ORLANDO -- El cubano José Fernández falleció la madrugada del domingo en un accidente de bote, dejando a los Marlins de Miami sin su principal lanzador, a Grandes Ligas sin una de las estrellas jóvenes de mayor carisma de estos tiempos y al béisbol latinoamericano sin uno de sus mejores representantes de la actualidad y los años por venir.

Con 24 años recién cumplidos en julio y apenas cuatro en Grandes Ligas -- dos de ellos recortados por una operación "Tommy John" -- Fernández se había establecido como uno de los ases del juego. En 76 apariciones monticulares, tuvo récord de 38-17 (.667), efectividad de .258 y 589 ponches en 471.1 entradas. Promedió 11.2 ponches y 2.8 boletos por cada nueve entradas lanzadas.

Lanzando en Miami fue aún mucho mejor, con marca de 29-2 y efectividad de 1.49 en 42 aperturas. Su efectividad en casa es la más baja desde que la estadística fue hecha oficial, en 1913, entre los lanzadores que tuvieron al menos de 40 salidas. Los Marlins promediaron 1,127 fanáticos más en los juegos de Fernández que en el resto del calendario desde el 2011.

Reclutado en el sorteo colegial del 2011, Fernández fue el Novato del Año y tercero en la carrera por el Cy Young de la Liga Nacional dos años después y en esta temporada, su segunda completa después de completar la recuperación de una operación de codo que lo marginó por 14 meses, es uno de los buenos candidatos al premio de mejor lanzador de su liga nuevamente.

Fernández, quien el pasado martes lanzó ocho entradas en blanco con 12 ponches sin boletos ni carreras a los Nacionales de Washington, tenía foja de 16-8, efectividad de 2.86 y 253 ponches en 182.1 innings este año con los Marlins. Iba quinto en triunfos, segundo en ponches y noveno en efectividad del viejo circuito y había establecido marcas personales en salidas (29), triunfos, innings y ponches.

De acuerdo a Brooksbaseball.net, Fernández realizó 7,404 lanzamientos en Grandes Ligas, incluyendo la temporada de exhibición de marzo. Utilizó mayormente su recta de cuatro costuras y curva, dejando el cambio en un tercer plano. También podía lanzar la recta en sinker y un cambio súper lento.

De todas formas, su mejor arma en el montículo era una capacidad de competir que lo convertía en fiera cuando subía al montículo. También era un bateador por encima del promedio entre los lanzadores. Esta temporada bateó .250 con seis carreras impulsadas y en 136 turnos en las ligas mayores conectó 29 hits, incluyendo siete extrabases -- dos jonrones --, y empujó 14 carreras.

Fernández, un nativo de la provincia de Villa Clara, abandonó Cuba de manera ilegal en 2008, jugó en una secundaria de Tampa y fue la selección de primera ronda (pick #14) del draft del 2011. Una cosecha que también produjo a los lanzadores Gerrit Cole, Sonny Gray, Dylan Bundy, Michael Fulmer y Trevor Bauer; los puertorriqueños Francisco Lindor, Javier Báez y George Springer; Trevor Story, Joe Panik y Kolten Wong, entre otros.

Fernández se hizo ciudadano de Estados Unidos en abril del año pasado y abandona este mundo con el mejor promedio de efectividad entre todos los lanzadores cubanos que tuvieron al menos 25 salidas en las Grandes Ligas. Ahora será imposible saber exactamente como terminaría su carrera, pero por la edad y talento, Fernández tenía una proyección para, posiblemente, ser el primer lanzador de su país en el Salón de la Fama de Cooperstown.

La violenta muerte de Fernández enluta a todo el mundo del béisbol, especialmente a Miami, Cuba y toda Latinoamerica.

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Cada día que pasa, en lugar de irse aclarando el panorama, se van poniendo más impredecibles las carreras por los cuatro puestos comodines a la postemporada de Grandes Ligas.

El miércoles, los Mets de Nueva York, los Cardenales de San Luis y los Gigantes de San Francisco perdieron sus encuentros para mantener el empate en los dos Wild Cards de la Liga Nacional. Los tres exhiben foja de 80-72 y tienen pendientes 11 encuentros, ninguno entre ellos, en el calendario de la serie regular.

De acuerdo al Elias Sports Bureau, es solamente la segunda vez en la era divisional (desde 1969) que hay un empate entre tres clubes por los puestos Wild Cards tan tarde en la temporada. Ocurrió en 1998, también en la Liga Nacional.

Mientras los Gigantes (contra los Padres de San Diego) y los Mets (ante los Filis de Filadelfia) jugarán en el fin de semana contra clubes de marcas negativas, los Cardenales enfrentarán a los Cachorros de Chicago, su odiado rival y el mejor equipo de las ligas mayores en el 2016.

En la última semana de la campaña, los Cardenales chocarán con los Rojos de Cincinnati y los Piratas de Pittsburgh; los Mets contra los Marlins de Miami y los Filis y San Francisco a los Rockies de Colorado y los Dodgers de Los Angeles. Chicago es el único equipo de Grandes Ligas que ya aseguró un título divisional, pero ahora juega para garantizar la ventaja de la casa en las eliminatorias del viejo circuito.

Los Nacionales de Washington (número mágico en 2) y los Dodgers (5) están en cómodas posiciones para quedarse con los banderines de las divisiones Este y Oeste de la Liga Nacional. Los Cachorros conquistaron la División Central hace una semana.

En la Liga Americana, los Azulejos de Toronto y los Orioles de Baltimore perdieron el miércoles, el encuentro de los Tigres de Detroit (contra los Mellizos de Minnesota) fue suspendido y reprogramado como parte de una doble cartelera para el jueves, y ganaron los Marineros de Seattle, los Astros de Houston y los Yankees de Nueva York.

