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Métodos extraños de Pete Carroll

Russell Wilson y Pete Carroll han desarrollado un fuerte vínculo por la competitividad de ambos. ESPN

RENTON -- "Es diferente aquí", señala Pete Carroll. "¿Lo han notado?". Es difícil no hacerlo. A las 9 a.m. del primer domingo del campamento de entrenamiento en Renton, Washington, el psicólogo deportivo, Mike Gervais, vestido con una sudadera azul de los Seattle Seahawks, una gorra blanca y con gran entusiasmo, recibe a los jugadores en la sala de juntas en el Virginia Mason Athletic Center. Este lugar solía ser una refinería, ahora es el campamento más feliz en la historia de la NFL. Gervais está a punto de dirigir una sesión de meditación y, como siempre hace, da instrucciones a los teléfonos de encender la grabadora de sus teléfonos y que cierren los ojos. Después comienza a guiarlos. "Calmen sus mentes", "Concentren su atención hacia adentro", y "Visualicen el éxito".

Esta es la experiencia de Pete Carroll de la que siempre hemos escuchado hablar. Después de salir abruptamente como entrenador en jefe de la NFL, Carroll reconstruyó su reputación como un entrenador ultra competitivo en USC. Debajo de su eterna sonrisa estaba un hombre que pensaba, más que nada, que había una mejor manera de ganar. La meditación sólo es parte de ella. Después de que Carroll fue despedido por los New England Patriots al término de la temporada de 1999, pensó acerca de lo que haría diferente si encontraba otro empleo como entrenador en jefe de la NFL. Casi todos los días durante la mayor parte de la década, mientras guiaba a USC a terminar siete veces en el top-10 y ganar un título de la BCS, tomaba sus notas. Su sueño era cambiar fundamentalmente la forma en que los jugadores son dirigidos. La estrategia desgastada es, desde luego, ser un tipo duro, piensen en Bear Bryant prohibiendo los recesos para tomar agua, Vince Lombardi gritando, Mike Rice lanzando balones a las cabezas de los jugadores, Nick Saban reprendiendo a su equipo en las laterales. Carroll anhelaba tener la oportunidad de reinventar el papel del entrenador en la NFL. "Quería averiguar, ¿qué pasaría si íbamos a la NFL y realmente cuidábamos a los muchachos, si nos hacíamos cargo de cada uno de ellos?".

Ahora, a tres años y medio de haber iniciado su gestión con los Seahawks --con una plantilla de 91 jugadores que incluye a sólo cuatro jugadores que han estado con el equipo durante más tiempo-- puede comenzar a responder a esa pregunta.

Esta mañana de domingo comenzó con meditación con Gervais, a quien Carroll comenzó a integrar en el programa en el 2011, primero trabajando como consultor, después convirtiéndose en un miembro regular el año pasado. Para los recién llegados a estas sesiones, Gervais lo hace corto, en cerca de seis minutos. Para aquellos con algo de experiencia, prepara meditaciones más largas e individualizadas. Nadie está obligado a estar aquí, sin embargo cerca de 20 jugadores se presentan varias veces por semana para abrir sus mentes. Toda la plantilla también participa en clases de yoga, las cuales disfrutaron mucho los jugadores el año pasado como actividad opcional que el cuerpo de entrenadores decidió convertirla en parte obligatoria de los entrenamientos de los jugadores este año.

La idea principal que los jugadores felices hace mejores jugadores. Todos en las instalaciones, desde entrenadores y jugadores hasta personal asistente y ayudantes, siguen los mantras de Carroll respecto a la positividad de pensamiento, palabra y acciones. "Hagan mejor su trabajo de lo que lo han hecho antes", les dice. Gritar y jugar no está bien visto, y cada entrevista con los medios con un jugador o entrenador termina con un agradecimiento al reportero. Y en programa de prueba entrando a su segundo año, un grupo de 15 a 20 jugadores es sometido a pruebas de rendimiento cerebral (Neurotomía) y ha trabajado con Gervais para crear perfiles de estado --actualizados cada semana-- delo que está pasando en sus vidas, cuántas horas de sueño tienen, sus objetivos y cómo están lidiando con los factores de estrés.

Incluso a medida que examinamos de nuevo la salud mental de los jugadores aquí, este es un mundo extraño de fútbol americano. Sin duda ayuda que Carroll ha encontrado un alma gemela en el mariscal de campo de segundo año, Russell Wilson, quien programa sesiones semanales individuales con Gervais. "Hacemos el trabajo de imágenes y hablamos acerca de tener la mentalidad innovadora de ser especial", señaló Wilson. "Hablamos acerca de estar en el momento y aumentar el caos durante las prácticas, así que cuando entro a los partidos, todo está relajado".

