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BBEN: Los posibles ganadores del Más Valioso en la Liga Americana
El más esperado y polémico de todos los premios que reparte la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés) es el de Jugador Más Valioso.

En primer lugar, porque no hay una definición clara de lo que significa ser "más valioso" y cada cual interpreta el término como mejor le parece.

¿Es más valioso el que mejores estadísticas individuales puso sobre la mesa?

¿O aquel cuya actuación fue clave en que su equipo avanzara a la postemporada?

¿Y qué culpa tiene alguien con los números más sobresalientes estar en un equipo malo, sin nadie que lo acompañe a tirar del carro?

Stanton Votto Goldschmidt JMV
AP PhotosGiancarlo Stanton de los Marlins, Joey Votto de los Rojos y Paul Goldschmidt de los Diamondbacks son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.
Por lo pronto, sabemos que el JMV de la Liga Nacional está entre Giancarlo Stanton, de los Marlins de Miami, Paul Goldschmidt, de los Diamondbacks de Arizona, y el canadiense Joey Votto, de los Rojos de Cincinnati.

Judge Ramirez Altuve JMV
AP PhotosAaron Judge de los Yankees, José Ramírez de los Indios y José Altuve de los Astros son los finalistas al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2017.
Y el de la Americana saldrá entre Aaron Judge, de los Yankees de Nueva York, el venezolano José Altuve, de los campeones Astros de Houston, y el dominicano José Ramírez, de los Indios de Cleveland.

Vale aclarar que lo hecho en la postemporada por Goldschmidt, Judge, Altuve y Ramírez no cuenta absolutamente para nada en la definición de los galardones, pues la votación de la BBWAA cerró antes de que comenzaran los playoffs.

Las únicas estadísticas que cuentan son las de la campaña regular y basados en eso, Stanton, Goldschmidt y Votto, por el viejo circuito, y Altuve, El Juez y Ramírez, por el joven, fueron los que más votos recibieron de los periodistas.

Dustin Bradford/Getty ImagesNolan Arenado y Charlie Blackmon fueron dejados fuera de los finalistas en la Liga Nacional.
La primera injusticia aflora ante la ausencia de Charlie Blackmon y/o Nolan Arenado, ambos de los Rockies de Colorado, piezas fundamentales en la primera visita de su equipo a la postemporada desde el 2009.

Tratemos de meternos en la cabeza de algunos colegas. Hay quienes ven como hándicap que Blackmon y Arenado jueguen la mitad de sus partidos en el Coors Field de Denver, a una milla sobre el nivel del mar, donde la pelota vuela más que en cualquier otro parque.

¿Y? Allí juegan ellos y los otros 23 compañeros de su equipo y no todos pusieron grandes guarismos. El mérito de lo que hicieron nadie puede escatimárselo sobre la base de un argumento geográfico.

Quizás, el hecho de pertenecer a un mismo equipo -- y pasa muchas veces -- haya conspirado en su contra, como si se robaran votos entre sí, pero de todos modos, el que no estén ellos y sí aparezca Votto es injusto.

Blackmon fue líder de los bateadores (.331) de la Nacional y encabezó todo el béisbol en hits (213), triples (14) y anotadas (137).

Además, despachó 37 cuadrangulares y remolcó 104 carreras.

En promedio, anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, impulsadas y bases robadas, el jardinero central de los Rockies superó al primera base de Cincinnati, quien sólo tuvo más bases por bolas, promedio de embasamiento y WAR, esa sacrosanta estadística sabermétrica donde dos más dos no siempre es cuatro.

Señores sabermétricos que pretenden reinventar un deporte que nunca han jugado y que sólo ven a través de una computadora: búsquenme al primer fanático que diga ir al parque a ver al líder en WAR o de más alto OBP y les doy un premio.

Sólo en sus mentes pseudocientíficas, un jugador con menos average, imparables, extrabases de todo tipo, carreras anotadas y empujadas y almohadillas estafadas es mejor que uno que lo supera en cada uno de esos departamentos.

Las estadísticas del canadiense de los Rojos fueron incluso inferiores en casi todos los renglones que las de Arenado y del dominicano Marcell Ozuna, de los Marlins, quien no figura entre los finalistas tampoco.

