BUENOS AIRES -- Felipe Contepomi volvió a Newman pero no fue el regreso que esperaba. Porque más allá del triunfo sobre Belgrano por 22 a 18, el ex Puma terminó con mucha bronca por el trato que recibió del equipo rival dentro de la cancha: "Que la primera pelota, pum, trompada, te pegan, te pisan, una cosa de locos. Uno trata de defender lo que a uno le inculcan, lo que uno vivió. Es un trabajo de todos, yo he escuchado debates entre amateurismo y profesionalismo, diciendo que con este último se pierden los valores y yo jugué en los dos rugby, y en el profesionalismo, adentro de una cancha, no pasa eso. No hay mala intención, no hay lugar para eso. Primero porque te echan, segundo porque uno está concentrado en el juego. Y lo que a mí me tocó vivir ante Belgrano, nunca lo viví".
Pero el mal trago no quedó allí, porque una vez finalizado el encuentro se fue al vestuario y en el camino se encontró con la parte más triste de su extraña tarde: "La verdad que es triste, porque termina el partido y que vengan chiquitos del club rival que te escupen y te tiran cosas, hicieron que no pueda festejar. No voy a exponer mi cuerpo a que me ninguneen, a que me traten como una basura, me parece que no hice nada tan malo como para que me hagan eso. Pasa que son unos pocos, ese es el tema".
- ¿Qué fue específicamente lo que pasó?
- En el primer ruck me como una piña, en el segundo pisotón en la cabeza, en el tercero pisotón en el gemelo. Después, este chico Masera (Matías) no sé quién es, pero me viene a ningunear, a apalabrar, hablar. Realmente no sé si da, hay muchos chicos mirando el partido y que ocurra eso...
- ¿Cómo se soluciona?
- Por ahí hay que hacer un trabajo en los clubes que es como en los colegios, en las casas, hay que empezar desde muy abajo. El amateurismo no puede perder los valores que son la base de este deporte y si nosotros queremos que este deporte crezca, a nivel club hay mucho para hacer y hay que empezar por la casa de uno.
- Hablaste con Luis Gradín, presidente de la URBA, después del partido, ¿qué se dijeron?
- Que desde su posición hace lo que puede y como puede. Nosotros lo vemos, hay spots de concientización, pero esto no sólo pasa por el presidente de la URBA, pasa más por casa. En Newman por lo menos se está trabajando en eso, por experiencias previas se habló con aquellos que vienen a alentar, que traten de ser respetuosos. Si no, tiene que haber sanciones internas para erradicarla. Pero si uno se jacta de que es cultural, como me decía Lucho, y no, no es cultural, es educación. Si yo soy referí y veo que alguien pega y es intencional, es roja, lo dice el reglamento. Y si uno quiere educar es roja, y se acaba, te aseguro que no vuelven a pegar. Ahora, si vos ponés una amarilla y pegué una trompada mal intencionada, el próximo partido me la juego de vuelta, por ahí no me ven ya tengo 50% de probabilidades. Y si me ven, me sacan diez minutos, o sea que tanto no pierdo.
- ¿Pudiste hablar con el árbitro?
- No, todavía no. Lo voy a hacer pero más tranquilo. Lo saludé después del partido, por educación, como lo hice toda mi vida, siempre saludé a los jueces, hasta a Nigel Owens lo saludé, así que imaginate (risas).
Ante esta inusual situación que a Felipe le tocó vivir, al back le costó hablar del juego y, aunque no está arrepentido de la decisión de volver a su club, la situación vivida le obligó a replantearse su futuro: "Voy a tener que meditar mucho si sigo el año que viene. Las ganas me sobran, el físico también, pero exponer el físico al maltrato me parece que no da, ya estoy grande".
- ¿Es otra educación que la que había trece años atrás, cuando te fuiste?
- Esto es muy simple, el rugby se hace más popular, va creciendo y con eso pueden venir los problemas. Ahora, si no somos sólidos en las bases, esto se transforma en lo que muchos comparan al fútbol y otros deportes. Pero no nos olvidemos: el fútbol no es un deporte de contacto y el rugby sí, si no erradicás la mala intención esto es un ring de boxeo quince contra quince. Entonces me parece que hay un límite en el que hay que ser mucho más rígido: el reglamento está, las leyes están. Hay que aplicarlas.
- Hablemos del juego. ¿Te gustó Newman?
- No sé si me gustó. No creo que haya sido el mejor partido del año, pero sí se ganó, se jugó inteligentemente, se aprovecharon las oportunidades y me parece que se le ganó a un equipo que venía en crecimiento, que además venía muy arriba mentalmente. Belgrano es un muy buen equipo, con buenos forwards y un muy, muy buen medio scrum (por Francisco Cubelli), y un juego de pie casi perfecto. Es un equipo muy duro, y el hecho está en que se llegó hasta el último minuto sufriendo para conseguir una victoria.
- Alberto Porolli te comparó con Messi.
- Porolli es muy gracioso (Risas). Pero eso es uno de los motivos por el cual me ha incentivado mucho volver al club, volver a ponerme la camiseta de Newman. Nunca pensé que la vida me iba a dar esa oportunidad y por ahí hace tres, cuatro años atrás, te decía que no la veía, pero hoy se me dio la oportunidad y la verdad que es muy lindo.
- ¿Cómo viviste el recibimiento y los aplausos cuando te tocó entrar?
- El club está viviendo una fiesta y eso es lo lindo del folclore del rugby, que no es sólo el partido, sino que está el asado de los jueves, y que los chicos se divierten. Lo que pasa es que es ahí donde hay que poner los controles para que se diviertan sanamente.
- ¿Te gustó la cargada de Newman a Champa, en la que entraron chicos disfrazados de fantasmas con la "B"?
- Ese es el folclore. Yo soy de Independiente y los de Racing nos hicieron toda esa cargada y fue divertido. Ojalá que no nos pase como a Racing y que el año que viene estemos en segunda nosotros...
- En 1996, Héctor Piccaluga te hizo debutar en la Primera y el sábado te tocó volver al equipo en reemplazo de Santiago, su hijo, ¿tuvo algún significado especial?
- Sí, aparte a Santi y a Nico los conozco hace mucho, son de los más viejitos del plantel y he compartido más tiempo, así que fue una alegría enorme. Jugar con el Canario, o con Alfredito (Cordone). ¡Con Alfredito las veces que me he quedado pateando y hablando!
- En los momentos previos a entrar a la cancha, ¿sentiste algo parecido al día que debutaste?
- Sí, fue un debut con 36 años. Un poco raro, pero la verdad que sí, fue como un re-debut. Al igual que me pasó la semana pasada, trato de que los sentimientos no influyan en la cabeza porque sino pueden perjudicar el juego, pero esta semana me tocaron vivir muchas emociones y me pone muy contento estar de nuevo en mi club y en una semifinal.