Después repite lo que Carroll dice todo el tiempo, lo que todos dicen por aquí: "Habló con jugadores de otros equipos, y los otros equipos no son así. Hacemos las cosas diferentes aquí".

En el simposio de novatos de la NFL en junio, Chris Ballard subió al estrado. Ballard, director de personal de jugadores de los Kansas City Chiefs, tuvo palabras duras para los reclutas del draft. "La mayoría de ustedes no estarán en esta liga dentro de tres años", comienza. Después agrega, "Nadie se preocupa por sus problemas. Los aficionados no se preocupan. Los medios no se preocupan. Y los propietarios no se preocupan. A ellos les importan los resultados".

Esas palabras las dice siete meses después de que un jugador de Kansas City, Jovan Belcher, le disparó nueve veces a su novia, después condujo hasta las instalaciones del equipo y se suicidó en el estacionamiento. Sin embargo ese mensaje pudo haber sido dado por casi todos los miembros de la liga.

"Él los estaba tratando exactamente como se sienten, como objetivos", indicó Jimmy Stewart, terapeuta familiar que trabaja con atletas y personal militar que sufre con trastorno de estrés post-traumático. Stewart es un ex back defensivo de los New Orleans Saints y Detroit Lions, y cuando dejó la liga en 1980 estaba pasando por un desastre emocional y era alcohólico. "Los cuatro años que jugué fútbol americano profesional fueron de los peores de mi vida", sentenció. "Lloraba solo. Estaba asustado. Necesitaba a alguien con quien hablar, y sé que muchos chicos ahora se sienten de la misma manera".

Después de retirarse, Stewart obtuvo un grado de consejería y emprendió una cruzada para mejorar la salud mental de los atletas. En los últimos años, ha presionado a la NFL y a varios equipos, incluyendo a los Chiefs y los Saints, para integrar psicólogos a su cuerpo de asistentes, parecido a lo que hacen los militares. Dice que sus llamadas en gran medida no son devueltas y que incluso cuando los equipos llaman de vuelta, a menudo se topa con arrogancia y la actitud de "estamos haciendo lo suficiente". Así que cuando Stewart escucha los detalles de lo que está sucediendo en Seattle, comienza a llorar.

"Hablar de las conmociones cerebrales es importante, pero los jugadores no están suicidándose sólo porque tienen encefalopatía traumática crónica [CTE por sus siglas en inglés]", indicó. "Están suicidándose porque niegan ser vulnerables. La CTE puede provocar síntomas de depresión, pero es el aislamiento y la invulnerabilidad lo que provoca que uno se suicide. Con Belcher, la única manera en la que tengas una oportunidad con él es si todos los días tienes un entrenador y un psicólogo preguntándote, '¿cómo te sientes hoy?'".

En Seattle, hay un equipo entero expresamente designado a ver los jugadores. Está dirigido por Sam Ramsden, el preparador del equipo que ahora es director de salud y rendimiento de jugadores de los Seahawks. El cuerpo de asistentes también incluye a Maurice "Mo" Kelly, director de desarrollo de jugadores, quien actúa como un enlace entre los jugadores y la administración; Dirk Eldridge, consultor de preparación para la vida, quien ayuda a los jugadores a hacer la transición a la NFL y los prepara para cuando se retiren del juego; y Gervais. Por órdenes de Carroll, los novatos reciben atención especial para ayudarlos a asimilar.

"Lo implementé en nuestros días en USC, muchos de nuestros jugadores fueron reclutados alto en el draft, pero muchos de ellos no lo hicieron muy bien en la liga", expresó Carroll. "Volvían al campus de visita y decían: 'Es difícil. No conoces a nadie. Te vas a casa y estás solo. No te sientes conectado'. Hemos llegado a los chicos de una manera distinta que les permite desempeñarse a un alto nivel. Y cuando se van, no cuentan con el apoyo para llevarlo a cabo".

