Notre Dame prometió protegerle el brazo de cara al draft y no usarlo más como serpentinero en lo que resta de la campaña.

La revista Baseball America, que sigue el desarrollo de los principales prospectos del deporte de las bolas y los strikes, lo ubicó en el número uno entre todas las promesas y desde ya la gerencia de los Mellizos cuentan los minutos que faltan para llevárselo cuando arranque la selección amateur el 12 de junio.

Sin embargo, ser número uno en la selección del draft no garantiza para nada que el elegido se convierta en una estrella en las Grandes Ligas.

Desde que comenzó el actual sistema de selección de jugadores colegiales en 1965, uno solo de los 51 peloteros escogidos en el número uno ha llegado al Salón de la Fama de Cooperstown.

Ken Griffey
AP Photo/Mike GrollDesde que comenzó el actual sistema de selección de jugadores colegiales en 1965, solo uno de los 51 seleccionados en el primer turno, Ken Griffey Jr., ha llegado al Salón de la Fama de Cooperstown.
Se trata de Ken Griffey Jr., seleccionado por los Marineros de Seattle en 1987.

Uno que debe entrar al Templo de los Inmortales es Chipper Jones, escogido por los Bravos de Atlanta en 1990.

Y Alex Rodríguez, primera selección de Seattle en 1993, tiene vetada su entrada a Cooperstown por ahora, debido a su vinculación con los esteroides, a pesar de tener números suficientes para hacerlo.

De esos 51 hombres, menos de un tercio incluso llegó a participar en Juegos de Estrellas.

Y es que muchas cosas pueden pasar por el camino, desde el momento en que un pelotero es escogido en el draft, hasta que recibe el ansiado llamado a las Mayores.

Josh Hamilton (1999) y Matt Bush (2004) son dos ejemplos claros de ello.

Hamilton llegó a vivir en la calle, entre drogas y alcohol, al punto de tomarle ocho años para llegar a Grandes Ligas, tras un largo proceso de rehabilitación.

Bush demoró aún más, 12 años, y llegó como pitcher en el 2016, tras ser elegido como campocorto por los Padres de San Diego.

En ese lapso se incluyó una estancia de cuatro años y tres meses en prisión, entre varios problemas con la justicia.

Pero no hay que llegar a los extremos de Hamilton y Bush, cuyas carreras se descarrilaron por causas extradeportivas.

Abundan los casos de primeras selecciones que nunca llegaron a cubrir todas las expectativas y terminaron como peloteros del montón.

¿Quién se acuerda del pitcher zurdo Brien Taylor, elegido por los Yankees de Nueva York en 1991? Nunca llegó a Grandes Ligas.

De hecho, de sus siete campañas en las Menores, sólo en una alcanzó la doble A y el resto del tiempo estuv en la categoría inferior.

Caso parecido al del cátcher Steven Chilcott, elegido por los Mets de Nueva York en 1966, en la segunda edición del draft. Lo más cerca que estuvo de Grandes Ligas fue cuando practicaba con las estrellas del equipo en los entrenamientos primaverales.

¿Alguien oyó hablar de Bryan Bullington? Por si no lo recuerdan, fue la selección de los Piratas de Pittsburgh en el 2002.

En cinco años con los Piratas, los Azulejos de Toronto, los Indios de Cleveland y los Reales de Kansas City este pitcher derecho dejó récord de 1-9 y efectividad de 5.62.

Lo único que garantiza ser el número uno del draft es un mayor bono monetario.

El mismo que no recibieron en su momento, por ejemplo, Andre Dawson, Ryne Sandberg, John Smoltz, Paul Molitor o Mike Piazza.

Dawson fue elegido en la decimotercera ronda de 1978 y Sandberg en la número 20 de ese mismo año.

Smoltz enganchó en la vigesimosegunda ronda de 1985, Molitor en la vigesimoctava de 1974 y Piazza en la ¡65!, en 1988.

¿Y qué tienen en común todos ellos? Tuvieron carreras tan ilustres que hoy tienen sus placas que los inmortalizan en Cooperstown.

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Ichiro Suzuki
Dustin Bradford/Getty ImagesTras 17 años en MLB, la leyenda japonesa ya tiene su nicho asegurado en Cooperstown, pero dice que quiere jugar hasta los 50 años. La pregunta si podrá hacerlo, ya que sus números ofensivos han bajado dramáticamente.
Ichiro Suzuki quiere jugar hasta los 50 años. La pregunta si podrá hacerlo.