Esa combinación de resultados dejó a Toronto (83-69) con primer comodín, a Baltimore (82-70) con el segundo, a Detroit (80-70) y Houston (81-71) a un juego, Seattle (80-72) a dos y Yankees (79-72) a 2.5.

Los Medias Rojas de Boston (88-64), los Indios de Cleveland (88-63) y los Vigilantes de Texas (90-63), tienen sus números mágicos en 2, 5 y 6, respectivamente, para reclamar los títulos divisionales de la Americana y al mismo tiempo, una guerra particular entre los tres por el mejor récord de la liga y la ventaja de la casa para la postemporada.

La herramienta que utiliza ESPN.com para determinar el porcentaje de probabilidades de los equipos para alcanzar la postemporada indica que Toronto (75.9%), Mets (68.6%), Gigantes (66.1%), San Luis (63.1%) y Baltimore (43.6%) son los mejores ubicados actualmente, entre los clubes que no dominan sus divisiones.

SI HAY EMPATES

El escenario actual del standing de los comodines indica que es altamente probable que se necesiten programar partidos extras para definir los que disputarán los partidos de muerte súbitas en los playoffs de octubre.

Nuestro colega Jayson Stark explicó los diferentes escenarios de empates y juegos de vida o muerte en la Liga Nacional y la Liga Americana y analizando como se resolverían para definir los cuatro que avanzarían a la siguiente etapa de la postemporada.

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Cuando la mayoría de clubes ya ha jugado su partido 150 de la temporada, casi todo está dicho en los campeonatos divisionales de Grandes Ligas. Pero en lo que se refiere a los cuatro puestos comodines, dos por circuito, el asunto está tan cerrado que existe la alta probabilidad que se requieran encuentros de desempate para definir los últimos clasificados a los playoffs del 2016.

Los Cachorros de Chicago (95-55) ostentan la mejor marca de béisbol y ya aseguraron la División Central de la Liga Nacional; los Vigilantes de Texas (89-62) y los Nacionales de Washington tienen sus "números mágicos" en tres y cinco, respectivamente, para amarrar los títulos en el Oeste de la Liga Americana y el Este de la Nacional. El de los Medias Rojas de Boston (86-64) está en 9, mientras que los Indios de Cleveland (86-63) y los Dodgers de Los Angeles (85-65) tienen sus propios números mágicos en 7 para amarrar el banderín divisional.

Sin embargo, el panorama no se ve tan claro para los comodines, faltando una docena de encuentros a la mayoría de los involucrados en el proceso.

En el joven circuito, los Azulejos de Toronto y los Orioles de Baltimore están igualados con récord de 82-68 y con una ventaja relativamente cómoda de 2.5 juegos sobre los Tigres de Detroit (79-70) y 3.0 arriba de los Astros de Houston y los Marineros de Seattle, que tienen foja de 79-71. El asunto se complica para Azulejos y Orioles porque deben enfrentarse entre ellos y contra Boston, que los aventaja en la División Este y está jugando su mejor béisbol del año.

Los Medias Rojas derrotaron el lunes 5-2 a los Orioles en Baltimore para poner su marca en 10-3 en sus últimos 13 juegos y sacar ventaja de 4.0 juegos en la división, la mayor que han tenido en el primer lugar en todo el año. Baltimore posee foja de 36-31 contra sus rivales divisionales, pero va 7-9 contra los Azulejos, a los que visitarán del 27 al 29 de septiembre, en su penúltima serie de la temporada.

Toronto empató en el primer comodín venciendo 3-2 a los Marineros en Seattle y aprovechando el revés de los Orioles. Los Azulejos han jugado bien en la ruta este año, pero no en los últimos días, perdiendo 10 de sus últimos 17. Baltimore tiene 35-40 fuera de Camden Yards.

Detroit no enfrentará a ninguno de los tres equipos que tiene por delante en el standing de comodines -- Boston, Baltimore y Toronto -- pero se podría beneficiar de un buen desempeño propio y los resultados de las series entre esos tres. Los Tigres comienzan el martes una serie de tres juegos en Minnesota, para luego chocar con sus rivales directos Reales de Kansas City y Cleveland.

En la Liga Nacional, cuando los Gigantes de San Francisco (79-71) desperdiciaron el gran desempeño del zurdo Madison Bumgarner y permitieron dos carreras en la novena entrada el lunes en Los Angeles, no solamente se alejaron a 6.0 juegos de los Dodgers en la División Oeste, sino que además permitieron empatar a los Cardenales de San Luis (79-71) en el segundo Wild Card, ambos a 1 juego de los Mets de Nueva York (80-70) en el comodín #1.

San Francisco encabezó a todo el béisbol con récord de 57-33 en la primera mitad de la temporada, pero desde el Juego de Estrellas ha tenido la peor marca, con 22-38, y podría convertirse en el primero con tal 'distinción' en la historia.

Su bullpen ha estropeado 29 salvamentos, la mayor cantidad en la historia de la franquicia, y en septiembre el club tiene 5-5 cuando entra ganando a la última entrada.

No quedan series el resto del año que ponga en el mismo terreno a Gigantes, Mets y Cardenales, pero San Francisco tendrá que verselas contra los Dodgers en cinco de sus últimos 12 encuentros y San Luis a Chicago y los Piratas de Pittsburgh. La disputa por el último puesto podría requerir de un juego extra entre Cardenales y Gigantes, especialmente si Nueva York saca aprovecho de su benigna porción final del calendario.

Los Mets solamente enfrentarán un equipo con récord positivo (Washington, para cerrar la serie regular, del 30 de septiembre al 2 de octubre), cuando muy posiblemente los Nacionales estarán realineando su rotación y descansando jugadores principales para la postemporada.

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Cuando el cubano Yoenis Céspedes firmó un contrato condicionado a poder declararse agente libre después de un año, apostó a que una buena actuación en el 2016 le daría la oportunidad de vender sus servicios al mejor postor por segundo invierno consecutivo.