Todos los jugadores de los Seahawks son animados a utilizar al cuerpo de apoyo de la forma en la que el mundo de los negocios se apoyan en el departamento de recursos humanos. ¿Deprimido? ¿Preocupado por un ser querido? ¿Mascota enferma? El cuerpo de asistentes quiere escucharlo. Y si un jugador está haciéndolo mal en las prácticas, un entrenador será proactivo y le preguntará la razón, en lugar de sacar conclusiones y reprenderlo frente a sus compañeros. Eso incluye al entrenador en jefe asistente, Tom Cable, ex entrenador en jefe de los Oakland Raiders. "Siempre dirigí de la manera en que mis entrenadores me dirigían", refirió. Trabajando junto a Carroll, de 48 años de edad, Cable dice que finalmente siente que está trabajando con jugadores del modo correcto. "¿Si soy severo con un chico porque dejó caer su mano o falló en un bloqueo, quién está mal? Yo lo estoy", declara Cable. "Estoy atacando su confianza en sí mismo y él aprende que si se equivoca será regañado. Si cometes un error aquí, se va a solucionar".

De una forma u otra. El año pasado, Ramsden comenzó a tomar muestras de sangre a los jugadores que tenían problemas, buscando deficiencias de ciertos aminoácidos que actúan como indicadores importantes de si una persona carece de los niveles suficientes de dopamina y serotonina. Busca por qué los jugadores caen en un bache, no sólo cómo sacarlos de ahí.

Si no se encuentra una solución física, Ramsden, Gervais u otro miembro del cuerpo de entrenadores habla con los jugadores acerca de sus problemas. Y Carroll ha facultado a los líderes del equipo a acercarse a los jugadores que podrían no conectarse con un tipo de 62 años de edad. "El coach Carroll escucha a sus jugadores", expresó el corredor veterano, Michael Robinson. "Sin embargo necesitas la mezcla exacta de jugadores veteranos lograrlo. Pete no puede estar en el vestuario todo el tiempo, y el entrenador no será bien recibido por todos".

No se equivocan, no es difícil encontrar detractores. El mariscal de campo, Matt Flynn, la gran contratación de Seattle en la agencia libre hace un año, criticó el estilo de Carroll cuando se marchó a los Oakland Raiders esta primavera. "La manera en que lo veo, ser un líder es: No ser alguien que no eres. No ser un tipo que celebra, salta alrededor y aplaude si no eres así", declaró Flynn a Los Angeles Times. "Te hace ver desesperado. Te hace ver tonto. Ese no soy yo".

Los críticos de la liga también señalan que los conceptos de la "nueva era" y "los que abusan de substancias prohibidas" no encajan exactamente. Desde el 2010, Seattle ha tenido cinco pruebas de drogas fallidas, y eso ni siquiera incluye a Richard Sherman, cuya suspensión fue revocada en la apelación. La mayoría de los resultados positivos fueron, según reportes, por uso de Adderall, aunque como señaló en junio Jim Harbaugh, entrenador en jefe de los rivales divisionales, San Francisco 49ers, la NFL no permite comentar sobre la naturaleza de las pruebas no aprobadas.

La suspensión más reciente se produjo en mayo, cuando el cazamariscales de segundo año, Bruce Irvin, arrojó positivo, supuestamente por Adderall, y recibió una suspensión por cuatro partidos. Carroll se reunió con Irvin, después con Robinson, quien convocó a una reunión de equipo y retó a sus compañeros a asumir la responsabilidad no sólo de las reglas de los entrenadores y de la liga, sino de alguien más. "El hecho de que le haya sucedido a Bruce es un regalo para el chico de junto", indicó Carroll. "Él tomó una pobre decisión y fue castigado por ello, así que el jugador de junto no tendrá que pasar por eso".

La evolución de los Seahawks comenzó el 11 de enero del 2010, el día en que Pete Carroll llevó su carácter alegre a la lluviosa Seattle. Cuando se le pidió que resumiera su filosofía de vida, respondió con dos palabras, las mismas que cuelgan en un cartel sobre el campo de prácticas: "Siempre compitan".

Para implementar esa filosofía en Seattle, Carroll sabía que necesitaba al socio perfecto. De un grupo de candidatos al puesto de gerente general, Carroll apuntó a John Schneider, quien, aunque sólo tenía 38 años en ese momento, ya había construido una reputación en la liga como luchador incansable, e innovador como director de operaciones de fútbol americano para los Green Bay Packers. Cuando Schneider era junior en la Universidad de St. Thomas en Minnesota, escribió una apasionada carga al gerente general de los Packers, Ron Wolf, explicándole por qué había hecho una gran labor como cazatalentos. Un intrigado Wolf lo llevó al equipo como pasante ese verano en 1992, y Schneider ha estado trabajando en la liga desde entonces. Carroll refirió acerca de su socio, "Iba a hacer esto una gran relación, una relación famosa de cooperación y coordinación".

