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La revelación de Isco y James

MADRID -- Sin el 'tridente' de por medio, Isco y James se plantaron en el Bernabéu como dueños del campo. Isco no tenía la presión para poner balones a Cristiano y Benzema y asumió el papel de líder; sin Gareth Bale,

James se pudo mover a sus anchas por la banda, en su posición, para hacer la transición al centro del campo de manera más natural cuando tocaba defender. Resultado: Isco acabó el partido con un gol y dos asistencias; 126 toques, su mayor registro desde que llegó al Real Madrid.

James se lució con dos goles y un pase gol, llegando a nueve anotaciones en lo que va de la campaña para convertirse en el único jugador merengue que hasta ahora ha marcado en cuatro torneos distintos.

Pero, sobre todo, dejaron claro que los cambios en la posición a la que han sido sometidos por Carlo Ancelotti, ya sea por una necesidad de hacer encajar a todas sus piezas o como respuesta a circunstancias adversas, han contribuido a un crecimiento exponencial en el juego de ambos jugadores.

Pasaron de atacantes con estrella y capaces de decidir un partido en segundos a llenar el perfil de mediocampista 'todo terreno', tan necesario en el futbol del siglo XXI, que además de participar en el momento decisivo con la jugada clave, asumen el control total del campo.

Sí, se trataba de un rival menor y un partido de trámite que, al menos en los papeles, lucía tedioso y casi como tiempo de práctica para que los suplentes se desentumieran. Pero este par no lo vio así.

Lo vio como la oportunidad de probar, por una vez, qué se siente ser la pareja de referencia en el Real Madrid.

Desde que Carlo Ancelotti llegó al club en el verano de 2013, él ha insistido hasta el cansancio en dos cosas: la primera, que lo más importante era que su equipo tuviera equilibrio - en la transición ataque-defensa - y que a partir de ahí los partidos se resolvieran de forma natural. La segunda, que para lograr ese equilibrio absolutamente todos los jugadores de campo tenían que ser "solidarios en defensa" y hacer "trabajo de sacrificio".

Ahí era donde Isco fallaba y la razón por la que eventualmente perdió la titularidad.

"El problema de Isco es sólo uno: la competencia. No juega porque otros lo hacen mejor" dijo el italiano a principios de la temporada pasada.

Sin embargo, Ancelotti no llegó a donde está porque sí. Es uno de los técnicos con más experiencia en el futbol de elite y, probablemente, cuenta entre los más inteligentes. En lugar de condenarlo al ostracismo, lo preparó para mejorar su juego defensivo.

Le pedía que sin perder la chispa ayudara en defensa. Que tapara huecos. Que peleara cada balón. Vino la baja de Khedira, en noviembre de 2013, y decidió probarlo como pivote.

Su primera vez en la posición resultó en un experimento algo accidentado y no volvió a aparecer tan retrasado en el campo hasta que Ancelotti se vio obligado a buscar una solución a la baja de Modric.

Pero para entonces ya tenía el trabajo acumulado de un año de preparación. Incluso antes de perder al croata, Ancelotti había tomado la decisión de soltar al malagueño como compañero de Toni Kroos.

Originalmente lo iba a hacer en un partido sin mucha presión - como el de anoche - pero tuvo que acelerar y ejecutar el plan antes de tiempo. Isco no sólo ha ayudado a hacer más llevadera la ausencia de Modric sino que se ha convertido en una de las claves para que el Real Madrid llegara a las 17 victorias consecutivas y sin Cristiano y Benzema haciéndole sombra, anoche lo dejó más que claro. A Isco le cambió la codificación y ya no le da miedo bajar a la zona defensiva.

Es más, de todo el equipo es el jugador con mayor de porcentaje de éxito en los mano a mano, con un 53% de duelos ganadas tanto en ataque como en defensa. Anoche fue la referencia en ataque del equipo - participó directa o indirectamente en cuatro de los cinco goles - pero como amo del terreno, igual ponía orden en la última línea colándose entre los centrales que en tres zancadas llegaba al frente para filtrar balones, ya fuera al Chicharito o a James.

Sobre todo a James, con quien mostró una compenetración, asistiéndose el uno al otro en dos tantos y orquestando prácticamente todas las jugadas de ataque.

La pareja formada por Cristiano Ronaldo y Karim Benzema se ha establecido como la más productiva de Europa con 39 goles marcados entre los dos y han completado más de 40 pases a gol del uno al otro.

Con números así, es casi natural que dejen a la sombra a cualquiera, desde Toni Kroos, mandamás del medio campo, pasando por el hombre de los 100 millones y las jóvenes estrellas.

Pero si de entenderse se trata, Isco y James no le piden nada a las dos figuras; se buscan casi por inercia. De ahí que con gran facilidad se movieran en el campo para hacer la transición del 4-3-3 al 4-4-2 sobre la marcha lo más efectiva posible y si se les deja libres en sus respectivas posiciones, pueden hacer de un partido intrascendental, una verdadera fiesta.

A estas alturas, ya nadie duda del colombiano que "llegó a vender camisetas" por 80 millones de euros. Ayer sobrepasó a Toni Kroos como el jugador con más minutos en el campo. Pues sí, las venderá.

También las vende Isco, y es por algo. Que sí, que hay jerarquías, y que en cuanto vuelvan Cristiano y Benzema, la pareja dinamita de la Copa tendrá que volver a su papel de trabajo de sacrifico. Pero esos 39 goles, los 71 que suma el equipo en total, no podrían haber llegado sin estos dos. Jueguen donde jueguen.