Ozuna también logró mejores cifras que Goldschmidt en cuanto a jonrones, remolcadas y average, las tres ramas de la Triple Corona.

Giancarlo Stanton
Christian Petersen/Getty ImagesGiancarlo Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia de los Marlins en ganar el premio de JMV.
Entonces, el JMV del viejo circuito lo debería ganar, ante la ausencia de Blackmon, el poderoso jardinero derecho de Miami, líder absoluto en vuelacercas (59) e impulsadas (132).

Stanton se convertiría en el primer jugador en la historia de la franquicia en ganar el premio, aunque podría recibirlo con otro uniforme, pues cada vez son más fuertes los rumores de canje que lo envuelven.

Aaron Judge
Elsa/Getty ImagesAaron Judge encabezó la LA en HR (52, récord para debutantes), anotadas (128), BB (127), y además fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).
En la Americana, la extraordinaria campaña de Judge debería darle de golpe los premios de Novato del Año y Jugador Más Valioso.

¿Cómo podrían los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América ignorar a alguien que encabezó el joven circuito en jonrones (52, récord para debutantes), carreras anotadas (128) y bases por bolas (127)?

Que además, fue segundo en la liga en impulsadas (112), en slugging (.627), en promedio de embasamiento (.422) y en OPS (1.049).

Para complacer también a los amantes de las estadísticas sabermétricas, El Juez tuvo el mayor WAR (8.8) del joven circuito y sí, fue líder en ponches (208), departamento que en el 2014 encabezó Mike Trout cuando ganó el primero de sus dos JMV.

El Juez tuvo posiblemente el debut más impresionante de cualquier pelotero en la historia y merece convertirse en el tercer jugador en archivar ambos galardones de MVP y Novato del Año, algo que anteriormente consiguieron Fred Lynn, de los Medias Rojas de Boston en 1975, y el japonés Ichiro Suzuki, con los Marineros de Seattle, en el 2001.

En los últimos 40 años, sólo tres jugadores de los Yankees han ganado el premio de JMV: Thurman Munson en 1976, Don Mattingly en 1985 y Alex Rodríguez, quien lo consiguió dos veces, en el 2005 y 2007.

El joven de 25 años fue la pieza fundamental en el renacer de una franquicia en pleno proceso de reconstrucción y que pocos esperaban ver en los playoffs tan pronto como esta campaña.

Judge tiene en Altuve a su rival más directo, con un pie y una pulgada menos de estatura que el de Nueva York, pero que crece hasta el infinito cuando entra a la caja de bateo.

Ganó su tercera corona de bateo (.346) y segunda en fila, además de conseguir su cuarta campaña consecutiva con más de 200 imparables, aunque con cifras inferiores a Judge en la mayoría de los otros departamentos.

El venezolano fue el alma de los Astros, echándose sobre sus hombros el peso del equipo, sobre todo durante la ausencia por lesión del puertorriqueño Carlos Correa, mientras que Ramírez, si bien fue fundamental para la Tribu, tiene números inferiores a Judge y Altuve y está de más en esta pelea.

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Habemus quinto juego.

Luis Severino se reivindicó después de su corta salida en el juego de comodines y Joe Girardi no cometió esta vez errores de principiante.

Los Yankees de Nueva York vencieron 7-3 a los Indios de Cleveland y forzaron un quinto y decisivo juego el miércoles, en el Progressive Field.

Severino, con apenas un tercio de actuación ante Mellizos de Minnesota en el partido entre wildcards, se creció esta vez en el choque en que la suerte de su equipo dependía totalmente de él y tiró siete sólidas entradas, a ritmo de nueve ponches y un solo boleto.

Con un bullpen sobrecargado de trabajo, esta vez Girardi confió al máximo en su abridor, quien realizó 113 lanzamientos, varios de ellos sobre 100 millas por hora en el último inning que trabajó, a diferencia del viernes, cuando le quitó demasiado temprano la pelota a CC Sabathia. Primer error subsanado.

Luis Severino celebra ponche ante Indios
AP Photo/Kathy Willens

En el octavo mandó a la loma al también dominicano Dellin Betances, de gran faena hasta ahora en los playoffs, pero derrotado el viernes al exigirle más trabajo del que puede hacer.