El mejor pelotero japonés de todos los tiempos, con un nicho garantizado ya en el Salón de la Fama de Cooperstown ya es apenas una caricatura de aquel fino bateador que encantó a todos los fanáticos del béisbol desde su debut con los Marineros de Seattle, hace ya 17 temporadas.

Los años pasan factura y el Padre Tiempo tiene ahora a Ichiro en dos strikes.

Lo que ha hecho el asiático sobre el diamante es sencillamente extraordinario.

En sus diez primeras campañas ya había sobrepasado los dos mil imparables, luego de disparar 1,278 en nueve temporadas en el béisbol profesional de su país.

Se llevó los premios de Novato del Año y Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2001, cuando ganó su primer título de bateo en las Mayores, además de encabezar el joven circuito en hits (242) y bases robadas (56).

Tres años más tarde, en el 2004, conseguía su segunda corona de los bateadores, con average de .372, gracias a la más encumbrada de sus hazañas: con 262 hits rompió un récord que databa desde 1920.

Para que se tenga una dimensión exacta de lo que representó ese logro, vale decir que desde que George Sisler conectó 257 inatrapables en 1920, pasaron por las Grandes Ligas varios de los mejores bateadores de la historia, incluidos Ty Cobb, Babe Ruth, Ted Williams, Stan Musial, Willie Mays, Barry Bonds y el mismísimo Pete Rose, el líder en hits de por vida, con 4,256.

¡Y ninguno de ellos logró superar la marca de Sisler!

Ha sido el único bateador con diez temporadas seguidas con más de 200 imparables y muchos creen que de haber llegado más joven a Estados Unidos, habría superado a Rose como líder absoluto de hits.

A los 41 años de edad, Ichiro firmó con los Marlins de Miami, tras 11 campañas y media en Seattle y dos y media con los Yankees de Nueva York, en busca de completar los tres mil imparables en las Mayores que le abrieran de par en par y con alfombra roja su entrada al Templo de los Inmortales.

El domingo 7 de agosto del 2016, con un triple contra la pared del Coors Field de Denver, el japonés llegó a la ansiada cifra y la lógica indicaba que diría adiós después de la pasada campaña.

Pero entonces anunció sus intenciones de mantenerse activo hasta los 50 años, a pesar de que ya era un jugador de reemplazo, usado principalmente como emergente o cuando alguno de los jardineros titulares se toma un día libre o sufre una lesión.

Ichiro sigue ofreciendo excelencia defensiva. Su desplazamiento en las praderas es envidiado por muchos y sus disparos parecen salidos más de un rifle que de un brazo humano.

Pero la velocidad en el swing ya no es la misma y cada vez le cuesta más trabajo encontrar la pelota cuando viene a velocidades supersónicas.

Hasta el 2016, en 9,689 turnos, Ichiro se ponchó en 1,037 ocasiones, lo cual representó un abanicado cada 9.3 veces.

En lo que va de la presente temporada, el nipón lleva 19 chocolates en 71 oportunidades, o lo que es igual, uno por cada 3.7.

En otras palabras, su frecuencia de ponches casi se ha triplicado y si antes abanicaba en el 10 por ciento de sus turnos, ahora lo está haciendo en el 27 por ciento.

Su promedio ha caído diez puntos desde los .322 que dejó en sus años de gloria en Seattle, hasta .312, todavía de lujo, pero con una tendencia cada vez más a la baja, al punto que en el 2017 anda por .183 hasta los juegos del lunes 5 de junio.

¿Insiste Ichiro en seguir jugando o planea retirarse después de este año?

"Aún no lo he decidido. Físicamente me siento muy bien. Ya veré cómo me siento después que termine la temporada", le comentó a ESPNDeportes Digital al concluir la serie del fin de semana en el Marlins Park.

Es cierto que para un deportista de élite, la decisión más difícil de su vida es cuándo emprender el camino del adiós.

Pero mejor hacerlo como David Ortiz, para dejar el mejor recuerdo posible, que mostrar una imagen de lástima cuando se ha construido con tanto esfuerzo una leyenda.

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