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¿Puede el Barcelona superar su crisis de lesiones para la Champions y el Clásico?

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Los problemas y lesiones que la Fecha FIFA le hereda a Barcelona (4:02)

Las lesiones de jugadores con sus representativos nacionales ponen en jaque a Xavi de cara a un mes determinante en el calendario. (4:02)

El "efecto mariposa" que imaginó el presidente Joan Laporta cuando hipotecó varias partes del futuro del club para así poder invertir inmediatamente varios cientos millones de euros en traspasos y salarios, fue el de una larva futbolística aislada y poco atractiva que se transforma en una criatura hermosa, colorida y admirada por todos. Sin embargo, el impacto que las brutales lesiones sufridas por Ronald Araujo y Jules Kounde mientras cumplían con el llamado de sus respectivas selecciones amenaza con causar esa tristemente célebre clase de impacto: cuando el aleteo de hasta el más pequeño conjunto de alas de insecto, en el momento y lugar equivocados, pueden causar consecuencias catastróficas y cada vez mayores.

Denominada en ocasiones como "teoría del caos", el efecto mariposa propone que, si bien, el aleteo de pequeñas alas multicolor no puede causar literalmente una tormenta del otro lado del planeta; los eventos aparentemente pequeños pueden, sin embargo, desatar una reacción en cadena para que las cosas salgan desastrosamente mal en sistemas complejos y no lineales.

¿Ahora ven los paralelos con el Barcelona?

El Barcelona tiene a Gerard Pique, Andreas Christensen, Marcos Alonso, Hector Bellerin, Eric Garcia y Frenkie de Jong, en particular, para cubrir las ausencias de Koundé y Araujo; la primera, prevista para durar al menos un mes y hasta finales de diciembre, o principios de enero en el caso de Araújo, quien se someterá a una intervención quirúrgica. La mayoría de los clubes se arrodillarían para orar agradecidos por tener semejantes recursos a su disposición. Seamos sinceros. Nadie sentirá necesidad de tomar el violín más pequeño del mundo para tocarlo, burlándose del club con sede en el Camp Nou.

Sin embargo, en términos de conexiones causales, estas lesiones indudablemente tienen la capacidad de hacer que el Barcelona quede eliminado de la Champions League en fase de grupos por segunda temporada consecutiva (algo que no han sufrido desde hace 21 años; lo que le costaría al club hasta €100 millones en pérdidas. También podría descarrillar su actual campaña en LaLiga gracias a una derrota en el inminente Clásico que se jugará el 16 de octubre, y el daño a la moral y nivel deportivo si el grupo de Champions se descontrola; lo que dañaría enormemente la pretendida recuperación económica del Barcelona (que recientemente registró beneficios por €98 millones para la campaña 2021-22 y pronosticaron €271 millones adicionales para la actual temporada); dejándolos mucho más maniatados producto de las reglas de Fair Play Financiero de LaLiga durante los próximos dos o tres mercados de fichajes.

Todas las amenazas antes descritas pueden ser clasificadas como peligros cercanos e inminentes. Otro efecto colateral adicional, que dependerá totalmente de cómo Xavi Hernández decida jugar sus cartas, podría ser que Piqué anuncie su retiro como futbolista profesional. De la misma forma, en esta teoría del caos también existe el potencial de que el Barcelona logre salir de este aprieto que lo tiene arrinconado; de que revitalice absolutamente su autoestima y su confianza, incluso de que Piqué sea llamado al rescate, de que brille, que vuelva a declarar su disponibilidad para la selección de España y, quién sabe, darle a Luis Enrique algo qué pensar antes de hacer su convocatoria mundialista para noviembre próximo.

Por favor, ténganme paciencia. Les explicaré todo.

La primera secuencia en la que el batir de alas pueda afectar directa y negativamente (al menos, a quienes se preocupan por el club blaugrana) es la de los próximos cinco partidos del Barcelona, tres de los cuales serán disputados contra Inter Milan (primero de visitante y luego, en casa) y Real Madrid (un Clásico en el Santiago Bernabéu). Un calendario bastante brutal. ¿Acaso el Barcelona mantiene la capacidad de sumar cinco puntos en esos partidos, empatando en ambos compromisos de visitante y ganarle a los Nerazzurri en el Camp Nou? Potencialmente sí.

