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Prepárate Paunovic, en Chivas todos comen sopa

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Gómez Junco sobre la firma de Paunovic con Chivas: "Están inventando, no saben qué hacer" (5:21)

El analista de ESPN fue severo con la decisión de la familia Vergara de apostar por el serbio naturalizado español para el banquillo del cuadro tapatío. (5:21)

LOS ÁNGELES -- Los contrasentidos en Chivas: Ya tiene técnico (Veljko Paunovic), pero no tiene jugadores, les alargó las vacaciones, para que disfruten mientras comen su sopa...

Claro, un merecido descanso para unos cansados de fracasar. Agotados y agobiados de ser comparsas en repechajes. Debe ser extenuante ser militante consistente del ridículo.

Chivas pierde el tiempo. Tenía una oportunidad magnífica de poner a punto a la punta de desobligados futbolistas, y de hacer la mejor pretemporada de su historia.

Especialmente si el diagnóstico de Veljko Paunovic se basa en una conclusión propia, y no en un acumulado de conjeturas ajenas, en conclusiones de otros.

“Entrega total, mentalidad ganadora, con esfuerzo, con sacrificio”. ¿Le suena a parte del diagnóstico de “Pauno”, como le llaman a Paunovic sus cercanos? Verdad que sí. Lo que pasa es que esa cita textual es de Amaury Vergara a la cadena Fox.

En un video casero, de esos que se encargan como para captar a la quinceañera antes de su gran gala, el entrenador serbio asegura a Chivas TV, por su discurso y su aplomo actoral, que conoce perfectamente al jugador mexicano y al futbol de México. Su prognosis es un portento de sabiduría. En un par de días diseccionó los años de hambruna del Rebaño.

Las reflexiones recientes de Fernando Hierro, y ahora de su “Pauno”, acrecientan más las sospechas que las dudas, sobre el siniestro merodeo de Marcelo Michel Leaño en el control de la desgastada brújula sin norte del Rebaño.

Pero son decisiones tomadas ya por Amaury. Ciertamente, hoy, gozan ambos, Hierro y Pauno, del derecho, el amparo y el privilegio de la duda. El problema es que sus primeras acciones son contradictorias.

Hierro aseguró que llevaría a un técnico con conocimiento del futbol europeo y del futbol mexicano. Lo primero, por cuna, por origen, por demografía, por geografía, lo tiene Pauno. Serbia sigue en el vecindario europeo.

¿Lo segundo? Esa experiencia con lo mexicano, lo más cercano que la pudo tener, debió ser durante sus cuatro fallidos años con el Chicago Fire en la MLS, al recibir un baño tibio en un vaso volador desde la tribuna.

Más allá de sus tristes aventuras en Chicago y con el Reading inglés, Pauno tiene un galardón intocable: campeón mundial Sub-20 con Serbia, venciendo a Brasil 2-1 en la Final de Nueva Zelanda. Ni más valioso ni menos valioso que los dos títulos Sub-17 de México, con Jesús Ramírez y Raúl Gutiérrez.

En el video promocional de Chivas TV, Paunovic asegura que en su carrera se ha arrimado a cuanto entrenador ha podido, para tratar de enriquecer su acervo, y tira un chantaje emocional de poco éxito, citando a su paisano Bora Milutinovic, sin saber que éste es respetado, pero poco querido, especialmente en Guadalajara… y menos aún entre la familia Leaño.

Pero el flamante entrenador de Chivas no se equivoca en parte de su discurso, aunque, precisamente por ello, estos 15 días extra de vacaciones a los jugadores sólo operan en su contra. Necesitaba tenerlos ya bajo su mando.

Paunovic habla de la urgencia de coraje, de confianza, de atrevimiento en el jugador de Chivas, diagnóstico que coincide –mire usted–, con Gerardo Martino, y se resume en una palabra casi sacrílega para su proceso: “intensidad”.

Para llegar a la cúspide de semejante obviedad, sólo bastaba ver los últimos cinco partidos del Guadalajara en el torneo pasado. Chivas perdía los juegos por negligencia, por displicencia, por pachorra, por pereza, por distracciones, por indecisiones, por falta de aplomo, por insuficiencias neuronales y también hormonales, especialmente de las gónadas.

Un consejo gratuito a “Pauno”, quien dice ya conocer perfectamente al jugador mexicano, con el asentimiento y el asentamiento paternalista del matrimonio que aún vive su Luna de Miel, ése, el concubinato laboral entre Fernando Hierro y Amaury Vergara, y, claro, el casamentero Leaño.

El jugador mexicano, en general, entérate Paunovic, no es, ni remotamente, ni el más hábil, ni el más inteligente, ni el más disciplinado, ni el más fuerte, ni el más alto, ni el más veloz, ni el más talentoso, ni el más solidario, ni el más bravo, ni el más comprometido, ni el más digno, ni el más valiente, ni el más suicida, pero, con lo poco o mucho que tiene de todos esos valores indispensables en el futbol, le alcanza para competir, a veces, a nivel internacional.

Para ello, hay un viejo consejo, “Pauno”, de un veterano lobo de mar, con el que te convendría charlar. Tal vez es la síntesis de sabiduría más poderosa de un técnico nacional sobre el jugador nativo.

Alguna vez Manuel Lapuente lo sintetizó así: “Con el jugador mexicano hay que hablar cada día, todo el día, todos los días”, sobre su compromiso como futbolista y con la camiseta que defiende, de otra manera, lo olvida y se refugia en sus temores ancestrales.

Alan Gordon, jugador estadounidense que dirigió Paunovic, contó un pasaje dramático, casi cruel, pero simpático, tras una derrota sufrida por el Chicago Fire. Gordon relata, entre carcajadas e intensa mímica, en una charla el 30 de agosto de 2020, con @TheSoccerSoupPodcast, que el serbio entró lívido al vestidor, balbuceando por la rabia, y dijo a sus jugadores respecto a la forma en que los trató el adversario: “While you are eating your soup, he (el rival) is f… your wife”.

Prepárate, “Pauno”, en la cancha, con Chivas, han abundado los jugadores comiendo sopa.