En sus primeros cuatro meses juntos, antes de que sus familias los alcanzaran en Seattle, ambos se "hermanaron", como le dice Carroll. Dormían en los sillones de su oficina, estudiaban minuciosamente la plantilla y las carpetas de los prospectos del draft, y compartían el control del estéreo. En los primeros días, trabajaban con Grateful Dead, a medida que se acercaba el draft, cambiaron a The Doors.

Necesitaban ese tiempo juntos para realizar una renovación radical en la plantilla -- más de 200 movimientos de jugadores ese primer año y más de 500 para el final del 2011. Carroll y Schneider querían jugadores que realmente confiaban, y no estaban interesados en rogar para convencer. En el primer día de reuniones en el 2010, Carroll les pidió a los jugadores que se levantaran y eligieran un nuevo asiento, para tener una perspectiva mientras comenzaban una nueva temporada. "Un chico en la parte final del auditorio no cambió de asiento", recuerda Matt Hasselbeck, mariscal de campo titular de los Seahawks ese año. "Era un tipo caro, un titular. Y se había ido del equipo a la semana siguiente. A Pete no le importaban los asientos. Sólo quería saber quiénes estaban con él". En otra ocasión durante ese primer campamento, Carroll apagó el aire acondicionado de las instalaciones porque quería ver quiénes se quejarían del calor. Al entrenador no le gusta quejarse. De hecho, es la Regla N° 2 de sus tres decretos: N° 1. Protege al equipo; N° 2. No quejarse, no poner excusas; y N° 3. Llegar temprano.

El grupo de Carroll se enorgullece de encontrar jugadores positivos, y eso nunca es más evidente que en la preparación del equipo para el draft. Carroll, Schneider y el departamento de cazatalentos buscan los mismos rasgos físicos que otros equipos evalúan, pero podrían valorar las sesiones de entrevistas más que cualquier otro equipo de la liga. Ponen mucha atención a la selección de palabras de las posibles selecciones de draft y a cualquier lenguaje corporal negativo. Quieren escuchar responsabilidad y optimismo. Antes del draft del 2010, Seattle estaba en busca de un tackle izquierdo franquicia en un draft profundo en la posición. Pero entre Trent Williams, Russell Okung, Anthony Davis y Bryan Bulaga, Okung fue se destacó ante Schneider y Carroll. ¿Cómo decidieron que valía la selección global N° 6 y una inversión de 48 millones de dólares? Lo llevaron a los bolos y lo vieron apuntar un pobre 63. Okung jugó duro, y cuando Schneider obtuvo el mismo marcador, Okung sonrió y pidió la revancha. Fue el jugador competitivo y optimista que los Seahawks querían reclutar.

Tampoco es coincidencia que Wilson, elegido con la selección global N° 75 en el draft del 2012, sea miembro de los Seahawks. Después de todo, tiene un historial de establecer y alcanzar metas. En el 2011, después de graduarse de North Carolina State, Wilson decidió que quería pasar su último año de elegibilidad jugando para Wisconsin. Así que envió una carta al entonces entrenador en jefe de los Badgers, Bret Bielema, señalando que quería ir a Madison, ganar un título de la Big Ten, ser el mariscal de campo del año de la conferencia y asistir al Rose Bowl. Bielema quedó impresionado por la determinación del pasador, recibió a Wilson y después vio cómo el senior de quinto año alcanzaba cada meta.

Después de ser elegido por los Seahawks en la tercera ronda del draft el año pasado, Wilson le dijo a Carroll, "puedo ser el mariscal titular en este equipo". El pasador también le dio una nueva lista de objetivos para los entrenadores de Seattle y colgó una copia en su casillero. Su lista contiene objetivos diarios ("Siempre creer en mí mismo") a lo que él le llama objetivos legendarios ("Ganar múltiples Super Bowls"). Y esta fue redactada antes de que fuera nombrado mariscal de campo titular en Seattle. Wilson señala: "Realmente creo en la sinergia positiva, que tu mentalidad positiva te da una visión con más esperanza, y creer que puedes hacer algo grande significa que harás algo grande. Creía en eso de llegar aquí, y lo curioso es que el coach Carroll y nuestro equipo cree en ello también".