¿Pero Araújo y Koundé, si estuvieran en forma, habrían sido titulares en los tres partidos, desempeñando roles tácticos clave muy por encima de su excelencia a nivel individual? Indudablemente. Araújo agrega la velocidad y fortaleza de la que depende absolutamente la línea defensiva alta del Barcelona, aparte del experimento ocasional con tres jugadores a la zaga del agrado de Xavi.

Contra el Inter, Araújo habría sido desplegado para marcar a un Romelu Lukaku que acaba de recuperar su mejor nivel. Contra el Madrid, habría la misma responsabilidad asumida en los dos Clásicos anteriores (en los que el Barcelona se impuso dejando la valla invicta) de marcar a Vinicius Jr. Un duro e infatigable lateral derecho uruguayo enfrentado a un veloz y talentoso atacante brasileño, en lo que se está convirtiendo en un maravilloso espectáculo en el "mano a mano" que complementa el banquete principal.

El Clásico español se verá mermado, al menos ante la mirada de los aficionados neutrales, ante la ausencia de esa fascinante batalla en ciernes.

En el caso de Koundé, las estadísticas de esta temporada demuestran su lectura de partido, velocidad, intercepciones, quites, capacidad para hacer avanzar el balón desde la retaguardia y, oh, ya suma tres asistencias en cinco encuentros. Por cierto, hinchas del Mallorca, no ignoro de ninguna forma la capacidad reducida del Barcelona para lidiar este sábado con la amenaza que representa Vedat Muriqi en el juego aéreo y físico, siempre y cuando el delantero centro kosovar de 6 pies y 4 pulgadas de estatura esté listo para volver de sus compromisos internacionales en plena forma física.

La forma en la que Xavi alinee a sus defensores restantes y su rendimiento, obviamente se convierten en las claves para evitar el daño apocalíptico que amenaza repentinamente el incipiente renacimiento barcelonista.

En primer lugar, tenemos a García. Xavi aprecia su actitud, su facilidad en posesión del balón y elogia continuamente sus habilidades más resaltantes. Sin embargo, el joven de 21 años es diminuto para un central (5 pies, 11 pulgadas), un delantero puede ganarle un duelo y sólo ha sido titular en 184 de los últimos 360 minutos competitivos del Barcelona. García juega sumamente cerca de su hombre cuando el Barcelona defiende con una línea alta, porque si éste deja que un delantero veloz reciba la posesión, se gire y corra, lo más probable es que no pueda seguirle el paso.

Hasta el más mínimo error de sincronización o posición deja la amenaza de las tarjetas amarillas, rojas y de los rivales en la portería defendida por Marc-Andre ter Stegen. Lukaku, si está en forma y asume la titularidad la próxima semana en San Siro, se lamerá los labios en anticipación cuando vea la facilidad con la que Breel Embolo inmovilizó y dominó a García para el gol de la victoria de la selección de Suiza contra España el pasado fin de semana en Zaragoza. El delantero belga es mejor, más grande, fuerte y mucho más experimentado al máximo nivel que el impresionante Embolo, cuyo gol selló el primer triunfo del combinado suizo jugando de visitante contra La Roja.

De hecho, García y Christensen fueron los centrales titulares en el último Clásico. Pero, cuidado. Quien no recuerde que el Madrid era significativamente menor en cuanto a nivel por partidos disputados, forma física y precisión porque empezaron su pretemporada mucho después que el Barça se está engañando de forma dramática. Ese Clásico, en el que Raphinha marcó un gol absurdo para vencer, terminó con De Jong y Piqué conformando la dupla de centrales.

Christensen, al igual que García, tiene facilidad con el balón y llegó mediante un traspaso libre, lo que fue un elemento crucial del proceso de reconstrucción emprendido por Xavi, Jordi Cruyff y Mateu Alemany este verano; sin embargo, ha mostrado la capacidad para cometer errores de posición y concentración. No está acostumbrado a salir de la zaga al estilo del Barcelona y puede conceder la posesión si le presionan. Y si estudian su posicionamiento, tiempos de reacción y habilidad atlética cuando el Bayern Munich marcó su segundo tanto, cuatro minutos después de tomar ventaja en Múnich la otra semana, es fundamentalmente culpa del internacional danés.

