<
>

Ganar y pedir disculpas

El coreano Park Si Hun recibió un inexplicable fallo a favor. Reconoció la derrota pero ganó el oro AP

BUENOS AIRES -- El boxeo olímpico nunca estuvo tan en peligro como cuando finalizaron los Juegos de Seúl. El disparador fue un fallo absurdo que escandalizó a todos. Ocurrió en la final por la medalla dorada de la categoría mediano junior, entre el norteamericano Roy Jones Junior y el local Park-Si-Hun. Cuando el combate terminó, no cabía duda alguna de la superioridad de Jones, pero el fallo fue en su contra. Tanto, que el entonces presidente del comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, proyectó eliminar al boxeo de las competencias.

¿Qué ocurrió realmente?

Para muchos la historia comenzó en los anteriores Juegos, los de Los Angeles, en 1984, cuando los Estados Unidos se llevaron 9 medallas doradas de boxeo de las 12 en competencia. Al no haber asistido Cuba ni el bloque de naciones soviéticas, el camino quedó despejado para los norteamericanos. Sin embargo, hubo algunos fallos dudosos que beneficiaron a los locales. Y otros que, directamente, perjudicaron al equipo coreano. Por ejemplo: el triunfo de Jerry Page sobre Kim Dong-Ki en peso welter junior, motivó la queja directa del vicepresidente de la delegación, Soo-In Oh.

En realidad, no siempre salieron ganando los norteamericanos. Por el contrario, Shin Joop-Sup, por ejemplo, terminó ganándole por puntos a Virgil Hill (quien luego fue campeón mundial profesional) en un fallo que dejó muchas dudas.

Quedó, en ese momento, un sentido de hambre de revancha. "Vinimos acá a sumar conocimientos, pero nos sintiendo que no hay nada que aprender" dijo, palabra más palabra menos, el vicepresidente del equipo coreano, Soo-In Oh.

Lo cierto es que en los Juegos de Seúl fueron varios los fallos cuestionables y hubo, al menos, dos escándalos remarcables previos al de Roy Jones.

Uno fue cuando el referí neocelandés Kevin Walker le bajó dos puntos al coreano Byung Jong-Il frente al búlgaro Alexander Histrov, por usar la cabeza en una pelea llena de amarres y forcejeos. Ese descuento fue fundamental para el resultado del encuentro.

Cuando se le dio la victoria a Histrov por puntos, el entrenador coreano Lee Heung-Soo subió al ring y atacó al árbitro quien salió del estadio, se tomó un taxi y, tras pasar por su hotel donde recogió su equipaje, se tomó el primer vuelo que encontró rumbo a su país.

También le quisieron pegar al jefe del equipo búlgaro con un balde de plástico: el jurado Stan Hamilton, de los Estados Unidos, pudo desviar el impacto con un manotazo, pero terminó con la mano muy cortada. El coreano se quedó en el ring durante 67 minutos, protestando el fallo y logró, por lo menos, superar la marca de 51 minutos establecida por su compatriota Choh Dong-kig en el 64.

El otro escándalo se produjo en la pelea entre Todd Foster (EE UU) y Chung-Jil Chul, en peso welter. Ellos peleaban en el ring B y al lado había otro, el ring A. Sonó la campana del segundo -o sea del ring A- y en la confusión, Chung-Jil -creyendo que había terminado el asalto- bajó los brazos. De esta manera, casi al estilo de Mayweather sobre Ortiz años después, Todd Foster lo puso nocaut con un cross de izquierda. El referí empezó la cuenta, pero luego consultó a los jueces y finalmente, la declaró sin decisión. La revancha quedó pactada para el día siguiente. Sin embargo ante la protesta norteamericana, el combate se volvió a hacer 45 minutos después, por lo que, como es de imaginar, Foster noqueó de nuevo al coreano que no se había recompuesto de la caída.

En ese ambiente, se hizo la pelea final por medalla dorada de los medianos junior, entre el local, Park Si-hum y Roy Jones Junior.
Ya el coreano venía precedido de algunos fallos que fueron dudosos: por ejemplo, en la primera pelea, frente al sudanés Abadía Ramdan, Park metió varios golpes ilegales en los riñones, que no fueron tenidos en cuenta. El referí seguramente se acordó del ataque sufrido por su colega Kevin Walker cinco días antes, y, como Kevin Bryant no se recuperó, finalmente, lo declaró ganador a Park, en lugar de descalificarlo como correspondía.

En otras victorias, ante el alemán Torsnten Smith y el italiano Vincezo Nardiello, Park también fue favorecido por 3 votos a 2. Tanto es así que Nardiello, que luego sería campeón mundial, debió ser llevado a los vestuarios por su gente, en medio de una crisis de llanto., luego de haber insultado a los gritos a los jurados.

