Argentina se clasificó a semifinales de un Mundial por primera vez desde 1990 justo en el día en que la salud de uno de sus más legendarios jugadores amenaza con arrebatarle la vida. Es una incógnita si su corazón, ya débil a los 88 años, le permitirá ver el desenlace de la selección de su país natal en Brasil 2014.
La historia de La Saeta Rubia es tan rica tanto dentro como fuera de la cancha. En 1948, en medio de una huelga en el fútbol argentino, se refugió en el torneo colombiano junto al también legendario Adolfo Pedernera. En mayo de 1953 su ficha pertenecía temporalmente a Millonarios de Bogotá y a partir del año siguiente volvería a manos de su club original, River Plate.
Resulta que el Barcelona y el Real Madrid se interesaron en di Stéfano en el mismo momento, pero ambos tomaron caminos distintos para contratarlo. El Barca negoció primero con Millonarios, pero como no le parecieron justos los 27,000 dólares demandados por Alfonso Senior, el presidente de la entidad, entonces enfiló sus emisarios hacia Argentina.
La directiva de River Plate accede a vender al jugador, pero no es hasta la finalización de la cesión en 1954 que la transferencia puede hacerse efectiva.
Entretanto, Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid, envía Raimundo Saporta, entonces contable del club, a pagar de plano la cifra exigida por Millonarios, quienes también aclaran que solo pueden "venderle" a di Stéfano hasta el año próximo.
Entonces se plantó la siguiente encrucijada: el jugador pertenecía al Madrid por año y medio y al Barcelona a partir de ese período, pero la FIFA decreta que no hay fichaje para ningún club hasta tanto no se aclare este enredo.
La Dirección Nacional de Deportes en España toma lugar en la querella y dispone que el futbolista debía jugar dos temporadas con cada club y a partir de 1958 las negociaciones volverían a abrirse.
A todas estas di Stéfano se había negado a jugar en Colombia y Millonarios ya lo había demandado ante la FIFA. El Barca acabó considerando esa decisión como un atropello y las puertas del Madrid se le abrieron indefinidamente al argentino. En Concha Espina integró una de las eras más sobresalientes de la historia del fútbol que luego lo llevó al propio banquillo del Bernabéu y del Valencia.
SECUESTRO EN VENEZUELA
Di Stéfano fue raptado en Caracas en 1963 por un grupo guerrillero que pretendía afianzar su lucha en el país. El simbólico secuestro duró apenas tres días y el jugador jugó ajedrez con los perpetradores, apostó en carreras de caballos y pidió su propio menú.
