Astros Angels 2017
AP Photo/Chris CarlsonLos Angelinos no se han lanzado a una carrera de gastos desenfrenados como en el pasado reciente, sino que han optado por dar pasos más concretos, dirigidos a rodear de las piezas necesarias a Mike Trout para competir en la división.
El Oeste de la Liga Americana promete ser en el 2018 como una de esas viejas películas de John Wayne: salvaje.

Esta vez los Astros de Houston, por muy campeones que sean, no cabalgarán en solitario las praderas del Oeste, como hicieron en el 2017, cuando el resto de los equipos de la división tuvieron récord perdedor.

Para el año próximo, al menos los Angelinos de Los Angeles están preparando el terreno para plantarle pelea a José Altuve, Carlos Correa y compañía, al menos en el papel, a juzgar por la manera en que han hecho las cosas durante este invierno.

Y no se trata de la publicitada contratación del japonés Shohei Ohtani, quien alternará en las funciones de lanzador y bateador, aunque está por verse si es capaz de hacer con éxito y de manera inmediata la transición de su país a las Grandes Ligas.

Pero olvídense por el momento de Ohtani. Eso, más que nada, fue un golpe publicitario que tendrá un impacto inmediato muy redituable para el equipo, aun cuando los rumores de una lesión en su brazo de lanzar sean peores de lo que se piensa o no pueda cumplir con las altas expectativas que le han creado quienes exageradamente lo han apodado el "Babe Ruth japonés".

Esta vez el mexicano Arturo Moreno, único dueño hispano de una franquicia de las Mayores, no se ha lanzado a una carrera de gastos desenfrenados como en el pasado reciente (léanse Albert Pujols, CJ Wilson, Josh Hamilton, entre otros), que desde el 2010 hacia acá sólo ha arrojado una breve visita a la postemporada.

Mike Trout
Ric Tapia/Icon SportswireMike Trout solo ha podido acudir a una postemporada en su carrera de 7 años en Grandes Ligas.
Ahora la gerencia ha dado pasos más concretos, dirigidos a rodear de las piezas necesarias a Mike Trout, el mejor pelotero de los últimos años en las Mayores, para crear un balance entre ofensiva, defensa y pitcheo y tratar de revertir la marca de 80-82 del 2017.

El primer paso fue retener a Justin Upton, adquirido a mitad de la temporada pasada de los Tigres de Detroit.

Justin Upton
AP Photo/Chris CarlsonJustin Upton fue a mitad de la temporada pasada desde los Tigres de Detroit.
Upton, con cuatro participaciones en Juegos de Estrellas, defenderá el jardín izquierdo por las próximas cinco campañas, gracias a una extensión de contrato de 106 millones de dólares.

Con él, Trout y Kole Calhoun, "el otro equipo" de Los Angeles completa un trío de guardabosques de excelencia.

Luego se blindó el cuadro interior con la adquisición del agente libre Zack Cozart, que jugará en la antesala, y el veterano segunda base Ian Kinsler, transferido de los Tigres, para armar una combinación alrededor del segundo saco con el estelar campocorto Andrelton Simmons.

Cozart viene de la mejor temporada de su carrera, en la que se ganó su primera invitación al Juego de las Estrellas, mientras que Kinsler es un año más joven y una opción más barata que retener a otro veterano como Brandon Phillips, que se convirtió en agente libre al final de la pasada campaña.

El puertorriqueño Martin Maldonado, ganador en el 2017 de su primer Guante de Oro, vuelve con los arreos detrás del plato y Pujols, futuro miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, se encargará de la custodia de la inicial, si la salud se lo permite, aunque alternando también como bateador designado.

Albert Pujols, Los Angeles Angels
Photo by Patrick Gorski/Icon SportswirePujols está a 32 imparables de los 3,000 pero no es ni la sombra de aquel que mereció el apodo de La Máquina, cuando militaba con los Cardenales de San Luis.
Pujols, a 32 imparables de los 3,000, tiene por delante aún cuatro temporadas de su contrato por diez años y 240 millones.

Próximo a cumplir 38 años de edad, no es ni la sombra de aquel que mereció el apodo de La Máquina, cuando militaba con los Cardenales de San Luis.

Y aunque el tiempo demostró que el pacto que le dieron los Angelinos en el 2012 ha sido de los peores en la historia, el dominicano sigue siendo un gran productor de carreras, aunque el resto de sus números hayan disminuido considerablemente.

Quizás sea hora de que el manager Mike Scioscia de restarle responsabilidad en el orden al bate al veteranísimo toletero quisqueyano, en beneficio del colectivo.

El área en la que los Angelinos no parecen listos aún es la del pitcheo.

Necesitan un verdadero as para liderar a una rotación joven, que en principio contaría, entre otros candidatos, con Ohtani, el diestro nicaragüense JC Ramírez y los también derechos Parker Bridwell, Matt Shoemaker y Alex Meyer y los zurdos Tyler Skaggs y Andrew Heaney, si su salud se lo permite.

Son, principalmente, promesas a punto de saltar al próximo nivel, lo que siempre presupone signos de interrogación, mientras que Blake Parker parece destinado, al menos en principio, a la tarera de asegurar los juegos en el noveno episodio.

Por ahora, parecen estos Angelinos capaces de plantarle cara a Houston.

¿Ganarle? Ya eso es otra cosa distinta, pues para ello requieren reforzar su cuerpo de serpentineros, pero el invierno no ha acabado aún y la gerencia tiene todavía el tiempo para hacerlo, antes de que abran los campos de entrenamiento en febrero.

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