Hasta ahora, la movida está saliendo a la perfección y no hay una sola razón para pensar que "La Potencia" dejará pasar esta magnifica y singular oportunidad.

Céspedes, cuyo pacto de tres años y $75 millones de dólares con los Mets de Nueva York incluye una una cláusula de escape después de la primera temporada, batea .292 con 28 jonrones y 71 carreras impulsadas en 397 turnos al bate y tiene a su equipo en un puesto de playoffs, faltando 22 encuentros al calendario de la serie regular.

Al igual que hizo el año pasado, cuando llegó desde los Tigres de Detroit el 31 de julio, Céspedes está acarreando a los Mets a la tierra prometida. El jardinero batea .308 (65-20) con seis jonrones y 12 carreras impulsadas desde que regresó de la lista de lesionados el 19 de agosto. Nueva York, que tenía marca de 60-62 y estaba a 5.5 juegos del segundo Wild Card luego del partido de ese día, tiene marca de 14-4 -- con cinco triunfos seguidos actualmente -- desde entonces y se ubica en el segundo comodín.

AP Photo/Kathy WillensYoenis Cespedes marcha cuarto en slugging (.562), séptimo en OPS (.926) y octavo en jonrones en la Liga Nacional, a pesar de haberse perdido 29 de los juegos de su equipo este año por lesiones.
Incluso, Nueva York (74-66), solamente está a medio juego de los Gigantes de San Francisco (74-65) en la batalla por la ventaja de la casa para un potencial encuentro de muerte súbita en el arranque de los playoffs de Grandes Ligas. Los Cardenales de San Luis (73-66) están a medio juego de los Mets y a uno de los Gigantes.

Pero volvamos a Céspedes, quien a pesar de haberse perdido 29 de los juegos de su equipo este año, en La Liga Nacional marcha cuarto en slugging (.562), séptimo en OPS (.926) y octavo en jonrones. Entre los jardineros del viejo circuito es tercero en cuadrangulares, sexto en WAR (3.2) y OBP (.362) y séptimo en promedio de bateo.

Desde que pasó a los Mets, Céspedes ha jugado 168 encuentros, apenas seis juegos por encima del calendario de una temporada de Grandes Ligas, y batea .290 con 45 jonrones, 35 dobles, 115 carreras impulsadas, 98 anotadas y WAR acumulado de 5.5. Sus 14 jonrones del 2016 en Citi Field, representan la segunda mayor cantidad en un año en el estadio de los Mets.

Entre los jugadores que serán agentes libres después de la próxima Serie Mundial, hay muchos jardineros, incluyendo los dominicanos José Bautista y Carlos Gómez, el puertorriqueño Carlos Beltrán y los norteamericanos Mark Trumbo, Matt Holliday, Ian Desmond, Dexter Fowler y Jay Bruce, actual compañero de Céspedes en Nueva York, entre otros. Pero del grupo, Céspedes, quien cumplirá 31 años en octubre, será el único con capacidad para pegar 30 o más jonrones con condiciones mínimas para jugar en el jardín central, de ser necesario.

Sencillamente, sería una insensatez no aprovechar la ventaja de ser agente libre para buscar un contrato más largo en la agencia libre o forzar una extensión con los mismos Mets. Si Céspedes decidiera honrar el resto del contrato, ganaría $47,5 millones por los próximos dos años y, lo peor, se arriesgaría a no tener otra oportunidad de firmar un gran contrato el resto de su carrera.

"Me gustaría quedarme aquí por los tres años del contrato, pero ahora mi enfoque está en la temporada", dijo Céspedes a ESPN en agosto. Llaménlo simple retórica o discurso políticamente correcto. La realidad es que el béisbol es un negocio y tanto los agentes de Céspedes como los ejecutivos de los Mets lo entienden perfectamente.

Por lo tanto, no hay muchas vueltas que darle al asunto. Cuando Céspedes firmó un contrato con una cláusula de escape después de un año fue apostando a que sucediera exactamente lo que está pasando. Y todos, incluyendo a Céspedes y los Mets, sabemos lo que sigue.

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Mets de Nueva York firma a Tim Tebow. Una de las noticias menos lógicas del año en Grandes Ligas, al menos en esta parte de la temporada.

En medio de una carrera por alcanzar la postemporada por segundo año consecutivo, los Mets anunciaron que firmaron con un contrato de ligas menores a Tebow, un antiguo mariscal de campo del fútbol americano, que se propone comenzar una carrera en el béisbol profesional a los 29 años de edad, tras no haber podido establecerse en la liga profesional del deporte que ha jugado toda su vida. Hummm. Interesante.

No es que Tebow, quien no juega béisbol desde que estaba en la escuela secundaria, no tenga derecho a intentar la hazaña. No me mal interpreten. "Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad si tenemos el coraje de perseguirlo", dijo una vez el gran Walt Disney. "La vida está llena de heroismo", reza el poema "Desiderata".

Desde el punto de vista deportivo, Tebow, un atleta de alto rendimiento, la tiene más fácil que, por ejemplo, un periodista o un abogado, para llegar a ser pelotero. Y tomando en cuenta que no estaba exigiendo un contrato millonario o un puesto garantizado en el roster del equipo grande, entonces los riesgos no eran tan grandes para la organización que lo reclutara.

Pero desde el ángulo de los Mets, es un movimiento insensato por completo. Meterse en el "reality TV show" de firmar a Tebow en septiembre, es el tipo de distracción que caería bien a organizaciones como Bravos de Atlanta o Mellizos de Minnesota, por ejemplo, que están fuera de competencia desde los primeros días de la temporada, para desviar un poco la atención de sus aficionados de la tabla de posiciones. También para algún equipo de las ligas independientes en búsqueda de llamar la atención y vender boletas.

