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Raspones, GoT y soportes del micrófono: Nikola Jokic en su primera postemporada

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Lujo de asistencia de Nikola Jokic para doble y falta sobre Millsap (0:19)

Blazers vs. Nuggets. Alertas NBA. (0:19)

DENVER - NIKOLA JOKIC Nikola Jokic está sentado en un sofá de cuero dentro del salón de descanso de jugadores de los Denver Nuggets, con una bolsa llena de hielo pegada a su costado derecho.

Hay una cicatriz de cinco pulgadas de diámetro en su brazo izquierdo, cerca a su hombro y otras marcas de distintos tamaños y tonalidades del color rojo. Algunas son producto de la acción de la noche anterior, cuando los Nuggets lograron la victoria en el Juego 1 de su serie de semifinales de la Conferencia del Oeste contra los Portland Trail Blazers.

"Son de todo el año", afirma. "Tengo una (cicatriz) larga aquí, una bastante grande del año pasado".

"Soy líder de la liga en raspones. Siempre estoy sangrando... ya estoy acostumbrado. Voy a vestir de mangas el próximo año... en un 100 por ciento".

Son residuos de una temporada revelación para Jokic, quien llegara hace cuatro años a Denver como una selección de segunda ronda del draft, mayormente desconocido y adicto a la Coca-Cola oriundo de Sombor, Serbia. El jugador de 7 pies (2.13 metros) de estatura pesaba aproximadamente 292 libras (132 kilos) cuando llegó y estaba "blando" a criterio de uno de los entrenadores de acondicionamiento físico de los Nuggets. Se le pidió a Jokic que pusiera a prueba la fortaleza de su abdomen con un ejercicio de plancha, el cual exige que el sujeto sostenga posición de flexión de pecho con sus antebrazos pegados al suelo durante el mayor tiempo posible.

Duró un máximo de 20 segundos.

"¡Morí! ¡Me morí!", recuerda Jokic, aumentando su ánimo. "Me sacudía. Decía: 'No puedo'. Dije, 'mieeeeeeeeee...'".

Esos días han quedado atrás. Jokic, de 24 años, se hizo acreedor de su primera invitación al Juego de Estrellas esta temporada, coqueteó con la consideración a la votación del Más Valioso y ha sido dominante en su primera intervención en los playoffs, con un promedio cercano al triple-doble.

Sin embargo, escondido bajo las estadísticas, titulares y tantas cicatrices, se encuentra un juguetón niño de 7 pies de altura. Eso es lo que hace que "Joker" sea tan querido por sus compañeros, entrenadores y prácticamente por todos los empleados del Pepsi Center.

Poco después que Jokic nos muestra sus cicatrices de batalla, se sienta en el sofá de cuero y comienza a recrear una escena de su nueva serie favorita.

"¿Viste la finta que hizo Arya?" pregunta Jokic antes de hacer su análisis del episodio reciente de "Game of Thrones". Actúa la escena decisiva de la "Batalla de Invernalia" que terminó con (alerta de spoilers) la muerte del Rey de la Noche por parte de Arya, al mover su puñal de la mano izquierda a la derecha para apuñalar al personaje más temible del drama televisivo.

"¡Pero!", exclama Jokic, simulando sostener un puñal por lo alto y dejarlo caer sin hacer efectos de sonido. "Es una finta realmente buena. Y el Rey de la Noche cayó ante ella. Fue engañado".

"Game of Thrones" podrá ser la afición actual de Jokic; sin embargo, su verdadera pasión aguarda por él en Sombor. Es propietario de tres caballos (Dream Catcher, Donita Firm y Bella Marguerite) y creció encantado con las carreras de arnés.

"Puedes ver su pasión", afirma Felipe Eichenberger, entrenador de musculación y acondicionamiento físico de los Nuggets. "Ese es su escape. Se sienta a mirar sus caballos durante horas".

"Disfruto de los animales", responde Jokic. "Su naturaleza. Son animales realmente buenos. Cada animal distinto cuenta con una personalidad diferente, tal como son los seres humanos".


A ESTAS ALTURAS EN AÑOS ANTERIORES, Jokic había vuelto a Serbia. Sin embargo, este año los caballos tendrán que esperar.

En la noche de este viernes, los Nuggets se enfrentarán a los Blazers en el Juego 3 de una serie empatada.

