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Messi y la sombra de Maradona que lo persigue

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Barcelona se medirá al Napoli de Hirving 'Chucky' Lozano en la siguiente ronda de la Champions. El equipo italiano está en medio de una crisis que costó la salida de Carlo Ancelotti. (1:39)

BARCELONA -- Si Leo Messi no tenía suficiente con vivir bajo la sombra eterna de Diego Armando Maradona cada vez que se viste con la camiseta albiceleste de la selección argentina, dentro de dos meses, en febrero, visitará el auténtico reino del Diego. Nápoles, la ciudad que venera al Maradona futbolista por encima de todas las cosas, recibirá al Barça en un duelo inédito y con mucho fondo sentimental.

Messi puede haber logrado, o no, a nivel mundial alcanzar la categoría de Maradona, pero si existe un lugar en Europa donde no existe discusión a favor de Diego ese es Nápoles. La ciudad del sur de Italia recibió como una bendición el atrevimiento que en 1984 tuvo Conrado Ferlaino al fichar a un jugador que arrancó del Camp Nou por 7 millones de dólares de la época, un record impensable y que puso en el escenario a un club acostumbrado a vivir a la sombra de los grandes del norte.

Con Maradona el Napoli conquistó dos veces el Scudetto, además de la Coppa Italia, dos veces la Supercopa y una la Copa de la UEFA, disfrutando de sus mejores días y convirtiendo el viejo estadio de San Paolo en un templo donde se veneraba sin discusión ninguna el reinado de un jugador único, elevado a la categoría de Dios y que, víctima de su adicción a las drogas, cayó a los infiernos en 1991.

Al cabo de 28 años el Diego sigue siendo un recuerdo imborrable en el imaginario napolitano, por más que sean muchos los aficionados que no llegaron a disfrutarle y que mantienen su persona a través de quienes sí lo hicieron y, también, por las imágenes que todavía pueden verse de él en la ciudad.

TRAMPA

Pero más allá de cuestiones sentimentales, el estreno de Messi en San Paolo tiene un componente deportivo que no debe dejarse en el olvido: En Italia el Barça sufrió dos eliminaciones que aún se mantienen como heridas abiertas en el corazón azulgrana. La Juventus primero y la Roma después arrasaron a un Barcelona que deberá apartar todos los fantasmas a los pies del Vesubio para hacer buenos los pronósticos que le presentan como favorito en la eliminatoria.

Y es que el Napoli es un equipo capaz de lo más imprevisible y en el que reina tal desbarajuste que no puede descartarse nada. Horas después de cerrar su pase a los octavos de final De Laurentiis le dio el pasaporte a Carlo Ancelotti, tan apoyado por el vestuario como enfrentado a un presidente que dirige el club a su manera y que ha puesto al equipo en manos de un Gattuso que en nada se parece a Carletto.

Habrá que ver si es capaz el histórico futbolista del Milan de recuperar el ánimo de un Napoli que baila al son de Fabián Ruiz, futbolista seguido hace tiempo tanto por el Barça como por el Real Madrid, que espera la eclosión del Chucky Lozano que en el pasado estuvo en la órbita azulgrana y que en febrero confía en olvidarse del incendio que padece en la actualidad.

El Barcelona es favorito. Indiscutible e innegociable en una eliminatoria inédita entre dos equipos que apenas se han visto las caras en sendos amistosos que se disputaron este último verano en Miami y Michigan… Pero el recuerdo de Maradona sobrevolará un San Paolo en el que Leo Messi tendrá el reto, acaso imposible, de mostrar en uno de esos últimos reductos que se le resisten, la categoría de número uno que nadie le discute en el mundo.