Pero no para Nueva York, que entra al fin de semana empatado con Cardenales de San Luis en el segundo comodín de la Liga Nacional. Así como no funciona para los Mets, tampoco funcionaría para San Luis, Gigantes de San Francisco, Azulejos de Toronto, Medias Rojas de Boston, Orioles de Baltimore, Tigres de Detroit o Astros de Houston, que también están metidos en la carrera por las últimas cuatro plazas a los playoffs de Grandes Ligas.

Tampoco para un club de las ligas invernales, donde cada partido es de playoffs desde el día inaugural y se juega para ganar y no necesariamente para enseñar a jugar pelota a ex futbolistas fracasados.

De la única manera que se justificaría que un equipo contendor saque tiempo para este tipo de movimientos es si Tebow fuera un prospecto con genuinas condiciones para tener un impacto a corto plazo en la pelota. ¡Y esa no es la realidad! En la exhibición que realizó ante buscatalentos la semana pasada en California, Tebow no lució extraordinario, bateando a pitchers de prácticas sin habilidades cercanas a los que encontrará en el profesionalismo.

La de Tebow no es una firma deportiva, es una firma mediática. El tipo tiene un angel para llamar la atención de aficionados y periodistas --esta columna es una muestra de eso--, pero no es un proyecto real. A los 29 años, el margen de progreso de Tebow debería ser extraordinario para avanzar lo suficiente como para estar listo para jugar en las ligas mayores en 12 o 15 meses. Y siendo justos, eso es difícil, incluso para peloteros verdaderos. Por lo tanto, como no es un asunto deportivo, el show de Tebow tendría sentido para otros equipos, pero no para los Mets de Nueva York. A menos, no en septiembre del 2016.

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Hiram Bithorn Stadium
Anthony Causi/Getty ImagesEl Estadio Hiram Bithorn de San Juan fue sede de por lo menos 1 de las llaves de los primeros tres Clásicos Mundiales, pero tras la cancelación de los juegos de MLB por el zika, existe el riesgo de no jugar allí en 2017.
ORLANDO -- Faltando meses para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro (Brasil)este verano, todos sabemos que la próxima edición se realizará en Tokio (Japón) en el 2020 e incluso que Estados Unidos es el favorito para organizar los del 2024; igualmente que las olimpiadas invernales corresponden a Pyeonchang (Corea del Sur) en febrero del 2018 y que las dos próximas Copa Mundial de Fútbol se celebrarán en Rusia (2018) y Qatar (2022).

De igual modo, todos los campeonatos continentales y mundiales de casi todas las disciplinas están debidamente asignados y en proceso de organización. Por si les interesa saber, las próximas dos versiones del Mundial de Cricket ya se están organizando en Inglaterra y Gales (2019) e India (2023) y Barcelona (España) vibra de emoción por ser la sede del Mundial de Pelota Vasca del 2018.

Tristemente, faltando nueve meses para el primer pitcheo ceremonial, nadie, absolutamente nadie, sabe con certeza dónde, cuándo y cómo arrancará la cuarta edición del Clásico Mundial de Béisbol, un evento que nació en el 2006 en medio de una algarabía tan grande, que muchos pensamos que para el 2016 sería algo importante y, sobretodo, muy organizado.

Sin embargo, la entidad llamada World Baseball Classic Inc., integrada por la Federación Internacional de Béisbol (IBAF, por sus siglas en inglés), Grandes Ligas (MLB) y la Asociación de Peloteros de las Grandes Ligas (MLBPA) puede declararse totalmente incompetente debido a los grandes atrasos en el montaje del campeonato.

El Clásico Mundial es una clásica desorganización en donde, contrario a los otros grandes eventos, la norma es no decir nada y manejar los aspectos de montaje con un secretismo enfermizo que raya en lo ridículo. Un comportamiento inexplicable, tomando en cuenta que MLB es una de las entidades más sólidas y exitosas de todo el planea, debido, principalmente a lo celosa que es con los aspectos de organización y planeamiento.

LO QUE SABEMOS

El Clásico Mundial de Béisbol es la única competencia de béisbol entre selecciones nacionales en donde participan los jugadores de las Grandes Ligas. Japón ganó los primeros dos, en 2006 y 2009, mientras que República Dominicana es el campeón vigente, tras derrotar a Puerto Rico en la final del 2013 en San Francisco, California.

Para el torneo del 2017 ya están clasificados Australia, Canadá, China, Cuba, Estados Unidos, Corea del Sur, Colombia, Holanda, Italia, Japón, México, República Dominicana, Puerto Rico, Taiwán y Venezuela. El 16to. y último invitado será el ganador de una eliminatoria que será celebrada en Brooklyn, Nueva York, en septiembre y cuyos participantes serán Brasil, Gran Bretaña, Israél y Pakistán.

LO QUE SE RUMORA

La semana pasada, durante su visita a Puerto Rico, el comisionado de las ligas mayores, Rob Manfred, dijo -- quizás para hacerse el gracioso en San Juan -- que la Isla del Encanto seguía siendo una opción para albergar alguna ronda del Clásico Mundial y que en los próximos días habrán anuncios al respecto.

Lo que nosotros hemos escuchado es que tanto Puerto Rico como República Dominicana, que sometieron solicitudes para ser sedes, están eliminadas por el temor de los jugadores al virus del Zika. Después de todo, los peloteros de Miami Marlins y Pittsburgh Pirates cancelaron la serie en honor a Roberto Clemente que estaba programada en el estadio Hiram Bithorn.

Antes de eliminar los partidos en San Juan, World Baseball Classic Inc. mandó una comunicación a todos los países clasificados al Clásico Mundial 2017, informándole que habría una conferencia de prensa el 10 de mayo donde se darían a conocer todos los detalles del campeonato, como calendario, grupos y sedes, etc.