Jones, que tenía 19 años, venía de ganar dos Torneos Guantes de Oro y ostentaba una campaña de 121 victorias con 13 derrotas, siempre bajo la exigente mirada de su padre, cuya severidad llegaba, incluso, a algunos castigos físicos. A los 10 años ya había ganado su primer torneo y la presión que había sufrido para llegar a la medalla olímpica había sido muy fuerte.

Lo cierto es que la pelea fue ampliamente dominada por el norteamericano, que bailoteando alrededor de un rival lento, comentó muchas manos con precisión y potencia. Aunque se había dicho que Roy iba a necesitar un nocaut porque de otra manera, lo iban a robar, el nocaut no se produjo, eso sí, el robo se realizó a la vista de todos.

Es que, tras el final de la pelea, en la que hasta se produjo una cuenta de protección a Park, vino la sorpresa.

La gente de Compubox, que hacía recuento de golpes en el boxeo profesional, registró 86 golpes conectados por Jones de 303 lanzados, mientras que el coreano sumó 32 golpes concretos de un total de 188 envíos.

"Fue entonces, cuando la pelea terminó, que vi que los oficiales coreanos empezaban a festejar y ahí me di cuenta de que me habían robado", contó Jones más tarde. "Es más, el referí me dijo que no podía entender cómo me hacían semejante cosa a mí", agregó. Más tarde, Jim Lampey, reconocido historiador, aseguró que ésta fue "La peor decisión en toda la historia del boxeo olímpico". El padre de Roy Jones sufrió un breve desmayo: "Jamás me imaginé que pasaría esto".

Efectivamente, cuando vino el fallo, le levantaron la mano al coreano por 3 votos a 2. Y, aunque Park saludó a Jones, y lo levantó en andas y luego, en los vestuarios, volvió a decirle que él era el ganador, lo cierto es que la medalla dorada quedó en manos del coreano. Llorando, Jones se marchó del ring, tras decir en un breve reportaje: "No sé si volveré a boxear de nuevo" (por suerte lo hizo).

Uno de los jurados, oriundo de Marruecos, aseguró que él había votado por Park simplemente porque pensaba que el resto de sus colegas se la iban a dar al verdadero ganador, o sea a Jones. "Por lo menos, para que Park se llevara un voto a favor", dijo.

Semejante estupidez no admite explicación alguna. Los otros jurados fueron acusados de haber sido invitados a cenar por un millonario coreano y finalmente, uno de ellos fue sancionado de por vida.

Jones fue premiado con el trofeo Val Barker, como el mejor boxeador del certamen y nadie imaginaría entonces que iba a ser el primer campeón mundial de peso mediano en lograr el título de los pesos pesados.

El ganador, que por entonces tenía 22 años, se sintió tan mal que le pidió disculpas a su rival, despojado del título. Luego desapareció en la niebla de los tiempos, puesto que nunca más logró una victoria importante.

El boxeo estuvo en grave peligro y a partir de ese momento, entre otras medidas, se decidió instaurar el sistema electrónico: cinco jurados votan apretando un botón rojo y uno azul, por cada golpe colocado por uno de los dos boxeadores. Para que un golpe sea contabilizado en forma efectiva, tiene que tener, por lo menos, tres contactos al mismo tiempo, o sea ser visto o anotado por tres jurados en forma unánime.

El sistema también tiene sus fallos, puesto que si un jurado quiere perjudicar a un determinado boxeador, con no oprimir el botón cuando éste pega, le quita validez al contacto. Durante mucho tiempo, los tanteadores eran vistos en los monitores, pero ahora han sido prohibidos, ya que cuando un boxeador sumaba una diferencia muy grande de golpes, al saberlo, hacía monótona la pelea, escapando y evitando que su rival pudiera conectarlo y achicar las diferencias. Estas y otras cosas, han puesto también en duda el sistema del voto electrónica.

Otras medidas que tomó la AIBA –Asociación Internacional de Boxeo Amateur- fueron un control mucho más efectivo sobre los jueces y árbitros –incluyendo la prohibición de aceptar invitaciones y tentaciones sexuales durante las competencias- más la modificación del material de guantes y cabezales, que tras la aprobación de la Universidad de Leipzig, tuvieron mayor absorción de impacto para evitar lesiones graves. De todas maneras, el boxeo siempre estará sospechado por ser una actividad de apreciación. Y, en el caso específico de Corea del Sur, fueron muchos los casos comprobados en el terreno profesional.

Este caso, el de Roy Jones, quedará para siempre en la historia como una mancha difícil de olvidar.