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Los New York Yankees simplemente no pueden dejar de perder

Los Yankees van de mal en peor. Sam Navarro/USA TODAY Sports

El otro día, recibí un mensaje de texto de un amigo: "Los Yankees deben renovar a Aaron Small y Shawn Chacón".

Es un chiste recurrente entre nosotros. Específicamente, una referencia a la temporada 2005, cuando los Yankees tenían récord 39-39 para el 1º de junio, no se veían muy bien, y Aaron Small y Shawn Chacón salieron de la nada para reforzar su staff de pitcheo. Small hiló marca 10-0 y Chacón tuvo 7-3. Los Yankees ganaron 95 juegos y el equipo clasificó a los playoffs, tal como lo había hecho en las 10 temporadas anteriores. Obviamente, mi amigo es fanático de los Red Sox, por lo que no es tanto un chiste, sino más bien un recordatorio personal y doloroso de que los New York Yankees siempre consiguen una forma de salir adelante. Siempre.

Excepto esta temporada.

Este fin de semana, se hizo evidente que los Yankees no encontrarán la ruta para avanzar a los playoffs de 2023. De hecho, quizás ni encuentren la forma de terminar la campaña con récord positivo. El pasado domingo, tenían ventaja 7-3 sobre los Marlins empezando la parte alta del noveno inning. Clay Holmes y Tommy Kahnle se enfrentaron a ocho bateadores, sólo sacaron un out y los Marlins hicieron rally para conquistar la improbable victoria 8-7. "La montaña se hace más grande con cada derrota", expresó Holmes después del encuentro. "Debemos sumar algunas victorias, compaginar todo y cobrar algo de impulso".

Lamentablemente, después vino la serie en Atlanta. Los Braves apalearon 11-3 a los Yankees el lunes, los blanquearon 5-0 (con solo un hit tolerado) el martes y repitieron la dosis este miércoles por marcador 2-0. Esa derrota llevó el récord de los Yankees a 60-61. Es el último capítulo de una temporada en la que han quedado por debajo de los .500 por primera vez desde 1995 (cuando nueve de los 26 peloteros que conforman el roster no habían nacido aún). "No estamos sacando la casta, de eso depende todo", afirmó Aaron Judge tras la abultada derrota del lunes. "Debemos tener un poco de orgullo personal", indicó el manager Aaron Boone.

Por primera vez en mucho tiempo, los Yankees no tienen respuestas. Ni Small, ni Chacón, ni Mike Tauchman ni Matt Carpenter están cerca para rescatarlos. La rotación está plagada de lesiones. Finalmente, el bullpen hace aguas. La ofensiva está mal.

Con toda razón, algunos han señalado la falta de bateo zurdo dentro de la alineación de los Yankees: una falla estratégica importante dentro de su roster. Los Yankees son penúltimos en las Grandes Ligas en apariciones al plato de toleteros zurdos, a pesar de las razones obvias que hay para utilizarlos y su estatus como sello característico del éxito de los Yankees, remontándose a los tiempos de Babe Ruth y Lou Gehrig. (Es cierto, los Astros tienen menos bateadores zurdos, pero he aquí la diferencia: los toleteros diestros de Houston son mejores).

Lo más problemático de todo: Por segunda vez en tres años, la ofensiva colectiva no ha sido la mejor. Entre los peloteros regulares, sólo Judge y Gleyber Torres tienen OPS+ por encima del promedio. Los Yankees ocuparon el décimo puesto de la Liga Americana en carreras anotadas en 2021, el primero en 2022 y volvieron a ser décimos en 2023. Todos sabemos lo ocurrido el año pasado pero, sorprendentemente, es probable que confiar en que Judge se mantenga sano y conecte 62 cuadrangulares todas las temporadas no sea el plan maestro más fiable.

Desde el 4 de julio, cuando estaban a 10 juegos por encima de .500, los Yankees tienen récord 12-13, siendo superados por 51 carreras. En el mismo periodo, ocupan el puesto 28 de las Mayores en anotadas y 24 en carreras permitidas.

"Ha sido una faena", dijo un frustrado Boone a los periodistas el pasado lunes. "Ha sido una lucha. No imaginábamos que sería así".