Pero los anuncios fueron cancelados simultáneamente con la cancelación de los partidos entre Piratas y Marlins por razones lógicas: Si Puerto Rico era "peligroso" (según algunos jugadores) para que jugaran Marlins y Piratas, entonces debía ser "peligroso" para que esos, o mejores jugadores, jueguen una ronda del clásico. Digamos que ese fue un acontecimiento inesperado que afectó el ritmo de organización del Clásico Mundial.

Hemos escuchado que el plan es que México, muy posiblemente Guadalajara, sea la sede representativa de América Latina, y que el Dodger Stadium de Los Angeles acoja por segunda vez la ronda final de un clásico, para el campeonato del 2017.

Pero todo eso son y seguirán siendo simples rumores hasta que los "desorganizadores" del Clásico Mundial anuncien algo al respecto.

Porque aunque usted no lo crea, el Clásico Mundial es el único evento de ese tamaño del que no se sabe nada apenas meses antes de su celebración.

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ORLANDO, Florida -- Si el reporte de prensa es cierto, y no hay razón para pensar que no lo es, entonces los Bravos de Atlanta no solo fueron injustos, sino que incluso tuvo mala suerte -- o poca clase, dirían en República Dominicana -- en el manejo del despido del manager Fredi González.

Fredi Gonzalez
Joshua Sarner/Icon SportswireFredi González era el único manager latino que quedaba en funciones en Grandes Ligas.
Horas después de que Atlanta anunciara que había decidido cancelar a González el martes, el periódico The Atlanta Journal-Constitution reportó que el caballeroso cubano se enteró de la noticia por un correo electrónico recibido la noche anterior, presumiblemente de una aerolínea o el servicio de reservaciones que usa el equipo, donde le notificaban que estaba lista su reservación para regresar de Pittsburgh a Atlanta al día siguiente. ¡PLOP!

González no es el primer dirigente que pierde su trabajo por el mal desempeño de sus jugadores en el terreno ni tampoco será el último. Es ley de vida en los deportes profesionales. Pero incluso en situaciones extremas, el proceso de despedir a una persona con semejante puesto es algo que se maneja con alto grado de delicadeza y un estandarizado mecanismo profesional.

En el caso de González hubo un fallo, que bien pudo ser del gerente general John Coppolella o del secretario de viajes o de algún asistente de menor categoría, pero eso es irrelevante para el caso. Al final, la culpa es de la organización llamada Atlanta Braves Baseball Club.

Imaginen la escena: González, un hombre de 52 años con casi tres décadas dirigiendo y una reputación de profesional íntegro, mirando su teléfono después de una derrota 8-5 ante los Piratas -- que puso el récord general de Atlanta en 9-28-- para enterarse que ya tenía un vuelo comprado para regresar a casa al día siguiente, mientras su equipo seguirá jugando en Pennsylvania hasta la próxima semana, sin que ningún superior le haya informado oficialmente la noticia. "¡Trágame tierra!".


VIOLENCIA EN EL TERRENO

Hablando de manejo de situaciones, ahora que Grandes Ligas tiene una política para manejar casos de violencia doméstica de los jugadores cuando están fuera del estadio, el comisionado debería replantear algunos aspectos del código disciplinario para castigar las agresiones en el campo. Después de todo, violencia es violencia, sin importar el escenario o víctimas.

Jose Bautista
Ronald Martinez/Getty ImagesLa reyerta entre Vigilantes y Azulejos acarreó sanciones para 14 jugadores y entrenadores de ambos equipos.
No estoy diciendo que una pelea entre dos jugadores en medio de la calentura de un partido importante tiene la misma dimensión del ataque de un atleta a sus familiares o conocidos, pero no estaría de más que las sanciones por usar violencia exagerada o poco común estuvieran escritas y sean conocidas por los jugadores.

El béisbol se vende como un pasatiempo familiar y aunque algunos no lo crean, un episodio de ira transmitido por televisión y recreado millones de veces en las redes sociales, podría tener un impacto negativo mucho mayor al de una discusión de pareja en la habitación de su casa.


EL ADIÓS DEL PAPI

Debido a que David Ortiz está teniendo un gran arranque de temporada, un coro de voces se ha levantado para pedir al popular "Big Papi" dominicano de los Medias Rojas de Boston que desista de su idea de retirarse del béisbol cuando concluya el torneo del 2016.

David Ortiz
AP Photo/Michael DwyerDavid Ortiz encabeza a los Medias Rojas en promedio, jonrones e impulsadas en lo que va de temporada.
Ortiz, un gran candidato al Salón de la Fama de Cooperstown cuando sea elegible para aparecer en la boleta, anunció en noviembre pasado que no planeaba jugar más allá de la actual temporada debido, principalmente, a lo doloroso que se ha convertido para sus talones el estar en el terreno de juego.

La noticia no fue buena para los aficionados de los Medias Rojas. Ortiz, quien cumplía 40 años el día del anuncio, venía de batear 37 jonrones y empujar 108 carreras en 146 partidos. Imaginen cómo se sentirán esos aficionados, ahora que Papi batea .311 y lidera el club con 10 jonrones, 16 dobles y 33 remolques en los primeros 39 encuentros de la campaña y que de paso se unió a Hank Aaron y Barry Bonds como los únicos jugadores de la historia con 600 dobles y 500 jonrones.

Ortiz es un ocho veces Todos Estrellas con cerca de 1,700 carreras impulsadas y tres anillos -- los únicos que ha ganado Boston desde la Primera Guerra Mundial -- en sus manos.

La experiencia, sin embargo, nos ha enseñado que una asombrosa mayoría de grandes jugadores se convirtieron en pesadas cargas para sus equipos e incluso fueron silbados por sus fanáticos al final de sus carreras. Los fanáticos son ingratos y de memorias cortas cuando el standing no favorece a los equipos que aman.

