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La gimnasta Annia Hatch Portuondo: Del retiro en Cuba a la gloria olímpica en EE. UU.

“Fue una carrera muy linda”. En entrevista exclusiva con Damián Delgado Averhoff de ESPN Digital, así resume Annia Hatch Portuondo, la más grande gimnasta que ha dado Cuba, su trayectoria en la gimnasia artística.

Hatch Portuondo comenzó a practicar la gimnasia alrededor de los cuatro años de edad, y estuvo “entrenando fuerte desde los 6 años”. Fue seleccionada para ir a la Escuela Nacional de Gimnasia en Cuba. La intensidad era tal que entrenaba seis horas al día, seis días a la semana. René Sansón fue su entrenador.

En el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de San Juan 1996, Hatch fue medallista de bronce en el aparato del salto. Fue la única medalla que ganó Cuba, empatando con Estados Unidos y Francia por el decimotercer lugar.

A pesar de clasificarse a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 de ese año, Hatch no participaría. Explica ella, “No pude ir por problemas de que Cuba no tenía dinero para llevarme en esos momentos”.

Recuerda Hatch, “Fue una etapa bien difícil y decidí retirarme. No me retiré así rápido. Me retiré un año después de venir del ’96. Me retiré en el ‘97 y a empezar una vida nueva. Y así fue, porque no veía otro futuro después de eso en la gimnasia en Cuba y opté retirarme.”

Eventualmente Hatch se mudó a los Estados Unidos, se casó con un estadounidense, y abrirían un gimnasio. Cuenta que siempre se quedó pendiente del deporte que ama, “En ese momento yo veía mucho la gimnasia, las americanas, en qué nivel estaban y entonces yo tenía un gimnasio y estaba fuera de forma pero siempre tenía ese bichito de, ‘No, yo puedo hacerlo’”.

Empezó a entrenar a nivel de elite en los Estados Unidos en 2001. Durante el primer año luego de obtener la ciudadanía, Cuba ejerció su derecho de negarle representar a EE. UU. en competencias internacionales, pese a la intervención del expresidente Jimmy Carter.

Hatch recalca que siempre ha sido una persona muy positiva, y así enfrentó la situación, “Si mi futuro es ir a las Olimpiadas, entonces tengo suficiente tiempo para poder ir a las Olimpiadas y de prepararme para las Olimpiadas. Entonces, no, calmada. Seguí entrenando, yendo a los entrenamientos nacionales del National Training Center que se efectuaban acá en los Estados Unidos. Y eso me ayudó mucho porque me enfoqué, me preparé mentalmente … conocí a todas las compañeras de acá de los Estados Unidos y eso fue inteligente porque no me dejé convencer de que ya por eso me iba a parar de entrenar”.

Cuando se cumplió el plazo del bloqueo de Cuba, y Hatch ya pudo representar a los Estados Unidos en el escenario internacional, ella ganó el título de salto en el Campeonato Nacional de 2003 y fue incluida en el equipo del Campeonato Mundial de 2003. Ya tenía 25 años.

Sin embargo, se desgarró el ligamento cruzado anterior (LCA) el día antes del inicio de la competencia. Otra traba más en su camino.

Hatch volvió a ser positiva ante la lesión, ”He tenido muchos obstáculos en mi carrera desde chiquita, pero, bueno, te contaré que ese fue otro muy, muy importante porque fue un ACL y un ‘meniscus’ y no solamente – la rodilla como que se dislocó también y una lesión bien grave. Yo soy esa persona que le dejo todo al Señor y me decía, ‘Bueno, si Dios está conmigo, si está para suceder, ahí voy a estar’.

“Y me tomé un día a la vez y mentalmente, de nuevo, no me decaí porque siempre he dicho que cuando las cosas están para uno nadie se lo quita. Y así fue. Sí, también fue difícil, pero lo logré gracias al Señor”, concluye Hatch.

La caribeña hizo una recuperación muy veloz y volvió a competir a mediados de 2004, a tiempo para los Campeonatos Nacionales y las Pruebas Olímpicas. Sería nombrada miembro del equipo de EE. UU. para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

En la competencia por equipos en Atenas, Hatch actuó en salto y contribuyó a la medalla de plata de los Estados Unidos.

”Siempre me sentía la mamá del equipo. … Y también lesionada de la rodilla: ¿puede hacerlo, no lo puede hacer? … Me decía, bueno, yo he hecho esto por muchos, muchos años, tengo muchas experiencias internacionales y creo que … voy a ser una ayuda para el equipo, mantener a las niñas calmadas y decirles que todo está bien, que hagan lo que siempre han acostumbrado hacer. … Fue un honor ser parte del equipo del 2004”.

Aunque su LCA no estaba rehabilitada al 100%, no solo se clasificaría para la final del salto, sino que ganó plata detrás de la rumana Monica Roșu. Fue la primera mujer estadounidense en ganar una medalla de salto olímpico desde Mary Lou Retton veinte años antes, en Los Ángeles 1984.

También, Hatch Portuondo fue la segunda latina en representar a los Estados Unidos en gimnasia en unos Juegos Olímpicos. La mexicoestadounidense Tracee Talavera ayudó a las estadounidenses a colgarse la presea de plata por equipos junto a Retton, quien además de la medalla de plata en salto, ganó bronce individual en suelo y barras asimétricas.

El momento de la entrega de medallas en Atenas fue mágico para Hatch, “Pensé en mi mamá, en mis entrenadores, todo el sacrificio que yo había hecho desde chiquitica, todas las idas y venidas en bicicletas del gimnasio y para la casa, todas las levantadas temprano 5 de la mañana y las lesiones, las limitaciones que tengo --como la espina bífida, que tengo espina bífida-- todas esas cosas y digo guau y como todo eso y logré esto...

“Y le daba gracias a Dios, al Señor por darme la oportunidad de lograr mi sueño. Y la medalla fue como que, cómo se dice el ‘icing on the cake’ (la cereza del pastel). Porque estar ahí en las Olimpiadas fue mi medalla de oro. Fue una medalla de plata para mí, pero la de oro ya la tenía”, dijo Hatch, quien se retiró al terminar esos Juegos. Luego de haber superado tantos obstáculos, al fin alcanzó la cima olímpica.

Hatch ha seguido como entrenadora de gimnasia. En 2022, fue exaltada al Salón de la Fama de la Gimnasia Artística de los Estados Unidos, un reconocimiento a su gran trayectoria.

Actualmente Hatch es la secretaria ejecutiva del programa Professional Yinastic League (PYL), cuya meta es hacer que la gimnasia siga creciendo al crear una liga mundial profesional. El ex gimnasta cubano y entrenador de gimnasia, Yin Álvarez --quien incluso entrenó a su hijastro y ganador de tres medallas olímpicas por EE. UU., Danell Leyva-- y el italiano Ricardo Dilou crearon a fines de 2020 la PYL, una propuesta que busca ofrecerle a gimnastas de alto rendimiento mayores oportunidades de ingreso -- como los peloteros o jugadores de fútbol americano profesionales, según Hatch -- y además clínicas a los niños y a los entrenadores.

En agosto pasado, se llevó a cabo la primera edición de los PYL World Games 2022 en Panamá. Se enfrentaron dos equipos mixtos, integrados por mujeres y hombres: las Águilas de Panamá ante los Miami Sharks.

Por lo que podemos ver, la carrera de Annia Hatch Portuondo sigue siendo una muy linda en la gimnasia.