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Cristiano Ronaldo, renovarse o morir

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Rafa Ramos: "Los cuartos de final pintan para ser excepcionales" (4:48)

Nuestro enviado especial recomienda estar preparados para los partidazos que vienen. Además, detalla los atractivos de cada enfrentamiento. (4:48)

DOHA -- Si Cristo no pudo renunciar a ser Dios, qué se puede esperar de Cristiano. De golpe, sin anestesia, el delantero portugués Cristiano Ronaldo se ha enterado que es un ser humano, no tan común, no tan corriente, pero, al final, un ser humano.

Su innegable grandeza como jugador de futbol lo llevó al paraíso exótico y entrampado de la vanidad y de la soberbia. Se creyó inmortal, intocable, indispensable, insustituible, inaccesible. Hoy es tan frágil como cualquier otro futbolista.

Alabado, halagado, venerado, Cristiano Ronaldo empezó a vivir en ese universo ficticio de su propia egomanía. Una mezcla de Dorian Gray, Adonis y Narciso. La perfección del ser humano como atleta y como futbolista.

Pero el espejo donde se mira se ha deformado. Luego de años de complacerle, el espejo se ha vuelto cóncavo y a veces convexo, pero más real que nunca. El hombre eterno, el futbolista sempiterno, que creía que era, ha desertado.

Ha sido segregado del Manchester United y ha sido relegado en la Selección de Portugal. Confrontó a sus entrenadores y de cierta manera despertó resquemor entre sus propios compañeros en ambas instituciones. Quienes antes lo admiraban, hoy lo miran con recelo.

Fernando Santos, el técnico de Portugal, lo sustituyó ante Corea del Sur, y le tiró un mendrugo de pan, una limosna, para que jugara unos minutos ante Suiza. Al entrenador le desagradó la forma en que CR7 lo increpó al salir de cambio ante los sudcoreanos.

Según versiones de medios portugueses, Cristiano habría espetado a su técnico algo así como: “"Tienes una prisa del carajo por sustituirme. ¡Jódete!". Santos se irritó y la revancha llegó pronto. Ante Suiza lo recluyó en la banca, lo liberó de esa esclavitud al minuto 73, al enviarlo a la cancha en lugar de Joao Felix.

En esos más de 20 minutos, incluyendo el agregado, CR7 no trascendió en la cancha. De hecho, se suscitaron dos circunstancias que debieron herirlo aún más, que el haber sido segregado del cuadro titular.

1.- Los suizos ni siquiera se inquietaron por su ingreso. No se reacomodó el equipo, ni le asignaron uno o dos guardias personales como habría ocurrido antes.

2.- Cristiano se fue sin gol ante Suiza, pero Rafael Leao, ingresando después que él, firmó en la goliza a los suizos al minuto 92.

El otrora bienamado portugués está sumergido en una crisis. De todo tipo. Y se agrava aún más, cuando se mantiene en el pedestal, ese nicho innegable que merece por sus grandes momentos en clubes y selección nacional. Sin embargo, no ha identificado que este es el momento justo para mostrar humildad y entender que sus mejores días están por irse.

1.- No tiene equipo para 2023, porque el Manchester United ya le cerró las puertas, aunque ciertamente le sobran ofertas. La más interesada es la MLS, para instalarlo en el Inter Miami, pero la liga estadunidense no puede competir con la oferta del equipo árabe Al-Nassr, aunque en zona mixta, este martes, el mismo Cristiano negó haberse comprometido con algún club.

2.- La selección de Portugal se desbocó en velocidad, vértigo, profundidad y contundencia, sin él en la cancha. Desde fuera, parecería que el equipo de Fernando Santos se sintió más cómodo sin él. En especial, su relevo, Gonsalo Ramos, de 21 años, se estrenó con un triplete.

Según diversos medios ingleses y portugueses, las más recientes mediciones en la potencia, la velocidad, el sprint, la altura de salto y la repentización, han disminuido en el jugador portugués, aunque esos controles no han sido directamente enfocados para la valoración actual, de un tipo que, con base en devoción y disciplina, llegó a convertir su cuerpo en un arma poderosa, estética, habilidosa y efectiva en extremo, para jugar al futbol.

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La modelo argentina apoyó a CR7 y escribió después de que la estrella no fuera titular en Portugal ante Suiza.

Pero en la cancha todos quedan al desnudo. CR7 corre menos en distancia y velocidad. Ha perdido esa pasmosa coordinación motriz para anticipar rivales, vencerlos, imponerse en cualquier terreno de disputa, y además, con esa habitual contundencia para el disparo a gol.

En momentos así, mientras enfoca nuevamente sus horas y sus anhelos en buscar nuevos métodos para reactivar el poderío de su organismo, Fernando Santos esperaba que mantuviera el liderazgo sano, intacto, necesario, para ser el respaldo absoluto dela Selección de Portugal.

¿Ha caducado Cristiano Ronaldo? Nadie se atrevería a afirmarlo. En cualquier momento, él decide retomar el control de su vida, sus emociones y sus proyectos, y darse una segunda oportunidad para el futuro inmediato sea el que sea el que elija.

Pero, hoy, lo cierto es que las pretensiones incuestionables de Portugal para ser protagonista de alguna nueva hazaña en esta Copa del Mundo ya no necesita a Cristiano Ronaldo como lo que alguna vez fue, el comandante supremo de todas sus batallas.

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Y todo esto lo coloca en desventaja ante otros futbolistas estelares en esta Copa del Mundo. Sin duda sigue teniendo un poderoso carisma y el peso histórico de una leyenda, pero ya no entra en la conversación de los grandes referentes.

1.- La manifestación de Kylian Mbappé lo coloca hoy como la máxima estrella de Qatar 2022, y le proyecta a Francia como favorito al lado de Brasil, para coronarse.

2.- El mismo Neymar se recuperó a tiempo para ser un notable líder de Brasil al para sobre Corea del Sur, y al interior del Scratch de Oro protagoniza una nueva personalidad, más gremial y menos egoísta.

3.- Hasta el mismo Lionel Messi, su habitual antagonista, ha sido más útil para Argentina, convirtiéndose en jugador clave en la presencia albiceleste en la Copa del Mundo.

Llega el momento pues para Cristiano de manera tajante: renovarse, en todos sentidos, en especial en el humano, para sobrevivir a este calamitoso 2022, y encender un nuevo pebetero de esperanza en 2023.