Si Ortiz tiene la oportunidad de ser uno de los pocos grandes atletas que se retiran por todo lo alto, en buena forma deportiva y en armonía con sus seguidores, entonces que así sea. Los mismos que le imploran que se quede, son los mismos que le maldecirán si intenta pelear, y fracasa, contra las inexorables manecillas del reloj.

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Un día después de disfrutar el efecto de paz y tranquilidad que produce tener en el montículo al mejor lanzador del béisbol, los Dodgers de Los Angeles enfrentan la incertidumbre de lo inesperado, algo que podría ser rutinario en los primeros meses de la nueva temporada de Grandes Ligas.

El lunes, Kershaw (3 premios Cy Young y efectividad de 2.42 en más de 1,600 innings en su carrera) lanzó siete ceros en el triunfo de Los Angeles 15-0 sobre los Padres de San Diego, la mayor diferencia en una blanqueada de día inaugural en la historia de las ligas mayores. El maravilloso zurdo mejoró su foja de jornadas inaugurales a 4-0, en seis aperturas, para facilitar la celebración de su primer tiunfo al manager debutante Dave Roberts.

Sin embargo, el virus de "Kershawdependencia" que ya sufren los Dodgers desde hace algunos años podría alcanzar la categoría de enfermedad mortal en la primera porción del calendario del 2016, salvo un inesperado gran desempeño de los otros abridores que acompañarán a Kershaw por el momento.

Dave Roberts
Jayne Kamin-Oncea/USA TODAY SportsDave Roberts tiene una gran tarea por delante al utilizar los otros lanzadores además de Clayton Kershaw en su rotación.
Los Angeles enviará al montículo al veterano zurdo Scott Kazmir y al debutante derecho japonés Kenta Maeda para los últimos dos encuentros de la serie en Petco Park, antes de regresar a casa para tener debutando al novato Ross Stripling en la apertura en casa, el viernes, contra su gran rival los Gigantes de San Francisco. Kershaw debe realizar su segunda presentación el sábado contra los Gigantes.

Alex Wood deberá entrar en la rotación la próxima semana. Nada impresionante para un equipo que comienza el año con la nómina salarial más cara de la industria, $222 millones de dólares, y la presión de no haber ganado un campeonato desde 1988.

A la partida del estelar derecho Zack Greinke, quien firmó con sus rivales divisionales Diamondbacks de Arizona como agente libre, se unieron las lesiones del zurdo coreano Hyun-Jin Ryu y el derecho Brandon McCarthy -- y sus potenciales reemplazos Mike Bolsinger y Brandon Beachy, dejando a los Dodgers una rotación abridora abridora formada por Kershaw y cuatro interrogantes.

Kazmir, quien necesita dos triunfos para llegar a 100 en su carrera, viene de una temporada decente (7-11, 3.10 en 183 entradas) con Oakland y Houston en el 2015. El año anterior tuvo su mejor actuación en siete temporadas, pero evidentemente que está lejos de Greinke, el grandioso #2 de los Dodgers en las pasadas tres campañas.

Greinke (19-3, 1.66 y 225 ponches en 222.2 entradas) se despidió de Chávez Ravine con una de las mejores temporadas que han tenido los Dodgers en su rica historia de pitcheo. Se combinó con Kershaw para una marca de 35-10, efectividad de 1.90, 501 ponches y apenas 82 bases por bolas en 455.1 episodios. ¡Asombroso, maravilloso, excelso!

Maeda, quien debutará en la pelota de Estados Unidos el miércoles, es una incognita en todos los sentidos, comenzando por el contrato que firmó ($25 millones garantizados y un voluminoso paquete de incentivos si se mantiene saludable que elevarían el pacto por encima de los $100 millones) y el hecho de que ya tiene 1,500 innings en el brazo a los 27 años de edad.

Wood, de 25 años, viene de lanzar 180 entradas por primera vez en su carrera y podría estar cerca del estrellato, pero Stripling, quien no ha lanzado por encima de Doble A y se perdió todo el 2014 por una operación del codo, salió de la nada para integrar la rotación con un agradable desempeño primaveral y la angustiosa necesidad que provocaron las lesiones de los mencionados anteriormente.

Está claro que mientras esperan por Ryu, McCarthy y Bolsinger -- que tampoco son la cosa del otro mundo-- los Dodgers sueñan con que al menos Kazmir, Maeda y Wood se comporten a la altura de las circunstancias para que la "Kershawdependencia" no alcance los niveles de virus mortal y de paso sepulte las aspiraciones de competir que tiene Los Angeles.

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KISSIMMEE, Florida -- Los números de primavera importan poco, Ok.

Excepto cuando esas ''irrelevantes'' y pequeñas muestras estadísticas deciden quien gana o pierde uno de los apreciados 750 puestos de trabajo de una industria que paga un salario promedio superior a los cuatro millones de dólares a sus obreros. Ahí es cuando dejan de ser insignificantes.

Joey Rickard
AP Photo/Tony GutiérrezJoey Rickard fue tomado en el sorteo de la Regla V, y de no quedar con Orioles, regresaría a los Rays por $25,000 dólares.
Fueron los números primaverales que crearon una batalla por la antesala de Medias Rojas de Boston entre el estelar millonario venezolano Pablo Sandoval y el novato Travis Shaw, que le dieron la primera base de Houston Astros al desconocido Tyler White sobre Jon Singleton, que están abriendo un puesto en el roster --y posiblemente en la alineación regular-- de Orioles de Baltimore al regla V, Joey Rickard, y que provocaron que Bravos de Atlanta despidiera al veterano 1B/OF Nick Swisher pese a que devengará $15 millones en el 2016, por mencionar algunos casos.

Después de todo, aparentemente, sí importan las estadísticas de los partidos de exhibición y no le diga lo contrario a los hombres mencionados anteriormente. Veamos, en orden inverso, los casos.

