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El básquetbol es para inteligentes: los Phoenix Suns ganaron con una jugada maestra extraída del pasado

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¡Candente e infartante! Justo en el tiempo, Deandre Ayton con el alley oop (1:53)

Ayton pudo superar por poco la chicharra y consiguió la volcada de la victoria para los Suns. (1:53)

0.9 segundos en el reloj. Rumbo al tiempo muerto, Monty Williams escarba como nunca antes en su colección de salidas de fondo. Videos que cambian de formato, VHS, DVD, archivos digitales. Puede haber cambiado el ritmo, la versatilidad y la energía, pero el básquetbol tiene una máxima que no se modifica con los años: está hecho para los inteligentes.

Jae Crowder, ahora, acaricia el balón en línea de fondo. Parecería que no hay tiempo para nada, la serie viajará a Los Angeles igualada a un juego por bando. Pero no. Devin Booker coloca una cortina ciega perfecta sobre Ivica Zubac, Crowder encuentra el ángulo milimétrico justo y DeAndre Ayton la vuelca a dos manos para que el Phoenix Suns Arena explote en un alarido.

Momento: ¿No hay goal-tending por la interferencia encima del cilindro de Ayton? La respuesta es no. Esa jugada vale, está dentro del reglamento y tiene antecedentes cercanos con los Suns también como protagonistas.

Regla 11 - Sección 1. Para que ocurriese una violación, una bola "viva" debe entrar en el área del cilindro DESPUÉS de haber sido tocada por algún jugador en la cancha. De lo contrario, se debe considerar esta acción como un saque ordinario y cualquier jugador puede tomar posesión de la pelota sin penalización alguna.

En pocas palabras, fin de la polémica: no hay goal-tending en un saque, ya sea lateral o de fondo de cancha.

UN VIAJE EN EL TIEMPO: DE CHANDLER A AYTON

La genialidad de Williams, sin embargo, tiene antecedentes. Y uno de ellos regresa a la luz con menos de un lustro de diferencia. El entrenador canadiense Jay Triano, una eminencia en decisiones de último segundo, encontró esta ventaja reglamentaria para que su equipo derrotase a los Memphis Grizzlies con una jugada calcada que tuvo a Tyson Chandler como héroe, con Dragan Bender como pasador. La única diferencia es que fue una salida lateral con 0.6 décimas por jugar en vez de 0.9 como lo ocurrido en el Juego 2 de Finales de Conferencia entre Suns y Clippers.

Repasemos esa jugada:

La historia de este tiro en particular es fantástica. Recuerda Triano a Azcentral.com en un artículo publicado el 27 de diciembre de 2017, que siendo coach de los Toronto Raptors (estuvo en el periplo de 2008 a 2011), una noche se encontraba viendo un juego en el que quedaban 0.2 décimas de segundo por disputarse, con posesión favorable para el equipo que podía empatar o ganar el encuentro. Y entonces llegó la pregunta a modo de disparador que trajo como consecuencia esta célebre jugada.

"Con dos décimas restantes, no puedes agarrar el balón y tirar. Tienes que desviarlo”, dijo en ese entonces Triano. “Entonces estaba pensando, '¿Cómo lo desvías?' Nosotros (el cuerpo técnico de los Raptors) estábamos pensando en un pase volado en el que puedes hacer un palmeo de balón. Cuando algunos árbitros vinieron a una clínica les pregunté, '¿Puede ser goal-tending esa jugada?' Me contestaron: 'Nos comunicaremos contigo sobre eso', pero no lo hicieron. Así que seguí preguntando durante la Liga de Verano y en cada momento que pude, '¿Puedes hacer goal-tending así?' Y finalmente dijeron: 'No, un tiro que no cuenta no puede ser interferencia ofensiva'".

Lo que hizo Triano es tomar ventaja de una regla poco conocida en la NBA. Ya había diseñado con éxito este movimiento en los Juegos Panamericanos 2015 siendo entrenador de Canadá con el gigante Sim Bhullar como objetivo. Pero en el básquetbol estadounidense, fue la primera vez. Con el triunfo ante los Grizzlies aquella célebre noche de 2017 exhibió su trabajo de campo al mundo.

Extasiado, aquella noche Chandler declaró al cierre del juego: "Estoy bastante seguro que después de esto (el éxito de la jugada) se convertirá en algo importante. Los equipos van a tomar nota y descubrirán cómo defenderla. Es algo en lo que Triano acaba de ser pionero"

Casi cinco años después, queda claro que alguien se olvidó de revisar el playbook.

EL PRIMER ANTECEDENTE: BARKLEY EN 1993

Hace 28 años, en serie regular, los Suns que jugaron Finales NBA ante los Chicago Bulls de Michael Jordan, Scottie Pippen y compañía, ganaron un partido frente a los Portland Trail Blazers que tuvo un desenlace que sirve para entender el factor reglamentario.

Charles Barkley, hoy devenido en polémico analista televisivo, confundió a todos tras una decisión conceptual de lujo devenida del cerebro del coach Paul Westphal.

Veamos la jugada:

En una salida lateral, con solo 0.5 décimas de segundo por jugar, Westphal le pidió a Oliver Miller que tirase el balón contra el tablero. Los jugadores de Portland se confundieron pensando que el reloj empezaba a correr desde ese momento, pero no era así. Barkley aprovechó una cortina a la altura del tiro libre, tomó el rebote, giró y lanzó el balón desde el suelo para ganar el partido. La antesala de lo que Triano mejoraría más de dos décadas más tarde.

EL BÁSQUETBOL, DEPORTE DE ESTRATEGIA, TÁCTICA Y EJECUCIÓN

La evolución del deporte siempre es sostenida y la mejora en todos los apartados es constante. Sin embargo, los grandes entrenadores toman cosas del pasado para reconfigurar el presente. Para volver a explicar que este es un juego de destreza, dinamismo, pero es mucho más un juego de inteligencia. De segundos y de detalles. Ser coach es ser un estudioso de las debilidades, las fortalezas y las oportunidades que se presentan. De los problemas y de las ventajas. Y también, por qué no, del reglamento.

Williams, que en estos playoffs se recibió de entrenador elite, dibujó una jugada clara que terminó siendo vital para el triunfo.

Somos lo que fuimos para explicar lo que somos. Y para anticipar, por supuesto, lo que seremos. Williams, Triano y Westphal se abrazan en un puente imaginario que corta transversalmente el tiempo. El grito de Ayton es el éxtasis de Chandler y la incredulidad de Barkley.

El básquetbol es maravilloso por donde se lo mire. Y nunca, pero nunca, dejaremos de sorprendernos.