Esta vez Betances se presentó descontrolado y tras caminar a los dos primeros bateadores que enfrentó, Girardi le aplicó temprano la alzadora. Segundo error subsanado.

Tommy Kanhle realizó un relevo sensacional, al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó y cortar de golpe la amenazade los Indios.

Importante la labor de Kahnle, más allá de sus dos innings en blanco, pues permitió a Girardi no tener que apelar a David Robertson y al cerrador cubano Aroldis Chapman, quienes han trabajado de manera combinada diez episodios en lo que va de postemporada.

Y aunque subsanó sus errores, Girardi sabe que esta serie debió haberse acabado ya, sorpresivamente a favor de sus muchachos.

Uno que debe estar preocupado es Terry Francona, el manager de Cleveland, pues ahora toda la presión la tiene el equipo que salió como amplio favorito y que de pronto dejó crecer a un grupo de muchachos inspirados que pueden terminar enterrando a la Tribu.

La mejor prueba de esa peligrosa inspiración fue la capacidad de los Yankees de aprovechar los errores del contrario.

Una pifia del antesalista colombiano Giovanny Urshela fue el detonante de un racimo de cuatro que hizo saltar del montículo a Trevor Bauer, el verdugo de Nueva York en el choque inicial de la serie.

Es cierto que las cuatro carreras se anotan como sucias, pero tras el que debió ser el tercer out, los Yankees castigaron duro a Bauer para redondear la cosecha con un doblete de Aaron Judge, el Juez que aplicó la ley beisbolera de que ''después del error, viene el palo''.

Fueron en total cuatro las marfiladas de la defensa de Cleveland y casi todas costaron carreras. De hecho, seis de las siete anotaciones de los Mulos fueron inmerecidas.

Para el miércoles ya se anunciaron los abridores, Sabathia por los visitantes y Corey Kluber por los anfitriones.

La lógica indica que la balanza debería inclinarse para los Indios, pues no todos los días Kluber recibe la paliza que le dieron los Yankees el viernes pasado.

Pero no siempre el béisbol entiende de lógica y nadie puede quitarle hoy a los fanáticos de los Yankees el derecho a soñar en grande.

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El cubano Aroldis Chapman puso fin a la polémica con su manager Joe Girardi de la mejor manera posible.

Luego de darle Like a un comentario en Instagram de alguien que pedía que la gerencia de los Yankees de Nueva York no renovaran el contrato de Girardi después de las barrabasadas que costaron el triunfo en el segundo juego de la serie divisional contra los Indios de Cleveland, Chapman salió a lanzar llamas desde el octavo episodio, para asegurar el triunfo 1-0 y dejar atrás la tormenta que creó dentro del clubhouse.

Para momentos como estos fue que los Yankees le dieron un contrato de 86 millones al cubano, convirtiéndolo en el relevista mejor pagado de la historia.

Cinco outs, cuatro de ellos por la vía del ponche, con envíos de hasta 104 millas por hora, terminaron por congelar a los bateadores de los Indios, a quienes ya Masahiro Tanaka había enfriado por espacio de siete episodios.

Ahora Chapman lleva en la postemporada 4.2 innings en blanco, con nueve abanicados de los 14 bateadores que ha retirado.

Luego de una racha fatal, en que incluso era abucheado en cada salida y hasta perdió temporalmente en puesto de cerrador, el zurdo lleva 14 apariciones seguidas inmaculadas, con 26 ponches en 16.2 tramos y no permite carreras desde el 25 de agosto.

El japonés Tanaka también reivindicó de cierta forma a Girardi, al justificar la decisión del dirigente de reservarlo para el tercer partido de la serie.

La explicación que dio en su momento el timonel de los Yankees se basó en el rendimiento del nipón en casa, muuuucho mejor que en la carretera.

Ahora, contando su última salida en la campaña regular, Tanaka lleva 14 episodios en blanco en el Yankee Stadium, con seis imparables permitidos y 22 ponches propinados, con un solo boleto.

Los Yankees están vivos y buscarán ahora empatar la serie de la mano del joven dominicano Luis Severino, su mejor lanzador en la temporada regular y en busca de redención, luego de su estrepitosa caída en el juego de comodines ante los Minnesota Twins.

Severino apenas sacó un out en ese partido y permitió tres limpias y cuatro hits, dos de ellos jonrones, aunque su equipo logró remontar para llevarse el triunfo.