Es la primera ocasión en la carrera de Jokic en la cual debe disputar semejante cantidad de partidos; no obstante, el desgaste adicional no parece cobrar factura. El serbio ostenta promedio de 23.9 puntos, 12 rebotes y 8.6 asistencias. Igualmente, promedia 37.8 minutos de juego, sexto mayor registro en la NBA.

Nada mal para un jugador que sigue escuchando comentarios con respecto al estado de su cuerpo y condición física.

"Ese cuento me ha acompañado durante toda mi vida", expresa Jokic con respecto a sorprender a aquellos que lo subestiman basándose en su apariencia. "Para ser honesto, a veces es gracioso porque (a veces, lo que dicen) es cierto y (a pesar de ello) sigo jugado en la NBA".

"Alguien llegó a decir: 'Ni siquiera está en forma'. Participo en 80 partidos y dijo que yo ni siquiera me encontraba en forma física".

Gregg Popovich, el entrenador de los San Antonio Spurs que calificó a Jokic como "magnífico" luego que los Nuggets eliminaran a su equipo en la primera ronda, bromeó con respecto a las burlas generadas por la contextura corporal de Jokic y su supuesta carencia de condiciones atléticas.

"Espero que no lo rompa todo mientras se dirige al salón de pesas o algo así", dijo Popovich con una sonrisa irónica. "¿Sabes a qué me refiero?"

Jokic confiere méritos a Eichenberger y a Steve Hess, quien fuera jefe de musculación y acondicionamiento físico de los Nuggets, quienes le ayudaron a reducir su porcentaje de grasa corporal, cambiar sus hábitos alimenticios y a aumentar su masa muscular para así poder adaptarse al juego físico de la NBA.

"Alguien llegó a decir: 'Ni siquiera está en forma'. Participo en 80 partidos y dijo que yo ni siquiera me encontraba en forma física." Nicola Jokic

El peso de Jokic está registrado en 250 libras (113 kilos), sin embargo, afirma que actualmente oscila entre 275 y 280 (124 y 127 kilos), su peso preferido para jugar al baloncesto.

El pívot bromea con respecto a los cambios sufridos en su cuerpo desde su llegada a Denver.

"No tenía músculos", afirma Jokic con aparente seriedad. "Ahora estoy cerca a las 292 libras, pero tengo un par de músculos por allí".

"Siendo honesto, me gusta tener un poquito más de peso, tal como me encuentro hoy en día", indica Jokic. "Estuve más delgado que ahora, unas 15 libras. Pero no me sentía bien. Porque me empujan. No estaba tan pesado, me sentía ligero. Necesitaba un poquito más de peso para poder hacerle frente a estos hombres".

Jokic ingiere batidos de proteína y se adhiere a detallados planes nutricionales con comidas preparadas periódicamente durante la temporada. Eichenberger sometió a Jokic a un plan de siete semanas con comidas previamente preparadas, previo al receso del Juego de Estrellas. Este plan incrementó la ingesta calórica de Jokic, llevándolo de 3,000 a 5,200 calorias diarias. Jokic disminuyó 10 libras de peso al consumir las clases de calorías y proteínas apropiadas, con cinco comidas al día. Jokic debía recordar que cada tres horas tenía que comer.

"Él come bien", dice Eichenberger. "Pero le gustan los dulces. Le encantan los dulces".

Eichenberger ha visitado a Jokic en Sombor durante los dos últimos veranos para entrenarle y esto le ha ayudado a comprender mejor los hábitos alimenticios de Jokic. En Serbia, Eichenberger notó que cada una de sus comidas empezaba con ensalada, después una sopa y terminaba con un plato principal y el postre.

"Puede ser un tema cultural", afirma Eichenberger con respecto a la afición de Jokic por los dulces y postres.

Jokic ha cumplido con su cuota de sacrificio. Después de beber tres litros diarios de Coca-Cola mientras crecía en Serbia, Jokic ingirió su última lata de la gaseosa en su primer vuelo a Denver en 2015.

"Creo que es algo mental", expresa Jokic. "No puedes permitir que la Coca-Cola sea más fuerte que tú".

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Nilkola Jokic y Gary Harris, el dúo letal

Ambos se combinaron para conseguir el alley-oop de impacto para dejar claro quién manda en casa.