Los del Bronx pueden olvidarse del comodín. Los Toronto Blue Jays, actual dueño del tercer comodín, están a 12 juegos por encima de .500. Si Toronto juega para .500 por el resto de la temporada, terminará con marca 87-75. Por ello, los Yankees deberían sumar récord 27-14 para empatarlos... y también deben remontar la cuesta contra los Seattle Mariners y Boston Red Sox. No ocurrirá y, de hecho, lo más probable es que terminen ocupando el sótano de la División Este de la Liga Americana. Pero esa no es, ni de lejos, la peor parte de la trayectoria de los Yankees este año. Esta podría ser la primera temporada desde 1992 en la que los Yankees terminan con récord perdedor.

La racha de los Yankees de 30 temporadas consecutivas con saldo positivo es un logro increíble y muy notorio dentro del ultra competitivo negocio del deporte moderno. Los New England Patriots de la mano del entrenador Bill Belichick (y el mariscal de campo Tom Brady) tuvo 19 temporadas ganadoras al hilo desde 2001 hasta 2019. En la NBA, la racha en activo más extensa es de 12 temporadas, propiedad de (aunque ustedes no lo crean) los LA Clippers. Los San Antonio Spurs tuvieron su ciclo de 22 años ganadores entre 1998 y 2019, pero actualmente sufren la racha de cuatro temporadas consecutivas con saldo perdedor. Los Pittsburgh Penguins poseen la racha más extensa de la NHL con 17 temporadas. Hasta el fútbol americano de la Universidad de Alabama suma cuatro campañas con marca negativa desde la última vez que los Yankees tuvo una.

Conociendo a la afición de los Yankees y lo acostumbrados que están al éxito, tanto reciente como histórico, no sorprende ver que un porcentaje cada vez mayor de los fieles al equipo del Bronx no sólo pidan el despido de Boone sino también el del veterano gerente general Brian Cashman. Si el equipo no clasifica a los playoffs y termina con récord perdedor, es indudable que Boone estará en la silla caliente a pesar de que aún le queda un año de contrato. Quizás la decisión depende más del socio gerente Hal Steinbrenner que de Cashman. ¿Quién sabe? Quizás Steinbrenner no esté dispuesto a asumir el salario de Boone por $2.75 millones. Después de todo, ahora los Yankees toman sus decisiones limitando gastos, aunque es importante mencionar que siguen poseyendo la segunda nómina más costosa de todo el béisbol en 2023.

Y esa es la razón por la que también muchos señalan a Cashman, gerente general de la organización desde febrero de 1998 (y quien firmó una nueva renovación a largo plazo este invierno). Los Yankees no han alzado un trofeo de Serie Mundial, pero seamos justos: A pesar de que no pueden ufanarse de títulos obtenidos, los Yankees han tenido varios éxitos en temporadas recientes; con 99 victorias en 2022, 103 en 2019 y 100 en 2018. Han jugado tres Series de Campeonato de la Liga Americana desde 2017, aunque han perdido ante los Astros en esas tres ocasiones.

Sin embargo, la mayoría de las grandes decisiones tomadas en años recientes por Cashman no han salido bien, aunque muchas eran defendibles en su momento. Analicemos:

  • El canje que trajo a Giancarlo Stanton a los Yankees antes de la temporada 2018. Era demasiado tentador resistirse a la idea de traer a Stanton al Bronx después de haber ligado 59 jonrones en la campaña anterior, para que hiciera dupla con un Judge que acababa de conectar 52 vuelacercas. Stanton tuvo 38 cuadrangulares y 4.4 WAR en 2018. Sin embargo, ha producido menos de 1.0 WAR en cuatro de las cinco campañas posteriores, incluyendo la de 2023, en la que ha estado ligeramente por encima del nivel de reemplazo... a cambio de un sueldo de $32 millones. El efecto cascada de la operación Stanton hace que se vea mucho peor: Con Judge y Stanton, los Yankees se alejaron de la puja por Bryce Harper cuando éste se hizo agente libre tras la temporada 2018, a pesar de que Harper se crio como seguidor de los Yankees y poseía un swing hecho a la medida para el rincón corto del jardín derecho del Yankee Stadium. Desde entonces, Stanton apenas vale 4.8 WAR. Harper tiene 15.8 WAR.

  • Ofrecer a Aaron Hicks una extensión contractual por siete años y $70 millones en 2019 luego de una buena temporada en Grandes Ligas en 2018 (y una buena campaña parcial en 2017). En aquel entonces, la oferta tenía cierto sentido porque Hicks sería una ganga tentativa si seguía jugando bien. No obstante, era un pelotero con una temporada revelación a una edad algo avanzada: cumplió 29 años al inicio de la vigencia de su renovación. Lidió con diversas lesiones y solo jugó 100 juegos vistiendo la camiseta de los Yankees en una ocasión (bateó para .216 en 2022) hasta que lo pusieron en libertad a principios del torneo actual.