En el primer día del minicampamento en Renton, suena música de Macklemore en los altavoces, cortesía del D.J. del equipo. Una vez que la práctica comienza, Carroll no deja de moverse, desapareciendo en la reunión previa a la jugada y corre por el campo para felicitar a un back defensivo por desviar un pase. Gervais se mueve por las laterales tanto como lo hace los domingos durante la temporada, deteniéndose para platicar con quien se encuentre en su camino. Los intensos ejercicios de la línea ofensiva terminan con los jugadores animándose: "Manténganse positivos", se dicen entre ellos. "Piensen en la grandeza". Una recepción de touchdown genera gritos en la banca, como si los Seahawks acabaran de ganar el Super Bowl.

La realidad se presenta después de las prácticas. Los periodistas confrontan a los jugadores con preguntas acerca de la suspensión de Irvin y los comentarios de Harbaugh sobre los jugadores suspendidos. "Sólo queremos mantener una actitud positiva", responde el esquinero, Walter Thurmond. El receptor, Doug Baldwin, agrega, "Nuestro lóbulo frontal no alcanza la madurez hasta los 25 años".

Después esa tarde, Carroll se ilumina cuando le informan de la extraña respuesta de Baldwin. "Es entonces cuando tu cerebro se desarrolla y das un paso hacia la madurez", expresa. "Que les haya dicho eso, es una mirada a nuestra relación".

Aquí está lo importante sobre el experimento de Seattle: Sólo es el principio de lo que los Seahawks intentan que sea una renovación total de la manera en que una franquicia se acerca al bienestar físico y mental de todos en la organización. El chef del equipo, Mac McNabb, alimenta a los jugadores con frutas y verduras de las granjas orgánicas locales. Lleva las sobras de comida a una granja familiar local para alimentar a los pollos que son criados específicamente para la cafetería de los Seahawks. Ramsden y Gervais pasan su tiempo libre asistiendo a conferencias, reuniéndose con nutriólogos y expertos en sueño, y, a juzgar por la cantidad de cajas en la oficina de Ramsden, comprar cualquier aplicación tecnológica nueva que pueda ayudar a maximizar el rendimiento de los jugadores. Al inicio de la temporada pasada, Ramsden reunió datos sobre la mayoría de los jugadores de los Seahawks, incluyendo análisis de sangre, visión, sueño y perfiles de acondicionamiento. En las prácticas, el movimiento de los jugadores es seguido vía GPS así el equipo puede darle seguimiento a la carga de trabajo. Al final, a Ramsden le gustaría que los jugadores y entrenadores usen pulseras para darle seguimiento a sus hábitos de sueño y, cuando sea necesario, ajustar los horarios de entrenamiento para darles más descanso (¿Pueden imaginar a Bill Belichick enviando a todos a casa temprano para dormir temprano?).

Los Seahawks esperan un día tener revisiones diarias de salud mental para monitorear los problemas fuera del campo de los jugadores. El propietario, Paul Allen, quien no es ajeno a la innovación, ha indicado que quiere que su franquicia de la MLS, los Seattle Sounders, sigan el modelo de los Seahawks.

Por ahora, sin embargo, el siguiente paso es subir a todos en el carro de la meditación. "La meditación es tan importante como levantar pesas y estar en el campo para entrenar", sentenció Okung. "Se trata de tranquilizar tu mente y entrar en ciertos estados en los que todo lo que esté fuera de ti no importa en ese momento. Hay muchas cosas diciéndote que no puedes hacer algo, pero atrapas esos pensamientos, tomas poder sobre ellos y los cambias".

Después de la derrota de playoffs del año pasado ante los Atlanta Falcons, Wilson hizo justamente eso. Salió del campo junto con sus compañeros, sintió la obscuridad arrastrándose mientras entraba al túnel del estadio. Después se detuvo por un momento y cerró sus ojos. En lugar de fijarse en lo que pudo haber sido en la derrota, 30-28, comenzó a visualizar lo que podría ser. "Tenemos un futuro muy brillante", pensó Wilson en el Georgia Dome. "Los Seahawks pueden ser especiales por mucho tiempo".

En el autobús del equipo, se dirigió a Carroll, incapaz de guardar su visión para sí mismos. Después hizo una pausa por un segundo, no quería que su optimismo se confundiera con falta de responsabilidad por la derrota. Comenzó lentamente antes de que Carroll lo interrumpiera."Hijo, eso es lo que estaba pensando", dijo el entrenador. "No vamos a ganar sólo un Super Bowl. Vamos a ganar varios".