Con pasado amateur dorado y poco recorrido profesional, Andy Cruz enfrenta a Raymond Muratalla en la prueba más dura de su carrera.
El cubano Andy Cruz (6-0, 3KOs) carga una mochila muy pesada en su espalda. En ella alberga la ilusión de una fanaticada en busca de una superestrella que impacte a nivel mundial en el pugilismo. Los focos ahora alumbran al originario de Matanzas, quien siendo amateur se bañó de oro olímpico en Tokio, además sumó tres campeonatos mundiales, pero este 24 de enero en Las Vegas, se enfrenta a lo que podría ser el salto a las alturas en el profesionalismo, cuando busque derrotar a Raymond Muratalla, campeón mundial de la FIB de peso ligero (135 libras).
Apenas seis peleas profesionales bastaron para “adaptarse” y merecer la oportunidad titular. Con 30 años y un récord de 140-9 en el amateurismo, Cruz corre contra el tiempo para despejar la intriga de si será una verdadera estrella u otro boxeador cubano más con pasado aficionado glorioso que no trasciende en el pugilismo rentado.
El número de peleas no es importante cuando sobra el talento. Naoya Inoue se coronó en su sexto combate contra ‘El Confesor’ Hernández con la diferencia que apenas tenía 20 años; con 26 años y el tiempo a su favor, Vasyl Lomachenko necesitó tres reyertas para adueñarse de la corona contra Gary Russell; sin embargo, el espejo donde Cruz debe reflejarse es el de Guillermo Rigondeaux, quien en su séptima pelea ganó el interino y en la novena el título regular supergallo de la AMB con 32 años en 2010.
Rigondeaux fue un caso de éxito inicial que poco a poco se fue apagando aferrado a un estilo incomprensible y sedativo para el público. Andy Cruz es cauteloso y cerebral, aunque no cae en los excesos de Rigondeaux, tampoco salta a las brasas con los ojos cerrados, pero mantiene un ritmo constante de golpes. En su última pelea contra el japonés Hironori Mishiro (17-2-1) llamó la atención la madurez con la que manejó la pelea, más allá de las diferencias de cualidades entre oponentes. No se desesperó aun cuando lo tenía al borde del KO en el tercer round tras enviarlo dos veces a la lona y, finalmente, lo acabó en el quinto.
El campeón estadounidense Raymond Muratalla (23-0, 17KOs) tendrá de su lado la experiencia, el físico y mejores rivales enfrentados, donde ha demostrado que el peso de sus manos es real, pero también ha dejado sospecha de que su capacidad de asimilación le puede pasar factura como en su última pelea ante el ruso Zaur Abdullaev (21-2-0, 13KOs), quien lo tambaleó con un recto de derecha en el quinto asalto.
Más allá que Andy Cruz salta como favorito, existen dudas por su corto recorrido: ¿cómo será su capacidad de asimilación? ¿tendrá problemas si la pelea es intensa y se extiende a los 12 asaltos? ¿podrá manejar e imponer su ritmo ante el campeón? No obstante, a Cruz le sobran cualidades boxísticas para ilusionarse: extraordinario nivel defensivo, máster en el manejo del jab, una impactante velocidad de descargas (si su rival parpadea tiene la mano derecha estallándole en el rostro) y siempre parece estar bien posicionado a la hora de defenderse para preparar el ataque.
“Quiero dar un gran espectáculo”, afirmó Cruz en una entrevista con Jorge Ebro, reflejando mucha seguridad en su preparación. También admitió que cada pelea es y será más difícil, pero al mismo tiempo confesó: “Nací listo para estos retos”. La afición cubana extraña a Mantequilla Nápoles, Ultiminio Ramos, Joel Casamayor, Yuriorkis Gamboa, y hasta al mismo Yordenis Ugás, quien derrotó a Manny Pacquiao. Cuba vive de la nostalgia pensando en quien pondrá nuevamente en alto a la isla, y este sábado la esperanza estará en Andy Cruz: ¿podrá convertir la expectativa en realidad o quedará en sombras nada más?
