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Con gol de Darwin Núñez, Liverpool venció a Toulouse sin despeinarse

Con un gol del uruguayo Darwin Núñez, Liverpool se lució este jueves en el triunfo por 5-1 ante Toulouse en la cuarta fecha del Grupo E de la Europa League, en un partido que dominó a placer.

Las diferencias en la fase ofensiva se notaron desde el principio: el equipo inglés tiene mejores jugadores y un mejor juego asociado. Por eso manejó siempre la pelota y creo peligro.

El primer gol, que fue obra del portugués Diogo Jota, fue una consecuencia lógica de ese dominio.

Sin embargo, hubo una variable que permitió que el encuentro tuviera cierta emoción pese a la superioridad de los Reds. La defensa de los pupilos de Jurgen Klopp tuvo pasajes de serias dudas.

La primera muestra fue apenas siete minutos después del gol de Jota. Porque Liverpool intentó tirar el achique en el borde de la línea de mitad de cancha pero Alexander Arnold quedó enganchado. La consecuencia fue que el neerlandés Thijs Dallinga se escapó solo rumbo al gol. Recorrió muchos metros con la pelota dominada y, ante la salida del irlandés Caoimhin Kelleher, definió bárbaro abajo para anotar el empate.

El resultado era irreal, por la gran diferencia de nivel entre ambos adversarios. Pero lo cierto es que estaban 1-1 y Liverpool necesitaba salir a concretar en el tanteador lo que estaba mostrando en la cancha.

Lo consiguió a los 30 minutos con el gol del japonés Wataru Endo y le terminó de poner cordura a la cuestión con el tanto del uruguayo Darwin Núñez, que tras una serie de rebotes quedó solo ante el arquero sobre el sector izquierdo del área. No se complicó y fusiló arriba al portero.

Iban apenas 34 minutos y todo parecía estar definido. Pero otra vez aparecieron los errores defensivos del local para reavivar la emoción.

Apenas inició el segundo tiempo, Kelleher intentó salir jugando y le regaló la pelota dentro del área a Dallinga, que se la cedió rápido al chileno Gabriel Suazo, dejándolo solo frente al arco vacío. Desesperado, Alexander Arnold se puso en la línea de meta, intentando cubrir a un Kelleher que había quedado lejos. Y Suazo, con la posibilidad de elegir donde ubicarla, le pegó fuerte y al bulto. Resultado: el balón rebotó en el hombre de Liverpool y el sudamericano se perdió el gol de una forma increíble.

Fue la última chance real del conjunto galo para intentar remontar el partido.

De ahí en más, los Reds administraron la ventaja, volvieron al dominio y coronaron la victoria con los tantos del neerlandés Ryan Gravenberch (tras un jugadón de Núñez, que hizo todo bien menos la definición y por eso no terminó siendo el autor del tanto) a los 65 y del egipcio Mohamed Salah, a los 93.

Con ese gol, Salah se transformó en el jugador de Premier League con más goles en competencias europeas: con 43 superó los 42 del francés Thierry Henry.