Tanto Inter como Madrid habrán estudiado ese detalle al mínimo. Ahora, lo lógico sería que Xavi hable con su excompañero de Copas del Mundo, Campeonatos de Europa y Champions League Piqué y le diga: "Geri, es hora de tu 'Último Baile', como líder de la defensa en medio de esta crisis".

Pero ¿lo hará? ¿Se le permitirá? La pregunta de si "lo hará" tiene que ver con el hecho de que los excompañeros no siempre se llevan bien cuando uno de ellos es ascendido como director técnico del equipo: los egos chocan y trazar límites entre el pasado y el presente puede ser difícil. Xavi y Piqué, tanto en hábitos, actitudes, ideologías, personalidades y vidas privadas, sólo están realmente unidos por dos cosas: el amor por su club y, en general, ganar.

Esta temporada han volado las chispas. En privado, pero no han dejado de volar. "¿Se le permitirá?" hace referencia a la idea que a Laporta, y a todos los ejecutivos del Barça, les gustaría la idea de que Piqué, voluntariamente, ponga punto final a su contrato, que representa una fuerte carga financiera y se vence en junio de 2024, declarando su retiro. La idea de que hubo un mensaje enviado al técnico diciendo: "limiten sus minutos, acaben con su paciencia" tienen que ver con las recientes revelaciones hechas por el diario español El Mundo, que afirma que el defensor gana alrededor de €28 millones brutos/€15 millones netos por temporada.

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En este sentido Piqué, incluso más allá de su tumultuosa vida privada, pudo haberse marcado un autogol definitivo. En abril pasado, el zaguero declaró al entrevistador Jordi Wild, sobre la posibilidad de colgar sus botines: "No es sólo algo físico… es motivacional. No voy a recorrer todos los estadios de España si no tengo la motivación adecuada para ello. Con todo el debido respecto a un estadio y cancha, en la que ya he jugado 15 veces, para empezar a las 4 p.m., es muy exigente mentalmente. Lo asumo todo partido a partido. Afortunadamente, hasta ahora, cada dos años he conseguido pequeñas cosas que me siguen motivando. Pero muchas veces me ha costado mantener la motivación, incluso dentro del club que amo".

"Ni por todo el dinero del mundo me iría a otro equipo. Sé con toda seguridad que me retiraré aquí. Siempre he dicho que si no 'lo siento' me retiraré, así me queden dos, cinco o 25 años de contrato. ¿Cuál es la alternativa? ¿Sentarme en la tribuna o la banca sin jugar? De ninguna manera. Esto ha sido hermoso, no hay necesidad de empañarlo. Quiero irme sintiendo que siempre he sido relevante".

Fácilmente, Piqué sigue teniendo suficiente calidad como para que Xavi arme la defensiva del Barcelona en torno a él, particularmente porque éste se siente cómodo jugando de central izquierdo a pesar de ser diestro. Sus deseos de ganar, su lectura de los partidos, sus pases desde la zaga y su amplia experiencia pesan mucho frente al hecho que, a los 35 años, ya no es un "atleta de primer nivel".

Pero ¿Xavi confiará en él, aparte de la constante obsesión de los medios por la separación de Piqué y su esposa Shakira, lo que tentativamente decepcionaría a uno o dos de sus fichajes? ¿Podría el club insistir a su técnico que la titularidad de Piqué debería ser un último recurso? Si Piqué se ve obligado a comer banco cuando Araújo y Koundé estén ausentes, respectivamente, hasta noviembre y después del Mundial, ¿no le daría el mensaje definitivo de que su época en el Barcelona, independientemente de lo que le quede de contrato, ha terminado?

Las próximas semanas previas al Mundial ya estaban cargadas de nuevas pruebas y oportunidades para los clubes más importantes de Europa. Pero, de repente, éstas dos lesiones demoledoras encendieron un enorme foco de atención sobre el Barcelona, su joven técnico, sobre su interesante pero aún incipiente transformación.

¿Llegó la hora de Piqué al rescate, o será un adiós para siempre? ¿Será cuestión de ver que el carácter y recursos logren sacar al Barcelona de una situación sumamente complicada en la Champions, o terminarán extendiendo sus ya cuantiosas pérdidas económicas? Y a la hora del Clásico, ¿humillación o resistencia?

Manténganse en sintonía.