Especialmente en los meses más calurosos del año muchos corredores prefieren entrenar por las mañanas temprano, mientras que para otros no es una opción y se trata del único momento de la jornada en donde pueden hacerlo. Sea cual sea tu caso, debes saber que este horario tiene sus beneficios particulares. Y a la hora de analizarlos en primer lugar debemos mencionar la posibilidad de escapar a las horas pico del sol. Si bien son numerosos los beneficios que posee tomar el sol, a primera hora de la mañana sus rayos no son tan dañinos como durante el resto del día, por lo que podremos disfrutar de las temperaturas agradables de la mañana mientras el sol templa nuestra piel. Y además, lo harás mientras corres, lo que multiplica el disfrute. Cabe señalar que la luz solar favorece la creación de calcio en los huesos por la síntesis de vitamina D. Al mismo tiempo, estimula a nuestro sistema inmunológico al aumentar el número de glóbulos blancos y linfocitos, responsables de la primera línea de combate de nuestra defensa.
Otro punto a favor de correr por las mañanas bien temprano está en la organización que esto nos posibilita. Al entrenar a primera hora de la mañana tendremos el resto del día para poder desarrollar nuestra vida tanto laboral como familiar. Y esto también se relaciona con otro beneficio que es la tranquilidad: a primera hora de la mañana podremos disfrutar de la calma que significa correr con muy pocos ruidos. Si entrenas por la ciudad, o incluso de la naturaleza observando el amanecer del campo, podrás sentir más profundamente todo lo que correr te despierta.
Por último, además de disfrutar de estos beneficios, podremos elegir la opción si entrenar en ayunas o realizarlo conforme si de una carrera se tratara. En general, la mayoría de las competencias en las que participamos se hacen por las mañanas, y así vamos acostumbrando a nuestro organismo para que el día de la carrera no sienta nada extraño.
¿Qué esperas para hacer tus entrenamientos de madrugada?