Rickard, de 25 años, nunca fue considerado un súper prospecto en la organización de Rays de Tampa Bay, que lo reclutó en la novena ronda del sorteo colegial del 2012. Después de ser seleccionado por Baltimore en el sorteo Regla V de diciembre --lo que significa que Tampa Bay no tenía lugar para él en su roster de 40-- el jardinero lidera a los Orioles en bateo (.386), hits (22), dobles (7) y anotadas (14), forzando que le abran un puesto en la nómina regular de 25 miembros para el día de apertura.

Si Baltimore no retuviera a Rickard, quien fue el mejor bateador de los Leones del Escogido en la pasada temporada del béisbol invernal dominicano, entonces Tampa Bay podría recuperarlo devolviendo $25 mil de los $50 mil dólares que recibió de los Orioles por los derechos del pelotero durante las navidades. Una situación de ganar o ganar para el jugador.

White, el mejor bateador de Estrellas Orientales del torneo quisqueyano 2015-16, fue informado el lunes por el manager A. J. Hinch de que estaría en el roster de los Astros para el arranque de la temporada. El pick #977 del draft colegial del 2013 bateó .366 para convencer a Houston de que debían protegerlo por encima de Singleton, quien ganará dos millones en el 2016 como parte de su contrato de $10 millones hasta 2018.

Tyler White
AP Photo/Brynn AndersonTyler White, el pick #977 del draft colegial del 2013, bateó .366 en la pretemporada para quedarse con los Astros.
Singleton, quien firmó una extensión millonaria en 2014 antes de jugar su primer inning en Grandes Ligas, bateó .151 esta primavera antes de ser enviado a las ligas menores, exactamente en el mismo día que premiaron a White. ¡Bingo!

Swisher, quien se preparaba para la última temporada de un contrato de cuatro años y $56 millones de dólares que firmó con Indios de Cleveland en el invierno del 2012, bateaba .238 sin jonrones en 50 apariciones al plato cuando fue despedido por Atlanta, que compartirá con la tribu el pago del salario del jugador. ¿Habrían tomado esa decisión los Bravos si Swisher tuviera los números de Rickard o White esta primavera? Probablemente no.

Y entonces tenemos el llamativo caso de la tercera base de los Medias Rojas, uno de los favoritos para quedarse con uno de los cinco puestos de clasificación a los playoffs de la Liga Americana.

El incumbente de la posición es Sandoval, o al menos lo era hasta la semana pasada, cuando el manager John Farrell admitió que no tendría problemas para instalar allí a Shaw si seguía jugando mejor que el venezolano en los ''irrelevantes'' partidos primaverales. El martes contra Mellizos de Minnesota, Sandoval, quien no jugaba desde hacía siete días por molestias en la espalda, bateó de 3-1 jugando en la antesala, mientras era monitoreado de cerca por scouts de Padres de San Diego.

En ese mismo encuentro, Shaw se fue en blanco en tres oportunidades accionado en la primera base. En la Liga de la Toronja, Shaw batea .333 con dos jonrones, nueve impulsadas y nueve anotadas en 54 turnos, en tanto que Sandoval mejoró a .270 con dos jonrones, seis impulsadas y tres anotadas en 37 turnos.

Aparentemente, y en casos específicos --lo admito--, los números primaverales sí tienen impacto en la composición final de muchos rosters de las ligas mayores.

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BRISTOL - Alex Rodriguez le dijo el miércoles a ESPN.com que planea retirarse del béisbol luego de la temporada del 2017, cuando terminará su actual contrato con los Yankees de Nueva York. Para muchos, el anuncio es un simple formalismo. Para mí, era innecesario.

Para cuando finalice su contrato de 10 años y $275 millones de dólares, "A-Rod" tendrá 42 años de edad y una fortuna superior a los $400 millones en una carrera profesional que comenzó cuando fue reclutado #1 por los Marineros de Seattle en el sorteo colegial de 1993. Desde ese punto de vista es completamente lógico pensar que el retiro es la única opción que tendrá el bateador designado cuando caiga el último out de la temporada del 2017.

Alex Rodriguez
AP Photo/Lynne SladkyA Alex Rodríguez le quedan por cobrar $21 millones anuales en los dos años que le quedan de contrato con los Yankees.
Pero dependiendo de su desempeño en los próximos dos años, el toletero dominicano podría encontrarse en una posición en el liderato histórico de jonrones que, muy probablemente, lo obligue a reevaluar la decisión que acaba de anunciar.

Rodríguez, quien comenzará la próxima temporada con 687 jonrones -- cuarto en el liderato de todos los tiempos -- viene de conectar 33 vuelacercas en 151 juegos en el 2015, pese a que no jugó el año anterior por estar cumpliendo una sanción de las ligas mayores. Con 28 jonrones empataría a Babe Ruth (714), con 68 a Hank Aaron (755) y con 75 alcanzaría a Barry Bonds (762), el rey absoluto del batazo de cuatro esquinas en la pelota de Estados Unidos.

Para el final de su contrato, "A-Rod" necesitaría promediar 14 por año para superar a Ruth, 34.5 para pasar a Aaron y 38 para alcanzar a Bonds. En 21 campañas, promedia 41 jonrones por cada 162 partidos y solamente una vez (23 en 141 juegos en 1997) se quedó corto de la barrera de los 30 habiendo aparecido en al menos 100 partidos. No sería una exageración esperar que un Rodríguez medianamente saludable consiga entre 40 y 45 jonrones (más de 20 por temporada) en sus últimos dos años de contrato.

¿Y si el orgulloso #13 de los Yankees cumple esas modestas expectativas y se encuentra a una cifra alcanzable, digamos que alrededor de 15 jonrones, por decir un número, para superar a Aaron o empatar a Bonds y un equipo le ofrece contrato para el 2018? ¿Mantendría su decisión de ahora o anunciaría que las nuevas condiciones lo llevaron a cambiar de opinión?

