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La doble batalla de Jorge Posada

El 3 de agosto de 2000, Jorge Posada bateó de 4-0 con dos ponches en un partido para el olvido.

En los siguientes dos partidos se fue de 9-6, con dos dobles, dos jonrones y siete remolques.

La diferencia de su desempeño en esos tres días tuvo mucho que ver con el primer paso de la batalla por la sanación de su hijo Jorge, que marchó paralela a su exitosa carrera con los Yankees de Nueva York.

El 2 de agosto de 2000, Posada y su esposa Laura esperaban el resultado de la operación de Jorge, quien sufría la condición de craneosinostosis, un raro desorden que impide el crecimiento del cráneo a la par con el desarrollo del cerebro.

"Ese día no se me olvida nunca, pero no sé lo que hice en el terreno", comentó Posada, de visita en ESPN para presentar su libro The Journey Home: My Life in Pinstripe. "No sabíamos lo que iba a pasar. Era una operación de nueve horas y recuerdo haber jugado pelota, pero no recuerdo haber hecho nada".

Posada ya era una era uno de los miembros estelares de los Yankees que ganaron dos campeonatos consecutivos y tres en los últimos cinco años de la década del 1990 y que agregarían uno más esa temporada de 2000. Pero mientras la fanaticada en Yankee Stadium lo vitoreaba por sus triunfos eran eternas las noches que el pelotero estaba en el diamante pensando en su niño y en lo que les esperaba.

Sus cinco anillos de Serie Mundial, sus cinco bates de plata, sus cinco viajes al Juego de Estrellas no comparan con el premio de ver a su hijo saludable, luego de las incontables horas en una solitaria habitación de un hospital neoyorkino.

"El béisbol me ayudó un poco, al estar más involucrado en el juego y no pensar demasiado en esa preocupación", recuerda Posada. "Pero hubo días y semana que no estaba presente en el terreno, estaba allí en cuerpo, pero mentalmente no estaba en el parque, me sentía más con mi hijo en el hospital".

Jorge abrió los ojos y la primera operación de varias, había sido un éxito. Al día siguiente, el receptor de los Yankees padre montó su propio espectáculo en Yankee Stadium, al batear de 5-4, con dos dobles y cuatro remolcadas en la primera aparición de su carrera como segundo bate.

Un día más tarde, le regaló otro desempeño colosal a los fans de los Yankees: de 4-2, con dos jonrones, dos anotadas y tres impulsadas.

"Después de esa operación, de que él abrió los ojitos, ya fue otra cosa", comentó Posada. "Si el juego anterior había sido el peor momento de mi carrera, el otro fue el mejor día de mi carrera".

La craneosinostosis es un defecto congénito que provoca que las suturas del cráneo de un bebé se cierren antes de lo normal, lo que afecta el espacio para el crecimiento del cerebro. Los que padecen la condición tienen que someterse a varias operaciones durante su crecimiento para aliviar la presión sobre el cerebro y generar espacio suficiente para el desarrollo del cerebro.

Mientras su hijo pasaba por el proceso, Posada y Laura crearon una fundación para ayudar a otros padres a sobrellevar el proceso. La fundación, entre otras cosas, estableció una unidad especial para el tratamiento de esa y otras condiciones craneanas en el hospital pediátrico del Centro Médico de su natal Puerto Rico.

"La Fundación Jorge Posada se unió ahora a la Fundación Myface.org, que se dedica a todo tipo de operaciones de la cabeza", comentó Posada. "Eso nos hace sentir muy contentos, saber que niños que tienen todo tipo de condición de la cabeza va a tener la ayuda para salvarse".

El 22 de agosto, el número 20 de Posada será retirado por los Yankees en el Monument Park de Yankees Stadium. Jorge Jr. estará allí en primera fila junto a su padre, celebrando el momento.