En la trinchera opuesta estará el derecho Trevor Bauer, verdugo de Nueva York en el primer choque de esta serie.

Bauer pintó de blanco a sus rivales en 6.2 episodios, con ocho ponches, y no fue hasta el sexto que permitió el primero de los dos únicos hit que aceptó en su actuación.

Sin embargo, lo hará esta vez con tres días de descanso solamente y además, lo hará fuera de casa, donde sus resultados no han sido iguales que en el Progressive Field de Cleveland.

En casa tuvo récord de 10-4 y efectividad de 3.93, mientras que en la carretera lanzó para 7-5 y promedio de limpias de 4.54.

No obstante, el reporte meteorológico señala mucha lluvia para el noreste del país este lunes, por lo que la probabilidad de que se suspenda el partido es grande.

Eso beneficiaría a Bauer....y a Chapman, que ya ha visto una sobrecarga de trabajo, similar a la que sufrió el pasado año a manos de Joe Maddon y estuvo a punto de costarle la Serie Mundial a los Cachorros de Chicago.

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Por eso el béisbol es el deporte más grande y bello del mundo.

Porque el juego no se acaba hasta que se acaba y un equipo puede sacarle al rival un partido del congelador, como hicieron los Indios de Cleveland ante los Yankees de Nueva York en el segundo partido de la serie divisional.

Luego de ver cómo los Yankees masacraban a su astro Corey Kluber con seis carreras en dos innings y dos tercios, la tribu remontó una desventaja de 8-3, forzó cuatro entradas extras, más allá de la novena, para imponerse 9-8 y poner la serie en punto de mate.

Sin quitarle mérito a los Indios, que nunca se rindieron a pesar del golpe psicológico que pudo representar la paliza que recibió Kluber, el juego, en gran medida, lo perdió Nueva York y principalmente su manager Joe Girardi.

En primer lugar, por quitarle la pelota demasiado temprano a su abridor CC Sabathia y apelar antes de tiempo a un bullpen sometido a un trabajo intenso en los dos primeros partidos de la postemporada.

Francisco Lindor pega grand slam ante Yankees
AP Photo/Phil Long

El veterano zurdo, quien tenía récord de 8-0 cada vez que lanzaba después de una derrota de los Yankees, había mostrado solidez en su actuación y sólo tenía 77 pitcheos después de cinco innings y un tercio.

Con ventaja de 8-3 en la pizarra, Girardi entró en pánico y sacó a Sabathia con un out y un corredor en la inicial.

El remedio no pudo ser peor. Chad Green, de gran relevo en el juego de comodines ante los Mellizos de Minnesota, llenó las bases y permitió grand slam de Francisco Lindor que puso el marcador 8-7.

Pero antes de eso, lo imperdonable fue no apelar a la tecnología y reclamar un supuesto pelotazo a Lonnie Chisenhall, que fue el que llenó las bases antes del cuadrangular de Lindor, a pesar de que el cátcher Gary Sánchez le pedía a gritos que solicitara la revisión del video.

Luego, volvió a estirar en exceso el trabajo de David Robertson, que el martes había trabajado 3.1 capítulos y ahora tuvo que laborar por 1.2 episodios.

¿Resultado? Robertson parece haber sentido el lógico cansancio por tanta faena y toleró jonrón de Jay Bruce en el octavo que igualó las acciones y forzó el extrainnings.

Para rematar, en el final de la decimotercera entrada, con la potencial carrera de la victoria en segunda y la primera almohada desocupada, optó por lanzarle al brasileño Yan Gomes, quien le decidió el encuentro con cañonazo sobre la raya de tercera base que dejó a los Yankees tendidos sobre el terreno del Progressive Field de Cleveland.

Es una jugada que forma parte del ABC del béisbol. Girardi debió ordenar el boleto intencional para Gomes, para crear la posibilidad de una doble matanza salvadora.

En el cierre del décimo, con hombre en segunda y el propio brasileño al bate, Girardi lo envió gratis a primera, mientras Aroldis Chapman dominaba cómodo al debutante dominicano Erik González para el tercer out del inning.

Entonces, ¿por qué no hacerlo de nuevo tres episodios más tarde? Eso le costó el triunfo.