LA RUTINA DE JOKIC PREVIA A LOS PARTIDOS incluye ocasionalmente una evaluación de sus propios compañeros. Se pone a buscar tendencias diferentes en sus movimientos que podrían ayudar a su juego con los pases.

"Necesitas conocer tu propio personal", afirma Jokic.

Jokic sabe cómo factores clave que a Gary Harris y a Monte Morris les gusta ir hacia la derecha, que Jamal Murray prefiere ir hacia la izquierda y pasar el balón directamente a Will Barton y permitirle decidir hacia cuál dirección irá.

También podrá improvisar y hacer un pase inesperado a fin de poner prueba a la defensiva y ver con qué puede salirse con la suya. El gigante se comporta como un base, siempre pensando con dos o tres pasos de anticipación.

"Si percibo algo, incluso siendo riesgoso, voy a intentarlo", dice Jokic. "Porque quizás ese error dará oportunidad a otra cosa o la próxima vez que esté allí lo haré sólo para dar una oportunidad... Estoy consciente de que cada posesión importa, pero creo que quizás esa posesión dará un espacio durante las próximas tres o cuatro ocasiones, hay que intentar algo más para ver qué está haciendo el equipo rival, ¿sabes?"

Jokic ha hecho la mayor cantidad de pases en la NBA esta temporada, aproximadamente 800 más que el base Ben Simmons, dueño del segundo puesto. Los Nuggets se ubican en el primer lugar entre los equipos que disputan la postemporada con un promedio de 1.22 puntos por posesión cuando Jokic logra subir el balón por la cancha, según los rastreos de Second Spectrum.

Paul Millsap, compañero de Jokic, compara la capacidad del serbio de leer defensivas rivales con los instintos del mariscal de campo de los New England Patriots Tom Brady.

"Sólo miro dónde están parados (los defensores), lo que están haciendo, de qué están hablando, sólo lo escucho todo", indica Jokic. "Necesitas conocer sus señas, cómo llegan desde los límites de la cancha y la uña (la mitad de la línea de tiros libres)".

"Para mí, se trata de algo normal. Me pregunto que está haciendo y hago lo opuesto de lo que ellos hacen".

"Si percibo algo, incluso siendo riesgoso, voy a intentarlo. Porque quizás ese error dará oportunidad a otra cosa o la próxima vez que esté allí lo haré." Nicola Jokic, sobre su mentalidad de pasador

Harris ha visto cómo los entrenadores rivales lo han intentado todo con el objetivo de neutralizar las habilidades de Jokic a la hora de pasar el balón.

"Déjenle disparar" fue la estrategia más alocada, recuerda Harris. "Salvo esa excepción, todos intentan duplicar la marca contra él".

Jokic sigue sorprendiendo a algunos de sus oponentes.

"Logra hacer muchas pequeñas cosas a su favor porque no depende de las aptitudes atléticas, la velocidad y cosas así", afirmó el jugador de los Portland Trail Blazers Damian Lillard. "Por eso, es algo engañoso".


JOKIC SE DIRIGE AL ESTRADO para iniciar su sesión postpartido con los medios de comunicación. Antes de escuchar las preguntas de los periodistas, se apresta a enfrentarse a su nuevo enemigo: el pedestal del micrófono.

En lo que se ha convertido en un momento cómico visto en prácticamente todas las ocasiones en las cuales Jokic comparece ante la prensa después de los partidos, éste intenta remover el micrófono de su pedestal para así cargarlo cerca de su pecho.

Sin embargo, Jokic no ha podido quitar el micrófono del poste o volverlo a colocar en su sitio con facilidad. Ese fue el caso después del Juego 6 en San Antonio, cuando se mostró tan frustrado al intentar volver a adherir el micrófono al pedestal que terminó soltando palabrotas.

"Al ca---- con esta mi----", dijo Jokic, con un suspiro.

El video se hizo viral en Internet.

No obstante, después de la victoria de los Nuggets sobre los Spurs en el Juego 7, Jokic pudo colocar el micrófono en su trípode sin problemas, para celebrar con un rugido que causó risas entre los presentes.

"Es toda una pelea", dijo Jokic, sacudiendo la cabeza. "Es una pelea. Estamos 1-1 y espero que al final de la temporada, pueda vencer al micrófono".

Por lo menos, esta batalla no debería dejar cicatrices.