OPINIÓN: CARTAS DESDE BARCELONA
BARCELONA -- El Barça arrolló al Real Madrid en la Copa marcando tres goles… en dos remates a puerta. Ter Stegen salvó tres disparos a Vinicius, Benzema y Reguilón y el brasileño, eléctrico en el juego, falló lo imposible en el remate. El Barça ganó porque “fuimos muy certeros” de acuerdo a lo explicado este viernes por Valverde.
El entrenador azulgrana admitió en su rueda de prensa que para ganar el Clásico de este sábado su equipo deberá “mejorar en algunas cosas”, reconoció que el miércoles “hubo momentos en que no estuvimos bien” y solventó la necesidad de “generar más ocasiones de gol” porque no es fácil repetir una victoria con un nivel de juego escaso. ¿O sí?
El Barça se desvistió y por una vez ganó un partido que se jugó para algunos rematadamente mal, para la mayoría bastante mal y solo para unos pocos lo extraordinariamente bien que expresó el marcador final. Un 0-3 tan concluyente como poco solvente.
¿Le molesta a Valverde que se diga que el Barça jugó mal en el Bernabéu? ¿Le molesta la crítica al equipo? “No. No me molesta en absoluto lo que se pueda decir porque cada uno es libre de opinar lo que quiera” cortó en la sala de prensa el entrenador, consciente, aunque lo rechace a través de su discurso, de que el fútbol azulgrana no despierta precisamente unanimidad y es objeto de no pocas críticas.
Pero eso… ¿Qué trascendencia tiene cuando de un Clásico se trata? El Barça ha ganado al Madrid, habitualmente, siendo superior en juego, en oportunidades y en personalidad y no siendo normal que gane ofreciendo una mala imagen, lo sucedido el miércoles provocó no poco debate, se diría que casi hilarante, alrededor del Camp Nou.
Porque hubo, sí, quien desde el entorno barcelonista expresó una crítica indisimulada sin ocuparse en celebrar una victoria enorme. Un discurso poco entendible tratándose de un partido que nada tiene que ver con el fútbol. Porque un Clásico no es fútbol simplemente.
Y para el Barça ganarlo debiera ser, ganarlo, la única razón de ser.