  • Comprometerse por seis años y $90 millones con DJ LeMahieu en 2021, a pesar de que se aprestaba a jugar con 32 años. LaMahieu venía de disfrutar dos temporadas excelentes, quedó en el cuarto puesto de la votación al Jugador Más Valioso en 2019 y fue tercero en 2020, luego de batear para .364 y comandar la Liga Americana en OPS en 50 juegos en la campaña reducida por la pandemia del COVID. Fue una contratación razonable si tomamos en cuenta la producción de LeMahieu en esas dos temporadas. Pero fue una jugada arriesgada considerando su edad. Además, ahora sabemos que muchos peloteros tuvieron estadísticas atípicas en 2019 (debido a la pelota viva) y 2020 (con esa extraña temporada corta). LeMahieu ha estado bien, pero es probable que Cashman quisiera volver en el tiempo y replantearse este movimiento.

  • El canje en el que Josh Donaldson llegó en 2022. Otra apuesta por un pelotero de mayor edad: Donaldson jugó la campaña 2022 con 36 años... y no funcionó.

  • La operación Frankie Montas del año pasado. Montas se perdió dos aperturas con Oakland por molestias en los hombros, pero Cashman decidió ir a por él. Tuvo marca 1-3 con efectividad de 6.35 en la recta final de la campaña regular, se perdió la postemporada y se ausentará durante todo el 2023 tras someterse a una operación para reparar el hombro.

  • Debido a la necesidad de hacerse con un jardinero central el año pasado (en parte, porque Hicks fue improductivo), los Yankees canjearon al sólido abridor Jordan Montgomery por Harrison Bader, a pesar de que Bader formaba parte en aquel momento de la lista de lesionados. Bader se ha ausentado de 50 juegos esta temporada y ha sido un bateador por debajo del promedio, mientras que el brazo de Montgomery pudo haber formado parte de la rotación.

  • Firmar a Carlos Rodón por seis años y $162 millones. Evidentemente, es demasiado prematuro evaluar su valor a largo plazo. Sin embargo, el primer año de su contrato ha sido una decepción hasta ahora: Rodon solo ha ganado un encuentro en ocho aperturas, con efectividad de 7.44. Actualmente se encuentra en la lista de lesionados con molestias en los isquiotibiales, aunque podría volver a la actividad la próxima semana.

Obviamente, no todas las operaciones hechas por Cashman han fracasado. Su mayor éxito ha sido la llegada de Gerrit Cole, que ha valido hasta el último centavo. En parte, Cashman se vio obligado a apostar por peloteros de mayor edad porque su sistema de granjas no ha sido suficientemente productivo. Se suponía que Deivi García debía ser una fija de la rotación a estas alturas; por el contrario, fue puesto en waivers la semana pasada (y tomado por los Chicago White Sox). Luis Gil se lesionó. Otros prospectos como Estevan Florial o Albert Abreu no tuvieron el desarrollo esperado. Tantos otros se dispersaron en transacciones diversas: Ezequiel Durán, Garrett Whitlock, Luis Medina, Hayden Wesneski, Roansy Contreras, Kevin Alcántara. Thairo Estrada. JP Sears. Los Yankees no perdieron demasiado con ellos, pero ¿recibieron algo a cambio de ellos?

Es probable que esta situación se vea más grave de lo que realmente es. Sin importar lo que suceda el resto de 2023, los Yankees encontrarán una forma de reformular su roster para 2024. Un buen punto de partida es la rotación conformada por Cole, Rodon y Néstor Cortés, suponiendo que Rodon y Cortés mejoren su estado físico. No obstante, la alineación ofensiva requiere un sacudón, y los Yankees seguirán comprometidos a pagar $64 millones por los sueldos de Stanton, LeMahieu y Anthony Rizzo. En este último caso, nadie sabe con certeza cómo podrá aportar, considerando su lucha con el síndrome post-conmoción cerebral. Tal como ocurrió en la fecha límite de cambios de este año, cuando los Yankees se debatían si debían buscar ayuda, el mercado de agentes libres tendrá pocos bateadores disponibles. Bueno, estará Shohei Ohtani, pero muy pocos conocedores de la industria del béisbol consideran probable su llegada al Bronx.

Pero todo eso será en la temporada baja, aparte de la discusión sobre el futuro de Boone y Cashman. Tanto aficionados como detractores de los Yankees tienen mucho en juego en los 41 juegos que faltan por disputar: ¿Terminará la racha ganadora?