¡No había ninguna necesidad de colocarse en esa posición! "A-Rod" pudo esperar hasta los últimos días de la temporada final de su contrato, y con los números y reportes médicos en mano, revelar su inminente retiro. Hacerlo dos años antes es extemporáneo y simplemente le agrega presión a la búsqueda de estadísticas que todos sabemos que "A-Rod" anhela conseguir.

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BRISTOL -- Llegó el día esperado.

Los Rays de Tampa Bay se miden a una selección de peloteros cubanos en el estadio Latinoamericano de La Habana, en medio de la primera visita de un presidente de Estados Unidos a Cuba en casi 90 años.

Que los históricos acontecimientos políticos-deportivos levanten reacciones opuestas, es algo normal y comprensible. De acuerdo al filósofo griego Heráclito, el padre de la dialéctica: "la contradicción no paraliza, sino que dinamiza".

"Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz", dijo el ex presidente mexicano Benito Juárez, la principal figura del liberalismo de su país en el siglo XIX. Basándonos en la frase de Juárez, es fácil entender porque muchos cubanos, diseminados por el mundo, no aprueban el acercamiento del gobierno estadounidense y la oficina de las ligas mayores con las actuales autoridades de su país.

Después de todo, Cuba tiene un sistema de gobierno que no acepta oposición, elemento obligatorio en una sociedad democrática, y que ha provocado la separación de miles de familias en más de medio siglo de control absoluto de los movimientos y pensamientos de sus ciudadanos.

Para los cubanos en el exilio, un exilio compuesto mayormente por una generación que nació en los países donde recalaron sus ancestros, que Estados Unidos esté restableciendo relaciones diplomáticas con Cuba sin poner condiciones es una especie de traición. Así lo ven ellos. Es su derecho y hay que respetarlo.

Pero por otro lado, tenemos el punto de vista del "borrón y cuenta nueva" tan efectivo en el pasado para poner en la mesa del diálogo a antiguos enemigos y resolver diferencias políticas y hasta filosóficas de diferentes temas y materias.

Estadio Latinoamericano
AP Photo/Ramon EspinosaEl Estadio Latinoamericano, con capacidad para 55 mil fanáticos, será escenario del histórico juego entre Cuba y los Rays de Tampa Bay.
"Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes", dijo alguien hace mucho tiempo -- aunque se atribuye la frase al científico Albert Einstein, está más que demostrado que no es suya -- y ese pensamiento sigue teniendo una vigencia eterna.

En un momento ideal de su carrera, cuando no está haciendo campaña para mantenerse en el gobierno, Obama se embarca en un proyecto para cambiar un método que claramente no ha dejado resultados favorables. Algo parecido a lo que hizo el presidente Jimmy Carter en 1979, cuando reconoció el gobierno comunista de la República Popular China como el único representante legal del ahora gran aliado económico de Estados Unidos.

Seguro que los chinos residentes en Estados Unidos y otros lugares del mundo, con sus razones, criticaron agriamente el reconocimiento de Carter. Hoy, es tema enterrado que no se menciona con mucha frecuencia.

En lo que respecta al béisbol, históricamente, el talento cubano ha sido muy apreciado por las Grandes Ligas norteamericanas, pero el sistema actual para reclutar al pelotero de la mayor de las antillas es altamente costoso para los equipos, peligroso para los jugadores e inaceptable desde el punto de vista humano.

La aventura de hombres valientes como Orlando Hernández, que se lanzó a aguas infestadas de tiburones en una rústica balsa para tratar de cumplir el sueño de jugar en Grandes Ligas, fue sustituida por sórdidas historias de traficantes de seres humanos, que aprovechando la necesidad de los cubanos, los sacaron de sus países en modernas embarcaciones para venderlos como esclavos en el mercado del béisbol.

Más de un caso terminó en cortes de La Habana y Miami y otros ni se llegaron a conocer porque los protagonistas simplemente desaparecieron antes que se convirtieran en noticia.

Grandes Ligas lo sabe y quiere desmantelar esa industria ilegal y denigrante antes que la granada le explote en las manos, ya que el velo político que la cubre, se cae por su propio peso. El presidente Obama le está dando las herramientas para hacer posible la creación de un sistema más práctico, más lógico y más humano y lo más inteligente es que MLB aproveche la oportunidad.

Todos los cubanos -- y todos los seres vivos de buena voluntad -- los que están a favor y los que están en contra, sueñan con una situación en la que los ciudadanos de Cuba, sean peloteros o cualquier otro oficio, puedan tener libertad de trabajo, de religión, de pensamiento, de movimiento. Pero ni siquiera Dios pudo hacer el mundo en un solo día. Vamos a darle tiempo.

Cuba no es "Utopía", la isla perfecta de la magistral obra del mismo nombre del teólogo y escritor inglés Thomas More, pero tampoco lo es China, ni Estados Unidos, ni Japón, ni ningún país del mundo.

La visita de Obama y el partido entre Rays y Cuba debe ser visto como lo que es: El genuino intento de conseguir con el diálogo y el intercambio deportivo, lo que no se ha podido conseguir con el embargo comercial, económico y financiero de Estados Unidos contra Cuba.

Un bloqueo que más que minar el poder absoluto del gobierno, ha dado herramientas a los que están en el poder para perpetuarse, ayudó a deteriorar la calidad de vida del ciudadano, al tiempo que estancó a Cuba en el pasado.

Obama y MLB merecen un voto de confianza en esta iniciativa de sembrar la semilla de lo que con el tiempo podría convertirse en el florecimiento de una situación más próspera para nuestros hermanos cubanos y más justa para los peloteros que salen del caimán caribeño.

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