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Diego Estrada, el atleta de la tercera raza

Juan Diego Estrada tiene 27 años, nació en Chilchota, Michoacán y no es de aquí ni de allá. Aún siendo un niño cruzó la frontera de los Estados Unidos junto a su madre y en 2012 la brincó nuevamente, aunque entonces con la misión de representar a México en los Juegos Olímpicos de Londres, experiencia inolvidable para bien y para mal.

Creció en territorio de las Barras y las Estrellas, como un Dreamer en la eterna búsqueda de la meta. Fue un alumno ejemplar y casi sin quererlo, se adentró en el Atletismo para mantener su lugar como Estudiante de Honor; el deporte parecía un requisito, pero terminó por ser profesión y vida para un joven que literalmente persigue sus sueños paso a paso.

"Nunca tuve la idea de que pudiera ser un atleta profesional hasta después de Londres, ya que voy saliendo de la Universidad y me contacta un agente para firmar un patrocinio muy importante con Asics, pero incluso hoy en día a mí me parece todo normal, como si todavía estuviera en la secundaria entrenando, voy a las carreras como Chicago y no es nada diferente, como cuando era un niño", declaró con emoción.

Aunque ya es ciudadano de los Estados Unidos, Diego habla un español perfecto, con fluidez y amabilidad, aún cuando recuerda sus momentos más complicados dentro y fuera de la pista o incluso en temas más agudos, como la abolición del DACA, un programa que le permitió convertirse en deportista profesional y digno representante de dos banderas.

"No solamente se están perdiendo de atletas, también de muchos candidatos importantes para ser doctores, abogados, maestros. Todo el que es parte de DACA no sólo está trabajando en algo sencillo, está yendo al colegio y mejorando. Pienso que están atacando a las personas equivocadas, no son las personas de las que este país se tiene que deshacer", agregó a ESPN Digital.

La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) protege a un aproximado de 788 mil jóvenes indocumentados, aunque en total existen 1.9 millones de candidatos en los Estados Unidos con todas las condiciones requeridas para aspirar a su inserción. La rescisión del proyecto pondría riesgo la estabilidad de un grupo social cada vez mayor en Norteamérica.

"Hay varias emociones... Si todo sale bien eres orgulloso de ser un mexicoamericano, de representar a tu gente, pero hay momentos como los que estamos viviendo ahora, con la polémica del DACA, de ver todo lo que está pasando y no poder hacer nada. Es difícil ser parte de un grupo de personas a las que no puedes ayudar", añadió al respecto.

En el camino de Diego se aproxima el Maratón de Chicago, uno de los seis más grandes del mundo y con una destacada representación latina, principalmente mexicana. Las razones sobran para afrontar el reto con orgullo y emoción, como aquella primera vez en unos Juegos Olímpicos y en favor de una nación de la que apenas tiene recuerdos.

"Tal vez corriendo no logre lo que puede hacer un político, pero si voy a Chicago y doy un buen papel, demuestro que los inmigrantes también tenemos algo importante que regresarle a nuestra nación, los Estados Unidos. A la vez, es posible demostrarle a un muchacho que está compitiendo en cualquier deporte que también los latinos podemos en este país", relató con total convicción.

Aunque sabe que pudo acudir a Río 2016 con la delegación mexicana, Diego Estrada apostó por su preparación a futuro, para convertirse en un atleta de primer nivel y representar a los Estados Unidos en Tokio 2020. El objetivo lo tiene claro: Primero debe clasificar a la justa, pero en caso de conseguir una medalla tendría doble dedicatoria, para el país que le vio crecer y en el que nació en 1989, cuando aún no había rastros de la ruta que le llevaría al éxito.

"Al estar expuesto a la Ciudad de México me doy cuenta que ser un mexicano que viene de un rancho de 200 personas es muy diferente a alguien de la capital y en Estados Unidos, fuera de Salinas, California, es un mundo muy diferente. Yo diría que no soy de aquí ni de allá, soy mexicoamericano, pero es como una tercera raza, porque en realidad los mexicoamericanos no quedamos en ningún lado... somos una tercera raza", concluyó orgulloso de la casta sin fronteras.