En el momento más complicado para la planificación deportiva, Luka Modric ha vuelto a emerger. Su golazo al Elche completa una victoria perfecta para los de Carlo Ancelotti en todos los sentidos: no hay sustos y la diferencia respecto al Barcelona vuelve a ser de 'sólo' ocho puntos .
Es importante entrecomillar la cifra de puntos entre culés y merengues porque la maquinaria blanca empieza su trabajo de presión. “Son ocho puntos, pero, si ganamos el Clásico, la distancia se reduce a cinco que, en realidad, son cuatro porque el gol average nos es favorable”, comentaban dos aficionados a la salida del Santiago Bernabéu.
Son las cuentas de la lechera, que así se denomina en España a estos cálculos difíciles, pero no imposibles. Y es que el Madrid saca lo mejor de sí cuanto peor están las cosas. Empieza ahora el momento de la verdad para los blancos porque enlazarán partidos contra Osasuna, Liverpool, Atlético de Madrid y los clásicos contra el Barça en la parte más complicada del calendario.
Pero volvamos a Modric. Su golazo no puede opacar que su año no ha sido el mejor. Sin embargo, sirve esta pincelada para recordar que el croata sigue siendo el jugador con más calidad de la plantilla con permiso de Benzema, y el hombre con más imaginación del plantel. Su pase, su experiencia, su pausa es única. Todo en él es así porque a los súper clases no se les puede pedir más. Y eso que contra el Elche fue suplente.
El Madrid gozó de una circulación de balón con una rapidez endiablada. Ceballos, Valverde y Camavinga hicieron del centro del campo titular una delicia desde el minuto uno. Los tres demostraron que, poco a poco, van recortando sus propias distancias para volver a su mejor versión. Además, con actuaciones así, le recuerdan a Ancelotti que las rotaciones están a salvo y que no pasa nada por tirar de otras opciones para dar descanso a los titulares Kroos y Modric.
28 partidos y seis goles alumbran al suplente de oro de la noche. Y eso que su temporada ha estado condicionada por, precisamente, la falta de rotaciones (y, por ende, de descanso) más la fatiga acumulada en el Mundial donde Croacia jugó todos los partidos disponibles en Qatar 2022. ¿Que Modric ha tenido un bajón este año? Obvio, pero que ha jugado hasta los partidillos de los jueves, también.
Ciertas informaciones de gente muy bien relacionada con la cúpula blanca apuntan a que el Madrid esperará a ver qué pasa con Bellingham para renovar a Modric. Que no esperen, que lo renueven ya. Él quiere y se lo merece. Además, sería un profesor excelente en caso de que el inglés acabe aterrizando en Madrid. Como si hay que criogenizar al bueno de Luka, pero esa calidad debería poder retirarse en el Bernabéu para que sea patrimonio blanco toda la eternidad.
