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Representa Frank Martin a los latinos

Brad Penner/USA TODAY Sports

GLENDALE, Arizona – Antes de ser Frank Martin, el extrovertido y polémico entrenador de basquetbol que ha traído a la Universidad de South Carolina hasta el Final Four, solía ser Francisco José Martín.

Sí, Francisco José Martín, el hijo de padres cubanos exiliados que nació en Miami y quien tuvo que “sobrevivir“ a la crisis y carencias familiares para tratar de trascender de una manera dierente y más cómoda.

El mismo joven que tuvo que emplearse en dos o tres trabajos a la vez para costearse los estudios y tratar de seguir sus sueños.

Y el que después de dos décadas de consistencia logró darle a la Universidad de South Carolina la posibilidad de competir por vez primera en su historia por el campeonato nacional de basquetbol colegial.

“Yo vengo de una familia que ha luchado para salir adelante desde generaciones atrás“, dijo Martin a la prensa el día que consiguió su boleto al Final Four con una victoria sobre la entonces favorita Universidad de Florida. “Si alguna vez mi abuela llegó a un país en el que ni siquiera conocía el idioma , en el que tenía que trabajar de 6 a.m. a 6 p.m. y en el que tuvo que vérselas sola para educar a mi mamá y a mi tío después de que murió su esposo ¿Qué tan difícil puede ser para mi ser entrenador de basquetbol y tratar de cumplir con algunas metas?“.

“Nunca puedes perder tus sueños“, agregó. “Hay que tener pasión y coraje, como el que aprendí de mi familia desde que decidieron emigrar para conseguir el sueño de una vida mejor“.

Martin es el único entrenador en jefe de origen latino directo en la primera división del basquetbol universitario en Estados Unidos.

Pero su carrera en el baloncesto comenzó como entrenador asistente y luego en jefe preparatoriano en su natal Miami, después de que se graduó en educación física en la Universidad Internacional de Florida.

En preparatoria consiguió tres títulos estatales consecutivos, aunque el último envuelto en un escándalo por violación de las reglas de reclutamiento y “premios“ a jugar por parte de los patronatos de apoyo al equipo de basquetbol de North Miami High School, de acuerdo a diversos reportes de medios.

Nunca fue acusado de manera personal ni culpado de nada directamente, pero de cualquier manera perdió su empleo.

De ahí dirigió a otra preparatoria en Miami, antes de comenzar en el 2000 una fructífera carrera en el baloncesto universitario, que ya pasó por Northeastern, Cincinnati, Kansas State.

En el 2012 llegó a South Carolina, que atravesaba un muy mal momento deportivo y a la que este sábado, cuando enfrente a la Universidad de Gonzaga en las semifinales nacionales, estará en la mejor situación de su historia rumbo a un título nacional.

Martin está consciente de que será el aparador más grande para demostrar que se puede dirigir en el basquetbol de cualquier nivel sin importar nada más que la capacidad individual y colectiva.

“Un muchacho contra el que uno de mis equipos de preparatoria jugó, descendiente de Cuba, acaba de conseguir trabajo de entrenador este año, Mike Balado“, comentó Martin, de 51 años, este viernes. “Estaba con el entrenador (Rick) Pitino en Louisville. Es una gran responsabilidad que tenemos. Como yo les digo, hay que pensar en el poder que estos jóvenes tienen ahora mismo en nuestro estado“.

“(…) Esto es parte de nuestra responsabilidad“, agregó. “Es parte de nuestra obligación en este viaje“.