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Y el Tata Martino quiere catequizar a los herejes

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Tres jugadores mexicanos en el 11 ideal del Mundial Sub 17 (1:20)

Adal Franco, García Toraño y Eitán analizan en ESPN am (1:20)

LOS ÁNGELES -- Gerardo Tata Martino debería indagar cuántas cruces hay aún en el almacén de la FMF. Y también si alguna ya tiene su nombre.

El técnico del Tri ha demostrado que es diplomático, pero no populista ni populachero. Enmascara (personas, circunstancias) cuando lo necesita y desenmascara cuando lo necesita.

En una labor casi quijotesca, pretende encerrarse el 3 de diciembre con la Yunta de Dueños, apelativo otorgado a la asamblea de propietarios de equipos, por Sven-Goran Eriksson, que habría sido lo único bueno que dejó a su paso por la selección mexicana.

La candidez de Martino es para emocionarse. Promete abogar por los recién desembarcados mozalbetes de plata del Mundial Sub 17, y apura a sus clubes a apadrinarlos integralmente.

Resalta El Tata, y con toda razón, que el grupo del Chima Ruiz debe ser llevado cuidadosamente de la mano, para que no se desbalaguen en algún torcido callejón de tentaciones o de desdén de sus clubes.

El problema es que los chamacos Sub 17, con su respetable rendimiento en el Mundial, ya han sido cazados. La mayoría tiene acuerdo con algún promotor, prácticamente desde que estaban en la Sub 15.

Es decir, estas caperucitas rojas ya tiene su lobo feroz. Y como se sabe, muchos de estos promotores engatusan como el Flautista de Hamelín. Crean espejismos y hacen malabares con espejitos.

Según gente cercana a Martino, no sólo llevará la recomendación a la reunión de dueños, sino que —lo más importante—, aportará una propuesta sobre cómo blindarlos y ayudar a desarrollarlos, para que sigan el proceso correcto hacia el Mundial Sub 20 y hacia los Juegos Olímpicos de París 2024.

Sin duda, la FMF debería consultarlo al menos para elaborar un plan maestro de selecciones menores, algo que ni remotamente pueden concebir con semejante experiencia, ni Gerardo Torrado ni Nacho Hierro.

Por cierto que Hierro había intentado meter a su amigo, casi compadre e imberbe como técnico, Raúl Chabrand, al manejo de las selecciones menores. El subcampeonato le salvó la chamba al Chima Ruiz, quien además tiene el respaldo de Martino.

Por otro lado, Gerardo Martino pretende que se reduzca el número de extranjeros en el futbol mexicano. Esto nos demuestra aún más la inocencia del técnico de la selección mexicana.

Alguien debería explicarle que entre el Grupo Pachuca, todos los equipos del norte y otro más del centro apoyaron la moción de abrir las puertas indiscriminada y mañosamente a los naturalizados y a los extranjeros, a sabiendas de que bloquearían el desarrollo de jugadores novatos.

La vez en que se pudo frenar esa apertura, sólo se opuso Jorge Vergara (QDEP), pues en el último momento el Grupo Pachuca lo abandonó, porque Judas sabía que detrás había 30 monedas en el negocio.

¿Sabrá Martino que Christian Bragarnik, su paisano, exhibido por nexos y funciones poco éticas en la misma Argentina, además de tener injerencia en Xolos es tirador firme para comprar a Querétaro o Veracruz con Tijuana como prestanombres?

Los promotores en México tiene su propio tianguis de piernas antes de que se lleve a cabo oficialmente el draft de futbolistas, y por eso, además, han podido colocar hasta 12 jugadores no nacidos en México en diversos clubes, con jugosas motivaciones a gerentes o directores deportivos que ni siquiera revisan la calidad de la mercancía.

Mientras ese tráfico de piernas, de muy baja calidad, se siga perpetrando en el futbol mexicano, a nadie le interesa reducir extranjeros. Al contrario pocos quieren y pueden quedarse fuera del negocio.

Hace años, el mismo Vergara propuso que se reglamentara la llegada de futbolistas a México con lineamientos parecidos a la Liga Premier de Inglaterra.

Por ejemplo, exigir que ese jugador haya estado en selecciones nacionales de su país, o que tenga apariciones como titular en su equipo en más de un 80 por ciento, así como investigar la solvencia moral del jugador.

Claro, como Usted lo está pensando, pasaron del azoro, a la histeria y a la carcajada los dueños de los equipos.

Por ejemplo, ¿de aplicarse ese filtro, ¿cuántos de los extranjeros que militan en México podrían pasarlo?

Alguien debería abrirle los ojos a Gerardo Martino. De esa manera sería menor su desilusión, de ir a exponer el catecismo del futbol, ante una horda de herejes.