El Mundial de Clubes 2025 dio inicio hace apenas 4 días bajo un manto de tranquilidad que solamente fue quebrantado por el indomable espíritu de los hinchas de Boca Juniors, que ya hicieron fiesta en la playa y también en el Hard Rock, donde el Xeneize empató 2 a 2 ante Benfica. Mientras el torneo sigue tomando forma, entre estadios que lucieron semivacíos y otros donde las aficiones llenaron todos los asientos, la noche más movida de Miami no estuvo relacionada al fútbol.
El pasado 17 de junio, un evento muy alejado de las tradiciones argentinas, pero que es parte de la cultura estadounidense desde hace ya muchos años, se hizo presente entre las luces de neón, los tragos y discotecas de la noche en la Ciudad del Sol.
En todos los bares, todos los lobbies de hoteles y hasta en la propia calle, la gente estaba totalmente metida en un partido de hockey sobre hielo, el que jugaron Florida Panthers contra Edmonton Oilers.
Para el argentino, que poco tiene que ver con este deporte, resulta increíble la comparación. La pasión por el hockey sobre hielo y el casi total desprecio por una Copa del Mundo, que comenzó en la misma ciudad que se descontroló cuando las Panteras se quedaron con la Stanley Cup.
Porque sí, en una de las tierras más calurosas, en donde en esta época del año casi todos los días rozan los 33/35 grados, una de las actividades que más aglomera público es el hockey sobre hielo. Paradójico, ¿no?
Incrédulos, muchos extranjeros compartieron el momento con los residentes locales, que vivieron este momento como algo único. Las Panteras ganaron 5-1 en el sexto juego de las finales, que terminó colocando un global de 4-2 en favor del equipo de Florida y que convirtió parte de la ciudad en una gran fiesta.
Apenas terminó el partido, cuando aún los festejos estaban naciendo, los gritos se apoderaron de los edificios en Fort Lauderdale, cerca del hotel donde se hospeda Boca y también a minutos del estadio donde las Panteras fueron locales para definir el título.
Un bullicio que jamás se había presenciado en las calles durante los 4 días de competencia que lleva el Mundial, que pasó desapercibido y que, contrario a lo ocurrido con las Panteras, no tiene un ferviente público local que demuestre pasión por el deporte.
Inmediatamente tras el final, y los festejos pertinentes con los jugadores, los fanáticos se hicieron dueños de las calles aledañas al estadio, moviéndose hacia el centro en caravana. Los bocinazos, claro está, no podían ausentarse, dando cuenta de que el objetivo estaba cumplido y que la fiesta estaba por comenzar.
Después de la noche de descontrol, la mañana del 18 tuvo una nueva etapa de festejo. El plantel de las Panteras se movió a Elbo Room, a unos 20 minutos del Hyatt Centric, y allí se reunieron con algunos de los fanáticos que se acercaron a festejar este título, el segundo consecutivo en la Stanley Cup, y que deja al conjunto de Florida como el flamante campeón de la NHL, un mercado extraño para el argentino, pero muy popular en suelo estadounidense.