A las torpezas de Girardi súmenle el error del venezolano Ronald Torreyes, enviado a correr de emergente en segunda por Todd Frazier, quien había llegado a la intermedia sin outs por un error de González en la alta del undécimo.

Gomes disparó un misil a segunda y sorprendió a Torreyes que se había separado demasiado de la base, cortando de golpe la amenaza de los Yankees.

La decisión inicial del umpire Brian O'Nora fue declarar safe al venezolano en una jugada cerradísima en la intermedia, pero a diferencia de Girardi, el manager de los Indios, Terry Francona, sí apeló al video y los árbitros revirtieron la sentencia inicial.

Después de semejante cúmulo de despropósitos, los Yankees parecen encaminados a sufrir una barrida, aunque las acciones se trasladan ahora a Nueva York.

Pero después de perder un partido que estaba prácticamente en la nevera es un golpe demasiado fuerte de asimilar y tener una recuperación milagrosa.

No ante esta tribu que parece predestinada a cosas muy grandes en el 2017.ç

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Ahora, con el periódico de ayer debajo del brazo, Terry Francona luce como un genio.

Contra la más elemental lógica, el manager de los Indios de Cleveland le entregó la pelota a Trevor Bauer para el primer juego de la serie divisional contra los Yankees de Nueva York, en lugar de apelar a su principal as, Corey Kluber, por aquello de que "quien da primero, da dos veces".

En 99 de 100 oportunidades, cualquier director comenzaría una serie corta con su mejor hombre, en lugar de reservarlo para el Juego 2.

Pero de todos modos, la jugada le salió a Francona a pedir de boca y Bauer lanzó uno de los mejores partidos de su carrera, al mantener a los Yankees sin hits por 5.1 innings, para llevar a los Indios a un tranquilo triunfo de 4-0.

Sólo Aaron Hicks, con doblete en el sexto, y el dominicano Starlin Castro, con sencillo en el séptimo, pudieron descifrar los envíos del serpentinero.

Trevor Bauer
Ken Blaze/USA TODAY SportsLa jugada del manager de los Indios de poner a Trevor Bauer por encima de Corey Kluber para el Juego 1 de la SDLA le salió a la perfección y ahora Francona puede usar a su candidato al Cy Young para buscar poner la serie 2-0 antes de irse a Nueva York.
Después de 98 pitcheos y 6.2 episodios, le dejó el encuentro en las manos a Andrew Miller y el cerrador Cody Allen, con dos innings y un tercio en blanco, con un solo imparable permitido.

Entre el abridor y los dos apagafuegos propinaron 14 ponches, siete de ellos repartidos entre Aaron Judge, Gary Sánchez y Didi Gregorius, quienes se fueron de 12-0 de manera combinada.

Bauer no lanzaba desde el 29 de septiembre, mientras que Kluber trabajó por última vez un día después.

Francona optó por seguir el turno de aperturas para que el primero no se fuera de paso por descanso excesivo y el segundo no trabajara con poco tiempo de receso.

Con sus días normales, Bauer tiró una joya y ahora Cleveland, con ventaja de 1-0 en la serie, tiene a su mejor hombre descansado para tratar de poner la balanza 2-0 antes de que las acciones se trasladen al Yankee Stadium.

Lujo que se pueden dar los Indios y muy pocos equipos, no así los Yankees, cuyas esperanzas residen en que sus abridores puedan andar por buen camino al menos cinco episodios para poder poner a funcionar el bullpen, su arma más poderosa.

Dentro de la derrota, el manager Joe Girardi tuvo un rayo de esperanza, cuando el dominicano Dellin Betances ponchó a los tres bateadores que enfrentó en el octavo.

Es cierto que en la situación que entró a lanzar tenía poca presión y ninguna ventaja que preservar, pero ver el dominio y control sobre sus envíos es una buena señal de que Girardi puede contar nuevamente con él, luego de que atravesara un mal momento en los finales del calendario regular.

De esta manera, Betances se une de nuevo a David Robertson, Chad Green, Tommy Kahnle y Aroldis Chapman en la línea de fusileros de lujo.

El problema es que todos ellos tengan la oportunidad de salir a hacer su trabajo aunque sea con una mínima ventaja que defender y sus compañeros a la ofensiva sean capaces de producir carreras.

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